Osgood-Schlatter y Sever: las crecederas del niño deportista

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: El Osgood-Schlatter (dolor en la tuberosidad tibial, debajo de la rodilla) y la enfermedad de Sever (dolor en el talón) son apofisitis por tracción: el tendón tira de una zona de crecimiento que todavía no es hueso duro, y por eso duelen en el pico del estirón.

Son cuadros benignos y autolimitados que se resuelven al cerrarse el cartílago de crecimiento, y no hay que retirar al niño del deporte por sistema: lo que funciona es ajustar la carga con el semáforo del dolor y trabajar la fuerza.

Consulta si hay dolor nocturno, cojera constante o dolor sin actividad.

Niño atendido por sus padres tras una molestia de rodilla jugando en el césped

Tu hijo entrena varios días por semana y de pronto se queja de dolor justo debajo de la rodilla o en el talón. Alguien le ha dicho que "son las crecederas" y alguien más que "tiene que dejar el deporte". Conviene aclararlo. No son los clásicos dolores de crecimiento (difusos, nocturnos y en las dos piernas), sino dos cuadros con nombre propio: Osgood-Schlatter y enfermedad de Sever. Frecuentes, benignos, se resuelven con el crecimiento y casi nunca obligan a parar.

¿Qué son el Osgood-Schlatter y el Sever?

Mientras un niño crece, sus huesos tienen zonas de cartílago blando por donde se alargan. Algunas, las apófisis, son justo donde se agarra un tendón potente. Ahí está el problema: el tendón tira de un anclaje que todavía no es hueso duro.

Cuando ese tirón se repite miles de veces (saltos, sprints, cambios de dirección) en plena fase de crecimiento, la zona se irrita: eso es una apofisitis por tracción, y según dónde ocurra tiene un nombre u otro:

  • Osgood-Schlatter: en la tuberosidad tibial, el bultito bajo la rótula donde se ancla el tendón rotuliano. Entre los 10 y los 15 años.
  • Enfermedad de Sever (apofisitis calcánea): en el talón, donde el Aquiles se ancla al calcáneo. Entre los 8 y los 13 años.

Por qué coinciden con el estirón

Durante el pico de crecimiento el hueso se alarga más rápido de lo que el músculo y el tendón se adaptan, y el sistema queda más tenso y menos tolerante a la carga. No es una lesión, sino un desajuste transitorio entre lo que le pides y lo que ese anclaje aguanta hoy.

Síntomas: cómo reconocerlos

Osgood-SchlatterSever
Dónde dueleBultito debajo de la rótula, en la tibiaParte posterior o los lados del talón
Edad típica10-15 años8-13 años
Qué lo disparaSaltar, correr, arrodillarse, subir escalerasCorrer y saltar en superficie dura o con tacos
Signo típicoBulto visible y doloroso al tocarloDolor al apretar el talón por los lados

El patrón es característico: duele durante y después de la actividad, y se calma con el descanso. Suele afectar más a una pierna, aunque en el Sever es frecuente que sean las dos.

Causas y factores de riesgo

  • Pico de crecimiento: el factor número uno. Fíjate si ha pegado un estirón reciente.
  • Aumento brusco de carga: inicio de temporada, cambio de categoría o dos deportes a la vez.
  • Deportes de salto y sprint: baloncesto, fútbol, voleibol, atletismo, gimnasia.
  • Poca flexibilidad de cuádriceps (Osgood) o de gemelos y sóleo (Sever), y calzado gastado.
  • Déficit de fuerza: los que entrenan mucho y no hacen nada de fuerza son los que más lo sufren.

Señales de alarma: qué va hoy a urgencias y qué es cita con el pediatra

La apofisitis duele con la actividad. Si el cuadro no encaja con eso, no todo corre igual.

Urgencias hoy mismo

  • No apoya la pierna o se niega a caminar, aunque no tenga fiebre y aunque no haya habido ningún golpe. La fiebre puede faltar en las primeras horas de una infección de la articulación o del hueso.
  • Una articulación que se pone hinchada, caliente y roja en horas, muy dolorosa al mínimo movimiento, con fiebre o sin ella. Que no tenga fiebre no lo descarta.
  • Cojera con el pie girado hacia fuera y dolor en la ingle, el muslo o la rodilla, en un chico de 10 a 16 años. Puede ser una epifisiólisis de la cabeza femoral: que deje de apoyar esa pierna, en brazos o con muletas, y urgencias el mismo día. Cargar sobre ella puede convertir un deslizamiento estable en uno inestable.
  • Dolor desproporcionado que va a más pese al reposo, con la pantorrilla dura y tensa al tocarla, hormigueos o dolor al estirarle los dedos con suavidad. Da igual que no haya habido golpe: sin masajes, sin vendajes y sin calor.
  • Tras un golpe o un giro, deformidad, imposibilidad total de apoyar, o el pie frío, pálido, azulado o dormido.
  • Pantorrilla hinchada, caliente y dolorida, por la posibilidad de una trombosis.

Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento

  • Dolor nocturno que despierta al niño o que no cede con el reposo.
  • Cojera que no cede en 24 o 48 horas, también los días sin deporte, siempre que siga andando y apoyando.
  • Dolor sin actividad, en aumento semana a semana.
  • Pérdida de peso o cansancio llamativo, o hinchazón lenta sin calor ni enrojecimiento.

La mayoría de estos signos acaban no siendo nada, pero no se pueden descartar desde casa ni desde una camilla de fisioterapia. Los del primer bloque no admiten espera. El resto, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.

¿Cómo se diagnostican?

Con la historia y la exploración: la edad, el deporte, el momento del estirón y qué gestos reproducen el dolor. En el Osgood se palpa el bulto y duele justo ahí; en el Sever, al apretar el talón por los lados.

No hacen falta pruebas de imagen de rutina. La radiografía se pide para descartar otras cosas cuando hay señales de alarma o el cuadro es atípico: los cambios de la apófisis en un niño que crece son normales y no se correlacionan bien con el dolor. Vale la regla de siempre: se trata al paciente, no a la imagen.

Diagnóstico diferencial

Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: el osgood-schlatter y sever se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.

CuadroLa pista que lo delata
Osgood-Schlatter / SeverNiño en crecimiento, dolor localizado en la apófisis que aparece con la actividad y cede con el descanso
Tendinitis rotulianaDolor en el propio tendón, por debajo de la rótula pero no en el hueso; más típica del adolescente mayor y del adulto joven
Síndrome de Sinding-Larsen-JohanssonMisma idea que el Osgood pero en el polo inferior de la rótula, un poco más arriba
Dolor en la planta del pieDuele en la planta, sobre todo en los primeros pasos de la mañana, no en la parte posterior del talón
Dolor referido de la cadera (Perthes, epifisiólisis)La rodilla se explora normal, el niño cojea y la cadera duele o se mueve mal al rotarla → derivación médica
Esguince de tobilloAntecedente de torcedura, con hinchazón y hematoma; duele en los ligamentos, no en el calcáneo
Fractura por estrés o patología óseaDolor nocturno o en reposo, progresivo, con cojera constante → derivación médica
Artritis idiopática juvenil o infecciónArticulación hinchada y caliente, rigidez matinal larga o fiebre → derivación médica

Comparten mecanismo con las tendinopatías del adulto, con una diferencia: en el niño el eslabón débil no es el tendón, sino su anclaje óseo.

Tratamiento: gestión de cargas, no reposo absoluto

El mensaje más importante de esta guía: no hay que retirar al niño del deporte por sistema. Un adolescente que deja de entrenar tres meses pierde condición, pierde a su grupo y vuelve más débil, con lo que recae. Lo que funciona es ajustar la carga.

El semáforo del dolor

Pídele al niño que puntúe el dolor de 0 a 10 durante la actividad y, sobre todo, a la mañana siguiente:

  • Verde (0-3): puede entrenar con normalidad.
  • Ámbar (4-5): entrena, pero recorta lo que más carga (saltos, sprints, minutos).
  • Rojo (6 o más), dolor peor al día siguiente o cojera: para esa sesión y busca alternativas sin impacto.

Regla que lo resume todo: el dolor debe volver a su nivel base a las 24 horas.

El resto del plan es sencillo: hielo tras el entrenamiento si alivia, taloneras de gel en el Sever, cintilla infrapatelar en el Osgood, calzado en buen estado y medicación puntual pautada por el pediatra. Nada de infiltraciones ni cirugía.

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Qué hacemos en consulta, por fases

Fase 1: Bajar la irritación y explicar (1-2 semanas)

Educación a la familia y al entrenador, lo que más cambia el resultado, ajuste del semáforo, terapia manual de cuádriceps o gemelos y movilidad del tobillo, que en el Sever suele estar limitada.

Fase 2: Fuerza progresiva (semanas 2-8)

Isométricos primero y después carga progresiva de cuádriceps y glúteo (Osgood) o de tríceps sural (Sever). Un niño fuerte tolera mucha más carga deportiva con la misma apófisis.

Fase 3: Volver al 100%

Reintroducción escalonada de saltos, sprints y competición: los brotes vuelven cuando sube el volumen o pega otro estirón.

Ejercicios para empezar hoy en casa

Siempre dentro del verde o el ámbar del semáforo. Si el dolor sube o al día siguiente está peor, para y consúltanos.

  • Sentadilla isométrica en pared (Osgood): con la espalda apoyada, baja hasta donde no le duela y que aguante 30-45 segundos. 5 aguantes con el mismo descanso entre ellos, casi a diario.
  • Elevaciones de talón (Sever): sube y baja despacio sobre los dos pies, en suelo plano y sin llegar al dolor. 2-3 series de 15 repeticiones lentas, tres o cuatro días por semana; cuando lo tolere, a una pierna.
  • Movilidad de tobillo hacia la pared: con el talón pegado al suelo, lleva la rodilla hacia delante buscando tocar la pared. 10 repeticiones por pierna, a diario.

¿Cuánto dura?

  • 6 a 12 semanas: la mayoría de los brotes se calma con una buena gestión de la carga.
  • De meses a 1-2 años: el proceso puede ir y venir, en oleadas, mientras dure el crecimiento.
  • Resolución definitiva: al cerrarse el cartílago de crecimiento, antes en el Sever.

Un detalle para los padres: el bulto del Osgood-Schlatter puede quedarse de por vida, es hueso nuevo, pero en la mayoría deja de doler al final del crecimiento.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Retirar al niño del deporte varios meses "por precaución"Ajustar la carga con el semáforo y mantener la actividad tolerable
Esperar a que el dolor sea 0 para volverVolver con dolor en verde o ámbar que se normaliza en 24 horas
Alarmarse por el bulto de la rodillaEs hueso nuevo; en la mayoría deja de doler al terminar el crecimiento
Solo estirar, sin trabajar fuerzaEstirar alivia, pero lo que sube la tolerancia a la carga es la fuerza

Mi opinión como fisioterapeuta

A los padres que llegan asustados les digo lo mismo: esto se resuelve con el crecimiento; vuestro trabajo no es pararlo, es dosificarlo. He visto a demasiados chicos apartados una temporada entera por un cuadro que se gestiona con un semáforo y sentido común. Me preocupa más el niño que entrena en cinco equipos y no hace ni una serie de fuerza que el bulto de su tibia. Y a ellos les repito: no eres frágil, estás creciendo, y esta etapa termina.

Si el niño o la niña cojea al acabar el entrenamiento o el dolor le hace faltar a partidos, valoramos el caso en nuestra fisioterapia pediátrica, de los 6 a los 18 años, en las clínicas de fisioterapia en Barcelona y de fisioterapia en Madrid.

Preguntas frecuentes sobre las crecederas del niño deportista

¿Mi hijo tiene que dejar el deporte?

Por norma general, no. Parar del todo tiene un coste alto: pierde forma, pierde a sus amigos y vuelve peor preparado. Lo que funciona es ajustar la carga con el semáforo del dolor.

¿Son graves el Osgood-Schlatter y el Sever?

No. Son benignos y autolimitados: el hueso crece más rápido de lo que se adapta el tendón que tira de él, y se resuelven al cerrarse la zona de crecimiento. No predisponen a artrosis y las molestias en la edad adulta son la excepción.

¿El bulto de debajo de la rodilla se va?

Suele quedarse de por vida, porque es hueso nuevo. En la mayoría deja de doler al terminar el crecimiento y solo queda el relieve. A algunos adultos les sigue molestando arrodillarse encima; ahí sí conviene valorarlo.

¿Sirven las cintillas infrapatelares, las taloneras o el hielo?

Ayudan a estar más cómodo mientras se gestiona la carga, y las taloneras de gel alivian en el Sever. Pero son apoyo, no tratamiento: lo que cambia el problema es dosificar la actividad y trabajar la fuerza.

¿Cuánto dura?

Los brotes mejoran en 6-12 semanas con una buena gestión de la carga, pero el proceso puede ir y venir uno o dos años, hasta que se cierra el cartílago de crecimiento.

¿Cuándo hay que consultar al médico?

Cuando el dolor despierta al niño por la noche, cuando hay cojera constante o dolor sin haber hecho actividad, si hay fiebre, o si apareció tras un golpe. Esos casos no encajan con una apofisitis.

Para seguir leyendo

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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