Dolor de rodilla en adolescentes: cuándo es el crecimiento y cuándo es una lesión

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Resumen: En un adolescente, el dolor de rodilla casi nunca es un dolor de crecimiento: los reales son difusos, nocturnos, en las dos piernas y no dejan cojera. Si señala un punto con el dedo, la localización orienta casi todo: bulto de la tibia (Osgood-Schlatter), punta de la rótula (Sinding-Larsen-Johansson), alrededor de la rótula (dolor femoropatelar), línea de la articulación (menisco, atención al discoideo) o cara externa (cintilla iliotibial).

El aviso que no puede fallar: si cojea y la rodilla se explora normal, el problema puede estar en la cadera (enfermedad de Perthes, epifisiólisis). El diagnóstico lo pone el pediatra o el traumatólogo, no el fisioterapeuta.

Adolescente sujetándose la rodilla dolorida tras un entrenamiento

El dolor de rodilla entre los 10 y los 17 años puede generar dudas sobre si se relaciona con el crecimiento o con una lesión. Una pista útil para orientar la valoración es la localización exacta del dolor: dónde señala el adolescente cuando le pides que indique el punto que le molesta.

Esto es un mapa para padres, no un diagnóstico. Quien pone nombre a lo que le pasa a tu hijo es el pediatra o el traumatólogo, no el fisioterapeuta.

¿Existen los dolores de crecimiento?

Existen, pero se parecen poco a lo que se llama así en casa. Los clásicos son difusos (el niño no sabe señalar un punto), aparecen por la tarde o por la noche, afectan a las dos piernas y por la mañana no queda nada. Van de los 3 a los 10 años y nunca dejan cojera.

Si señala un punto con la punta del dedo, si le duele siempre la misma rodilla, si le duele al hacer deporte o si cojea, no es un dolor de crecimiento. Suele tener que ver con el estirón: el hueso se alarga más rápido de lo que se adaptan los músculos y tendones que tiran de él, y las zonas de crecimiento, todavía de cartílago blando, pueden ser más sensibles a la carga.

El mapa: qué sospechar según dónde duele

Pídele que señale con un dedo, no con la mano abierta. La tabla es orientativa: sirve para saber de qué estáis hablando, no para colgar una etiqueta.

Dónde señalaSospecha habitualEdad típica
Bulto de la tibia, dos dedos por debajo de la rótulaOsgood-Schlatter10 a 15 años
Punta inferior de la rótulaSinding-Larsen-Johansson9 a 13 años
Alrededor o "por detrás" de la rótula, difusoDolor femoropatelar12 a 18 años
Línea de la articulación, por dentro o por fueraMenisco (atención al discoideo)Cualquiera
Cara externa, justo por encima de la articulaciónCintilla iliotibial13 a 18 años
No sabe señalar, cojea y la rodilla se ve normalPuede venir de la cadera4 a 16 años

Debajo de la rodilla, en el bulto de la tibia: Osgood-Schlatter

El motivo número uno en chicos y chicas que entrenan. Duele un punto muy concreto, el bultito de la tibia donde se ancla el tendón rotuliano, más prominente y molesto al tocarlo o al arrodillarse. Aparece con saltos y sprints y se calma con el descanso. Puedes consultar el plan de carga en la guía de Osgood-Schlatter y Sever.

En la punta de la rótula: Sinding-Larsen-Johansson

Mismo mecanismo un piso más arriba: el tendón tira de su anclaje en el polo inferior de la rótula, que a esa edad no es hueso duro. Aparece antes, de los 9 a los 13 años, y en deportes de salto. Es benigno y autolimitado, y se maneja igual que el Osgood: dosificando, no parando. Con las zonas de crecimiento ya cerradas, ese mismo dolor suele ser una tendinitis rotuliana.

Alrededor de la rótula: dolor femoropatelar

Aquí no hay un punto, hay una zona: "me duele todo alrededor" o "por detrás de la rótula". Es el más frecuente en chicas adolescentes y el que más acaba en un "no tiene nada". Las pistas:

  • Duele bajando escaleras o cuestas más que subiendo.
  • Duele tras mucho rato con la rodilla doblada: clase, cine, coche.
  • Duele en cuclillas y al levantarse de una silla baja.

No es un desgaste ni una artrosis precoz, por mucho que a veces se etiquete como condropatía o condromalacia rotuliana. Es un problema de tolerancia a la carga y de control de la cadera, y responde bien a la fuerza bien dosificada.

En la interlínea: menisco, y atención al menisco discoideo

Si señala la línea de la articulación y hay bloqueos, chasquidos audibles, tope al estirar o hinchazón al día siguiente de jugar, toca valoración médica: la lesión de menisco del adolescente suele venir de un giro con el pie fijo, y es de los pocos cuadros en los que el traumatólogo suele plantearse una resonancia; quién la pide y cuándo es decisión suya.

Atención a una variante: el menisco discoideo, una forma congénita del menisco externo con forma de disco en lugar de media luna. Da chasquidos fuertes desde pequeños, a veces sin golpe previo, y puede romperse con traumatismos mínimos. Ese "clonc" repetido por la cara externa merece que lo valore un traumatólogo.

Por fuera, encima de la articulación: cintilla iliotibial

Dolor en la cara externa que aparece siempre al mismo minuto o al mismo kilómetro de correr y obliga a parar, pero que en frío no duele. Típico de quien ha subido de golpe el volumen de carrera. Lo tienes en la guía del síndrome de la cintilla iliotibial.

El aviso que no puede fallar: la rodilla que duele por la cadera

En niños y adolescentes, el dolor de cadera puede proyectarse a la rodilla o al muslo. Por eso se explora también la cadera cuando el adolescente señala la rodilla y la exploración local es normal. Hay dos cuadros que conviene tener en cuenta:

  • Enfermedad de Perthes: de los 4 a los 10 años, más frecuente en niños. Cojera que va y viene durante semanas, dolor en ingle, muslo o rodilla y pérdida de movilidad de la cadera, sobre todo al rotarla hacia dentro.
  • Epifisiólisis de la cabeza femoral: de los 10 a los 16 años, más en chicos con sobrepeso. Cojera, pie que camina girado hacia fuera y dolor en ingle, muslo o rodilla. Debe dejar de apoyar esa pierna sin esperar, aunque aguante el peso y llegue andando hasta el coche, y acudir a urgencias el mismo día. Seguir cargando es lo que convierte un deslizamiento estable en inestable, y eso cambia el pronóstico de la cadera. Requiere valoración en urgencias hoy mismo.

Regla práctica para casa: si cojea y la rodilla se ve y se toca normal, hay que explorar la cadera, y eso lo hace el médico. Una cojera de más de unos días no es un caso para empezar por el fisioterapeuta: cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento, y si el pie va girado hacia fuera, urgencias hoy mismo.

Señales de alarma: qué es urgencias hoy y qué es cita con el pediatra

Las siguientes listas distinguen los signos que requieren urgencias de los que requieren cita con el pediatra antes de iniciar tratamiento.

Urgencias hoy mismo

  • Fiebre junto al dolor. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, requiere valoración en urgencias hoy mismo.
  • Una articulación que se pone hinchada, caliente y roja en horas, muy dolorosa al mínimo movimiento, con fiebre o sin ella. Que no tenga fiebre no lo descarta: urgencias hoy mismo.
  • No apoya una pierna o se niega a caminar, aunque no tenga fiebre y aunque no haya habido ningún golpe. La fiebre puede faltar en las primeras horas de una infección de la articulación o del hueso: urgencias hoy mismo.
  • Pérdida de fuerza en la pierna, hormigueo o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces. Requiere valoración en urgencias hoy mismo.
  • Tras un golpe fuerte o un giro: deformidad, imposibilidad de apoyar, o el pie frío, pálido, azulado o dormido. Requiere valoración en urgencias hoy mismo.
  • Dolor de la pierna o del antebrazo desproporcionado, que va a más pese al reposo y a lo que le hayas dado para el dolor, con la zona dura y tensa al tocarla, hormigueos, o dolor fuerte al estirarle los dedos con suavidad. Acude a urgencias hoy mismo, aunque no haya habido ningún golpe o acabe de entrenar. No apliques masajes, vendajes ni calor.
  • Cojera con el pie girado hacia fuera entre los 10 y los 16 años, por la sospecha de epifisiólisis. Que deje de apoyar esa pierna y urgencias el mismo día.

Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento

  • Cojera de más de unos días, con dolor o sin él, con la rodilla de aspecto normal.
  • Dolor nocturno que le despierta, o dolor en reposo que va a más.
  • Hinchazón que va y viene o que no baja en días, sin calor ni enrojecimiento y sin que le impida mover la articulación.
  • Rigidez matinal larga o varias articulaciones afectadas.
  • Bloqueos: la rodilla se queda trabada y no estira del todo.
  • Pérdida de peso o cansancio llamativo.

Estos signos requieren valoración médica antes de iniciar fisioterapia. Sigue la indicación de urgencias o de cita con el pediatra que corresponde a cada signo en las listas anteriores.

Quién diagnostica y quién trata

  • El diagnóstico es del pediatra o del traumatólogo: descartan otras causas que requieren atención médica y deciden si hacen falta pruebas.
  • El fisioterapeuta colegiado entra después o en paralelo: valora cómo se mueve, dosifica la carga deportiva y pauta el trabajo de fuerza.
  • Las pruebas de imagen no son de rutina: en un adolescente que crece, las zonas de crecimiento pueden verse llamativas en la radiografía sin que eso se corresponda con el dolor.

Qué puedes hacer en casa mientras tanto

Si no hay señales de alarma y el patrón encaja con un dolor de carga:

  • No lo retires del deporte por sistema. Parar tres meses por si acaso tiene consecuencias: pierde forma, pierde a su grupo y vuelve más débil.
  • Usa el semáforo del dolor. Que puntúe de 0 a 10 durante el entrenamiento y, sobre todo, a la mañana siguiente. Verde (0 a 3): entrena normal. Ámbar (4 a 5): recorta saltos, sprints y minutos. Rojo (6 o más), peor al día siguiente o con cojera: para esa sesión.
  • Regla de las 24 horas: el dolor debe volver a su nivel de base al día siguiente. Si no vuelve, conviene reducir la carga.
  • Busca el cambio reciente de carga: inicio de temporada, dos equipos a la vez, superficie nueva o calzado gastado.
  • Fuerza, no solo estiramientos. Estirar alivia un rato; lo que sube la tolerancia es el trabajo progresivo de cuádriceps y glúteo.

Si lleva más de dos o tres semanas sin ceder, o vuelve cada vez que retoma los entrenamientos, toca valoración. En fisioterapia pediátrica en Barcelona atendemos de 6 a 18 años, en sesiones de 55 minutos con valoración, tratamiento y pauta de ejercicios.

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Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Dar por hecho que son cosas de la edad y esperar mesesLocalizar el punto exacto y repasar las alarmas; si cojea, al pediatra, y si no apoya la pierna, a urgencias hoy
Retirarlo del deporte hasta que el dolor sea 0Ajustar la carga con el semáforo y mantener lo que tolera
Tratar la rodilla cuando el problema está en la caderaSi cojea y la rodilla está normal, valoración médica de la cadera

Cómo lo abordamos en consulta

La primera visita es entrevista y exploración: qué deporte hace y cuánto, si ha pegado un estirón, qué gestos le reproducen el dolor y cómo se mueven cadera, rodilla y tobillo. De ahí sale un plan: explicación a la familia y al entrenador, ajuste de la carga y una pauta progresiva de ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid, con terapia manual de apoyo. Las técnicas se eligen según la edad y el motivo de consulta. Puedes consultar qué incluye la atención a menores en nuestra página de fisioterapia pediátrica. Recomendamos que el padre, la madre o el tutor acompañe al menor, aunque no es obligatorio que permanezca en la sala durante toda la sesión. Lo que no nos corresponde lo derivamos al pediatra o al traumatólogo. Atendemos tanto en fisioterapia en Barcelona como en fisioterapia en Madrid. En Barcelona son dos clínicas, Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y Gràcia (Via Augusta, 48), con sesiones de 55 minutos por 60 € y todo incluido.

Mi opinión como fisioterapeuta

Lo que más veo no son rodillas rotas: son rodillas a las que se les ha pedido en tres semanas el doble de lo que venían haciendo, justo cuando el chico pegaba el estirón. Y lo que más me preocupa no es un bulto en la tibia ni un crujido, sino la cojera que lleva un mes y que nadie ha mirado desde la cadera.

A las familias les recomiendo observar el patrón del dolor y consultar si persiste o aparecen señales de alarma. Una valoración de fisioterapia pediátrica en Barcelona permite revisar la carga y preparar un plan adaptado, una vez descartadas las causas que necesitan atención médica.

Preguntas frecuentes sobre el dolor de rodilla en adolescentes

¿El dolor de rodilla de mi hijo es cosa del crecimiento?

Los dolores de crecimiento reales son difusos, nocturnos, en las dos piernas y no dejan cojera. Si señala un punto con el dedo, le duele siempre la misma rodilla, le duele al hacer deporte o cojea, no es un dolor de crecimiento y hay que mirarlo.

¿Tiene que dejar el deporte?

Por norma general, no. Parar del todo tiene consecuencias: pierde forma, pierde a su grupo y vuelve peor preparado. Suele funcionar mejor ajustar la carga con el semáforo del dolor y mantener lo que tolera, salvo indicación médica en contra.

¿Hay que hacerle una radiografía o una resonancia?

No de rutina. En un chico que crece, las zonas de crecimiento se ven llamativas en la imagen y eso no explica su dolor. Se piden con criterio médico: señales de alarma, traumatismo claro, bloqueos o sospecha de cadera.

Le duele la rodilla, ¿por qué me hablan de la cadera?

Porque en niños y adolescentes el dolor de cadera se proyecta muchas veces a la rodilla o al muslo. Si cojea y la rodilla se explora normal, hay que mirar la cadera para descartar la enfermedad de Perthes o la epifisiólisis. Si el pie va girado hacia fuera, que deje de apoyar esa pierna y urgencias el mismo día: seguir cargando es lo que convierte un deslizamiento estable en inestable. El resto lo valora el médico, cuanto antes mejor.

¿Voy antes al pediatra o al fisioterapeuta?

Si hay fiebre junto a una rodilla hinchada, caliente o que no quiere apoyar, o una rodilla que se pone caliente y roja en horas, con o sin fiebre, requiere valoración en urgencias hoy mismo. Si hay cojera, hinchazón lenta sin calor, dolor nocturno, bloqueos o el dolor empezó tras un golpe fuerte, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento: el diagnóstico es suyo o del traumatólogo. El fisioterapeuta colegiado entra después, para dosificar la carga y pautar la fuerza.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 571 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 284 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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