Dolor de rodilla: cómo saber de dónde sale y cómo se trata

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: El dolor de rodilla es un síntoma, no un diagnóstico: detrás puede estar la rótula, un menisco, un ligamento, un tendón, el cartílago o un dolor que en realidad viene de la cadera o de la espalda.

Lo que más orienta es dónde duele y qué gesto lo dispara, y la mayoría de los cuadros mecánicos mejora con carga progresiva y fuerza de cuádriceps y cadera, en plazos que van de unas semanas a varios meses según el tejido y el grado.

Hay que consultar sin esperar si la rodilla se llena a tensión en la primera hora tras un giro, se hincha en horas sin ningún golpe, se queda bloqueada, no te aguanta el peso o está roja y caliente con fiebre.

Manos de un fisioterapeuta palpando la rodilla flexionada de un paciente en camilla

La rodilla que protesta al bajar las escaleras del metro, la que se queda tiesa tras dos horas en el cine, la que se hincha al día siguiente del partido. El dolor de rodilla es de los motivos de consulta que más repetimos y de los más confusos: bajo la misma frase caben cuadros muy distintos.

Esta guía sirve para situar tu dolor: por dónde te duele, por qué gesto se dispara y por lo que hace la rodilla. En cada patrón tienes el enlace a su guía.

¿Qué es el dolor de rodilla?

Lo primero que explico en consulta: dolor de rodilla no es un diagnóstico, es un síntoma. Describe lo que notas, no lo que te pasa, y la diferencia importa: tratar una rótula irritada no se parece en nada a tratar un ligamento roto.

En muy poco espacio conviven la rótula, dos meniscos, cuatro ligamentos, tendones potentes, cartílago, hueso y una membrana que fabrica líquido al irritarse, y cada pieza duele con su acento. Además trabaja entre la cadera y el pie, y recibe dolor referido de ambas y de la columna: por eso nunca miro solo la rodilla.

Síntomas: cómo reconocer de dónde sale tu dolor

Señala con un dedo el punto que te molesta. Si lo tapas con la yema, has descartado media lista; si necesitas la mano entera, también dice algo: los de rótula y artrosis son difusos.

Delante, alrededor o justo debajo de la rótula

Un dolor difuso alrededor o por detrás de la rótula, peor al bajar escaleras, en cuclillas y al levantarte tras un rato sentado, sin apenas hinchazón, es el dolor femoropatelar, la antigua condromalacia rotuliana. Si el punto está en la punta de la rótula y duele al saltar o al frenar, es la tendinitis rotuliana. Y en un adolescente, un bulto duro en la tibia apunta al Osgood-Schlatter, una irritación de la zona de crecimiento donde tira el tendón rotuliano.

Por dentro, en la cara interna

En la línea de la articulación, tras un giro con el pie clavado y con hinchazón unas horas después: lesión de menisco. Más arriba, sobre el ligamento, tras un golpe que abrió la rodilla hacia dentro: lesión del ligamento colateral medial. Unos centímetros por debajo, con molestia al subir escaleras y al dormir con las rodillas juntas: tendinitis de la pata de ganso. Y pasados los cincuenta, con meses de evolución y rigidez breve al arrancar: artrosis de rodilla.

Por fuera, en la cara externa

En corredores la respuesta es casi cantada: un dolor que aparece a los pocos minutos de correr, empeora en las bajadas y se va al parar es el síndrome de la cintilla iliotibial. Si está en la línea de la articulación y empezó con un giro, mira el menisco externo.

Por detrás, en el hueco de la rodilla

Lo más frecuente es una tirantez o sensación de bulto al estirar la rodilla del todo: el quiste de Baker, que en adultos casi siempre es consecuencia de algo que pasa dentro de la articulación. También duelen los isquiotibiales. Y si lo hinchado y caliente es la pantorrilla, ya no es la rodilla: urgencias.

El gesto que lo dispara

Cuándo aparece el dolorLo que suele haber detrás
Al bajar escaleras o cuestasZona femoropatelar, artrosis o tendón rotuliano
Al subir escaleras o levantarte de la sillaPata de ganso, cuádriceps o artrosis
Al ponerte de pie tras un rato sentadoMuy típico del femoropatelar
Primeros pasos de la mañana, con rigidez brevePatrón degenerativo
En cuclillas o al girar con el pie fijoMenisco y ligamentos
Al saltar, aterrizar o frenarTendón rotuliano o del cuádriceps
Por la noche, sin relación con lo que hayas hechoSi nada lo modifica, valóralo con tu médico

Si se hincha, se bloquea o te falla

Tres cosas que cambian la prioridad de la consulta, cuéntalas el primer día:

  • Se hincha, y manda el reloj: a tensión en la primera hora tras un giro es el escenario de las lesiones combinadas de rodilla; a las doce o veinticuatro horas apunta a menisco; y en pocas horas sin ningún golpe, ni una cosa ni la otra, mira las señales de alarma.
  • Se bloquea: no la estiras del todo por mucho que insistas. Suele ser un fragmento de menisco o un cuerpo libre y pide valoración médica pronto.
  • Te falla: inestabilidad de ligamento, una rótula que se sale de sitio o un cuádriceps apagado por el dolor.

Causas y factores de riesgo

  • Cargas mal repartidas en el tiempo: correr de cero con cuatro salidas por semana, doblar el volumen del gimnasio, dos días de reforma. El tejido falla cuando le pides más de lo acostumbrado.
  • Poca fuerza de cuádriceps y de cadera: el denominador común de casi todos los dolores de la parte delantera y externa, y el más modificable.
  • Haberte lesionado antes esa rodilla: un menisco operado, un cruzado reconstruido o esguinces de repetición la dejan sensible a los picos de carga, igual que la edad y el peso, que no causan dolor por sí solos pero hacen que perdone menos.
  • Muchas horas de rodillas o en cuclillas, y en corredores, los cambios bruscos de superficie.

Y lo que casi nunca lo explica por sí solo: las rodillas hacia dentro, la forma de pisar o que te crujan (por qué crujen las rodillas).

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

Son una minoría, pero conviene tenerlas claras. Ante cualquiera de ellas el paso siguiente no es la fisioterapia, es el médico.

  • Rodilla roja, caliente y muy dolorosa, con fiebre o malestar y sin ningún traumatismo detrás: es la sospecha de artritis séptica, la urgencia propia de esta zona. Se mide en horas, no en días, porque el cartílago se daña rápido: urgencias hospitalarias el mismo día. Y no esperes a la fiebre alta: en mayores, diabéticos o inmunodeprimidos puede faltar.
  • Rodilla que se hincha en pocas horas sin golpe ni torcedura previos. Un derrame agudo sin traumatismo no es una sobrecarga: obliga a descartar infección, artritis inflamatoria o gota, y se mira ese mismo día.
  • Rodilla que se llena a tensión en la primera hora tras un giro, un golpe o un chasquido: ese derrame tan rápido es sangre dentro de la articulación, el hemartros. Si el mecanismo fue un giro con el pie clavado, la primera sospecha es la rotura del ligamento cruzado anterior; también puede ser una luxación de rótula o una fractura.
  • No puedes apoyar la pierna, hay deformidad o la rótula se ha quedado desplazada.
  • Bloqueo completo: la rodilla se queda trabada y no estira ni dobla del todo.
  • Pantorrilla hinchada, caliente y dolorida, más gruesa que la otra, sobre todo tras una inmovilización, una cirugía o un viaje largo: hay que descartar una trombosis venosa profunda en urgencias. Un quiste de Baker roto da un cuadro parecido y separarlos no te toca a ti.
  • Dolor óseo profundo que te despierta por la noche, va a más semana a semana y no cede con el reposo, más aún con pérdida de peso o antecedente de cáncer. Es raro, pero la rodilla del adolescente y del adulto joven es localización habitual de tumores óseos.

Fuera de esta lista el escenario es el otro: duele, limita y asusta, pero no es peligroso. Y se trata.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de una rodilla es sobre todo clínico: historia con detalle (cómo empezó, qué gesto lo dispara, si se hinchó y a las cuántas horas, si se bloquea o te falla), palpación punto por punto, comprobar que estira del todo, las pruebas de estabilidad y de menisco y una medida de fuerza en gestos reales. Y exploramos cadera y tobillo, porque la rodilla paga lo que otro no hace.

La radiografía valora la artrosis y descarta una fractura, pero no ve ligamentos ni meniscos (si se ven las roturas del cruzado en una radiografía). La resonancia sí, y muestra el edema óseo. Se pide cuando cambia la decisión, no por rutina: en rodillas sin ningún dolor también aparecen desgaste y roturas de menisco.

Diagnóstico diferencial: ¿qué más puede doler en la rodilla?

Hay causas que se presentan como dolor de rodilla y no salen de ella:

CuadroLa pista que lo delata
Dolor referido de la caderaExplorar la rodilla no reproduce nada y el dolor sí aparece al mover la cadera; en un niño que cojea, valoración sin esperar
Dolor referido de la columna lumbarBaja por el muslo con hormigueo o pesadez y cambia con la postura de la espalda
Fractura por estrésDolor óseo muy localizado tras subir volumen de carrera, aparece cada vez antes y no cede con el descanso
Dolor tras una prótesis de rodillaLa operada que sigue doliendo, se hincha o no acaba de estirar
Artritis inflamatoria o gotaBrote que se monta en horas, caliente e hinchada sin golpe previo: valoración médica y analítica
Artritis séptica (infección de la articulación)Roja, caliente y muy dolorosa, con fiebre y dolor que impide moverla, sin traumatismo: urgencias el mismo día
Trombosis venosa profundaLo hinchado y caliente es la pantorrilla, tras inmovilización, viaje largo o cirugía
Tumor óseoDolor óseo nocturno que va a más pese al reposo, con pérdida de peso o cáncer previo

Tratamiento: qué funciona

Descartadas las señales de alarma, el tratamiento se parece más de lo que uno esperaría:

  • Ejercicio progresivo: la base, y lo que de forma más consistente reduce dolor y recaídas. Aquí pasa casi siempre por cuádriceps y cadera.
  • Ajustar la carga, no anularla: bajar el volumen, quitar unas semanas el gesto que irrita y mantener el resto. El reposo completo alivia hoy y debilita mañana.
  • Entender qué tienes: saber que un crujido no es desgaste, o que una rodilla con artrosis puede entrenar, cambia cómo te mueves y con ello el dolor.
  • Terapia manual, punción seca y radiofrecuencia: bajan el dolor y dan margen para entrenar, pero ninguna es mejor que otra en abstracto ni sustituye al ejercicio.
  • Medicación: la pauta tu médico, para las fases de más dolor.
  • Infiltraciones y cirugía: para casos seleccionados. En una rotura de menisco degenerativa sin bloqueo lo razonable es empezar por ejercicio bien hecho antes de la artroscopia; con una rodilla bloqueada o inestable, la cirugía entra desde el principio.

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Fisioterapia para el dolor de rodilla: así lo tratamos

Trabajamos por fases y avanzamos según responde tu rodilla, no según el calendario.

Fase 1. Calmar la rodilla y encontrar qué la irrita

Ajustamos lo que la carga de más, buscamos los gestos que sí toleras y trabajamos la musculatura defensiva. Con derrame, la prioridad es que estire del todo y despertar el cuádriceps, que se apaga rápido.

Fase 2. Construir la fuerza que le falta

La que decide el resultado: fuerza progresiva de cuádriceps, glúteo, isquiotibiales y gemelo, y control del gesto que te duele, empezando por bajar un escalón sin que la rodilla se meta.

Fase 3. Volver a tu actividad sin miedo

Reintroducimos por escalones el impacto, los cambios de dirección y las cargas de tu deporte o tu trabajo. El alta no va por fecha sino por criterios: fuerza parecida a la otra pierna y sin reacción al día siguiente. Es lo que más cuidamos en fisioterapia en Barcelona y en fisioterapia en Madrid.

Ejercicios para empezar hoy en casa

Sin señales de alarma, estos tres valen como punto de partida. Regla de siempre: molestia leve durante el ejercicio, sí; dolor que sube o rodilla peor a las 24 horas, no.

  • Sentadilla a la silla: siéntate y levántate despacio, controlando la bajada, en el rango que no duela. 3 series de 8 a 10, un día sí y otro no.
  • Isométrico de cuádriceps: con la pierna estirada, aprieta el muslo como si quisieras hundir la rodilla en la camilla, de 20 a 30 segundos, 5 veces al día. Suele ser el mejor tolerado con la rodilla irritada, aunque el alivio varía entre personas.
  • Abducción de cadera tumbado de lado: sube la pierna sin que la pelvis se vaya atrás. 3 series de 12 por lado.

Súmales caminar a diario. Son un mínimo común: el programa que te saca del bucle se pauta para ti.

¿Cuánto tarda en curarse un dolor de rodilla?

Depende del tejido y del grado. Son rangos para una mejoría clara, no para la perfección, y cuentan desde que se empieza a trabajar:

  • Sobrecargas de la parte delantera o externa, femoropatelar o cintilla iliotibial: la mejoría se nota entre las 6 y las 12 semanas, y no es raro necesitar meses más hasta la carga completa.
  • Tendinopatía rotuliana: el tendón es lento, de 3 a 6 meses y más si llevas tiempo, aunque el dolor diario afloja antes.
  • Esguince del ligamento colateral medial: manda el grado. De 2 a 4 semanas en los leves, de 4 a 8 en los moderados y de 8 a 12 o más en los completos, con el deporte de contacto por detrás.
  • Lesión de menisco tratada sin cirugía: de 8 a 12 semanas para volver a la actividad habitual, según el patrón de la rotura.
  • Artrosis: no se revierte, pero los síntomas mejoran. La fuerza se nota a partir de las 8 a 12 semanas y hay que sostenerla: si se abandona, el beneficio se pierde.
  • Reconstrucción del ligamento cruzado anterior: la vuelta a un deporte de pivote rara vez llega antes de los 9 meses y a menudo se va a los 12, y se decide por criterios, nunca por fecha.

Dos avisos. El tipo de trabajo alarga estos plazos: pasar el día de rodillas o en cuclillas no es estar sentado, y la vuelta al puesto se negocia aparte. Y las recaídas de los primeros meses avisan de que la carga subió más rápido que la fuerza.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Parar del todo hasta que no duelaBajar la carga y quitar solo el gesto que irrita
Encadenar hielo y antiinflamatorio como único planUsarlos para moverte y meter cuanto antes la fuerza
Pedir una resonancia antes de que nadie te exploreHistoria y exploración primero; la imagen, cuando cambie la decisión
Buscar el ejercicio que recoloca la rótulaFuerza de cuádriceps y de cadera: la rótula no se recoloca, se sostiene
Volver al deporte el día que deja de dolerVolver por criterios: fuerza comparable a la otra pierna y sin reacción a las 24 horas
Esperar a ver qué pasa con una rodilla hinchada y calienteConsultar el mismo día si se hinchó sin golpe o hay fiebre

Mi opinión como fisioterapeuta

Si tuviera que quedarme con una sola cosa de lo que veo en consulta, sería esta: casi todo el mundo llega con menos cuádriceps y menos glúteo del que necesita, y lleva meses evitando los gestos que se los habrían devuelto. La rodilla no se protege dejándola quieta, se protege haciéndola fuerte.

Lo segundo, cuidado con lo que te cuenta una imagen: he visto a mucha gente convencida de tener la rodilla destrozada por un informe cuando la exploración contaba otra historia. Y lo tercero, lo que no negocio: si se llenó de golpe tras un giro, se hinchó sin motivo, se bloquea o está caliente con fiebre, ese día mi trabajo no es tratarte, es que te vea un médico.

Preguntas frecuentes sobre el dolor de rodilla

¿Por qué me duele la rodilla al bajar escaleras?

Bajar escaleras carga mucho la articulación entre la rótula y el fémur, porque el cuádriceps frena el peso del cuerpo con la rodilla doblada. Es el síntoma estrella del dolor femoropatelar, aunque también aparece en la artrosis y en la tendinopatía rotuliana. No significa que la rodilla esté gastada, sino que ese gesto pide más fuerza de la que tienes.

¿Cómo sé si mi dolor de rodilla es de menisco o de la rótula?

El menisco suele traer historia detrás: un giro con el pie clavado, dolor que señalas con un dedo en la línea de la articulación e hinchazón horas después. El de rótula es difuso, empeora al bajar escaleras y al levantarte tras un rato sentado, y casi nunca hincha. La exploración los separa mejor que ninguna prueba.

¿Puedo seguir corriendo o entrenando con dolor de rodilla?

En muchos casos sí, adaptando la carga. La referencia es doble: la molestia en la sesión no debería pasar de leve y, a las 24 horas, la rodilla debe estar igual o mejor. Lo que no se negocia es parar si se hincha, se bloquea o te falla.

¿Necesito una resonancia para saber qué tengo?

Casi nunca en los primeros días ni antes de que alguien te explore. Se pide cuando cambia la decisión: sospecha de rotura de ligamento, bloqueo articular o una cirugía sobre la mesa. En rodillas sin dolor también aparecen desgaste y roturas de menisco, así que un hallazgo no siempre es el culpable.

¿Es normal que la rodilla se me hinche sin haberme dado ningún golpe?

Normal no es. Un derrame que aparece en pocas horas sin traumatismo obliga a descartar una infección de la articulación, una artritis inflamatoria o un brote de gota, más aún si está roja, caliente o hay fiebre. La infección se atiende el mismo día.

¿Sirve de algo llevar rodillera?

Como ayuda puntual, sí: da confort al volver a la actividad, y en un esguince del colateral una rodillera articulada tiene sentido unas semanas si el grado lo justifica. Como solución permanente no, porque la estabilidad la da la musculatura.

Para seguir leyendo

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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