
Los dolores de crecimiento pueden despertar al niño por la noche y desaparecer a la mañana siguiente. Los episodios pueden repetirse semanas después.
Eso suele ser lo que llamamos dolores de crecimiento: el dolor musculoesquelético más frecuente de la infancia, benigno y con un patrón muy reconocible. Esta guía explica el patrón habitual y cuándo necesita valoración médica: qué va hoy mismo a urgencias y qué es cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.
¿Qué son los dolores de crecimiento?
El nombre no describe bien lo que ocurre. Crecer no duele. Los brotes de crecimiento y los episodios de dolor no coinciden en el tiempo, y estos niños no crecen ni más rápido ni menos que los demás.
Lo que hay debajo no está cerrado, pero las explicaciones con más apoyo apuntan a tres cosas: una tolerancia a la carga algo más baja de lo que el niño le exige al cuerpo durante el día, un umbral de dolor más bajo, y un claro componente familiar (es habitual que uno de los padres cuente que a él le pasaba lo mismo de pequeño).
Aparecen sobre todo entre los 3 y los 12 años, con el pico entre los 4 y los 8, y los sufre en algún momento en torno a uno de cada tres escolares. Lo que decide si estás ante algo benigno no es el nombre, sino el patrón.
El patrón típico: difuso, en las dos piernas y por la noche
Tres rasgos se repiten casi siempre:
- Difuso: no sabe señalar el punto exacto. Se agarra toda la pantorrilla o la parte delantera del muslo y la mano se le mueve mientras lo explica. Duele en el músculo, no en una articulación ni en un hueso.
- Bilateral: en las dos piernas, aunque una noche moleste más una y otra noche la otra. Un dolor que va siempre a la misma pierna y al mismo sitio no responde a este patrón.
- Nocturno o al final del día: aparece a última hora de la tarde o le despierta a media noche, dura entre unos minutos y un par de horas y por la mañana ha desaparecido del todo.
Hay un cuarto dato: el niño está perfectamente entre episodios. Sin cojera, sin fiebre, sin hinchazón, sin rigidez al levantarse, con buen apetito y con la energía de siempre. Y sí, es típico que la noche mala llegue justo después de un día de mucha actividad: excursión, cumpleaños, partido o piscina.
¿Cuánto dura esto?
El episodio suelto dura de 10 minutos a 2 horas. La etapa va por rachas, varias noches seguidas y luego semanas sin nada. Cuando el pediatra ha confirmado que es esto, lo descrito es que la etapa se extienda de unos meses a un par de años, se resuelva sola y no afecte al desarrollo. Cuánto va a durar en tu hijo concreto no te lo puede decir un fisioterapeuta.
Por qué no son Osgood-Schlatter ni Sever
Aquí está la confusión más frecuente. A las apofisitis por tracción, es decir al Osgood-Schlatter y a la enfermedad de Sever, mucha gente también las llama crecederas, pero son otro problema: son focales, se disparan con la actividad deportiva y tienen un punto que duele al tocarlo.
| Dolores de crecimiento | Osgood-Schlatter y Sever | |
|---|---|---|
| Dónde duele | Difuso, en el músculo, cambia de sitio | Punto exacto: debajo de la rótula o en el talón |
| Qué lado | Las dos piernas | Sobre todo una |
| Cuándo aparece | Noche o final del día, en reposo | Al correr, saltar o entrenar, y justo después |
| Al apretar la zona | No duele | Duele ahí, y lo señala con un dedo |
| Edad típica | 3 a 12 años | 8 a 15 años, en pleno estirón |
| Al día siguiente | Como si nada | Puede seguir molestando o cojear al empezar |
La regla rápida para casa: si puedes poner un dedo sobre el punto que duele y el niño se retira, no son dolores de crecimiento. El mismo criterio vale para las molestias del que ya compite, como una periostitis tibial en el que corre mucho sobre asfalto.
Qué puedes hacer en casa esta noche
No hay un tratamiento que los haga desaparecer, sencillamente porque no hay una lesión que reparar. Lo que sí puedes hacer es acortar el episodio y ayudar a que se vuelva a dormir:
- Calor local: bolsa de semillas o toalla templada sobre la zona, 10 o 15 minutos. Comprueba la temperatura en tu antebrazo antes de ponérsela y no la dejes puesta mientras duerme.
- Masaje suave: frota y amasa muslo y pantorrilla sin apretar fuerte. Probablemente sea lo más útil de la lista.
- Estiramientos suaves de gemelo y de la parte delantera del muslo, unos 20 segundos y sin llegar a la molestia. Mejor a diario, no solo la noche que duele.
- Analgesia simple: paracetamol o ibuprofeno a la dosis por peso, puntual y solo si te lo ha indicado el pediatra. Nunca cada noche por si acaso.
Y algo que conviene no hacer: retirarlo del deporte o del recreo. Que una tarde intensa se siga de una noche mala no significa que jugar le esté haciendo daño. No hay nada que proteger y moverse le conviene.
¿Y las plantillas o los suplementos?
No hay pruebas de que las plantillas ni los suplementos de calcio, magnesio o vitaminas cambien nada en un niño sano que come de todo. Si el pediatra detecta un déficit real en una analítica, se corrige ese déficit, que es otra conversación.
Cuándo NO es un dolor de crecimiento
El diagnóstico corresponde al pediatra y se basa en el patrón de síntomas y en descartar otras causas. Según los signos que aparezcan, puede ser necesaria una visita a urgencias o una cita con el pediatra.
Urgencias hoy mismo
- Fiebre junto al dolor de piernas. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, requiere valoración en urgencias hoy mismo.
- No apoya una pierna o se niega a caminar, aunque no tenga fiebre y aunque no haya habido ningún golpe. La fiebre puede faltar en las primeras horas de una infección de la articulación o del hueso: urgencias hoy mismo.
- Pérdida de fuerza, hormigueo o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces.
- Tras un golpe: la zona queda deformada, no puede apoyar la pierna, o el pie está frío, pálido, azulado o dormido.
- Cojera con el pie girado hacia fuera, sobre todo en el niño mayor o el adolescente: es la sospecha de una epifisiólisis femoral proximal.
- Fiebre con rigidez de nuca, o un dolor de cabeza que aparece de golpe y es el peor de su vida.
Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento
- Duele siempre en el mismo punto y en la misma pierna, y ese punto duele al apretarlo.
- Dolor focal que le despierta cada noche y sigue ahí por la mañana, o que va a más semana a semana y ya aparece de día. Es lo contrario del dolor de crecimiento, que es difuso, va a las dos piernas, cede con un masaje y amanece sin nada.
- Cojea, aunque sea solo un rato por la mañana, o ha dejado de hacer cosas que hacía.
- Sudoración nocturna llamativa, palidez, moratones fáciles o infecciones de repetición.
- Pérdida de peso, falta de apetito o un cansancio que no es el suyo.
- Hinchazón o rigidez matinal de una articulación que tarda en irse. Si va con fiebre, urgencias.
- Dolor que empezó tras un golpe o una caída sin nada de lo anterior, o dolor de piernas en un niño menor de 3 años.
Estos signos requieren valoración médica antes de iniciar fisioterapia. Sigue la indicación de urgencias o de cita con el pediatra que aparece en las listas anteriores.
Un dolor que va siempre al mismo punto, que le despierta cada noche y que no se ha ido por la mañana, más aún si hay palidez, moratones, sudoración nocturna o pérdida de peso, es de los pocos cuadros en los que el pediatra se plantea descartar una leucemia o un tumor óseo con una analítica o una radiografía; quién las pide y cuándo es decisión suya. Pide hora esa misma semana y describe por teléfono los síntomas que presenta. Lo que se descarta es una lista larga y en su mayoría tratable, desde una artritis idiopática juvenil hasta una fractura por estrés en el niño que compite. El diagnóstico es del pediatra o del traumatólogo; el trabajo del fisioterapeuta empieza después.
Qué mira el pediatra
Poco y bien elegido: una historia clínica detallada (edad, horario, si es en las dos piernas, cómo está entre episodios, antecedentes familiares) y una exploración completa, incluidas caderas y columna, donde se esconde buena parte del dolor que el niño nota en la pierna.
Si la historia encaja y la exploración es normal, muchas veces no hace falta nada más. Cuando hay señales de alarma, cuando el dolor es siempre unilateral y focal o cuando el niño no está bien entre episodios, es de los pocos cuadros en los que se plantea una analítica o una radiografía; quién las pide y cuándo es decisión del pediatra, no de un fisioterapeuta.
Qué puede aportar un fisioterapeuta, y qué no
En un cuadro típico, si el niño no tiene molestias ni limitaciones durante el día, no hace falta un fisioterapeuta. Basta con entender qué pasa, aplicar calor y masaje en casa y vigilar las señales de alarma. Tiene sentido venir a consulta en tres situaciones:
- El pediatra ya ha descartado otras causas y los episodios siguen siendo frecuentes. Ahí trabajamos con terapia manual sobre la musculatura más tensa y os enseñamos a hacer en casa lo que hacemos en la camilla.
- El patrón no es el típico: un punto que duele al tocarlo, una sola pierna, un niño que entrena varios días por semana. Eso ya no son dolores de crecimiento y se trata como lo que es.
- Interesa ganar tolerancia a la carga: una pauta de ejercicio terapéutico adaptada a su edad y planteada como juego trabaja la fuerza y la coordinación y se asocia a menos molestias por sobrecarga.
En fisioterapia pediátrica en Barcelona atendemos de 6 a 18 años en las dos clínicas de Barcelona: Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y Gràcia (Via Augusta, 48). Como estos episodios empiezan mucho antes, conviene que lo sepas: a los menores de 6 años los vemos solo en Gràcia (Via Augusta, 48). La sesión dura 55 minutos y cuesta 60 €, todo incluido, con la pauta para casa explicada a los padres. Las técnicas se eligen según la edad y el motivo de consulta. Puedes consultar qué incluye la atención a menores en nuestra página de fisioterapia pediátrica. Recomendamos que el padre, la madre o el tutor acompañe al menor, aunque no es obligatorio que permanezca en la sala durante toda la sesión. El trabajo es manual, de movimiento y de educación a la familia, con fisioterapeutas colegiados.
Reserva una valoración en Barcelona
Errores frecuentes de los padres
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Dar por hecho que cualquier dolor de piernas es crecimiento | Comprobar el patrón: difuso, bilateral, nocturno y con el niño perfecto de día |
| Prohibirle correr o jugar para no forzar | Mantener la actividad: no hay lesión que proteger |
| Dar ibuprofeno cada noche por si acaso | Analgesia puntual y solo si la ha indicado el pediatra |
| Quitarle importancia delante del niño | Validar que duele de verdad y acompañar con calor y masaje |
Mi opinión como fisioterapeuta
Para orientar el dolor nocturno de piernas, recomiendo observar el patrón de los síntomas. Si es difuso, afecta a las dos piernas, desaparece por la mañana y no limita al niño durante el día, el patrón es compatible con dolores de crecimiento. Si alguna de estas características no se cumple, conviene pedir cita con el pediatra antes de iniciar tratamiento. Si aparece alguna de las señales urgentes enumeradas antes, hay que acudir a urgencias ese mismo día.
Y que el dolor sea benigno no lo convierte en imaginario: duele de verdad. Un rato de calor, un masaje sin prisa y que tú estés ahí son la mejor herramienta que tienes esa noche. Si el cuadro cambia, hablamos: puedes ver cómo trabajamos con niños y adolescentes en fisioterapia pediátrica en Barcelona.
Preguntas frecuentes sobre los dolores de crecimiento
¿Los dolores de crecimiento se deben a crecer?
No. Crecer no duele: los brotes de crecimiento y los episodios de dolor no coinciden en el tiempo, y estos niños no crecen ni más ni menos que los demás. El nombre es tradición, no descripción.
¿Cómo sé que lo de mi hijo no es algo más serio?
Por el patrón: difuso, en las dos piernas, nocturno y desaparecido a la mañana siguiente, con el niño perfecto entre episodios. Si hay fiebre junto a una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, requiere valoración en urgencias hoy mismo. Si duele siempre en el mismo punto, si cojea, si pierde peso o si va a más, no encaja: cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.
¿Qué le puedo dar para el dolor por la noche?
Calor local 10 o 15 minutos, masaje suave del muslo y la pantorrilla y compañía. Suele acortar el episodio. El paracetamol o el ibuprofeno, puntuales y solo si el pediatra los ha indicado a la dosis por peso.
¿Tiene que dejar el deporte o el recreo?
No. No hay lesión que proteger y moverse le conviene. Otra cosa es un niño que entrena varios días por semana y tiene un punto concreto que duele al tocarlo: eso ya no son dolores de crecimiento.
¿Es lo mismo que el Osgood-Schlatter o la enfermedad de Sever?
No, aunque a ambas cosas se las llame crecederas. El Osgood-Schlatter y el Sever duelen en un punto exacto, debajo de la rótula o en el talón, casi siempre en una pierna y con la actividad deportiva.
¿Hasta qué edad duran?
Suelen aparecer entre los 3 y los 12 años, con el pico entre los 4 y los 8, y van por rachas. La etapa dura de meses a un par de años y se resuelve sola.