Hiperlaxitud articular en niños: cuándo "es muy flexible" pasa a ser un problema

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

Añadir como fuente preferida en Google

Respuesta corta: La hiperlaxitud articular es un rasgo muy frecuente en la infancia: las articulaciones se mueven más de lo habitual porque el tejido conectivo es más distensible. En la mayoría de los niños no da ningún síntoma, no es una enfermedad y no hay nada que tratar.

Pasa a ser un problema cuando aparecen dolor articular recurrente, esguinces o subluxaciones de repetición, fatiga desproporcionada o torpeza. En esos casos el tratamiento es fuerza y control motor, nunca más estiramientos, y el diagnóstico corresponde al pediatra o al reumatólogo infantil, no al fisioterapeuta.

Manos apretando una pelota blanda durante un ejercicio de fuerza y control articular

En el cole han dicho que tu hija es "muy elástica". O ves a tu hijo doblar los meñiques hacia atrás de una forma que a ti te da hasta grima. O lleva tres esguinces de tobillo en dos temporadas. La hiperlaxitud articular es frecuentísima en la infancia y, en la mayoría de los niños, no es una enfermedad ni hay nada que tratar. En una minoría sí da síntomas, y ahí conviene saber qué mirar.

¿Qué es la hiperlaxitud articular?

Significa que las articulaciones se mueven más de lo habitual para la edad. El recorrido no lo limita solo el hueso: lo limitan la cápsula, los ligamentos y el tono del músculo. Si el tejido conectivo es más distensible, ese tope llega más tarde y el niño alcanza posturas imposibles para otros.

El punto de partida importa: es un rasgo, no un diagnóstico, más parecido a la altura que a una lesión. Es más frecuente en niñas, máxima en la infancia y va bajando con los años.

Generalizada o de una sola articulación

No es lo mismo un niño laxo de todo el cuerpo desde siempre que un tobillo que se ha quedado laxo después de varios esguinces: lo segundo se parece más a la inestabilidad crónica de tobillo.

El test de Beighton: qué mide y qué no

Es el cribado más usado: puntúa de 0 a 9 en cinco maniobras, casi todas por duplicado:

ManiobraPuntos
Meñique hacia atrás más de 90 grados1 por mano (2)
Pulgar hasta tocar el antebrazo1 por mano (2)
Codo que se extiende más de 10 grados de más1 por codo (2)
Rodilla que se extiende más de 10 grados de más1 por rodilla (2)
Palmas planas en el suelo con las rodillas rectas1

Antes de la pubertad se habla de puntuación alta a partir de 6 sobre 9; en adultos, a partir de 5. Son cortes de consenso, orientativos, y tienen límites de peso:

  • Solo mira cinco zonas: no valora hombro, cadera, mandíbula ni columna.
  • Mide rango, no síntomas: un niño puede sacar 8 sobre 9 y no haberle dolido nada nunca.
  • Cambia con la edad, con quién lo pasa y con si viene de calentar o de estar en clase.

Dicho claro: un Beighton alto no es un diagnóstico, es una foto de cómo se mueve tu hijo hoy.

Por qué la mayoría de niños laxos no tiene ningún problema

Las cifras bailan según el estudio y el punto de corte, pero en población infantil se manejan porcentajes que van de en torno al 10% hasta más del 30%, con más casos en niñas. De todos ellos, solo una parte pequeña tiene síntomas. La hiperlaxitud sin dolor no necesita tratamiento, ni plantillas, ni fajas, ni un programa "preventivo". En gimnasia o danza es incluso una ventaja.

Si tu hijo es elástico, se mueve bien y no le duele nada, la conclusión es corta: no hay nada que hacer.

Cuándo la hiperlaxitud sí pasa a ser un problema

La bandera se levanta cuando el rango extra viene con síntomas, sobre todo si se repiten:

  • Dolor articular recurrente sin golpe que lo explique: rodillas, tobillos o espalda, a peor al final del día.
  • Esguinces de repetición, sobre todo de tobillo, con torceduras "tontas" por la calle.
  • Subluxaciones con gestos banales: la rótula que se va, dedos que se salen y vuelven solos.
  • Fatiga desproporcionada: se cansa mucho antes que sus amigos y busca sentarse.
  • Torpeza: tropieza, se le caen las cosas, le cuesta educación física.
  • Mano que se cansa al escribir, con los dedos hiperextendidos al coger el lápiz.
  • Sensación de inestabilidad: "noto que la rodilla se me va".

Ninguno es exclusivo de la hiperlaxitud: todos son cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento. En un niño que entrena mucho hay causas de dolor más comunes, como las apofisitis del Osgood-Schlatter y el Sever o la periostitis tibial.

Espectro hipermóvil y Ehlers-Danlos: hablemos con prudencia

Cuando una hiperlaxitud generalizada se acompaña de síntomas persistentes y se han descartado otras causas, la medicina habla de trastorno del espectro hipermóvil. Si además se cumplen criterios concretos que incluyen la piel y los antecedentes familiares, se habla de síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil. Hay otros trastornos del tejido conectivo, como el Marfan, con implicaciones distintas.

Tres cosas que quiero que te lleves:

  1. Son diagnósticos médicos, del pediatra, el reumatólogo infantil o el genetista, nunca de un fisioterapeuta. Nosotros describimos lo que vemos y derivamos.
  2. Los criterios actuales están pensados para adultos y su uso en niños sigue en discusión: en la infancia se tiende a no colgar etiquetas.
  3. Un Beighton alto no significa Ehlers-Danlos. La inmensa mayoría de niños hiperlaxos no lo tiene.

Si el cuadro te preocupa, el camino no es un test online: es el pediatra. Y si quien tiene los síntomas eres tú y no tu hijo, el cuadro adulto lo desarrollamos en la guía del síndrome de Ehlers-Danlos.

Señales de alarma: urgencias hoy o cita con el pediatra

Hay dos niveles y conviene no mezclarlos. Lo primero no es una cita para la semana que viene: urgencias hoy mismo:

  • Fiebre junto al dolor. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, no esperes a una cita: eso se valora hoy mismo, en urgencias.
  • Pérdida de fuerza, hormigueo o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces.
  • Luxación que no se recoloca sola, deformidad tras un golpe o imposibilidad de apoyar o de mover la articulación.
  • Pie o mano fríos, pálidos, azulados o dormidos después de una luxación o de un golpe.
  • Cojera con el pie girado hacia fuera en un niño o un adolescente: es la sospecha de epifisiólisis femoral proximal.
  • Mandíbula que se queda abierta y no cierra, o hinchazón de cara o cuello con fiebre.

Y hay un segundo grupo que no es urgencias, pero sí cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento:

  • Rigidez matinal de más de media hora, varios días seguidos.
  • Dolor nocturno que lo despierta o dolor en reposo que va a más.
  • Retroceso en cosas que ya sabía hacer o torpeza que va a peor.
  • Luxaciones repetidas que se recolocan solas.
  • Piel muy fina o frágil, cicatrices anchas, hematomas con nada.
  • Antecedentes familiares de problemas de aorta, muerte súbita o roturas espontáneas.

La mayoría de estos signos acaban no siendo nada, pero no se pueden descartar desde casa ni desde una camilla de fisioterapia. Hay dos que no admiten espera: fiebre con una articulación hinchada o caliente, y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control del pis. Esos dos van hoy a urgencias. El resto, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.

Lo que más se olvida: el diagnóstico es del pediatra o del traumatólogo, no del fisioterapeuta.

Tratamiento: fuerza y control motor, no más estiramientos

Por qué estirar es la respuesta equivocada

Es el error más repetido: "como le tira, que estire". En un niño hiperlaxo el problema no es que le falte recorrido, es que le sobra y le falta control dentro de él. La flexibilidad sin fuerza es una casa muy grande con pocas vigas.

Lo que sí se ha mostrado útil es fuerza progresiva, control neuromuscular y propiocepción. No puedo prometerte que el dolor desaparezca ni ponerle fecha: en la mayoría de casos mejora la tolerancia a la actividad, y que se sostiene mientras se mantenga el entrenamiento.

Qué hacemos en consulta, por fases

  • Fase 1 · Entender el cuerpo. Valoración y explicación a los padres y al niño. Un niño convencido de que es de cristal se mueve menos, y eso lo vuelve más frágil.
  • Fase 2 · Fuerza y control. El grueso: glúteo, cuádriceps, tríceps sural, abdomen, espalda, escápula y mano. Se empieza en rangos medios, sin llegar al tope, y se sube la carga poco a poco. Aquí hace casi todo el ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid.
  • Fase 3 · Llevarlo a su vida. Su deporte, la mochila, la mesa de estudio, y mantenimiento, porque la fuerza se pierde si se deja.

Esto lo hacemos en fisioterapia pediátrica en Barcelona, con fisioterapeuta colegiado y sesiones de 55 minutos por 60 euros con todo incluido. En menores de 16 años no usamos técnicas invasivas: ni punción seca, ni neuromodulación, ni radiofrecuencia. De 16 a 18 solo si el caso lo justifica y con el consentimiento informado firmado por su padre, su madre o su tutor, que está en la sala. La terapia manual en Barcelona y en Madrid entra solo como apoyo puntual, porque a un niño laxo lo último que le hace falta es más movilidad. La escoliosis se aborda igual: control activo antes que corrección pasiva.

Reserva una valoración para tu hijo

Ejercicios para empezar en casa

Regla de oro: no bloquear nunca la articulación al final del recorrido. Codos y rodillas se quedan siempre con un puntito de flexión.

  • Puente de glúteo: boca arriba, subir la cadera despacio y bajar más despacio. 2 o 3 series de 10, tres días por semana.
  • Elevaciones de talón: de pie, subir y bajar con control. 2 o 3 series de 15. Cuando lo tolere, a una pierna.
  • Equilibrio a una pierna: 30 segundos con la rodilla algo doblada, 3 veces por lado. Luego, sobre un cojín.
  • Media sentadilla: bajar a media altura y subir sin bloquear arriba. 2 series de 10, lento.
  • Mano, si le cuesta escribir: apretar plastilina, 10 repeticiones por mano.

Si algo le duele o le deja peor al día siguiente, para. Es un punto de partida, no el plan personalizado que sale de una valoración de fisioterapia pediátrica en Barcelona.

Deporte: cuáles sí y con qué cuidado

Casi nunca hay que retirar a un niño del deporte por ser laxo. Sí hay que acompañar:

ActividadQué vigilar
NataciónMuy buena opción; con mucho crol, vigilar el hombro
Gimnasia, danza, contorsiónLa laxitud da ventaja, y ese es el riesgo: se premia llegar al tope
Fútbol y baloncestoCambios de dirección y saltos: hace falta fuerza y propiocepción
Judo y artes marcialesCuidado con las palancas sobre codo y hombro
Fuerza en sala (adolescentes)Recomendable con supervisión: es justo lo que necesitan

En chicos que compiten el objetivo es el mismo: bajar el riesgo de la lesión de repetición y sostener la temporada.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
"Como es muy flexible, que estire más"Fuerza y control en rangos medios, sin buscar el tope articular
Etiquetarlo de frágil y sacarlo de educación físicaAdaptar la actividad y mantenerlo en movimiento, que es lo que protege
Buscar el diagnóstico de Ehlers-Danlos en internetLlevarlo al pediatra y dejar el diagnóstico al médico
Celebrar y repetir los "trucos" de doblar dedos y codosNo convertir el rango extremo en un juego diario
Esperar a que se le pase con la edad cuando ya le dueleLa laxitud baja con los años; el dolor y la falta de fuerza no

Mi opinión como fisioterapeuta

Cuando unos padres me traen a un niño porque "se dobla los dedos de una manera rarísima", casi siempre acabamos hablando de otra cosa. No me interesa cuánto puntúa en el Beighton: me interesa si le duele, si se cansa y si disfruta moviéndose.

Lo que me preocupa no es el niño elástico que juega al fútbol. Es el niño al que han convencido de que su cuerpo es de cristal, que ha ido dejando actividades por precaución y llega a los 14 años flexible, débil y con miedo. Ese círculo se rompe con fuerza y explicación. Y si el cuadro se sale de lo musculoesquelético, mi trabajo es decirlo y mandarte al pediatra, no jugar a diagnosticar.

Trabajamos en fisioterapia en Barcelona y en Madrid. A los niños los atendemos en nuestras dos clínicas de Barcelona: Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y Gràcia (Via Augusta, 48). De 6 a 18 años puedes venir a cualquiera de las dos. Por debajo de los 6 años atendemos solo en Gràcia.

Preguntas frecuentes sobre la hiperlaxitud en niños

¿Ser muy flexible es malo?

No. Es un rasgo muy común en la infancia y en la mayoría de los niños no da síntomas ni requiere tratamiento. Solo es un problema si aparecen dolor repetido, esguinces o luxaciones de repetición, fatiga o inestabilidad.

¿Qué es el test de Beighton y qué puntuación es alta?

Un cribado de 0 a 9 puntos: meñiques, pulgares, codos, rodillas y tocar el suelo con las palmas. Antes de la pubertad se habla de puntuación alta a partir de 6 sobre 9. Mide rango, no síntomas.

¿Hay que estirar a un niño hiperlaxo?

No es el camino: no le falta recorrido, le falta control dentro del que ya tiene. Lo útil es fuerza progresiva, control neuromuscular y propiocepción, sin llegar al tope articular.

¿Mi hijo puede tener Ehlers-Danlos?

La inmensa mayoría de niños hiperlaxos no tiene ningún síndrome. El espectro hipermóvil y el Ehlers-Danlos hipermóvil los diagnostica el pediatra, el reumatólogo infantil o el genetista, nunca un fisioterapeuta.

¿Qué deportes puede hacer?

Prácticamente todos, si hay base de fuerza y propiocepción. En gimnasia, danza o contorsión conviene vigilar que no se premie llegar al tope articular una y otra vez.

¿Cuándo hay que llevarlo al pediatra?

Distingue dos niveles. Fiebre con una articulación hinchada o caliente, y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control del pis o las heces: eso no es una cita para la semana que viene, es urgencias hoy mismo. Rigidez matinal larga, dolor nocturno que lo despierta, luxaciones repetidas que se recolocan solas o piel muy frágil: cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento. El diagnóstico es siempre del médico.

Para seguir leyendo

Guías relacionadas

Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

Última revisión: · Cómo elaboramos nuestros contenidos

Te orientamos gratis

Cuéntanos tu caso

Explícanos qué te pasa y te decimos, sin compromiso, cómo lo trataríamos y con quién. Sin spam.

Explícanos tu caso

Sin compromiso: te decimos si podemos ayudarte y cómo.

…o reserva directamente en tu clínica

¿Hablamos por WhatsApp?

Newsletter de la clínica

¿Te enviamos más información sobre la artrosis y las enfermedades reumáticas a tu correo electrónico?

Artrosis, artritis y espondilitis: cómo mantener movilidad y fuerza cuando el cuadro es de largo recorrido.

Te llegará un correo para confirmar el alta. Sin spam, y te das de baja con un clic.

Reserva tu cita

  1. 1 Tu cita
  2. 2 Día y hora
  3. 3 Tus datos
¿En qué clínica?
¿Qué necesitas?
¿Con quién?