
El dolor de ingle en un futbolista adolescente puede aparecer al chutar, arrancar o cambiar de dirección. Antes de tratarlo como pubalgia, es importante comprobar que el problema no esté en una zona de crecimiento. A los 14 años, la zona más vulnerable suele ser el hueso donde se inserta el músculo.
Qué llamamos pubalgia y por qué esa palabra se queda corta en un adolescente
Pubalgia no es un diagnóstico, es una zona: dolor en la ingle y alrededor del pubis, que puede venir de los aductores, de la pared abdominal, del psoas ilíaco, de la sínfisis del pubis o de la propia cadera. En un jugador adulto el abordaje va directo al tejido sobrecargado, como se explica en la guía de pubalgia del deportista.
En un adolescente hay una capa más, y lo cambia todo: las apófisis, los núcleos de crecimiento donde se insertan los tendones potentes. Mientras el esqueleto no ha madurado, ese cartílago es más frágil que el tendón que tira de él: ante el mismo gesto explosivo, el adulto se hace una lesión muscular y el chico se puede arrancar un fragmento de hueso. Es la lógica del Osgood-Schlatter y el Sever, pero en la pelvis.
Lo primero: descartar una avulsión apofisaria
Una avulsión apofisaria es el arrancamiento, total o parcial, del núcleo de crecimiento donde se inserta un músculo. En la pelvis del futbolista joven, las más habituales:
- Espina ilíaca anteroinferior: recto femoral. Se lesiona chutando, en el gesto de golpeo.
- Espina ilíaca anterosuperior: sartorio y tensor de la fascia lata. Típica del sprint saliendo de parado.
- Tuberosidad isquiática: isquiotibiales. Al abrirse de piernas o al resbalar con la rodilla extendida.
- Ramas del pubis: aductores. Al abrir la pierna de golpe o al golpear con el interior.
La pista no está en la imagen, está en el relato: dolor brusco, a veces con chasquido, en un gesto concreto y sin poder seguir jugando. Eso no es una sobrecarga acumulada: es de los pocos cuadros en los que el traumatólogo suele plantearse una prueba de imagen, y quién la pide y cuándo es decisión suya.
Epifisiólisis de cadera: la que no se puede pasar por alto
El deslizamiento de la epífisis femoral proximal, la epifisiólisis de cadera, es poco frecuente, pero es el cuadro que ningún profesional quiere dejar pasar. Suele darse entre los 10 y los 16 años, más en chicos, y engaña por dos motivos:
- Muchas veces no hay golpe: el dolor va y viene desde hace semanas y se atribuye a que entrena mucho.
- En bastantes casos duele la rodilla o la cara anterior del muslo, no la ingle, y se acaba tratando como una rodilla.
Lo que obliga a llevarlo el mismo día: cojera que no se va, pie que se abre hacia fuera al caminar, pérdida clara de rotación interna de la cadera o no poder cargar el peso en esa pierna. Requiere valoración en urgencias hoy mismo, sin cargar esa pierna durante el traslado. Un fisioterapeuta colegiado no diagnostica esto: lo sospecha, no lo trata y deriva, porque el retraso en el diagnóstico empeora el pronóstico.
| Cuadro | Cuándo pensar en él | Qué toca |
|---|---|---|
| Avulsión apofisaria | Dolor brusco en un chut o un sprint, con chasquido, y no puede seguir | Valoración médica antes de tratar nada, y hoy mismo si no puede apoyar |
| Epifisiólisis de cadera | Cojera sin golpe previo, dolor de ingle, muslo o rodilla, rotación interna limitada | Derivación médica sin demora, sin cargar la pierna |
| Sobrecarga de aductores o de pared abdominal | Dolor que va a más en semanas, ligado al volumen de entrenamiento | Valoración y plan de carga |
Cuando sí es sobrecarga: los focos del dolor de ingle
Descartado lo anterior por el médico, entramos en la sobrecarga, que casi nunca es de un solo tejido. Los focos habituales son cuatro:
- Aductores: el más frecuente. Duele en la cara interna de la ingle, al juntar las piernas contra resistencia y al golpear con el interior del pie.
- Pared abdominal e ingle: dolor más alto y difuso, que aumenta al toser, en abdominales o al rematar.
- Sínfisis del pubis: dolor en el centro, encima del hueso, típico cuando lleva meses y ha pasado de un lado a otro.
- Psoas ilíaco: dolor profundo al levantar la rodilla y al llevar la cadera hacia atrás.
El denominador común es el mismo: ha subido la carga y no ha subido la capacidad. Pretemporada, cambio de categoría, campus de verano o pasar de dos entrenamientos a cuatro. Lo mismo que hay detrás de otras lesiones de esta edad, como la periostitis tibial.
Señales de alarma: qué va hoy a urgencias y qué es cita con el pediatra
La primera lista recoge los signos que requieren acudir a urgencias hoy mismo. La segunda indica cuándo pedir cita con el pediatra antes de iniciar tratamiento.
- Fiebre junto al dolor. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, requiere valoración en urgencias hoy mismo.
- Pérdida de fuerza en la pierna, hormigueo o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces.
- Dolor brusco con chasquido en un chut o un sprint y no puede apoyar la pierna, la zona queda deformada, o el pie se le queda frío, pálido, azulado o dormido.
- Cojera sin ningún golpe que la explique, con el pie girado hacia fuera y la cadera rígida al rotarla hacia dentro, que es como se presenta la epifisiólisis: urgencias hoy mismo y sin cargar esa pierna.
- Dolor testicular o en la bolsa escrotal que aparece de golpe, con o sin dolor abdominal, náuseas o vómitos, y aunque el chico solo se queje de la ingle. Acude a urgencias hoy mismo, sin esperar, porque una torsión testicular se resuelve en pocas horas.
- Dolor de la pierna o del antebrazo desproporcionado, que va a más pese al reposo y a lo que le hayas dado para el dolor, con la zona dura y tensa al tocarla, hormigueos, o dolor fuerte al estirarle los dedos con suavidad. Acude a urgencias hoy mismo, aunque no haya habido ningún golpe o acabe de entrenar. No apliques masajes, vendajes ni calor.
Los siguientes signos requieren cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento:
- Dolor nocturno que le despierta, o dolor que crece semana a semana en reposo.
- Rigidez por la mañana, o un dolor de ingle que lleva semanas sin ceder aunque haya bajado la carga.
- Pérdida de peso, bulto inguinal que no duele, dolor al orinar o dolor abdominal bajo que lleva semanas.
Estos signos requieren valoración médica antes de iniciar tratamiento de fisioterapia. Sigue la indicación de urgencias o de cita con el pediatra que aparece en las listas anteriores.
Quién pone el diagnóstico y quién hace el tratamiento
El diagnóstico médico corresponde al pediatra o al traumatólogo. Deciden si hace falta una prueba de imagen, descartan la avulsión y la epifisiólisis y marcan los plazos. Las técnicas se eligen según la edad y el motivo de consulta. Puedes consultar qué incluye la atención a menores en nuestra página de fisioterapia pediátrica. Recomendamos que el padre, la madre o el tutor acompañe al menor, aunque no es obligatorio que permanezca en la sala durante toda la sesión.
El fisioterapeuta colegiado explora qué gesto reproduce el dolor, mide la fuerza de aductores y de abdomen, valora la cadera, deriva los casos que requieren atención médica y construye el plan de carga. Ese trabajo con menores lo hacemos dentro de la fisioterapia pediátrica en Barcelona, en sesiones de 55 minutos por 60 €, todo incluido.
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Tratamiento: carga progresiva, aductores y core
Fase 1: reducir la irritación y mantener la actividad tolerable
Reposo absoluto no. Se retira lo que dispara el dolor, que suele ser chutar, esprintar y los cambios de dirección, y se mantiene lo que tolere: bicicleta, carrera suave en línea recta, tren superior. Aquí entra la terapia manual en Barcelona y en Madrid sobre aductores, psoas y cadera, y los isométricos suaves de aductor. La terapia manual acompaña, no es el tratamiento.
Fase 2: fuerza de aductores y de tronco
Es el núcleo del plan y lo que más se asocia a ganar tolerancia en los estudios. Se trabaja la fuerza de aductores de forma progresiva, la musculatura del tronco con carga real y no solo con planchas, y el glúteo, el gran olvidado en las ingles que recaen. Todo pautado y anotado, subiendo semana a semana, como en el ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid.
Fase 3: volver al gesto de fútbol
Reintroducción escalonada: carrera continua, cambios de dirección abiertos y cerrados, pase corto, chut progresivo y, por último, golpeo largo y competición. Aquí se cometen casi todos los errores, porque el chico se encuentra bien en el gimnasio y vuelve directo a un partido entero.
Ejercicios de referencia, siempre supervisados
- Aducción isométrica con un balón entre las rodillas, boca arriba: apretar de forma progresiva, sin llegar al dolor. Es el de entrada.
- Copenhagen de aductores, empezando por las versiones fáciles con la rodilla apoyada.
- Antiextensión y antirrotación de tronco, tipo plancha con progresión y press pallof.
- Puente de glúteo y trabajo de cadera, para distribuir mejor la carga.
La dosis depende de cada caso, así que no es una pauta para copiar sin valoración. La regla para casa: durante el ejercicio se admite molestia leve, pero a la mañana siguiente tiene que estar como estaba.
Criterios para volver al campo
No damos fechas, damos condiciones. Antes de competir queremos ver esto:
- Sin dolor al palpar la inserción de los aductores ni el pubis.
- Fuerza de aducción simétrica respecto al lado sano, medida y no estimada a ojo.
- Carrera, cambios de dirección y sprint completos, sin dolor y sin cojear.
- Chut a todas las distancias sin dolor durante el gesto ni al día siguiente.
- Un par de entrenamientos completos con el equipo antes de un partido.
Volver antes de tiempo es lo que más se asocia a que esto se alargue, y una ingle cronificada en la adolescencia se asocia a más problemas en el fútbol adulto.
En qué se diferencia del enfoque de un adulto
| Adulto | Adolescente |
|---|---|
| El eslabón débil es el músculo o el tendón | El eslabón débil es la apófisis, el hueso donde se inserta el tendón |
| La imagen se pide si el cuadro no evoluciona | El médico suele plantearse antes una prueba de imagen si hubo dolor brusco o hay cojera; quién la pide y cuándo es decisión suya |
| Se usan técnicas invasivas si están indicadas | Tras la valoración, las técnicas se eligen según la edad y el motivo de consulta |
| Decide el propio deportista | Decide la familia con el pediatra o el traumatólogo, y hay que hablar con el entrenador |
Errores frecuentes con la ingle del futbolista joven
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Llamarlo pubalgia el primer día y ponerse a tratar | Descartar antes la avulsión y la epifisiólisis con el pediatra |
| Reposo absoluto hasta que no duela nada | Retirar solo el gesto que duele y mantener lo que tolere |
| No contar la carga real: club, colegio, campus y partidos con amigos | Sumar todo lo de la semana antes de decidir qué se quita |
Mi opinión como fisioterapeuta
Ante el dolor de ingle de un adolescente, recomiendo comprobar el diagnóstico antes de iniciar el tratamiento. Cuando el médico ha descartado las lesiones que requieren otro manejo, el plan combina la adaptación del gesto doloroso, la progresión semanal de fuerza y la vuelta gradual al campo. Para ajustar la carga, conviene sumar las actividades del club, el colegio, los campus y los partidos. Si quieres que lo valoremos, esto entra en la fisioterapia pediátrica, igual que el resto de servicios de fisioterapia en Barcelona y de fisioterapia en Madrid. En Barcelona atendemos en Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y en Gràcia (Via Augusta, 48).
Preguntas frecuentes sobre la pubalgia en futbolistas adolescentes
¿Todo dolor de ingle en un futbolista adolescente es pubalgia?
No. En un esqueleto que todavía crece hay que descartar antes una avulsión apofisaria y la epifisiólisis de cadera. Ese diagnóstico lo hace el pediatra o el traumatólogo.
¿Tiene que dejar el fútbol?
Casi nunca del todo. Se retira el gesto que duele, normalmente chutar y esprintar, y se mantiene lo que tolere. La excepción es la sospecha de avulsión o de epifisiólisis: ahí manda el médico.
¿Cuánto tarda en volver al campo?
Depende del cuadro y de cuánto lleve con dolor. Los plazos no los ponemos nosotros: los marca el médico que ha hecho el diagnóstico. Por eso trabajamos con criterios de alta, no con fechas.
¿Hace falta una resonancia?
Esa decisión no es del fisioterapeuta. Es de los pocos cuadros en los que el traumatólogo suele plantearse una resonancia; quién la pide y cuándo es decisión suya.
¿Sirven los estiramientos de aductores?
Alivian a corto plazo y pueden formar parte del plan, pero por sí solos no cambian el problema. Lo que más se asocia a subir la tolerancia en los estudios es la fuerza progresiva de aductores, tronco y glúteo.
¿Se puede usar punción seca o radiofrecuencia en un menor?
Las técnicas se eligen según la edad y el motivo de consulta. Puedes consultar qué incluye la atención a menores en nuestra página de fisioterapia pediátrica. Recomendamos que el padre, la madre o el tutor acompañe al menor, aunque no es obligatorio que permanezca en la sala durante toda la sesión.