
Un bebé que mira siempre hacia el mismo lado. Un niño de tres años que anda de puntillas. Un adolescente con la rodilla dolorida desde hace un mes. Escenas muy distintas en las que la pregunta de los padres es siempre la misma: ¿esto se pasa solo o hay que hacer algo?
Esta guía es un mapa de decisión por edades: qué es esperable, qué merece valoración y qué es bandera roja que va directa al pediatra. Con una aclaración previa que ahorra disgustos: el diagnóstico de un niño lo pone el pediatra o el traumatólogo infantil, nunca el fisioterapeuta.
Qué hace un fisioterapeuta con un niño y qué no hace
- Sí hacemos: valorar cómo se mueve, cómo apoya y cómo tolera la carga; trabajar movilidad y fuerza con juego y ejercicio pautado; enseñaros qué hacer en casa; y deciros cuándo el caso no es nuestro.
- No hacemos: diagnosticar enfermedades, pedir pruebas de imagen, ajustar medicación ni sustituir la revisión del pediatra.
- En menores de 16 años no usamos técnicas invasivas: ni punción seca, ni neuromodulación, ni radiofrecuencia. De 16 a 18 solo si el caso lo justifica y con el consentimiento informado firmado por su padre, su madre o su tutor, que está en la sala.
Cómo lo planteamos por edades lo tienes en la página de fisioterapia pediátrica en Barcelona y, para los más pequeños, en la de fisioterapia para bebés.
Banderas rojas a cualquier edad
Son dos listas distintas y conviene no mezclarlas: la primera se atiende hoy en un hospital, la segunda se resuelve con una cita.
Urgencias hoy mismo
- Fiebre junto a dolor articular, cojera o rigidez. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, no esperes a una cita: eso se valora hoy mismo, en urgencias.
- No apoya una pierna o se niega a caminar, aunque no tenga fiebre y aunque no haya habido ningún golpe. La fiebre puede faltar en las primeras horas de una infección de la articulación o del hueso: urgencias hoy mismo.
- Pérdida de fuerza, hormigueo o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces.
- Deformidad tras un golpe, imposibilidad de apoyar, o un pie frío, pálido, azulado o dormido.
- Fiebre con rigidez de nuca, o una cefalea que aparece de golpe y es la peor de su vida.
- Cojera con el pie girado hacia fuera, sobre todo en un adolescente con dolor de rodilla o de ingle: es la sospecha de epifisiólisis femoral proximal.
- Mandíbula que se queda abierta y no cierra, o hinchazón de la cara o del cuello con fiebre.
Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento
- Dolor que despierta al niño por la noche o que aparece sin haber hecho nada.
- Rigidez matinal de una articulación de más de media hora, o hinchazón que va y viene sin fiebre.
- Cojera sin golpe previo que no cede en 24 o 48 horas, siempre que el niño siga andando y apoyando. Si no apoya del todo o se niega a caminar, no se espera: urgencias hoy mismo.
- Pérdida de una habilidad que ya tenía, o un retraso claro del desarrollo.
- Pérdida de peso, cansancio llamativo o dolor que va a más semana tras semana.
- Una curva o una asimetría de la espalda que se nota a simple vista o que avanza deprisa.
La mayoría de estos signos acaban no siendo nada, pero no se pueden descartar desde casa ni desde una camilla de fisioterapia. Hay tres que no admiten espera: fiebre con una articulación hinchada o caliente, que no apoye una pierna o se niegue a caminar tenga fiebre o no, y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control del pis. Esos tres van hoy a urgencias. El resto, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.
De 0 a 2 años: el bebé
Qué es normal a esta edad
El calendario motor es mucho más ancho de lo que cuentan en el parque. Hay bebés que gatean a los siete meses y otros que apenas gatean, y caminar en cualquier momento entre los 12 y los 18 meses es esperable. Las asimetrías leves de los primeros meses suelen ser transitorias.
Qué merece una valoración
- Gira la cabeza siempre hacia el mismo lado o le cuesta seguirte con la mirada hacia uno de los dos lados, como en la guía de tortícolis.
- Aplanamiento de la cabeza por apoyar siempre en la misma zona.
- Rechaza de forma sistemática la postura boca abajo.
- Usa claramente más una mano que la otra antes del año.
- A los 18 meses no camina ni se sostiene de pie con apoyo.
Antes que nosotros, el médico
Pérdida de habilidades ya adquiridas, un cuerpo muy blando o muy rígido, o cualquier sospecha de retraso global del desarrollo: cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento. Otra cosa es un bebé con fiebre y una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, o que ha dejado de mover un brazo o una pierna: eso no es una cita para la semana que viene, es urgencias hoy mismo. A los bebés los atendemos solo en la clínica de Gràcia.
De 2 a 6 años: el niño que ya corre
Qué es normal a esta edad
Pies planos flexibles hasta los cinco o seis años, rodillas que se juntan un poco entre los tres y los cinco, caminar con las puntas algo hacia dentro y caerse mucho. Si no duele ni le limita, es un pie y una pierna que aún se están formando.
Qué merece una valoración
- Sigue andando de puntillas casi siempre pasados los dos o tres años.
- Asimetría clara al correr, al subir escaleras o al levantarse del suelo.
- Dolor real, del que le hace parar el juego, y no simple cansancio.
- Torpeza que empieza a apartarle de los juegos de los demás niños.
Antes que nosotros, el médico
Cojera con fiebre. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, no esperes a una cita: eso se valora hoy mismo, en urgencias. El dolor de cadera o de ingle sin golpe, una cojera nueva sin explicación o la pérdida de una habilidad son cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento. Con una excepción que no admite espera: si no apoya esa pierna, si se niega a caminar o si llora cuando le mueves la cadera, eso no es una cita para la semana que viene, es urgencias hoy mismo, tenga fiebre o no. A esta edad una cojera nueva sin explicación se mira siempre. Y por debajo de los 6 años atendemos solo en la clínica de Gràcia, nunca en el Eixample.
De 6 a 12 años: el cole, la mochila y el primer deporte
Qué es normal a esta edad
Cansancio de espalda al final del día que se pasa moviéndose. Y los clásicos dolores de crecimiento: nocturnos, difusos, en las dos piernas, que se calman con un masaje y que a la mañana siguiente no dejan ni cojera ni rastro.
Qué merece una valoración
- Dolor localizado siempre en el mismo punto, sobre todo debajo de la rodilla o en el talón: es el patrón del Osgood-Schlatter y del Sever.
- Cojera después de entrenar que se repite semana tras semana.
- Molestia que lleva ya más de tres o cuatro semanas igual o a más.
- Asimetría del tronco al inclinarse hacia delante buscando los pies, que es lo que hace sospechar una escoliosis.
- Dolor de cuello o de cabeza ligado a las horas de pantalla, del estilo del dolor cervical del adulto.
Sobre la mochila: no hay pruebas de que cause escoliosis. Puede dar molestias si pesa mucho y se lleva de un hombro, pero no es la causa de casi nada.
De 12 a 18 años: el estirón y la carga deportiva
Qué es normal a esta edad
Agujetas, rigidez después de un estirón y molestias que aparecen al subir el volumen y se van en 24 o 48 horas. Un cuerpo que crece deprisa tolera peor la carga durante una temporada, y eso no es fragilidad.
Qué merece una valoración
- Dolor que persiste más de tres o cuatro semanas o que le obliga a bajar el ritmo cada vez.
- Esguinces de tobillo repetidos o sensación de que el tobillo se le va, el cuadro de la inestabilidad crónica de tobillo.
- Dolor en la cara interna de la tibia al correr, compatible con periostitis tibial.
- Un salto brusco de carga: cambio de categoría, dos equipos a la vez o pretemporada. Es el terreno de las lesiones por sobrecarga en adolescentes.
Al pediatra o al traumatólogo, primero
El dolor lumbar de un adolescente merece más respeto que el de un adulto, sobre todo si dura semanas, empeora al arquear la espalda hacia atrás y practica gimnasia, natación, tenis o lanzamientos. Ahí hay que descartar antes problemas del hueso en crecimiento, y eso lo hace el médico: es de los pocos cuadros en los que el traumatólogo suele plantearse una resonancia; quién la pide y cuándo es decisión suya. Es cita con el pediatra o con el traumatólogo antes de empezar ningún tratamiento. Si al dolor de espalda se le suma pérdida de fuerza, hormigueo o cualquier cambio en el control del pis o las heces, eso no es una cita para la semana que viene: urgencias hoy mismo.
Resumen por edades
| Edad | Normal | Merece valoración | Antes al médico |
|---|---|---|---|
| 0 a 2 años | Calendario motor amplio, asimetrías leves y pasajeras | Mirada siempre al mismo lado, rechazo del boca abajo, no camina a los 18 meses | Pierde habilidades o cuerpo muy blando o muy rígido: cita con el pediatra |
| 2 a 6 años | Pies planos flexibles, rodillas juntas, caídas frecuentes | Puntillas persistentes, asimetría al correr, dolor que corta el juego | Fiebre con articulación hinchada o caliente: urgencias hoy. Cojera nueva sin golpe o dolor de ingle: cita con el pediatra; si no apoya o se niega a caminar, urgencias hoy |
| 6 a 12 años | Dolores de crecimiento nocturnos en las dos piernas | Dolor siempre en el mismo punto, cojera tras entrenar, asimetría del tronco | Fiebre con articulación hinchada o caliente: urgencias hoy. Dolor nocturno de una sola pierna o cojera constante: cita con el pediatra; si no apoya o se niega a caminar, urgencias hoy |
| 12 a 18 años | Agujetas y rigidez tras el estirón | Dolor de más de 3 o 4 semanas, esguinces repetidos | Pérdida de fuerza u hormigueo: urgencias hoy. Dolor lumbar de semanas que empeora al arquearse: cita con el pediatra |
"Ya se le pasará": cuándo el pediatra tiene razón
Es la frase que más nos repiten los padres, casi siempre con enfado. Y la mayoría de las veces el pediatra tiene razón. Esperar y volver a mirar no es dejadez: en un niño sano es de las mejores decisiones clínicas que existen.
Es correcto cuando hay pies planos flexibles que no duelen, dolores de crecimiento con el patrón típico, un hito motor con retraso pero dentro del margen, o una molestia deportiva de una o dos semanas que ya está bajando. En esos casos, cualquier tratamiento se llevaría el mérito de algo que iba a resolverse solo.
Cuándo conviene una segunda mirada
- Han pasado cuatro o seis semanas y sigue igual o va a peor.
- El niño ha dejado de hacer algo que hacía: el equipo, el patio, dormir del tirón.
- Nadie le ha explorado: la respuesta llegó por teléfono.
- Ha aparecido un dato nuevo: cojera, dolor nocturno o hinchazón, que son cita con el pediatra; o fiebre con una articulación caliente, que es urgencias hoy mismo.
Una manera práctica: vuelve al mismo pediatra con datos concretos. Desde cuándo le pasa, qué gesto lo dispara, qué se lo calma, si cojea, si duele de noche y un vídeo de un minuto. Con eso encima de la mesa, muchas consultas cambian de rumbo. Nuestra valoración es complementaria, nunca sustituta: si algo no cuadra, te devolvemos al médico.
Cómo es una primera valoración
Una sesión de 55 minutos por 60 euros, todo incluido, con los padres dentro de la sala: historia, ver al niño moverse, pruebas suaves, explicación en lenguaje llano y un plan escrito para casa. Si lo que encontramos pide médico, lo decimos ese mismo día. De 6 a 18 años atendemos en las dos clínicas de fisioterapia en Barcelona: Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y Gràcia (Via Augusta, 48). Por debajo de los 6 años, y siempre con los bebés, solo en Gràcia. Si quien necesita cita es un adulto de la familia, la consulta general la tienes en fisioterapia en Barcelona y en fisioterapia en Madrid.
Errores frecuentes de los padres
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Buscar los síntomas en internet y quedarse con el peor diagnóstico | Anotar datos concretos y llevarlos al pediatra |
| Retirar al niño del deporte varios meses por precaución | Ajustar la carga y mantener la actividad que tolere sin que empeore al día siguiente |
| Corregirle la postura todo el día con un "ponte recto" | Más movimiento variado y algo de fuerza: la postura perfecta mantenida no existe |
| Pedir una resonancia como primer paso | Exploración primero: en un niño que crece la imagen enseña hallazgos normales que asustan |
Mi opinión como fisioterapeuta
En consulta veo dos extremos y los dos hacen daño. Está el padre que llega con una carpeta de pruebas por una molestia de diez días, y el que lleva un año escuchando que ya se le pasará mientras su hijo ha dejado el baloncesto sin que nadie le explorara. El criterio que uso es sencillo: tiempo, limitación y banderas rojas. Si no hay banderas rojas, no le limita la vida y lleva poco tiempo, espera y observa. Si le limita o lleva semanas, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento. Y si aparece fiebre con una articulación hinchada o caliente, o pérdida de fuerza, hormigueo o cambios en el control del pis, eso no es una cita para la semana que viene: urgencias hoy mismo. Y si vienes y lo que encontramos no es nuestro, te lo diré: cerrar bien un caso también es no abrirlo. El enfoque completo lo explico en la página de fisioterapia pediátrica.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se puede llevar a un niño al fisioterapeuta?
A cualquiera, desde recién nacido. Cambia el enfoque: en un bebé se trabaja con las manos y la postura, en un niño con juego y en un adolescente con ejercicio dosificado. Los bebés y los menores de 6 años, solo en Gràcia. De 6 a 18, en las dos clínicas de Barcelona.
¿Necesito la derivación del pediatra para ir?
No hace falta ningún papel. Otra cosa es el orden sensato: con fiebre y una articulación hinchada o caliente, si no apoya una pierna o se niega a caminar tenga fiebre o no, o con pérdida de fuerza, hormigueo o cambios en el control del pis, eso no es una cita para la semana que viene, es urgencias hoy mismo. Con dolor nocturno, cojera sin golpe en un niño que sigue andando y apoyando, o pérdida de una habilidad, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento, porque el diagnóstico es suyo o del traumatólogo infantil.
El pediatra dice que ya se le pasará, ¿voy igual?
Depende del tiempo y de la limitación. Si lleva menos de tres o cuatro semanas, no hay ninguna de las señales de arriba y hace vida normal, esperar suele ser lo correcto. Si lleva más, si va a peor o si ha dejado de hacer algo que hacía, pide una segunda mirada.
¿Son normales los dolores de crecimiento?
Sí, y son frecuentes entre los 3 y los 12 años. El patrón típico es nocturno, difuso, en las dos piernas, se calma con masaje y a la mañana siguiente el niño está perfecto. No encaja el dolor de una sola pierna, la cojera al día siguiente o el dolor de día en un punto concreto.
¿Le vais a poner agujas a mi hijo?
En menores de 16 años no usamos técnicas invasivas: ni punción seca, ni neuromodulación, ni radiofrecuencia. De 16 a 18 solo si el caso lo justifica y con el consentimiento informado firmado por su padre, su madre o su tutor, que está en la sala. El trabajo es manual, activo y educativo, con ejercicio adaptado a su edad.
¿Cuánto dura la primera visita y qué incluye?
55 minutos por 60 euros, todo incluido, con los padres presentes: historia, exploración, explicación y un plan concreto para casa. Si el caso pide médico, te lo decimos ese día.