
La mochila es uno de los factores que suelen consultarse cuando aparece dolor de espalda en niños. También conviene valorar la actividad física, los hábitos y otros síntomas. Aunque muchos episodios evolucionan bien, algunos requieren valoración médica antes de empezar el tratamiento.
Esta guía es un mapa: repasa las causas reales una por una con la pista que apunta a cada una. No sustituye a la valoración de tu pediatra.
La regla que ordena todo: primero criba, después tratamiento
En un adulto se puede empezar a tratar una espalda con bastante tranquilidad. En un niño, no. Hay tres situaciones que obligan a pasar por el médico antes de que nadie ponga las manos encima:
- Dolor de espalda en un menor de 10 años. Cuanto más pequeño, menos probable es que sea una sobrecarga mecánica y más conviene descartar otras cosas.
- Dolor que despierta por la noche o que no se calma con el reposo. El dolor mecánico mejora cuando el niño para; el que no lo hace, se estudia.
- Dolor que dura más de cuatro semanas y no cambia, o que va a más semana tras semana en lugar de ir y venir.
Si tu hijo está en alguno de esos tres supuestos, pide cita con el pediatra antes de empezar la fisioterapia. Para valorar si se trata de una causa mecánica, conviene revisar también las señales de alarma que se detallan más adelante.
La fiebre junto al dolor de espalda y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control de la orina o de las heces requieren atención urgente. Acude a urgencias hoy mismo.
Las causas reales del dolor de espalda en niños y adolescentes
Estas son las seis que vemos en consulta, cada una con su pista característica.
1. Mochila, silla y sedentarismo
Es la sospecha número uno de las familias y sí, cuenta, aunque no de la forma que se suele contar. El peso de la mochila importa menos que las horas seguidas de silla, la pantalla baja y la falta de movimiento entre clase y clase. El patrón típico: molestia difusa en la zona dorsal o en el cuello a media tarde, que aparece en época de exámenes y desaparece en vacaciones. Lo que ayuda no es la mochila perfecta, es llevar el peso pegado a la espalda, levantarse cada 40 o 50 minutos y moverse más. Si la queja se concentra arriba, tienes más detalle en la guía de dolor de cervicales.
2. Escoliosis
Una curva lateral de la columna. Conviene deshacer el malentendido de raíz: la escoliosis leve del adolescente no suele doler, y cuando un chico con escoliosis tiene dolor, muchas veces el dolor viene de otro sitio. Lo que sí importa de la escoliosis en esta edad es su evolución, porque puede progresar durante el estirón, y esa vigilancia es médica: la mide el traumatólogo con radiografía y ángulo de Cobb, no el fisioterapeuta con la vista. Señales para consultar: hombros o caderas a distinta altura, una escápula más salida o una giba al inclinarse hacia delante. Lo desarrollamos entero en la guía de escoliosis, y la parte de movimiento, en la de ejercicios para escoliosis en adolescentes.
3. Enfermedad de Scheuermann
Es la causa de la espalda dorsal redondeada y rígida del adolescente, con dolor sordo en la zona alta que empeora al final del día y con las horas de estudio. No es mala postura: las vértebras dorsales crecen con forma de cuña, y por eso la curva no se corrige del todo aunque el chico se enderece a propósito. Suele aparecer entre los 12 y los 17 años y el diagnóstico es del traumatólogo, con radiografía. La fisioterapia trabaja movilidad dorsal, fuerza extensora y tolerancia a estar sentado, sin prometer que la curva se borre. Tienes el detalle en la guía de la enfermedad de Scheuermann.
4. Espondilólisis del deportista de extensión
Esta es la que no se puede pasar por alto. En gimnasia, natación a mariposa, tenis, pádel, danza, salto o portería de fútbol, la columna lumbar se lleva miles de extensiones repetidas y puede aparecer una lesión por estrés en una parte de la vértebra. La pista es muy concreta: dolor lumbar de un solo lado, en un adolescente deportista, que se reproduce al arquear la espalda hacia atrás y que lleva más de cuatro semanas sin ceder. Aquí no se trata a ciegas: se deriva al médico, porque el manejo cambia por completo si hay lesión ósea. Con un diagnóstico en la mano, la vuelta al deporte se planifica por fases y con carga controlada.
5. Sobrecarga deportiva y estirón
El volumen de entrenamiento y la recuperación entre sesiones forman parte de la valoración del dolor de espalda en adolescentes deportistas. Suma el pico de crecimiento, en el que el hueso se alarga más rápido de lo que se adapta el músculo, y tienes el cuadro completo: molestia que aparece con el volumen y cede con el descanso, como en la dorsalgia por sobreentrenamiento. Es el mismo mecanismo del Osgood-Schlatter y el Sever en la rodilla y el talón, o de la periostitis tibial en la pierna. La solución no es parar tres meses, es dosificar.
6. Dolor de espalda inespecífico
Es, con diferencia, el grupo más numeroso, y el nombre asusta más de lo que debería. Significa que no hay una estructura dañada que explique el dolor: hay una espalda que hoy tolera menos de lo que se le está pidiendo. Detrás suele haber poco sueño, mucha pantalla, poca actividad, un cambio de rutina o una temporada de estrés, y todo eso baja el umbral. Es benigno y tiene buen pronóstico, sobre todo si nadie convence al chico de que tiene la espalda rota. El abordaje es el mismo que en el dolor lumbar del adulto, adaptado a su edad: movimiento, fuerza progresiva y explicar bien lo que pasa.
Qué pista apunta a cada causa
| Causa | La pista que la delata |
|---|---|
| Mochila y sedentarismo | Molestia difusa a media tarde, peor en exámenes, mejor en vacaciones |
| Escoliosis | Asimetría de hombros o giba al inclinarse; suele no doler |
| Scheuermann | Espalda alta redondeada y rígida, que no se corrige del todo al enderezarse |
| Espondilólisis | Dolor lumbar de un lado, deportista, peor al arquearse hacia atrás |
| Sobrecarga deportiva | Aparece al subir el volumen de entrenamiento y cede con el descanso |
| Dolor inespecífico | Sin patrón claro, ligado a sueño, estrés y poca actividad |
Señales de alarma: urgencias hoy o consulta con el pediatra
Las situaciones de la lista requieren valoración médica. Sigue las indicaciones de urgencia que se señalan en cada caso y consulta con el pediatra antes de iniciar el tratamiento.
Urgencias hoy mismo
- Fiebre junto al dolor de espalda, aunque no se vea ninguna articulación hinchada ni caliente, y más aún si el niño no quiere andar, no quiere mantenerse de pie o no deja que le toquen la espalda. Acude a urgencias hoy mismo, aunque no se observe hinchazón.
- Hormigueo, pérdida de fuerza en las piernas o cualquier cambio nuevo en el control de la orina o de las heces. Acude a urgencias hoy mismo.
- Un golpe o una caída fuerte tras la que la zona queda deformada, no puede apoyar ni mantenerse de pie, o un pie se queda frío, pálido, azulado o dormido: urgencias hoy mismo.
- Fiebre con rigidez de nuca, o un dolor de cabeza que aparece de golpe y es el peor de su vida: urgencias hoy mismo.
Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento
- El dolor despierta al niño por la noche o no cede tumbado.
- Tiene menos de 10 años.
- Lleva más de cuatro semanas sin cambiar, o va claramente a peor.
- Hay pérdida de peso, sudoración nocturna o un cansancio sin explicación.
- La espalda está rígida sin fiebre, el niño cojea o camina de forma inusual.
- Empezó tras una caída y sigue doliendo días después, sin deformidad ni pérdida de fuerza.
Quién diagnostica y quién trata
Conviene tenerlo claro para no perder tiempo. El diagnóstico médico es del pediatra o del traumatólogo. Son ellos los que descartan lo que hay que descartar, los que piden una radiografía o una resonancia si hace falta y los que ponen nombre a una escoliosis, un Scheuermann o una espondilólisis. Un fisioterapeuta colegiado no diagnostica eso ni pide pruebas.
Lo que sí hace el fisioterapeuta es lo de después: valorar cómo se mueve, qué gestos reproducen el dolor, cuánta carga tolera hoy y montar un plan con eso. Y, cuando toca, derivarte. Es parte del trabajo.
Qué hacemos en consulta
En fisioterapia pediátrica en Barcelona atendemos a partir de los 6 años, y con dolor de espalda la mayoría llega entre los 11 y los 17. La sesión dura 55 minutos y cuesta 60 euros, todo incluido, en Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y en Gràcia (Via Augusta, 48).
- Entrevista con la familia y con el chico. Deporte, pantallas, sueño, estirón reciente y qué le da miedo hacer.
- Exploración del movimiento de la columna, la cadera y el control del tronco, y repaso de las señales de alarma.
- Trabajo manual cuando aporta, siempre acompañado de movimiento.
- Pauta de ejercicio terapéutico progresiva, corta y con dosis revisable.
- Gestión de la carga deportiva, para ajustar volumen sin retirarlo del equipo.
Las técnicas se eligen según la edad y el motivo de consulta. Puedes consultar qué incluye la atención a menores en nuestra página de fisioterapia pediátrica. Recomendamos que un familiar o tutor acompañe al menor durante la sesión.
Reserva una valoración en Barcelona
Qué puedes hacer en casa esta semana
- Bajar el tiempo sentado seguido. Levantarse cada 40 o 50 minutos hace más que cualquier silla ergonómica.
- Subir la actividad general. Caminar, ir al instituto en bicicleta y jugar son formas de aumentar la actividad diaria.
- Mochila pegada a la espalda y con las dos asas, lo más ligera que permita el horario.
- Dormir lo suficiente. Un adolescente que duerme seis horas tolera peor el dolor, y eso se nota.
- No dramatizar. Frases como "tienes la espalda hecha polvo" se le quedan grabadas y le hacen moverse menos.
Puedes consultar los servicios de fisioterapia en Barcelona y de fisioterapia en Madrid, y la pauta de movimiento explicada en ejercicio terapéutico en Barcelona y en ejercicio terapéutico en Madrid. El detalle de la atención a menores está en nuestra página de fisioterapia pediátrica.
Errores frecuentes y qué hacer en su lugar
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Culpar directamente a la mochila y quedarse ahí | Revisar horas de silla, sueño y actividad, que pesan más |
| Retirar al adolescente del deporte por sistema | Ajustar volumen y mantener la actividad que tolera |
| Empezar tratamiento sin pasar por el pediatra habiendo señales de alarma | Cribar primero con el médico y tratar después |
| Buscar la postura perfecta todo el día | Cambiar de postura a menudo, que es lo que la espalda pide |
Mi opinión como fisioterapeuta
La explicación del diagnóstico también influye en cómo el niño entiende su dolor y se siente al moverse. Revisamos primero si necesita valoración médica y, después, acordamos un plan de movimiento adaptado a la exploración, al crecimiento y a su actividad.
Preguntas frecuentes sobre el dolor de espalda en niños
¿Es normal que a mi hijo adolescente le duela la espalda?
Es frecuente: la mayoría ha tenido algún episodio antes de terminar el instituto, y casi siempre es benigno y pasajero. Frecuente no quiere decir que haya que ignorarlo, sobre todo si dura más de cuatro semanas o cambia de patrón.
¿La mochila le está haciendo daño a la espalda?
Influye, pero menos de lo que se dice. Pesan más las horas seguidas sentado, el poco movimiento y el sueño corto. Lleva la mochila pegada a la espalda y con las dos asas, y sobre todo procura que se levante y se mueva a lo largo del día.
¿Cuándo hay que hacerle una radiografía?
No por rutina. Se plantea cuando hay señales de alarma, cuando el dolor lleva más de cuatro semanas sin cambiar o cuando se sospecha una escoliosis que progresa, un Scheuermann o una lesión por estrés. Quien decide es el pediatra o el traumatólogo.
¿Puede seguir haciendo deporte?
En la mayoría de los casos sí, ajustando el volumen y evitando durante un tiempo el gesto que más le duele. Retirarlo del todo tiene un coste alto y suele volver más débil. La excepción es el dolor que aún está pendiente de estudio médico.
¿Quién pone el diagnóstico, el pediatra o el fisioterapeuta?
El diagnóstico médico es del pediatra o del traumatólogo. El fisioterapeuta colegiado valora el movimiento, la tolerancia a la carga y monta el plan de tratamiento, y deriva al médico cuando algo no encaja.