
Tu hijo nada seis días por semana, juega de extremo en balonmano o lanza en béisbol. Y un día empieza a quejarse del hombro: primero solo en las últimas series, luego durante toda la sesión y al final también al colgarse la mochila. En el club le dicen que es "sobrecarga" y que estire más. Vamos a ordenarlo.
Qué son el hombro del nadador y el hombro del lanzador
Ninguno de los dos es un diagnóstico exacto: son etiquetas paraguas para el dolor que aparece al repetir miles de veces el mismo gesto por encima de la cabeza. Debajo suele haber varias cosas a la vez: irritación del manguito rotador, un control de la escápula que se cae con la fatiga, la cápsula posterior tensa y, en un esqueleto que crece, la propia zona de crecimiento del húmero.
Esa última posibilidad es la que separa a un adolescente de un adulto: en el adulto el eslabón débil casi siempre es el tendón, y en un chico de 12 o 14 años puede ser un hueso que aún no ha terminado de formarse. Es la misma lógica de las apofisitis de crecimiento tipo Osgood-Schlatter o Sever, solo que arriba.
Cuántas repeticiones hay detrás de ese dolor
Un nadador de club puede acumular del orden de varios miles de brazadas por brazo a la semana, y una temporada dura diez meses. El problema rara vez es el gesto en sí: es cuántos se hacen y en qué estado de fatiga se hacen los últimos.
El hombro de las ligas menores: cuando se irrita la zona de crecimiento
El húmero crece casi todo por su extremo superior, a través de una lámina de cartílago llamada fisis proximal que no termina de cerrarse hasta los 16 o 18 años. Mientras está abierta es una zona blanda dentro de un hueso duro, y lanzar o tirar de la brazada con potencia la somete a una torsión enorme. Si eso se repite sin descanso, la fisis se irrita y se ensancha: es el hombro de las ligas menores, un cuadro propio del esqueleto inmaduro que no existe en el adulto.
Señales que hacen pensar en él:
- Dolor difuso en la parte alta y externa del brazo, no en un punto concreto del tendón.
- Aparece al lanzar fuerte o al tirar con palas, y baja bastante al parar.
- Duele al apretar sobre el hueso, justo por debajo de la punta del hombro.
- Pérdida de velocidad o de precisión antes incluso de que el chico hable de dolor.
- No hay caída ni golpe previo: apareció coincidiendo con una subida de volumen o con un estirón.
Cómo se confirma y qué obliga a cambiar
Esto no lo diagnostica un fisioterapeuta. Es de los pocos cuadros en los que el pediatra o el traumatólogo suele plantearse una radiografía comparativa de los dos hombros, en la que se ve la fisis del lado sintomático más ancha; quién la pide y cuándo es decisión suya. El manejo es incómodo de escuchar: fuera lanzamientos y series de máxima intensidad el plazo que marque el médico. Mientras tanto se trabaja todo lo demás.
Síntomas: cómo empieza y cómo avisa
- Dolor en la cara lateral o posterior del hombro al pasar el brazo por encima de la cabeza.
- Al principio solo en las últimas series; después, ya desde el calentamiento.
- Molestia al dormir sobre ese lado o al llevar la mano a la espalda.
- Sensación de brazo muerto o de que "no engancha el agua" en la fase de tirón.
- Bajada de rendimiento: menos velocidad, peor apoyo en la brazada, peor puntería.
Fíjate en lo último, que es lo que más se pasa por alto: el primer aviso no suele ser el dolor, es el rendimiento.
Por qué aparece: volumen, técnica, movilidad y fuerza
| Factor | Qué mirar en concreto |
|---|---|
| Volumen y calendario | Salto brusco de metros o de lanzamientos, dos equipos a la vez, competir todo el año sin descanso del gesto |
| Técnica | Mano que entra cruzando la línea media, poca rotación del tronco, respirar siempre al mismo lado, lanzar "solo con el brazo" |
| Movilidad | Pérdida de rotación interna respecto al otro hombro, cápsula posterior tensa, columna dorsal rígida |
| Fuerza y control | Rotadores externos débiles frente a los internos, serrato y trapecio inferior que sueltan la escápula con la fatiga |
| Material | Palas grandes demasiado pronto, abuso del pull buoy, balones con un peso que no toca |
El patrón se repite en las sobrecargas de la pierna, como la periostitis tibial o la tendinopatía rotuliana: mucho volumen, poca fuerza y ninguna semana de respiro.
Cuándo hay que ir hoy a urgencias y cuándo pedir cita con el pediatra
Hay situaciones en las que la fisioterapia no es el primer paso, y no todas corren igual. Con estas, eso no es una cita para la semana que viene: urgencias hoy mismo.
- Fiebre junto al dolor. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, no esperes a una cita: eso se valora hoy mismo, en urgencias.
- Hormigueo, pérdida de fuerza en la mano, brazo dormido o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces.
- Dolor tras una caída o un choque, con deformidad, con imposibilidad de mover el brazo o con la mano fría, pálida o azulada.
- Fiebre con rigidez de nuca, o un dolor de cabeza que aparece de golpe y es el peor de su vida.
Y estas otras piden cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento:
- Sensación de que el hombro se sale de sitio, o de que se ha salido y ha vuelto solo.
- Dolor nocturno que le despierta, o dolor en reposo que va a más semana a semana.
- Dolor que no baja nada después de dos o tres semanas bajando carga.
La mayoría de estos signos acaban no siendo nada, pero no se pueden descartar desde casa ni desde una camilla de fisioterapia. Hay dos que no admiten espera: fiebre con un hombro hinchado o caliente, y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control del pis. Esos dos van hoy a urgencias. El resto, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.
Y aunque no aparezca ninguna de estas señales, conviene tenerlo claro: el diagnóstico médico es del pediatra o del traumatólogo, no del fisioterapeuta. Son ellos quienes descartan una lesión de la fisis, una fractura por estrés o una inestabilidad. Lo nuestro empieza después: valorar movilidad, fuerza y control, y construir el plan de carga.
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Qué hacemos en consulta, por fases
En fisioterapia pediátrica en Barcelona atendemos de 6 a 18 años, siempre con un fisioterapeuta colegiado y con su padre, su madre o su tutor en la sala. La sesión es de 55 minutos por 60 euros, todo incluido, en Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y en Gràcia (Via Augusta, 48). En menores de 16 años no usamos técnicas invasivas: ni punción seca, ni neuromodulación, ni radiofrecuencia. De 16 a 18 solo si el caso lo justifica y con el consentimiento informado firmado por su padre, su madre o su tutor, que está en la sala.
Fase 1: bajar la irritación y ordenar la carga
Lo primero es contar: cuántos metros, cuántos lanzamientos y qué se puede recortar sin sacar al chico del grupo. Casi nunca hace falta parar del todo. En paralelo trabajamos la cápsula posterior y la movilidad de la columna dorsal con terapia manual en Barcelona y en Madrid.
Fase 2: fuerza de manguito y de escápula
Aquí está el trabajo que sostiene el resultado. Isométricos al principio y carga progresiva después: rotadores externos, serrato anterior y trapecio inferior, con la dosis escrita y revisada. Es el ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid de siempre: poco vistoso, y lo que más se asocia a menos recaídas en los estudios cuando vuelve a subir el volumen.
Fase 3: volver al gesto
Reintroducción escalonada y contada. En nadadores, metros suaves y sin palas antes que series de intensidad. En lanzadores, distancia y velocidad progresivas antes del máximo. Es el mismo esquema de la fisioterapia deportiva en Barcelona y en Madrid, adaptado a un cuerpo que además está creciendo.
Ejercicios para empezar en casa
Siempre sin dolor y sin llegar al fallo. Si al día siguiente el hombro está peor, ese día se para y se consulta.
- Rotación externa con goma, codo pegado al costado: 3 series de 12 a 15 repeticiones lentas, tres o cuatro días por semana.
- Estiramiento sleeper: tumbado de lado sobre el hombro afectado, llevando el antebrazo al suelo. 3 aguantes de 30 segundos, solo si nota tensión y nunca dolor.
- Empuje de serrato contra la pared: 3 series de 10 repeticiones controladas, sin encoger el cuello.
- Movilidad dorsal en extensión sobre un rulo o el borde del sofá: 10 repeticiones lentas, a diario.
- Fuerza de piernas y de tronco dos días por semana: la potencia sale de abajo, y un hombro que trabaja solo acaba pagando la factura.
Criterios para volver al agua o al lanzamiento
No se vuelve por calendario, se vuelve por criterios:
- Nada de dolor al apretar la zona alta del brazo, ni al hacer el gesto sin resistencia.
- Movilidad simétrica respecto al otro hombro, sobre todo la rotación interna.
- Fuerza simétrica de rotadores externos e internos, medida y no calculada a ojo.
- Control de la escápula que aguanta con el chico cansado, no solo en la primera repetición.
- Regla de las 24 horas: si al día siguiente está peor, el escalón era demasiado grande.
Y una condición previa: si hubo afectación de la zona de crecimiento, quien autoriza volver a lanzar es el médico, no el entrenador ni nosotros.
Errores frecuentes
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Tratar el hombro de un adolescente igual que el de un adulto | Descartar primero la zona de crecimiento con el pediatra o el traumatólogo |
| Parar del todo tres semanas y volver al mismo volumen de antes | Bajar carga, mantener lo que no duele y reintroducir por escalones contados |
| Estirar mucho y no hacer nada de fuerza | La movilidad que le falte, y fuerza de manguito y escápula como base |
| Competir once o doce meses seguidos con el mismo gesto | Reservar unas semanas al año sin ese gesto de máxima intensidad |
Mi opinión como fisioterapeuta
Lo que más me preocupa de estos casos no es el hombro, es el calendario. He visto a chicos de 14 años con más sesiones semanales que muchos adultos, sin una sola serie de fuerza y sin un mes de descanso al año. El hombro avisa tarde.
A los padres les digo dos cosas. Que bajar carga no es abandonar: casi siempre se puede seguir entrenando algo, y mantener al chico en el grupo importa más de lo que parece. Y que un dolor de hombro en un esqueleto que todavía crece merece que lo mire antes un médico, aunque en el club insistan en que es solo sobrecarga. Con eso resuelto, el plan de fisioterapia en Barcelona y en Madrid es previsible: ordenar la carga, ganar fuerza y volver por escalones. En fisioterapia pediátrica te diremos si es un caso de consulta o si toca pasar antes por el pediatra.
Preguntas frecuentes sobre el dolor de hombro en el joven deportista
¿Mi hijo tiene que dejar de nadar o de lanzar?
Casi nunca del todo. Lo habitual es recortar el gesto que duele y mantener lo que tolera. La excepción es el hombro de las ligas menores, donde sí se retiran los lanzamientos y las series de máxima intensidad el tiempo que marque el médico.
¿Qué es el hombro de las ligas menores?
Es la irritación de la zona de crecimiento del húmero por lanzar o tirar con potencia de forma repetida. Solo ocurre en esqueletos que todavía crecen y se confirma con una radiografía comparativa de los dos hombros que pide el pediatra o el traumatólogo.
¿Cuántos lanzamientos o cuántos metros son demasiados?
No hay un número universal: depende de la edad, del historial y de lo rápido que se haya subido el volumen. Sí está claro que los saltos bruscos de carga, dos equipos a la vez y competir todo el año con el mismo gesto son lo que más aparece en consulta.
¿Sirven las palas, las gomas o los estiramientos?
Las gomas sí, como trabajo de fuerza progresivo y no como calentamiento simbólico. Los estiramientos ayudan si hay pérdida real de rotación interna. Las palas grandes en pleno dolor van al revés: suben mucho la carga por brazada.
¿Cuándo puede volver a competir?
Cuando no duele al apretar la zona, la movilidad y la fuerza son simétricas, el control de la escápula aguanta con fatiga y ha subido el volumen por escalones sin empeorar a las 24 horas. Si hubo afectación de la zona de crecimiento, el alta la da el médico.
¿Hay que ir antes al pediatra o a urgencias?
Depende de qué señal sea. La fiebre con el hombro hinchado o caliente, y el hormigueo o la pérdida de fuerza en la mano, no son una cita para la semana que viene: urgencias hoy mismo. El dolor nocturno, un golpe previo, la sensación de que el hombro se sale o un dolor que no baja tras dos o tres semanas bajando carga: cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento. El diagnóstico médico es suyo o del traumatólogo, no del fisioterapeuta.