
Tu hijo tiene 10 años, juega a fútbol tres días por semana y desde hace un mes acaba los partidos cojeando. Se toca la parte de atrás del talón, le duele al correr y al saltar, y por la mañana baja las escaleras de puntillas. A esa edad y con ese patrón, lo más probable es una enfermedad de Sever, o apofisitis del calcáneo: un cuadro frecuente, benigno, ligado al crecimiento y que casi nunca obliga a retirarle del deporte.
Esta guía va solo de talón. Si además le duele justo debajo de la rodilla, eso es otra cosa y lo tienes explicado en la guía de Osgood-Schlatter.
¿Qué es la enfermedad de Sever?
El calcáneo, el hueso del talón, no es una pieza maciza en un niño. Por detrás tiene una apófisis: una zona de cartílago de crecimiento por donde el hueso se sigue alargando. Y justo ahí se ancla el tendón de Aquiles, con la fascia plantar tirando por debajo.
Cuando el niño corre, salta y frena miles de veces, el Aquiles tira una y otra vez de un anclaje que todavía no es hueso duro, y esa zona acaba irritándose. A eso se le llama apofisitis por tracción. La palabra enfermedad asusta más de lo que debería: en un Sever ya confirmado no hay infección, ni rotura, ni nada degenerado. Lo que no se puede es dar por hecho ese diagnóstico desde casa.
Por qué coincide siempre con el estirón
En el pico de crecimiento el hueso se alarga antes de que músculo y tendón se adapten, y el sistema queda más tenso y menos tolerante al impacto justo en el año en que el niño entrena más que nunca. No es una lesión: es un desajuste transitorio entre lo que le pides al talón y lo que ese talón tolera hoy.
Síntomas: cómo reconocer un Sever
- Dolor detrás o a los lados del talón, no en la planta del pie.
- Aparece durante y después de correr y saltar, y se calma con el reposo.
- Duele al apretar el talón por los dos lados, como si lo pinzaras con la mano.
- Cojera o carrera de puntillas al final del entrenamiento, que se le va sola en unas horas.
- Con frecuencia duelen los dos talones, aunque uno bastante más que el otro.
- Rigidez de tobillo: le cuesta llevar la punta del pie hacia arriba con la rodilla estirada.
Por qué le ha pasado justo ahora
Casi nunca hay una sola causa. Lo habitual es que coincidan varias:
- El estirón: si ha cambiado de talla de zapato en pocos meses, ahí tienes el factor número uno.
- Superficie dura y botas de tacos: césped artificial viejo o cemento, con una suela plana que no amortigua nada justo donde le duele.
- Salto brusco de volumen: pretemporada, cambio de categoría o dos equipos a la vez.
- Gemelos cortos y poca movilidad de tobillo: a menos margen, más tira el Aquiles.
- Poca fuerza: entrenar muchas horas sin hacer ni una serie de fuerza.
Señales de alarma: qué va hoy a urgencias y qué va al pediatra
Una apofisitis duele con la actividad y se calma en reposo. Si el cuadro no encaja con eso, el siguiente paso no es el fisioterapeuta. Y no todas las señales pesan igual: unas se miran hoy en un hospital y otras se miran con calma en la consulta del pediatra.
Urgencias hoy mismo
- Una articulación que se pone hinchada, caliente y roja en horas, muy dolorosa al mínimo movimiento, con fiebre o sin ella. Que no tenga fiebre no lo descarta: urgencias hoy mismo.
- Fiebre junto al dolor. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, no esperes a una cita: eso se valora hoy mismo, en urgencias.
- Deformidad tras un golpe o una caída, imposibilidad de apoyar el pie, o un pie frío, pálido, azulado o dormido.
- Pérdida de fuerza, hormigueo o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces.
- Cojera con el pie girado hacia fuera y dolor en la ingle, la cadera o la rodilla, sobre todo en un adolescente: es la sospecha de una epifisiólisis femoral proximal.
Con cualquiera de estas cinco, eso no es una cita para la semana que viene: urgencias hoy mismo.
Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento
- Dolor nocturno que le despierta o que no cede con el descanso.
- Cojera constante, también los días que no ha hecho deporte, sin fiebre y sin golpe que la explique.
- Rigidez del tobillo por la mañana que dura más de media hora, o hinchazón que aparece poco a poco, sin calor ni enrojecimiento.
- Dolor que empezó tras un golpe o una caída y sigue semanas después, aunque apoye bien y el pie no esté deformado.
- Dolor que va a más pese a haber bajado la carga.
- Pérdida de peso, cansancio llamativo o dolor en varias articulaciones a la vez.
La mayoría de estos signos acaban no siendo nada, pero no se pueden descartar desde casa ni desde una camilla de fisioterapia. Hay dos que no admiten espera: una articulación que se pone hinchada, caliente y roja en horas, con fiebre o sin ella, y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control del pis. Esos dos van hoy a urgencias. El resto, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.
Conviene dejarlo por escrito: el diagnóstico es del pediatra o del traumatólogo, no del fisioterapeuta. Nosotros exploramos, tratamos y dosificamos la carga; si algo no cuadra, paramos y derivamos por escrito.
Cómo se diagnostica: el squeeze test
El Sever se diagnostica clínicamente, con la edad, el deporte, el momento del estirón y una exploración sencilla. La maniobra clave es el squeeze test, o test de compresión del calcáneo: se aprieta el talón por los dos lados a la vez y, si es un Sever, eso reproduce el dolor que nota jugando. Después se valora la movilidad del tobillo, la fuerza del tríceps sural y con qué calzado entrena.
No hacen falta radiografías de rutina. La apófisis de un niño que crece puede verse fragmentada o más densa, y eso mismo aparece en talones que no duelen nada. La imagen la pide el médico cuando hay señales de alarma o el cuadro es atípico, para descartar otras cosas.
Sever, fascitis plantar o fractura por estrés
| Enfermedad de Sever | Fascitis plantar | Fractura por estrés | |
|---|---|---|---|
| Dónde duele | Detrás y a los lados del talón | En la planta, hacia el arco | En todo el talón, difuso y profundo |
| Cuándo duele | Al correr y saltar, mejora en reposo | En los primeros pasos de la mañana | Cada vez antes, y también en reposo |
| A quién | Niños de 8 a 13 años en crecimiento | Rara en el niño, típica del adulto | Deportista con subida brusca de carga |
| Signo típico | Duele al apretar el talón por los lados | Duele al presionar la planta del talón | No cede con días de descanso |
Si el patrón se parece más al de la fascitis plantar, el enfoque cambia. Y si sospechamos una fractura por estrés, el niño va al médico antes de tocar nada.
Tratamiento: ajustar la carga, no retirar el deporte
El mensaje central: no hay que sacar al niño del equipo por sistema. Al que se le retira tres meses pierde condición, pierde a sus amigos y vuelve más débil, con lo que recae al primer partido. Lo que funciona es dosificar.
El semáforo del dolor
Pídele que puntúe el dolor de 0 a 10 durante la actividad y, sobre todo, a la mañana siguiente:
- Verde (0 a 3): entrena con normalidad.
- Ámbar (4 a 5): entrena, pero fuera lo que más carga el talón: saltos, sprints y minutos de partido.
- Rojo (6 o más), cojera o dolor peor al día siguiente: se para esa sesión y se cambia por algo sin impacto, como bici o piscina.
La regla que lo resume: el dolor tiene que volver a su nivel de base en 24 horas.
Talonera, calzado y hielo
Una talonera de gel en los dos pies eleva ligeramente el talón, resta tensión al Aquiles y amortigua el impacto: es de lo que más alivio inmediato da. Súmale calzado amortiguado fuera del campo, botas en buen estado y hielo unos minutos tras el entrenamiento si le sienta bien. Todo esto es apoyo, no tratamiento. La medicación, si hace falta, la pauta el pediatra.
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Qué hacemos en consulta, por fases
Trabajamos por fases y con criterio de dolor, siempre con un fisioterapeuta colegiado y con los padres dentro de la sala. Es el enfoque de nuestra consulta de fisioterapia pediátrica en Barcelona, en sesiones de 55 minutos por 60 euros, todo incluido. En menores de 16 años no usamos técnicas invasivas: ni punción seca, ni neuromodulación, ni radiofrecuencia. De 16 a 18 solo si el caso lo justifica y con el consentimiento informado firmado por su padre, su madre o su tutor, que está en la sala.
Fase 1. Calmar y explicar
Exploración completa, squeeze test, movilidad de tobillo y revisión del calzado. Ajustamos el semáforo con el niño y hablamos con la familia y, si hace falta, con el entrenador: entender el problema es lo que más cambia el resultado. Trabajamos con terapia manual en Barcelona y en Madrid sobre gemelos, sóleo y planta del pie, para bajar la tensión que llega al talón.
Fase 2. Movilidad de tobillo y fuerza de tríceps sural
Aquí está el trabajo de fondo: ganar recorrido de flexión dorsal y construir fuerza progresiva de gemelo y sóleo, empezando por isométricos y trabajo a dos piernas y subiendo poco a poco a una sola. Un talón fuerte suele tolerar más carga con la misma apófisis, y es de lo que más se asocia a menos recaídas en los estudios. Es un plan de ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid, con progresión escrita, no una hoja de estiramientos.
Fase 3. Volver a competir
Reintroducción escalonada de carrera, saltos, cambios de dirección y competición, con el semáforo puesto. Y algo que conviene decir claro: mientras siga creciendo puede haber otro brote, sobre todo si pega un estirón o si sube el volumen de golpe. Nadie te puede dar aquí una fecha de vuelta cerrada.
Ejercicios para empezar en casa
Siempre dentro del verde o el ámbar del semáforo. Si el dolor sube durante el ejercicio o al día siguiente está peor, para y consúltanos.
- Movilidad de tobillo hacia la pared: con el talón pegado al suelo, lleva la rodilla hacia delante buscando tocar la pared. 10 repeticiones por pierna, a diario.
- Elevaciones de talón a dos pies: sube y baja despacio en suelo plano, sin llegar al dolor. 2 o 3 series de 15 repeticiones lentas, tres o cuatro días por semana.
- Isométrico de gemelo: de puntillas, aguantando arriba 20 o 30 segundos, 4 o 5 veces. Útil los días en que el talón está sensible.
¿Cuánto dura la enfermedad de Sever?
- 4 a 8 semanas: lo que suele tardar en calmarse un brote cuando la carga se ajusta bien desde el principio.
- Por temporadas: puede ir y venir mientras dure el crecimiento, sobre todo en pretemporada y en los estirones.
- Resolución definitiva: al cerrarse la zona de crecimiento del calcáneo, en torno a los 13 o 14 años, sin secuela en el hueso.
Son los plazos habituales del cuadro, no una previsión para tu hijo: eso, con el diagnóstico ya confirmado, solo lo puede afinar el pediatra o el traumatólogo que lleve el caso.
Mi opinión como fisioterapeuta
Cuando unos padres llegan con la palabra enfermedad subrayada en el informe, lo primero que hago es quitarle hierro: esto se acaba con el crecimiento, y vuestro trabajo no es frenarlo, es dosificarlo. He visto a demasiados niños apartados una temporada entera por un talón que se gestiona con un semáforo, una talonera y un trabajo de fuerza bien hecho. Y al revés: chicos que aguantan el dolor en silencio porque no quieren perder el sitio en el once. Habla con él, ponle números al dolor y decidid juntos cada semana. Si quieres ayuda para montar ese plan, lo hacemos en nuestras dos clínicas de fisioterapia en Barcelona, en el Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y en Gràcia (Via Augusta, 48), y también en nuestra consulta de fisioterapia en Madrid.
Preguntas frecuentes sobre la enfermedad de Sever
¿Mi hijo tiene que dejar el fútbol?
Por norma general, no. Retirarle meses del deporte tiene un coste alto: pierde forma, pierde a su grupo y vuelve más débil, así que recae. Lo que funciona es ajustar la carga con el semáforo del dolor.
¿La enfermedad de Sever es grave?
No. Es una irritación de la zona de crecimiento del talón por la tracción del tendón de Aquiles, y se resuelve al cerrarse ese cartílago, en torno a los 13 o 14 años, sin secuela en el hueso.
¿Cómo se diferencia de una fascitis plantar?
Por dónde duele. El Sever duele detrás y a los lados del talón al correr y saltar, y se reproduce al apretar el talón por los lados. La fascitis plantar duele en la planta, sobre todo en los primeros pasos de la mañana.
¿Sirven las taloneras de gel?
Ayudan a estar cómodo: elevan un poco el talón, restan tensión al Aquiles y amortiguan el impacto. Pero son un apoyo, no el tratamiento: lo que cambia el cuadro es dosificar la carga y trabajar movilidad y fuerza.
¿Cuánto dura?
Los brotes suelen calmarse en unas 4 a 8 semanas si se ajusta bien la carga, pero el proceso puede ir y venir por temporadas mientras dure el crecimiento.
¿Cuándo hay que llevarlo al pediatra y cuándo a urgencias?
A urgencias hoy mismo si una articulación se pone hinchada, caliente y roja en horas y muy dolorosa al mínimo movimiento, con fiebre o sin ella: que no tenga fiebre no lo descarta. También si aparece pérdida de fuerza, hormigueo o algún cambio en el control del pis o las heces, o si tras un golpe el pie queda deformado, frío o no puede apoyar. Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento si el dolor le despierta por la noche, si cojea también los días sin deporte, si el tobillo está rígido por la mañana más de media hora o si el dolor va a más pese a bajar la carga. Ese patrón no encaja con una apofisitis, y el diagnóstico es del pediatra o del traumatólogo.