Mi hijo camina con los pies hacia dentro y se sienta en W

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Resumen: Caminar con los pies hacia dentro se llama marcha convergente y, en la inmensa mayoría de los niños, es una variante normal del desarrollo que se resuelve sola con el crecimiento. Tiene tres causas según la edad: metatarso aducto en el bebé, torsión tibial interna en el niño pequeño y anteversión femoral en el escolar.

Sentarse en W no provoca la anteversión femoral: es al revés, el niño con más rotación interna de cadera elige esa postura porque le resulta cómoda. Las plantillas, las férulas y los zapatos correctores no han demostrado cambiar la torsión de un hueso.

Adolescente estirando la cadera y la pierna apoyado sobre una rodilla en una pista de atletismo

Algunos niños caminan con los pies hacia dentro y prefieren jugar sentados en W. Estas dos características pueden estar relacionadas con la orientación de sus huesos durante el crecimiento.

Caminar con los pies hacia dentro se llama marcha convergente y en la inmensa mayoría de los niños es una variante normal del desarrollo que se resuelve sola al crecer. La postura en W no es la causa de nada: es la consecuencia de cómo están orientados hoy sus huesos.

Qué es la marcha convergente y de dónde sale

Al caminar, la punta del pie dibuja un ángulo respecto a la línea de avance. Lo habitual es que apunte ligeramente hacia fuera; si apunta hacia dentro, hablamos de marcha convergente, o en casa, de "caminar metiendo los pies".

La clave es que la rotación puede venir de tres pisos distintos de la pierna: del pie, de la tibia o del fémur, y cada piso tiene su edad típica. Y hay un dato de fondo: los huesos de un niño nacen rotados y se van desrotando solos durante toda la infancia. No es un defecto que corregir, es un calendario que respetar.

Las tres causas, según la edad

Metatarso aducto: del nacimiento al año

El antepié se desvía hacia dentro respecto al talón y el borde externo del pie dibuja una C. Es muy frecuente en recién nacidos y tiene que ver con la postura dentro del útero, no con nada que hayas hecho.

Si el pie es flexible y llega a la línea media con la mano, casi todos se resuelven solos en el primer año o dos. Si está rígido, o si un pie es claramente distinto del otro, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento: hay casos que se benefician de yesos seriados y conviene valorar cuándo iniciarlos. En lactantes acompañamos a la familia en fisioterapia de bebés en Barcelona, solo en Gràcia.

Torsión tibial interna: de 1 a 4 años

El pie está bien orientado respecto a la rodilla, pero la tibia está girada hacia dentro. Es la causa más frecuente en el niño que acaba de empezar a andar y se nota más al correr. La tibia va rotando hacia fuera con el crecimiento y lo habitual es que deje de llamar la atención entre los 4 y los 6 años.

Anteversión femoral: de 4 a 10 años

La que más consultas genera en edad escolar. El cuello del fémur apunta más hacia delante que en el adulto, así que toda la pierna gira hacia dentro desde la cadera: al nacer ronda los 30 o 40 grados y va bajando hasta los 15 aproximados de la edad adulta.

Estos niños tienen mucha rotación interna de cadera y poca externa: por eso se sientan en W, corren con los pies hacia dentro y los talones hacia fuera, y no les sale sentarse con las piernas cruzadas. El punto máximo llega hacia los 5 o 6 años, justo cuando los padres se asustan, y a partir de ahí mejora sola.

CausaEdad típicaDónde está la rotaciónCómo se veEvolución esperable
Metatarso aducto0 a 12 mesesEn el propio pieBorde externo del pie en CSe resuelve solo si el pie es flexible
Torsión tibial interna1 a 4 añosEntre rodilla y tobilloRodillas al frente y pies hacia dentroDeja de notarse hacia los 4 a 6 años
Anteversión femoral4 a 10 añosEn el cuello del fémurRótulas y pies hacia dentro, se sienta en WMejora poco a poco hasta la adolescencia

Sentarse en W: qué es verdad y qué no

Aquí es donde más se ha exagerado: no hay evidencia de que sentarse en W provoque anteversión femoral, ni de que dañe las caderas o las rodillas de un niño con un desarrollo normal. Va al revés: el niño con más rotación interna de cadera encuentra cómoda esa postura y por eso la elige. La W es el síntoma, no la causa. Y prohibirla tampoco ha demostrado cambiar la torsión del hueso.

  • Variedad mejor que prohibición: que pase el rato en varias posturas (piernas cruzadas, de lado, en cuclillas, de rodillas) es bueno para su movilidad.
  • La W como muleta: si tu hijo solo puede estar así, se cansa mucho sentado o va con retraso motor, ahí sí conviene valorarlo.

Plantillas, férulas y zapatos correctores: qué dice la evidencia

Ni las plantillas, ni las cuñas, ni las férulas nocturnas, ni los zapatos "correctores" han demostrado cambiar la torsión de un hueso. Se compararon durante años con la simple observación y el resultado fue el mismo en los dos grupos, porque el trabajo lo hacía el crecimiento.

Y no son inocuos: una férula nocturna interrumpe el sueño de toda la casa, y un aparato para "arreglarle" cómo camina le manda el mensaje de que su cuerpo está mal. Lo mismo vale para el ballet: el deporte es magnífico, pero no redibuja el cuello del fémur. La cirugía queda para casos excepcionales, con torsión marcada que persiste pasados los 8 o 10 años, y la valora el traumatólogo infantil.

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Cuándo hay que ver antes al médico

La marcha convergente banal es simétrica, indolora y va a mejor. Cuando falla alguna de las tres, el niño pasa antes por el médico que por el fisioterapeuta. Y aquí hay dos niveles distintos, que no se pueden mezclar.

Urgencias hoy mismo

  • Fiebre junto al dolor de la pierna. Si además hay una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, requiere valoración en urgencias hoy mismo.
  • No apoya una pierna o se niega a caminar, aunque no tenga fiebre y aunque no haya habido ningún golpe. La fiebre puede faltar en las primeras horas de una infección de la articulación o del hueso: urgencias hoy mismo.
  • Pérdida de fuerza, hormigueo o cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces. Requiere valoración en urgencias hoy mismo.
  • Deformidad tras un golpe, imposibilidad de apoyar el pie, o un pie frío, pálido, azulado o dormido. Requiere valoración en urgencias hoy mismo.
  • Cojera con el pie girado hacia fuera, con dolor de ingle o de rodilla, en un niño mayor o en un adolescente. Así se presenta la sospecha de epifisiólisis femoral proximal, y requiere valoración en urgencias hoy mismo.

Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento

  • Asimetría marcada: una pierna claramente distinta de la otra o un solo pie afectado.
  • Cojera sin fiebre, aunque sea intermitente o solo al final del día.
  • Dolor en ingle, cadera, rodilla o pierna, y muy especialmente el nocturno.
  • Caídas muy frecuentes que no disminuyen o van a más.
  • Empeoramiento en lugar de mejora: a los 8 años debería notarse menos que a los 5.
  • Pie rígido, retraso motor o pérdida de habilidades que ya tenía.
  • Antecedentes de displasia de cadera, prematuridad o diagnóstico neurológico, o una marcha convergente nueva en un niño que antes caminaba recto.

Estas señales requieren valoración médica antes de iniciar tratamiento de fisioterapia. Sigue la indicación de urgencias o de cita con el pediatra que aparece en las listas anteriores. El diagnóstico lo tiene que poner un médico, el pediatra o el traumatólogo infantil: los fisioterapeutas valoramos y tratamos, pero no diagnosticamos.

Qué hacemos en consulta y qué no

La exploración es sencilla, no duele y no necesita imagen de rutina. Es el perfil rotacional: hacia dónde apunta el pie al caminar, cuánto gira la cadera boca abajo, el eje muslo-pie y la flexibilidad del pie. Con eso sabemos de dónde sale el giro, si es simétrico y si encaja con su edad.

La torsión no la tratamos, porque no se puede. Trabajamos lo que sí cambia, y en fisioterapia pediátrica en Barcelona eso suele ser:

  • Explicar y descargar culpa: que la familia salga sabiendo qué mirar y qué no.
  • Seguimiento con medidas: repetir el perfil rotacional permite comparar la evolución a lo largo del tiempo.
  • Fuerza y control: si le cuesta el equilibrio o se cae mucho, un plan de ejercicio terapéutico en forma de juego mejora el control de cadera y tronco. No cambia el hueso, pero sí cómo lo usa.
  • Tratar lo que duele: en pleno crecimiento son frecuentes cuadros como el Osgood-Schlatter y el Sever.

Sesiones de 55 minutos por 60 €, todo incluido. Si tu hijo tiene menos de 6 años, la consulta es solo en Gràcia (Via Augusta, 48). A partir de los 6 años lo atendemos en nuestras dos clínicas de Barcelona: Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y Gràcia (Via Augusta, 48). Las técnicas se eligen según la edad y el motivo de consulta. Puedes consultar qué incluye la atención a menores en nuestra página de fisioterapia pediátrica. Recomendamos que el padre, la madre o el tutor acompañe al menor, aunque no es obligatorio que permanezca en la sala durante toda la sesión.

Qué puedes hacer en casa

  • Deja de corregirle la postura cada rato. Ofrece alternativas: siéntate tú a su lado con las piernas cruzadas o pasa el juego a una mesa baja.
  • Suelo, descalzo y variedad: trepar, cuclillas, terreno irregular, parque. El pie y la cadera se organizan usándose.
  • Calzado normal: flexible, ligero y de su talla. Nada "corrector" ni caro.
  • Un vídeo cada seis meses: veinte segundos por el pasillo, de frente y de espaldas, siempre igual. Permite comparar cómo evoluciona la marcha.
  • No hables de ello delante de él todo el rato. Un niño que oye a diario que camina mal acaba creyendo que tiene un problema.

Pie plano y andar de puntillas son otra consulta

Aunque coincidan en el mismo niño, se valoran aparte: hacia dónde apunta el pie y cómo es su arco plantar son cosas distintas. Si lo que te preocupa es que camine de puntillas, lo tienes en la guía de marcha de puntillas en niños, y el arco plantar lo miramos en la valoración de fisioterapia pediátrica en Barcelona.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Prohibir la W como si le dañara las caderasOfrecer variedad de posturas sin convertirlo en un conflicto diario
Comprar plantillas o zapatos correctoresCalzado normal y flexible, y seguimiento con un vídeo cada seis meses
Apuntarlo a ballet "para corregirle los pies"El deporte que le guste: ninguno cambia la torsión ósea
Esperar sin consultar aunque cojee o le duelaCita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento: dolor y cojera no son parte del cuadro normal. Si hay fiebre y una articulación hinchada o caliente, urgencias hoy mismo

Y de mayor, ¿le dejará secuelas?

La respuesta: en la mayoría de los casos no se traduce en nada, y hay adultos que caminan algo convergentes sin problema. Sí es cierto que la orientación de la cadera influye en cómo se reparten las cargas, y que en algunos adolescentes con mucha rotación interna aparecen cuadros como el dolor femoropatelar o el choque femoroacetabular. Pero eso se aborda cuando y si aparece, con un plan de ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid, no poniéndole una férula a un niño de cinco años.

Mi opinión como fisioterapeuta

De todas las consultas pediátricas que veo, esta es en la que más veces la mejor intervención es no intervenir y explicarlo bien. Llegan familias con plantillas caras, con la culpa de haber dejado que el niño se sentara en W y con la sensación de haber perdido un tiempo valioso. No es así.

Si el niño presenta asimetría, cojera o dolor, necesita valoración médica: cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento, y si aparece fiebre con una articulación hinchada o caliente, urgencias hoy mismo. Tras la valoración médica, la consulta de fisioterapia puede solicitarse según la edad: hasta los 6 años se pide en Gràcia, y a partir de los 6 en cualquiera de nuestras dos clínicas de fisioterapia en Barcelona.

Preguntas frecuentes de los padres

¿Sentarse en W es malo para mi hijo?

No hay evidencia de que provoque anteversión femoral ni de que dañe caderas o rodillas en un niño con un desarrollo normal. Es al revés: el que tiene más rotación interna de cadera la encuentra cómoda y por eso la elige.

¿Se le van a quedar los pies así de mayor?

En la mayoría de los niños no. Los huesos nacen rotados y se desrotan solos: la torsión tibial interna suele dejar de notarse entre los 4 y los 6 años, y la anteversión femoral mejora de forma progresiva hasta la adolescencia.

¿Necesita plantillas, férulas o zapatos correctores?

No han demostrado cambiar la torsión de un hueso. Se compararon durante años con la simple observación y el resultado fue el mismo en los dos grupos, porque el trabajo lo hacía el crecimiento.

¿Cuándo tengo que llevarlo al pediatra?

Si hay asimetría marcada entre las dos piernas, cojera, dolor, caídas muy frecuentes que no disminuyen, empeoramiento con la edad, pie rígido o retraso motor: eso es cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento, porque el diagnóstico lo pone el pediatra o el traumatólogo infantil, no el fisioterapeuta. Entre los signos que requieren urgencias hoy mismo están la fiebre junto a una articulación hinchada, caliente o que no quiere apoyar, y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control del pis o las heces. Eso va hoy mismo a urgencias.

¿Se opera alguna vez?

La osteotomía desrotadora existe, pero se reserva a casos muy excepcionales: torsión muy marcada que persiste pasados los 8 o 10 años, con repercusión funcional real y valorada por un traumatólogo infantil.

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Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 571 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 284 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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