Dolor en la parte interna de la rodilla: por qué aparece y por qué molesta de noche

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: El dolor en la parte interna de la rodilla casi siempre sale de una de estas cuatro estructuras: la pata de ganso, el menisco interno, el ligamento colateral medial o el cartílago del compartimento interno (artrosis).

De noche molesta más porque al dormir de lado una rodilla comprime a la otra justo en esa zona y porque la carga acumulada del día se nota en reposo; la mayoría de estos cuadros mecánicos mejora en semanas con la carga bien dosificada y ejercicio.

Dolor en la parte interna de la rodilla: fisioterapeuta palpando la cara interna de la rodilla de un paciente en camilla

Un dolor en la cara interna de la rodilla que aprieta al subir escaleras, al levantarte de la silla y, la escena que más se repite en consulta, cuando te tumbas de lado y una rodilla se apoya sobre la otra. De día se deja llevar; de noche te despierta. Si te suena, esta guía es la tuya.

Aquí tienes qué estructuras viven en esa zona, la pista que delata a cada una, por qué justo de noche molesta más y qué puedes hacer desde hoy. Nos centramos solo en la cara interna: si tu dolor es difuso o está en otra parte, empieza por la guía general de dolor de rodilla.

¿Qué hay en la parte interna de la rodilla?

En muy pocos centímetros conviven cuatro estructuras que explican la inmensa mayoría de los casos: el menisco interno, el ligamento colateral medial, el cartílago del compartimento interno (donde suele empezar la artrosis de rodilla) y la pata de ganso, la inserción conjunta de tres tendones un poco por debajo de la línea de la articulación, con su bolsa serosa. Cada una duele en un punto distinto y con gestos distintos, y ahí está la clave para orientarse sin resonancia.

Las causas más frecuentes y la pista que delata a cada una

Tendinitis o bursitis de la pata de ganso

Dolor en un punto muy concreto, dos o tres centímetros por debajo de la línea articular, sobre la cara interna de la tibia: puedes señalarlo con un dedo y se reproduce al presionarlo. Empeora al subir y bajar escaleras, al levantarte tras un rato sentado y, de forma muy característica, al dormir de lado con las rodillas juntas. Es frecuente en corredores, en personas con artrosis y a partir de la mediana edad.

Artrosis del compartimento interno

El desgaste del cartílago de la rodilla suele empezar por dentro. Aparece sobre todo a partir de los 50 años, o antes si hubo lesiones previas. La rodilla arranca rígida por la mañana durante unos minutos, el dolor crece con la actividad del día y aprieta por la tarde y por la noche. Con los años, algunas rodillas se van arqueando hacia fuera.

Lesión del menisco interno

Dolor profundo, en la propia línea articular. Lo despiertan el giro con el pie apoyado y la cuclilla completa, y puede acompañarse de chasquidos, sensación de fallo o episodios de bloqueo. En menores de 40 suele haber un gesto claro que lo provocó; a partir de esa edad el menisco puede romperse sin traumatismo, como parte del mismo proceso degenerativo que la artrosis, y ambos cuadros conviven a menudo.

Esguince del ligamento colateral medial

Aquí casi siempre hay un cómo: una entrada en el fútbol, un mal apoyo al esquiar, un giro con el pie clavado. Duele el trayecto del ligamento al tocarlo, por encima y por debajo de la línea articular, y se agrava cuando algo fuerza la rodilla hacia dentro.

Otras causas que conviene conocer

Un quiste de Baker duele más bien en la zona posterior e interna, y se nota como una tirantez detrás al doblar del todo. La plica medial da molestia y chasquido junto al borde interno de la rótula en gente joven. El edema óseo da un dolor profundo que sube con el apoyo y con el impacto, cambia poco con la postura y no se calma del todo en reposo, a veces tras una sobrecarga o un golpe. Y la sobrecarga de aductores duele por encima de la rodilla, hacia el muslo.

CuadroLa pista que lo delata
Pata de gansoPunto doloroso a la presión por debajo de la línea articular; escaleras y dormir de lado con las rodillas juntas
Artrosis del compartimento internoMás de 50 años, rigidez breve al arrancar por la mañana y dolor que crece con la actividad del día
Menisco internoDolor profundo en la propia línea articular con giros y cuclillas; chasquidos o bloqueos
Ligamento colateral medialHay un traumatismo o un giro concreto detrás; duele al forzar la rodilla hacia dentro
Edema óseoDolor profundo que sube con el apoyo y el impacto, cambia poco con la postura y no se calma del todo en reposo
Artritis inflamatoria (reumatológica)Rodilla hinchada y caliente sin traumatismo, rigidez matinal prolongada, a veces otras articulaciones doloridas
Trombosis venosa profunda (vascular)Dolor con hinchazón y dureza en la pantorrilla, sobre todo tras cirugía, inmovilización o un viaje largo; es una urgencia

¿Por qué molesta más de noche?

Es la pregunta que más se repite con este dolor, y tiene respuestas concretas:

  • La postura de lado comprime justo esa zona. Al dormir de lado, una rodilla descansa sobre la otra y el peso cae exactamente sobre la pata de ganso y el compartimento interno. Es el motivo clásico del despertar nocturno en la tendinitis de la pata de ganso.
  • La articulación se queda quieta. El movimiento reparte el líquido sinovial y calma la señal de dolor; tras horas de reposo, la rodilla artrósica se vuelve rígida y protesta al primer cambio de postura.
  • El día se acumula. En tendinopatías y artrosis, la carga acumulada de pasos, cuestas y horas de pie no duele en el momento: se cobra por la tarde y por la noche.
  • Los cuadros inflamatorios duelen en reposo. Una bursitis, una artritis o un edema óseo no necesitan movimiento para doler, y de madrugada se notan más.
  • Sin distracciones, el dolor ocupa más. No es imaginación: con el cerebro sin tareas, la misma señal se percibe con más intensidad.

Un matiz importante: el dolor nocturno mecánico cambia al cambiar de postura. Te despiertas, te recolocas, pones una almohada entre las rodillas y afloja. El que debe ponerte alerta es el que sigue igual hagas lo que hagas o se acompaña de fiebre o pérdida de peso: ese se consulta pronto. Y si el fondo de tu problema es el desgaste, tenemos una guía específica de cómo dormir con artrosis de rodilla con posturas y trucos concretos.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • La rodilla se queda bloqueada: no puedes estirarla o doblarla del todo.
  • Hinchazón importante en las primeras horas tras un golpe o un giro, o incapacidad de apoyar el peso.
  • Rodilla caliente, roja e hinchada, sobre todo si hay fiebre o malestar general: hay que descartar una infección o una artritis.
  • Dolor con hinchazón y dureza en la pantorrilla, en especial tras una cirugía, una inmovilización o un viaje largo: hay que descartar una trombosis.
  • Dolor nocturno constante que no cambia con la postura, pérdida de peso sin explicación o antecedente de cáncer.

Qué puedes hacer desde hoy

  • Reposo relativo, no absoluto. Recorta lo que enciende el dolor (escaleras, cuestas, estar de rodillas) y mantén lo que toleras. Andar en llano suele sentar bien en la mayoría de los cuadros si la dosis es razonable.
  • Almohada entre las rodillas si duermes de lado. Es el truco que más noches salva con este dolor, porque elimina la compresión directa de la zona.
  • Frío o calor según el estado. Rodilla hinchada o caliente, frío en tandas cortas; rigidez sin hinchazón, calor suave antes de moverte. Lo desarrollamos en la guía de rodilla hinchada: ¿frío o calor?
  • Revisa la carga de las últimas semanas. Si has subido de golpe los kilómetros, las cuestas o las escaleras, vuelve al escalón anterior y progresa más despacio.
  • Empieza a fortalecer sin prisa. El trabajo suave de cuádriceps y glúteo, isométrico al principio, suele tolerarse bien. La referencia práctica: una molestia leve que se calma en 24 horas es aceptable; un dolor que sube y se queda, no.

Tratamiento: cómo se enfoca según la causa

No existe el tratamiento del dolor interno de rodilla: existe el de cada estructura y cada fase. Lo que viene aquí es el criterio general; el plan completo de cada cuadro está en su guía, enlazada en la tabla de arriba. En la pata de ganso se reordena la carga y se fortalece de forma progresiva, con mejoría habitual entre las 4 y las 8 semanas y plazos más largos cuando el dolor lleva meses instalado. En la artrosis del compartimento interno no hablamos de curar sino de gestionar: el ejercicio, entender cómo dosificar la carga y el control del peso son el tratamiento de primera línea, y la fuerza mantenida en el tiempo es la parte que más se acaba notando en el día a día. En la rotura degenerativa de menisco la primera opción suele ser conservadora, con ejercicio pautado y control de carga; la cirugía se valora cuando hay bloqueos verdaderos o el cuadro no responde, y esa decisión es del traumatólogo. Y en el ligamento colateral medial, la gran mayoría de los esguinces aislados cura sin cirugía, con protección al principio y carga progresiva después: de 2 a 4 semanas en los grados leves, de 4 a 8 en las roturas parciales y de 8 a 12 semanas o más en las completas.

El límite del autotratamiento está en el diagnóstico: distinguir a ciegas entre pata de ganso, menisco y artrosis es difícil incluso con esta guía delante, y el plan cambia según cuál sea. Si el dolor lleva más de dos o tres semanas o te despierta cada noche, merece una exploración con tiempo: es lo que hacemos en la valoración inicial de fisioterapia en Barcelona y de fisioterapia en Madrid, una sesión individual en la que se explora la rodilla, se localiza el punto exacto que duele y sales con un plan concreto de cargas y ejercicio.

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Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Guardar reposo absoluto hasta que deje de dolerReposo relativo: recorta lo que duele, mantén lo que toleras y reintroduce la carga por escalones
Dormir de lado con las rodillas juntas y aguantarColoca una almohada entre las rodillas desde la primera noche
Poner calor sobre una rodilla hinchada y calienteCon hinchazón o calor local, frío en tandas cortas; el calor se reserva para la rigidez
Estirar con insistencia el punto que dueleEn la pata de ganso el estiramiento agresivo suele irritar más; prioriza la fuerza progresiva
Pedir una resonancia antes que una exploraciónExplora primero: la imagen se pide cuando su resultado cambia la decisión
Volver a correr o a las escaleras en cuanto el dolor bajaProgresa por fases y comprueba que cada subida de carga se tolera 24 horas después

Mi opinión como fisioterapeuta

La cara interna de la rodilla es la zona donde más veces he visto la palabra menisco asustar de más. Llega gente con una resonancia que dice rotura degenerativa convencida de que le espera el quirófano, y al explorarla el dolor está dos centímetros por debajo de la línea articular, en una pata de ganso de libro que mejora en semanas. La imagen cuenta una parte de la historia; el dedo que señala dónde duele cuenta la otra mitad, y a menudo la más útil. Con el dolor nocturno uso la almohada como prueba de criterio, no solo como consejo de confort: si en dos o tres noches con la almohada entre las rodillas el dolor cambia, el problema es de compresión y de carga, y sé por dónde empezar; si las noches siguen exactamente igual, dejo de darle vueltas al colchón y a la postura y exploro la articulación por dentro. Esa segunda situación es la minoría, pero es la que no conviene dejar corriendo semanas.

Preguntas frecuentes sobre el dolor en la parte interna de la rodilla

¿Qué puede ser el dolor en la parte interna de la rodilla?

Las causas más frecuentes son la tendinitis de la pata de ganso, la artrosis del compartimento interno, la lesión del menisco interno y el esguince del ligamento colateral medial. El punto exacto que duele y el gesto que lo despierta orientan mucho: por debajo de la línea articular apunta a la pata de ganso, y en la propia línea articular, al menisco o al cartílago.

¿Por qué me duele la parte interna de la rodilla por la noche?

Por la suma de tres factores: al dormir de lado una rodilla comprime a la otra justo en esa zona, la articulación quieta se vuelve rígida y la carga acumulada del día se nota en reposo. Una almohada entre las rodillas y ajustar la actividad diurna suelen mejorarlo. Si el dolor nocturno es constante y no cambia de postura, consúltalo pronto.

¿Cómo sé si es el menisco o la pata de ganso?

La pata de ganso duele unos centímetros por debajo de la línea articular, en un punto que puedes señalar con un dedo y que se reproduce al presionarlo; empeora con las escaleras y al dormir de lado. El menisco duele en la propia línea articular, más profundo, con los giros y las cuclillas, y puede dar chasquidos o bloqueos. La exploración manual distingue bien los dos cuadros.

¿Es bueno andar si me duele la parte interna de la rodilla?

En la mayoría de los cuadros sí, en llano y en dosis que no disparen el dolor. Una molestia leve que se calma en las 24 horas siguientes es aceptable; si después de andar el dolor sube y tarda días en bajar, la dosis era excesiva. El reposo absoluto solo se justifica en lesiones agudas y durante pocos días.

¿Frío o calor para el dolor en la parte interna de la rodilla?

Depende del estado de la rodilla: si está hinchada o caliente, frío en tandas cortas; si lo que domina es la rigidez sin hinchazón, calor suave antes de moverte. Ninguno de los dos cura por sí solo: son un alivio mientras corriges la carga y fortaleces la pierna.

¿Cuándo hay que hacer una resonancia?

Cuando el resultado vaya a cambiar la decisión: bloqueos verdaderos, sospecha de rotura ligamentosa importante, dolor nocturno constante que no encaja con un cuadro mecánico o mala evolución tras varias semanas de tratamiento correcto. En mayores de 40 años la resonancia encuentra a menudo roturas degenerativas de menisco en rodillas que no duelen, así que se interpreta siempre junto a la exploración.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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