Dolor lumbar: por qué duele la espalda baja y cómo se trata

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

Añadir como fuente preferida en Google

Respuesta corta: El dolor lumbar es el dolor de la espalda baja y en la gran mayoría de los casos es inespecífico: molesta mucho, limita bastante y no esconde ninguna lesión grave.

La mayoría de los episodios mejora de forma clara en 2 a 6 semanas si te mantienes activo y trabajas movilidad y fuerza de forma progresiva.

Mujer con ropa deportiva, de espaldas y al aire libre, llevándose la mano a la zona lumbar

Ese pinchazo al levantarte de la silla, la espalda baja que se agarrota cuando te agachas a por los cordones, el peso sordo que aparece a media tarde después de horas de pantalla. El dolor lumbar es el motivo de consulta más frecuente en nuestras clínicas y, probablemente, el que más miedo arrastra: casi todo el mundo conoce a alguien con una hernia, una infiltración o una operación de espalda de por medio.

Esta es la guía madre de la zona lumbar: qué está pasando ahí abajo, cómo se distinguen unos cuadros de otros, qué señales obligan a consultar sin esperar y cómo lo tratamos para que salgas de este episodio y no vuelvas a entrar cada pocos meses. Si tu dolor empezó hace menos de dos días, léete antes la guía de las primeras 48 horas con dolor lumbar.

¿Qué es el dolor lumbar?

Llamamos dolor lumbar, o lumbalgia, al dolor localizado entre el borde inferior de las costillas y el pliegue del glúteo, con o sin irradiación a la pierna. Y conviene empezar por aquí: es un síntoma, no un diagnóstico. Decir "tengo lumbalgia" es como decir "tengo tos", describe lo que notas, no de dónde sale.

En la práctica lo repartimos en tres cajones muy desiguales:

  • Dolor lumbar inespecífico: la gran mayoría de los casos. Duele la espalda, la exploración no señala ninguna estructura concreta como culpable y no hay ninguna enfermedad detrás. Molesta mucho y tiene buen pronóstico.
  • Dolor con afectación de una raíz nerviosa: baja por la pierna siguiendo un trayecto reconocible y puede dar hormigueo o pérdida de fuerza. Es lo que solemos llamar ciática.
  • Dolor por una causa específica: fractura, infección, tumor, enfermedad inflamatoria o un órgano que refiere dolor a la espalda. Es una minoría pequeña, pero es la que hay que saber reconocer.

Lumbalgia, lumbago, ciática: qué significa cada palabra

Lumbalgia es el término técnico del dolor lumbar y lumbago el nombre popular del episodio agudo, ese bloqueo brusco al agacharte. Ciática no es dolor de espalda, sino el dolor que recorre la pierna cuando se irrita una raíz nerviosa, y lumbociatalgia es la suma de las dos cosas. Ninguna de esas palabras dice qué tejido duele: eso lo dice la exploración.

Síntomas: cómo reconocer tu tipo de dolor lumbar

El patrón del dolor orienta más que cualquier prueba de imagen. Fíjate en cómo se comporta el tuyo:

  • Dolor mecánico: cambia con la postura y el movimiento, empeora con gestos concretos (agacharte, estar mucho rato sentado o de pie) y afloja al cambiar de posición. Es el patrón del dolor lumbar común.
  • Dolor que baja por la pierna: si pasa de la rodilla y se acompaña de hormigueo, acorchamiento o pérdida de fuerza, pensamos en una raíz nerviosa.
  • Piernas que pesan al caminar, con alivio al sentarte o al inclinarte hacia delante sobre el carro del supermercado: es el patrón típico de la estenosis de canal lumbar.
  • Rigidez matinal larga y dolor que te despierta de madrugada, mejora al moverte y empeora con el reposo: ese patrón es inflamatorio y merece estudio médico.
  • Dolor que no cambia con nada, ni con la postura ni a lo largo del día: es el que más nos hace levantar la ceja, porque el dolor mecánico siempre se modifica con algo.

Un apunte que repito mucho en consulta: la intensidad del dolor no mide la gravedad. Un lumbago que te deja doblado en el suelo suele ser un cuadro benigno, y un dolor sordo y constante que apenas te limita puede merecer más atención.

Causas y factores de riesgo

  • Cargas mal dosificadas: la mudanza del sábado, el pico de entrenamiento, cinco horas de jardín tras un invierno sentado. El tejido no falla por trabajar, falla cuando le pides bastante más de lo que está acostumbrado.
  • Poca actividad y poca fuerza: una espalda que apenas se mueve y una musculatura de tronco y cadera débil toleran peor cualquier demanda.
  • Haber tenido episodios previos: es lo que mejor predice el siguiente, y también de lo más modificable con un plan de fuerza sostenido.
  • Dormir mal, estrés y preocupación: no se inventan el dolor, pero bajan tu umbral y alargan los episodios.
  • Trabajo con carga física o posturas mantenidas, y también el tabaco, asociado a peor salud del disco.
  • Miedo al movimiento: evitar por precaución todo lo que podría doler termina desentrenando la espalda y aumentando el dolor a medio plazo.

Lo que normalmente no es la causa: tener la pelvis "descolocada", una pierna algo más corta o una postura imperfecta. Son hallazgos habituales en personas sin ningún dolor, así que por sí solos explican poco.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

Dolor lumbar: cómo saber si es una señal de alarma. Al reproducirlo se carga YouTube.

Son una minoría de los casos, pero hay que tenerlas claras:

  • Síndrome de cola de caballo: acorchamiento en la zona genital y del periné (la que apoyarías en una silla de montar), dificultad para orinar o escapes de orina o heces, y debilidad en las dos piernas. Es una urgencia médica de ir al hospital ese mismo día.
  • Pérdida de fuerza en la pierna o el pie que va a más semana a semana, o un pie que se te cae al caminar.
  • Sospecha de fractura vertebral: dolor brusco tras una caída o un golpe, o incluso tras un esfuerzo mínimo si tienes osteoporosis o tomas corticoides de forma prolongada.
  • Sospecha de infección o tumor: dolor nocturno constante que no cambia con la postura, fiebre, pérdida de peso sin explicación, antecedente de cáncer o defensas bajas.
  • Dolor lumbar y abdominal brusco e intenso en una persona mayor con factores de riesgo cardiovascular: obliga a descartar un problema de la aorta en urgencias.

Fuera de esta lista, el escenario es el habitual: duele, limita y asusta, pero no es peligroso. Y se trata.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del dolor lumbar es clínico, y en la primera visita hacemos tres cosas en este orden: descartar las señales de alarma de arriba con preguntas concretas, entender tu historia (cuándo empezó, qué lo dispara, qué lo alivia, cómo duermes, cuánto te limita) y explorar movilidad de columna y caderas, fuerza, sensibilidad y reflejos si el dolor baja por la pierna.

Sobre la resonancia magnética: sin señales de alarma, no hace falta en las primeras semanas. Pedirla pronto no mejora los resultados y sí tiene un efecto secundario conocido, encontrar cosas que no explican tu dolor. Las protusiones, los discos deshidratados y la artrosis facetaria aparecen con mucha frecuencia en personas que no tienen ningún dolor, y esa frecuencia aumenta con la edad. La imagen se pide cuando cambia la decisión: banderas rojas, déficit neurológico progresivo, evolución que no cuadra o planteamiento de infiltración o cirugía.

Diagnóstico diferencial: ¿qué más puede doler en la zona lumbar?

Buena parte del trabajo de la primera visita consiste en separar cuadros que por fuera se parecen mucho:

CuadroLa pista que lo delata
CiáticaEl dolor baja por debajo de la rodilla siguiendo un trayecto, con hormigueo o pérdida de fuerza
Hernia discal lumbar en deportistas de cargaAparece con el peso muerto o la sentadilla y empeora al sentarte y al flexionar el tronco
Estenosis de canal lumbarPiernas que pesan al caminar y alivio al sentarte o inclinarte hacia delante, sobre todo a partir de los 60
Dolor sacroiliacoDolor a un lado del sacro que señalas con un dedo, al girarte en la cama o al cargar el peso en esa pierna
Dolor de origen en la caderaSe centra en la ingle y se reproduce al mover la cadera, no al mover la columna
Espondilitis anquilosantePatrón inflamatorio: empezó antes de los 45, te despierta de madrugada, rigidez matinal larga y mejora al moverte
Fractura vertebral por osteoporosisDolor brusco y muy localizado tras una caída leve o un esfuerzo mínimo, que pide valoración médica
Causa visceral o vascular (cólico renal, aorta abdominal, patología ginecológica)Dolor que no se modifica con la postura ni con el movimiento, con síntomas urinarios, digestivos o generales: urgencias médicas, no fisioterapia

Tratamiento: qué funciona realmente

La base del tratamiento del dolor lumbar común no es ningún aparato ni ninguna técnica milagrosa, y eso significa que gran parte del resultado está en tu mano:

  • Seguir en movimiento: mantener la actividad dentro de lo tolerable acorta el episodio. El reposo en cama, más allá del día del pico agudo, juega en tu contra.
  • Entender qué te pasa: saber que tu espalda no está dañada cambia cómo te mueves, y cómo te mueves cambia el dolor.
  • Ejercicio progresivo: es lo que de forma más consistente reduce el dolor y las recaídas. No hay un único ejercicio bueno: importan más la progresión y la constancia que la elección concreta.
  • Terapia manual, punción seca y neuromodulación: buenas herramientas para bajar el dolor y ganar margen de movimiento, siempre acompañando al ejercicio y no sustituyéndolo.
  • Medicación: pautada por tu médico y para las fases de más dolor, con el objetivo de que puedas moverte antes.
  • Infiltraciones y cirugía: para casos seleccionados. La cirugía tiene indicaciones claras (señales de alarma, déficit neurológico relevante, dolor radicular incapacitante que no responde al tratamiento conservador bien hecho) y, fuera de ellas, no es el primer paso.

Y la duda de casa de siempre: el frío y el calor no cambian el curso del episodio, pero sí ayudan a que te muevas antes. En la lumbar el calor es lo que mejor le sienta a una musculatura agarrotada y el frío se queda para las primeras horas tras un golpe o una caída. Los tiempos de aplicación y las precauciones los tienes en frío o calor para el dolor lumbar.

Reserva tu valoración en Barcelona o Madrid

Fisioterapia para el dolor lumbar: así lo tratamos

Trabajamos por fases y ajustamos la carga a cómo responde tu espalda. Los plazos son orientativos: mandan tus síntomas, no el calendario.

Fase 1. Bajar el dolor sin meterte en la cama

Ajustamos lo que te está irritando (posturas de trabajo, volumen de entrenamiento, cómo cargas peso), buscamos las posiciones que te alivian y usamos terapia manual para calmar la musculatura defensiva. Si hay contracturas que mandan mucho en el cuadro, la punción seca ayuda a desactivarlas, y la aplicamos igual en nuestra consulta de punción seca en Barcelona que en la de Madrid. Cuando el dolor irradiado es el protagonista valoramos la neuromodulación. En paralelo empiezas a caminar a diario, aunque sea poco.

Fase 2. Recuperar movimiento y construir fuerza

Movilidad de columna y caderas, control del movimiento en los gestos que ahora te dan miedo (agacharte, girar, levantar peso del suelo) y trabajo progresivo de fuerza de tronco, glúteo y piernas. Aquí es donde se gana, y donde hace falta paciencia: la fuerza no aparece en una semana.

Fase 3. Volver a tu vida y que la espalda aguante

Reintroducimos por escalones las cargas reales de tu día a día y de tu deporte, revisamos cómo se reparte tu semana entre entrenamiento, descanso y horas sentado, y te dejamos un plan corto de mantenimiento. Es la fase que más nos importa en fisioterapia en Barcelona y en Madrid, porque es la que decide si esto vuelve dentro de tres meses.

Ejercicios para empezar hoy en casa

Si no tienes señales de alarma, estos tres son un buen punto de partida. Regla de siempre: molestia leve tolerable, sí; dolor que aumenta o que baja más por la pierna, no.

  • Caminar a diario: empieza por 10 o 15 minutos a ritmo cómodo y sube unos minutos cada dos o tres días. Es el ejercicio más infravalorado en el dolor lumbar.
  • Puente de glúteo: boca arriba con las rodillas dobladas, eleva la pelvis apretando los glúteos y baja despacio. 3 series de 10, un día sí y otro no.
  • Cuadrupedia con brazo y pierna contrarios: a cuatro patas, estira un brazo y la pierna del lado opuesto sin que la pelvis se vaya de lado, aguanta 3 segundos y cambia. 3 series de 8 por lado.

Si a las 24 horas estás igual o mejor, vas bien. Si estás peor, baja el volumen antes de abandonarlo del todo. Estos tres son un mínimo común: el programa que te saca del bucle es el que se pauta para tu caso.

¿Cuánto tarda en curarse un dolor lumbar?

  • Primeros días: es cuando más duele y más limita. La mejoría suele empezar en la primera semana o dos.
  • 2 a 6 semanas: la mayoría de los episodios agudos mejoran de forma clara y permiten volver a la actividad habitual.
  • 6 a 12 semanas: el plazo realista cuando hay dolor irradiado a la pierna, porque el nervio es lento en calmarse.
  • Más de 12 semanas: hablamos de dolor lumbar persistente. Cambia el enfoque, no el pronóstico: se sigue trabajando con ejercicio y educación, dando más peso al sueño, al estrés y a la exposición gradual a lo que hoy evitas.

Dos matices. Primero: las recaídas son frecuentes, sobre todo durante el primer año, y no significan que hayas hecho nada mal. Segundo: hay personas que conservan molestias de fondo aunque recuperen su vida normal, así que el objetivo no siempre es el cero absoluto, sino hacer lo que quieres sin que la espalda mande.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Meterte en cama hasta que se paseMantener la actividad dentro de lo tolerable y caminar a diario desde el primer o segundo día
Pedir una resonancia cuanto antes para saber qué tienesSin señales de alarma, esperar: la exploración orienta mejor y evita hallazgos que asustan sin explicar el dolor
Dejar el ejercicio hasta que no duela nadaAjustar la carga y seguir moviéndote: la espalda se recupera cargándola bien, no protegiéndola siempre
Encadenar sesiones de terapia manual sin hacer nada másUsar la terapia manual para abrir una ventana sin dolor y llenarla con trabajo de fuerza
Llevar la faja lumbar todo el día durante mesesUsarla de forma puntual en momentos concretos e ir retirándola mientras ganas fuerza
Buscar la postura perfecta para sentarteCambiar de postura a menudo: la mejor postura suele ser la siguiente
Volver de golpe al gimnasio o a la mudanza en cuanto deja de dolerReintroducir la carga por escalones, vigilando cómo responde la espalda a las 24 horas

Mi opinión como fisioterapeuta

De todo lo que veo en consulta con dolor lumbar, lo que más recuperaciones retrasa no es una hernia ni una mala postura: es el miedo. Pacientes que llevan meses moviéndose como si la espalda fuera de cristal porque alguien les enseñó una resonancia y les dijo que tenían la columna de una persona de ochenta años. La espalda es una estructura resistente y adaptable, y en la inmensa mayoría de los casos el dolor lumbar no es señal de daño.

Si tuviera que quedarme con tres ideas serían estas. Muévete desde el primer día, dentro de lo que toleres. Hazte fuerte, porque es lo que de forma más consistente reduce las recaídas. Y pide ayuda pronto si a las pocas semanas no ves tendencia a mejorar, porque un dolor de tres semanas es mucho más fácil de resolver que uno de nueve meses. Eso sí, si tu cuadro pinta a bandera roja, mi trabajo ese día no es tratarte, es mandarte al médico.

Preguntas frecuentes sobre el dolor lumbar

¿Es mejor reposo o movimiento cuando duele la espalda baja?

Movimiento, casi siempre. Puede que el primer día necesites descansar más de lo normal, pero pasar días en cama alarga el episodio. La pauta es sencilla: sigue con tu vida dentro de lo que toleres, camina a diario y ajusta lo que dispara el dolor en lugar de pararlo todo.

¿Necesito una resonancia para saber qué me pasa?

Si no tienes señales de alarma, en las primeras semanas no. No cambia el tratamiento inicial y encuentra hallazgos (protusiones, discos deshidratados, artrosis) que también aparecen en muchísimas personas sin ningún dolor. Se pide ante banderas rojas, pérdida de fuerza progresiva, una evolución que no cuadra o si se plantea una infiltración o una cirugía.

¿El estrés puede provocar dolor lumbar?

El estrés y el mal descanso no se inventan el dolor, pero bajan tu umbral y hacen que los episodios duren más. Pesan especialmente en el dolor lumbar que se cronifica, así que en consulta los preguntamos siempre y los tenemos en cuenta al planificar.

¿Puedo entrenar o correr con dolor lumbar?

Normalmente sí, adaptando. Suele funcionar mejor bajar la carga y el impacto que parar del todo: cambiar la carrera por caminar rápido o bici, reducir los kilos de la barra y mantener los ejercicios que no te duelen. Si un gesto concreto dispara el dolor hacia la pierna, ese sí se aparca unas semanas.

¿Sirve el calor o el frío?

Como alivio sintomático, sí, pero no da lo mismo cuál: en el lumbago que aparece sin golpe el calor es la opción por defecto desde el primer día, porque debajo hay musculatura agarrotada y no una hinchazón que apagar, y el frío se reserva para las primeras horas tras un golpe o una caída. Ninguno de los dos cura nada, así que trátalos como lo que son, una ayuda para moverte antes. Los minutos de aplicación, las precauciones y qué hacer si el dolor baja por la pierna los tienes en frío o calor para el dolor lumbar.

¿Se puede evitar que vuelva?

Del todo no, pero sí reducir mucho la probabilidad: entrenar fuerza de forma regular, mantenerte activo, cuidar el sueño y subir las cargas nuevas de forma progresiva. Y si vuelve un episodio, cogerlo pronto, porque la respuesta es mucho mejor en las primeras semanas.

Para seguir leyendo

Guías relacionadas

Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Actualidad

Casos de actualidad sobre este tema

Ver toda la actualidad

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

Última revisión: · Cómo elaboramos nuestros contenidos

Te orientamos gratis

Cuéntanos tu caso

Explícanos qué te pasa y te decimos, sin compromiso, cómo lo trataríamos y con quién. Sin spam.

Explícanos tu caso

Sin compromiso: te decimos si podemos ayudarte y cómo.

…o reserva directamente en tu clínica

¿Hablamos por WhatsApp?

Newsletter de la clínica

¿Te enviamos más información sobre el dolor de espalda y de lumbares a tu correo electrónico?

Lumbalgia, ciática y hernias discales: qué dice hoy la evidencia sobre moverse, el reposo y la cirugía.

Te llegará un correo para confirmar el alta. Sin spam, y te das de baja con un clic.

Reserva tu cita

  1. 1 Tu cita
  2. 2 Día y hora
  3. 3 Tus datos
¿En qué clínica?
¿Qué necesitas?
¿Con quién?