
Hay una pregunta que se repite en consulta más que ninguna otra sobre la espalda: por qué a unos se les pasa en dos semanas y a otros no se les pasa nunca. Un caso del circuito de tenis de este agosto sirve para ordenar la respuesta.
Qué ha pasado
El tenista estadounidense Sebastian Korda confirmó a principios de agosto de 2026 que había pasado por el quirófano por un problema de espalda, y causó baja en el cuadro del US Open 2026. No competía desde el torneo de Miami.
Su explicación, publicada por él mismo, resume el recorrido: cuatro meses fuera de las pistas manejando dolor en la espalda con mucha presión sobre el ciático. Tras probar distintos tratamientos, dice, se decidió una cirugía que finalmente le alivió el dolor. Es su segunda operación en dos años.
Sobre el diagnóstico exacto, el jugador no ha dado más detalle público y aquí no vamos a suponerlo. Lo que sí describe con claridad, y es lo que interesa, es el patrón: dolor lumbar con síntomas en el recorrido del nervio ciático que no cedió en cuatro meses.
Qué es una lumbalgia que no cede, y cuándo hay un disco detrás
La mayoría de los episodios de dolor lumbar mejoran de forma sustancial en unas semanas. El dolor lumbar común no suele necesitar pruebas de imagen ni cirugía, y responde al movimiento y a una progresión de carga bien llevada.
La historia cambia cuando el dolor deja de quedarse en la espalda y baja por la pierna. Ese descenso, con hormigueo o acorchamiento en un territorio concreto, es lo que caracteriza a la ciática, y significa que hay una raíz nerviosa irritada o comprimida. La causa más frecuente en adultos jóvenes y deportistas es una hernia discal: el material del disco se desplaza y contacta con la raíz.
Conviene añadir un dato bien documentado: la mayoría de las hernias discales se reabsorben solas, y cuanto más grande es la hernia, más probabilidad hay de que lo haga. La cirugía no es el destino habitual. Pero existe un subgrupo en el que el dolor no cede, y ahí es donde este caso resulta ilustrativo.
Qué dice la evidencia
Los cuatro motivos por los que una lumbalgia se enquista
Cuando un dolor lumbar pasa de las seis u ocho semanas sin mejorar, casi siempre está actuando alguno de estos cuatro. No son excluyentes y a menudo se combinan.
| Motivo | Qué lo hace sospechar | Qué cambia en el tratamiento |
|---|---|---|
| Compresión de una raíz nerviosa, casi siempre por hernia discal | El dolor baja por la pierna en un territorio definido, con hormigueo o pérdida de fuerza | Se trabaja la tolerancia del nervio y se vigila la fuerza; es el escenario donde la cirugía tiene indicación si no cede |
| Diagnóstico que no coincide con el origen | El tratamiento va dirigido a una estructura y el dolor se reproduce con otra cosa | Cambia el objetivo entero: sacroiliaca, cadera o articulación facetaria en lugar de disco |
| Carga de rehabilitación insuficiente | Se hizo reposo, o ejercicios suaves que nunca subieron de intensidad | Hay que progresar la carga de fuerza, no repetir la misma tabla durante meses |
| Sensibilización del sistema nervioso | El dolor se ha extendido, es desproporcionado al gesto y lleva meses instalado | El objetivo deja de ser el tejido y pasa a ser recuperar tolerancia al movimiento |
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Lumbalgia, ciática y hernias discales: qué dice hoy la evidencia sobre moverse, el reposo y la cirugía.
Lo que la resonancia dice y lo que no
Una hernia en la resonancia no equivale a una hernia sintomática. Se encuentran protrusiones y hernias en personas sin ningún dolor, y la proporción aumenta con la edad. Por eso el criterio no es la imagen aislada: es que lo que se ve en la resonancia coincida con lo que cuenta la persona y con lo que sale en la exploración. Cuando no coinciden, operar la imagen no resuelve el dolor.
Cuándo se plantea la cirugía
De forma general, la cirugía de una hernia discal se plantea cuando hay dolor de origen nervioso que no cede tras un periodo razonable de tratamiento conservador bien hecho, o cuando aparece un déficit neurológico progresivo. Y hay una situación que no espera: la pérdida de control de esfínteres con adormecimiento de la zona genital es una urgencia quirúrgica.
El matiz importante es «bien hecho». Cuatro meses de tratamientos pasivos no equivalen a cuatro meses de tratamiento conservador.
Mi lectura como fisioterapeuta
De los cuatro motivos de la tabla, el que más veces vemos en consulta no es la hernia: es el tercero. Personas que llevan meses de dolor y que, cuando les preguntas qué han hecho, describen reposo, calor, alguna sesión de manos y una tabla de ejercicios suaves que no ha cambiado desde el primer día. Eso no es tratamiento conservador agotado, es tratamiento conservador sin empezar.
El segundo que más aparece es el del diagnóstico que no encaja. Un dolor lumbar bajo que en realidad viene de la articulación sacroiliaca o de la cadera puede pasarse meses tratándose como si fuera del disco, y no cede porque no se está tocando lo que duele.
Sin conocer el caso concreto de este jugador, lo habitual cuando hay verdadera compresión de una raíz y el cuadro no cede en varios meses es que la cirugía sea una opción razonable, no un fracaso. La decisión no depende del tamaño de la hernia, sino de cómo evolucionan el dolor y la fuerza.
Lo que sí conviene desmontar es la lectura de que operarse es el final del proceso. Es el principio de otro: tras una cirugía de espalda la fuerza del tronco y de la cadera hay que reconstruirla, y ese trabajo es el que determina si el alivio se mantiene.
Este análisis es divulgativo y se basa en la información publicada oficialmente. No es un diagnóstico del caso concreto.
Y si te pasa a ti
Con un dolor lumbar reciente, lo razonable es moverse dentro de lo que se tolere y esperar mejoría en unas semanas. Si llevas más de seis y no hay cambio, o si el dolor baja de la rodilla, o si notas que la pierna pierde fuerza, ahí ya toca una valoración que ordene cuál de los cuatro motivos está actuando.
Dos cosas que conviene evitar: quedarse quieto esperando a que se pase, que es lo que más cronifica, y pedir una resonancia como primer paso, antes de que la exploración diga qué hay que buscar.
Si llevas meses con dolor lumbar o con una ciática que no acaba de irse, puedes pedir cita en nuestras clínicas de fisioterapia en Barcelona y fisioterapia en Madrid.