Cuánto dura una contractura lumbar y por qué la tuya no se va

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: Una contractura lumbar leve suele durar de 3 a 5 días y una moderada entre 1 y 3 semanas, siempre que la trates desde el principio y sigas en movimiento.

Si a las dos semanas sigue igual, lo habitual es que haya un punto gatillo activo o una causa que la mantiene, y conviene una valoración de fisioterapia.

cuánto dura una contractura lumbar: fisioterapeuta aplicando punción seca sobre la musculatura de un paciente

Notas una banda dura a un lado de la columna baja, que tira al enderezarte después de estar sentado y se queja cuando giras el tronco. Llevas unos días con calor y algún masaje casero, y la pregunta ya no es solo qué es: es cuánto va a durar y por qué la tuya no termina de irse.

Aquí tienes los plazos reales por gravedad, lo que los alarga, las señales de que no es una simple contractura y lo que acorta la recuperación. Sin promesas de 24 horas: los rangos, como te los daría en consulta.

¿Cuánto dura una contractura lumbar? Los plazos reales

La mayoría de las contracturas lumbares se resuelven entre unos pocos días y tres semanas. El rango depende de la gravedad, de lo que hagas esos días y de si la causa que la provocó sigue presente.

GradoCómo se notaPlazo orientativo
LeveMolestia localizada y sensación de carga; haces vida normal con incomodidadDe 3 a 5 días
ModeradaBanda dura y dolorosa, rigidez al enderezarte, gestos concretos limitadosDe 1 a 3 semanas
EnquistadaMás de 3 semanas, con épocas mejores y peores, y dolor que puede extenderse al glúteoSemanas o meses si no se trata lo que la mantiene

Un matiz importante: esos plazos cuentan si sigues en movimiento y tratas la contractura desde el principio. El reposo absoluto en cama, que parece lo prudente, en realidad alarga la recuperación.

Por qué la tuya no se va: el punto gatillo que la mantiene

Una contractura es un músculo que lleva demasiado tiempo trabajando por encima de sus posibilidades y se queda acortado y defendido. Si la sobrecarga cede, el músculo se suelta y el dolor desaparece en los plazos de la tabla.

El problema aparece cuando dentro de esa musculatura queda un punto gatillo: un nudo pequeño dentro de una banda tensa que duele al apretarlo y que puede referir dolor a distancia, hacia el glúteo o la cresta de la cadera. Ese nudo no se deshace con calor ni con un masaje superficial, y es lo que más veces encuentro detrás de una contractura lumbar que se enquista.

Por eso, una contractura que sigue ahí después de dos semanas de calor y de la medicación que te haya pautado tu médico suele tener un punto gatillo detrás, y localizarlo y desactivarlo ya no es terreno del autocuidado: es justo lo que hacemos con la punción seca en Barcelona y en Madrid, porque al desactivar el punto el dolor y la tensión suelen bajar en las horas siguientes. Esa ventana es la que te permite volver a moverte con normalidad, que es lo que termina de soltar el músculo. No sustituye al ejercicio ni corrige la causa, pero en una contractura estancada suele ser lo que desatasca el cuadro.

La otra mitad de la explicación está en la causa. Si la contractura viene de la silla en la que pasas ocho horas, de un gesto repetido en el trabajo o de una temporada de estrés y mal sueño, tratar solo el nudo hace que vuelva.

¿Contractura o lumbalgia? No es lo mismo, y cambia los plazos

Se buscan casi como sinónimos, pero no lo son. Lumbalgia significa dolor en la zona lumbar, venga de donde venga: del músculo, de la articulación, del disco o del nervio. La contractura es solo una de sus causas, y de las de mejor pronóstico.

Los plazos de esta guía valen para la contractura muscular, no para cualquier dolor de espalda baja. Si quieres el mapa completo de causas, lo tienes en nuestra guía de dolor lumbar y en el resto de guías de la zona lumbar.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

Estas señales no encajan con una contractura y justifican valoración médica antes que fisioterapia:

  • Pérdida de fuerza en una pierna: el pie que tropieza o se queda colgando al andar.
  • Hormigueo en la zona genital o del periné, o problemas nuevos para controlar la orina o las heces.
  • Fiebre, pérdida de peso sin explicación o antecedente de cáncer.
  • Dolor tras una caída o un golpe, o tras un esfuerzo mínimo en personas con osteoporosis o corticoides de larga duración.
  • Dolor que no cambia con la postura ni con el movimiento y que te despierta todas las noches.

Qué hacer desde el primer día para acortar los plazos

Lo que hagas en la primera semana marca la diferencia entre una contractura de días y una de semanas:

  • Reposo relativo, nunca absoluto. Evita los gestos que disparan el dolor, pero sigue andando y cambiando de postura a menudo. El músculo se suelta moviéndose, no en la cama.
  • Calor suave, de 15 a 20 minutos, dos o tres veces al día: esterilla, saco de semillas o ducha caliente. En la contractura funciona mejor que el frío, y si dudas de cuál te toca según el día que llevas lo tienes desarrollado en la guía de frío o calor para el dolor lumbar.
  • Movilidad progresiva: básculas de pelvis, rodillas al pecho suaves y caminar cada día un poco más. Sin buscar dolor, solo sensación de trabajo.
  • Si el dolor te impide dormir o funcionar, coméntalo con tu médico: la medicación, si hace falta, la pauta él.
  • Revisa la causa: la altura de la silla y de la pantalla, cómo levantas peso, cuántas horas seguidas pasas sentado.

Si el dolor es de ayer o de esta mañana, tienes el paso a paso de la fase aguda en la guía de las primeras horas del dolor lumbar.

En consulta, el tratamiento combina terapia manual para bajar el tono y ganar movilidad, punción seca si hay puntos gatillo activos y ejercicio pautado para que el músculo vuelva a tolerar la carga. Esa combinación, junto con la corrección de la causa, es la que acorta los plazos y evita la recaída.

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¿Y si no es una contractura? Los cuadros que se le parecen

Cuando una supuesta contractura lumbar pasa del mes o se comporta de forma rara, hay que dudar del diagnóstico. Estos son los cuadros que más se confunden con ella:

CuadroLa pista que lo delata
CiáticaEl dolor baja por la pierna hasta más abajo de la rodilla, con hormigueo o calambre
Síndrome miofascialVarios puntos que reproducen tu dolor al apretarlos, con molestias que cambian de sitio y se irradian
Cólico renalDolor en oleadas hacia la ingle, que no cambia con la postura ni con el movimiento
Fractura vertebralDolor brusco tras un esfuerzo pequeño en personas mayores, con osteoporosis o con corticoides prolongados

Los dos últimos son causas médicas: si el cuadro encaja, el primer paso es tu médico, no la camilla.

Errores que alargan una contractura lumbar

Error habitualQué hacer en su lugar
Meterte en la cama hasta que paseReposo relativo: evita lo que duele, pero camina y cambia de postura con frecuencia
Ponerte hielo para bajar la inflamaciónEn la contractura, calor suave de 15 a 20 minutos; el frío se reserva para golpes y lesiones agudas
Pedir cuanto antes un masaje fuerte o que te crujan la espaldaPrimero una valoración: la técnica y la intensidad se eligen según el estado del músculo, no al revés
Estirar de forma agresiva buscando el tirón que lo suelteMovilidad suave y frecuente, sin provocar dolor: el músculo defendido responde mal al estiramiento forzado
Encadenar semanas de calor y pastillas sin más planSi en dos semanas no ha cedido, pide valoración: hay que encontrar el punto gatillo y la causa que lo mantiene
Volver al deporte a pleno ritmo el primer día sin dolorRetomar la carga de forma progresiva y conservar el trabajo de fuerza como seguro contra la recaída

Mi opinión como fisioterapeuta

La contractura lumbar es de los cuadros más agradecidos que trato, y también de los que más veces se enquistan por hacer justo lo contrario de lo que tocaba: cama, hielo y miedo a moverse. Cuando alguien me cuenta que lleva semanas así, lo primero que escucho no es cuánto le duele, sino cómo se comporta el dolor a lo largo del día: la contractura mejora al moverte y empeora después de horas quieto, y si me dicen que duele igual en todas las posturas y de madrugada, dejo de pensar en el músculo. Lo segundo que pregunto es qué cambió en las semanas previas, porque un músculo casi nunca se contractura sin motivo. Mi consejo: dale una o dos semanas de calor, movimiento y sentido común, y si a las dos semanas sigue igual, deja de repetir lo que no funciona y pide una valoración, porque a esas alturas casi siempre hay un punto gatillo o una causa mecánica que nadie ha buscado. En nuestras consultas de fisioterapia en Barcelona y de fisioterapia en Madrid lo vemos cada semana: contracturas de meses que empiezan a ceder cuando por fin se trata lo que las mantenía.

Preguntas frecuentes sobre la contractura lumbar

¿Es normal que una contractura lumbar dure un mes?

No es lo esperable. La mayoría cede entre unos días y tres semanas. Si pasa del mes, lo más probable es que haya un punto gatillo activo, una causa que la mantiene (postura, gesto repetido, estrés) o que no sea una contractura. A esas alturas merece una valoración profesional.

¿Calor o frío para una contractura lumbar?

Calor suave, de 15 a 20 minutos, dos o tres veces al día: relaja la musculatura y alivia el dolor. El frío se reserva para traumatismos y lesiones agudas con inflamación, que no es el caso de una contractura.

¿Es mejor el reposo o seguir moviéndome?

Seguir moviéndote dentro de lo que el dolor permite. El reposo absoluto en cama alarga la recuperación y aumenta la rigidez. La pauta práctica es el reposo relativo: evita los gestos que disparan el dolor y camina a diario.

¿Puedo trabajar con una contractura lumbar?

En trabajos de oficina, en general sí: con pausas frecuentes, cambios de postura y calor en casa suele ser llevadero. En trabajos de carga física depende de la intensidad del cuadro, y la decisión sobre una baja laboral corresponde a tu médico.

¿Qué pasa si no me trato una contractura lumbar?

Muchas contracturas leves se resuelven solas cuando la causa desaparece. El riesgo de no tratarla es que se repita, que deje un punto gatillo activo o que otras zonas compensen y acabes sumando molestias nuevas. Si se alarga o se repite varias veces al año, trátala.

¿Cuántas sesiones de fisioterapia hacen falta?

Depende del tiempo de evolución y de la causa. Una contractura reciente puede mejorar de forma clara en pocas sesiones acompañadas de una pauta de ejercicio; una enquistada de meses necesita un plan más largo, porque además del músculo hay que corregir lo que la mantiene.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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