Patología del tendón de Aquiles: tendinopatía, rotura y tratamiento

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: Bajo el dolor de Aquiles hay cuadros distintos: la tendinopatía del cuerpo del tendón (2-6 cm sobre el talón, la más frecuente), la insercional, la bursitis retrocalcánea, la deformidad de Haglund, la paratendinitis y la rotura.

La tendinopatía se reconoce por la rigidez matinal y el dolor que 'calienta', y su tratamiento con más evidencia es la carga progresiva (isométricos, excéntricos o fuerza pesada lenta) durante al menos 12 semanas, no el reposo.

La rotura es brusca, con chasquido e incapacidad para ponerse de puntillas: eso es valoración médica urgente.

Valoración del tendón de Aquiles en consulta de fisioterapia

El tendón de Aquiles aguanta más que ninguna otra estructura de tu cuerpo y, precisamente por eso, es de los que más se quejan. Bajo el mismo "me duele el Aquiles" caben cuadros muy distintos (una tendinopatía del cuerpo del tendón, una insercional, una bursitis, una paratendinitis o una rotura) y cada uno se trata de una manera. Confundirlos es la razón más frecuente de que alguien lleve un año con el mismo dolor.

En esta guía te explico cómo es el tendón, qué le puede pasar, cómo se distingue cada cuadro, qué tratamiento tiene evidencia y qué plazos son realistas.

Dos apuntes que valen para el Aquiles y para cualquier otro tendón: la entrada más segura cuando está muy irritable son los ejercicios isométricos, y el trabajo que sube su techo está en carga lenta y pesada o excéntricos.

Anatomía: el tendón más fuerte del cuerpo

El tendón de Aquiles une el tríceps sural (los dos gemelos y el sóleo) con el hueso del talón, el calcáneo. Es el tendón más grueso y potente del organismo: mide alrededor de 10-15 cm y, al correr o saltar, llega a soportar fuerzas de hasta unas diez veces tu peso corporal.

Su trabajo es doble: te impulsa en la flexión plantar (ponerte de puntillas, despegar el pie al correr) y, sobre todo, actúa como un muelle que almacena y devuelve energía en cada zancada. Dos particularidades explican buena parte de sus problemas:

  • No tiene vaina sinovial, sino una envoltura llamada paratendón, que puede inflamarse por su cuenta.
  • Tiene una zona de peor riego sanguíneo entre 2 y 6 cm por encima de su inserción en el talón. No es casualidad que sea justo donde más duele y donde más se rompe.

Qué le puede pasar al tendón de Aquiles

CuadroDónde dueleRasgo que lo delata
Tendinopatía del cuerpo (no insercional)2-6 cm por encima del talónEngrosamiento fusiforme y rigidez matutina; es la más frecuente
Tendinopatía insercionalJusto en el talón, donde el tendón se anclaMolesta el contrafuerte del zapato y empeora al subir cuestas o escalones
Bursitis retrocalcáneaDelante del tendón, entre tendón y huesoDolor a los lados del tendón al apretar; suele acompañar a la insercional
Deformidad de HaglundCara posterosuperior del talónProminencia ósea visible ("bulto") que roza con el calzado
ParatendinitisAlrededor del tendónDolor con el movimiento y a veces crepitación al mover el tobillo
Rotura parcialZona hipovascularDolor agudo con pérdida de fuerza, pero puedes seguir apoyando
Rotura completa2-6 cm sobre el talón"Pedrada" y chasquido: no puedes ponerte de puntillas con esa pierna

Un apunte importante sobre el nombre: durante años se llamó "tendinitis" a todo. Hoy sabemos que en la mayoría de los casos crónicos no hay apenas inflamación, sino una degeneración del colágeno por sobrecarga repetida: por eso se habla de tendinopatía, y por eso los antiinflamatorios no resuelven el problema de fondo. Lo explico con más detalle en la guía del modelo del continuum de la tendinopatía.

Por qué se produce

La regla es siempre la misma: la carga ha superado a la capacidad del tendón. Lo que cambia es cómo se llega ahí:

  • Aumento brusco del entrenamiento: más kilómetros, más series, más cuestas o cambio a superficie dura de golpe. Es la causa número uno.
  • Volver al deporte tras un parón, con la cabeza del que entrenaba hace dos años y un tendón que ya no está para eso.
  • Edad: el pico está entre los 30 y los 50 años, cuando aún se compite pero el tendón ha perdido elasticidad.
  • Calzado: cambios bruscos de drop, contrafuertes rígidos que rozan la inserción, zapatillas muy gastadas.
  • Factores biomecánicos: gemelos cortos o débiles, poca movilidad de tobillo, pie muy pronador, debilidad de cadera.
  • Factores metabólicos: diabetes, sobrepeso, colesterol alto, hipotiroidismo, gota o artropatías inflamatorias como la espondilitis anquilosante.
  • Fármacos: los antibióticos del grupo de las fluoroquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino) y los corticoides aumentan el riesgo de tendinopatía y de rotura. Si estás tomándolos y te duele el Aquiles, consúltalo.

Síntomas: cómo reconocer cada cuadro

Tendinopatía (del cuerpo o insercional)

  • Rigidez y dolor por la mañana, con los primeros pasos: es el síntoma más característico.
  • Dolor que "calienta": mejora al empezar a correr y vuelve, peor, horas después o al día siguiente.
  • Engrosamiento palpable y dolor al apretar el tendón.
  • Empeora con cuestas, escaleras, series de velocidad y saltos.

Rotura completa

  • Dolor súbito en la parte posterior del tobillo, muchas veces con un chasquido audible y la sensación clásica de "me han dado una pedrada" (mucha gente se gira a mirar quién le ha golpeado).
  • No puedes ponerte de puntillas con esa pierna, aunque a veces sí puedes caminar de forma renqueante: por eso se diagnostica tarde con más frecuencia de la que debería.
  • Hueco palpable en el trayecto del tendón y hematoma en las horas siguientes.

Una sospecha de rotura completa es motivo de valoración médica urgente, no de esperar a ver cómo evoluciona.

Cómo se diagnostica

La mayor parte del diagnóstico es clínico: la historia (qué cambió en tu entrenamiento y cuándo), la localización exacta del dolor y una exploración cuidadosa.

  • Palpación del cuerpo del tendón, de la inserción y de las bursas, para separar cuadros que se tratan distinto.
  • Test del arco doloroso y test de Royal London: ayudan a confirmar que el dolor viene del tendón y no de las estructuras vecinas.
  • Test de Thompson: con el paciente boca abajo, se aprieta la pantorrilla; si el pie no se mueve hacia abajo, hay que sospechar rotura completa.
  • Pruebas de capacidad: elevaciones de talón a una pierna (cuántas y con qué calidad) y salto: es la medida que después usamos para ver si vas mejorando.
  • Ecografía: es la prueba de imagen de elección; permite ver engrosamiento, degeneración, neovascularización y roturas, y además es dinámica.
  • Resonancia magnética: se reserva para casos dudosos, planificación quirúrgica o sospecha de lesiones asociadas.
  • Radiografía: útil si se sospecha deformidad de Haglund, calcificaciones o espolón en la inserción.

Y el matiz de siempre: la imagen no manda sobre la clínica. Hay tendones con muy mal aspecto en la ecografía que no duelen nada, y tendones casi normales que duelen mucho. Se trata al paciente, no a la imagen.

Tratamiento conservador: la carga es el medicamento

La inmensa mayoría de las tendinopatías aquíleas se resuelven sin cirugía, y el tratamiento con más evidencia no es el reposo ni una máquina: es el ejercicio de carga progresiva. Un tendón dolorido necesita carga bien dosificada, igual que un hueso necesita impacto.

Fase 1. Calmar sin parar del todo

Ajustamos la carga (no la eliminamos): menos volumen, fuera cuestas y series, y trabajo de isométricos del tríceps sural, que tienen efecto analgésico y mantienen la capacidad del tendón. Aquí ayudan la terapia manual, la punción seca si hay puntos gatillo en gemelos y sóleo, y la radiofrecuencia en Barcelona y en Madrid para acelerar la respuesta del tejido.

Fase 2. Cargar con intensidad suficiente

Es el núcleo del tratamiento: excéntricos del tipo protocolo de Alfredson o fuerza pesada lenta (heavy slow resistance), tres o más días por semana, durante un mínimo de 12 semanas. Dos matices que marcan la diferencia:

  • En la tendinopatía insercional hay que trabajar sin bajar el talón por debajo del escalón: la compresión del tendón contra el hueso empeora el cuadro. Es un error clásico.
  • Un dolor de hasta 4-5 sobre 10 durante el ejercicio es aceptable si al día siguiente has vuelto a tu punto de partida. Esa es la regla que permite progresar sin miedo.

Fase 3. Recuperar el muelle

Trabajo de energía elástica: saltos, pliometría y carrera progresiva, más fuerza de cadera y control del pie. Sin esta fase, el dolor vuelve en cuanto retomas el ritmo de antes.

Fase 4. Volver a tu deporte

Reintroducción planificada de kilómetros, velocidad y cuestas, con criterios de alta objetivos: elevaciones de talón a una pierna comparables al lado sano, salto simétrico y tolerancia sin dolor al día siguiente.

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Qué más se usa (y con qué evidencia)

  • Ondas de choque: pueden ayudar como complemento, sobre todo en cuadros insercionales que no responden. Nunca en sustitución del ejercicio.
  • Taloneras o alza: alivio sintomático útil en la fase inicial de la insercional, de forma temporal.
  • Infiltraciones de corticoide dentro del tendón: no. Alivian a corto plazo y aumentan el riesgo de rotura. En la bursa y con indicación médica precisa es otra historia.
  • Reposo absoluto: contraproducente. Un tendón descargado pierde capacidad y duele más al volver.
  • Estiramientos agresivos en la tendinopatía insercional: empeoran el cuadro por compresión.

Rotura del tendón de Aquiles: ¿operar o no?

Es una decisión que ha cambiado bastante en los últimos años. Con los protocolos actuales de rehabilitación funcional temprana, el tratamiento conservador ofrece resultados muy similares a la cirugía en tasas de nueva rotura para muchos pacientes, evitando los riesgos quirúrgicos. La cirugía sigue teniendo su lugar, sobre todo en deportistas de alto nivel, roturas con mucha separación de los cabos o roturas antiguas.

Lo desarrollo entero, con los criterios de decisión y los plazos de cada opción, en rotura del tendón de Aquiles: ¿operarse o no operarse?.

¿Cuándo se opera una tendinopatía?

Pocas veces, y siempre después de agotar el tratamiento conservador bien hecho: se plantea cuando persisten el dolor y la limitación tras al menos 6 meses de trabajo de carga bien planificado, o cuando hay una deformidad de Haglund o calcificaciones que hacen de tope mecánico. "Bien hecho" es la clave: muchos supuestos fracasos son en realidad programas mal dosificados o abandonados a las tres semanas.

Plazos de recuperación realistas

SituaciónPlazo orientativo
Tendinopatía del cuerpo, tratada prontoMejoría clara en 6-12 semanas; alta deportiva en 3-4 meses
Tendinopatía insercionalMás lenta: 3-6 meses, con progresiones más cuidadosas
Tendinopatía de años de evolución6 meses o más; el objetivo inicial es la función, no el dolor cero
Rotura completa (operada o no)Caminar sin ayudas en 8-12 semanas; carrera hacia el 4.º-6.º mes; deporte de competición entre 6 y 12 meses

Que el proceso sea largo no significa que vaya mal: el tendón es un tejido lento de adaptar. Lo que importa es que la tendencia mejore cada dos o tres semanas: menos rigidez matinal, más repeticiones de talón, más tolerancia al día siguiente.

Errores que más veo en consulta

Error habitualQué hacer en su lugar
Parar del todo hasta que no duelaAjustar la carga y empezar ya con isométricos y fuerza
Hacer excéntricos bajando el talón en una insercionalTrabajar en suelo plano, sin dorsiflexión forzada
Dejar el programa a las 3-4 semanas porque "ya no duele"Completar 12 semanas mínimo: el dolor se va antes que la capacidad
Tratar solo el tendónTrabajar también gemelos, sóleo, cadera y técnica de carrera
Volver al ritmo previo de golpeReintroducir volumen, velocidad y cuestas por separado y de forma progresiva
Infiltrarse corticoides en el tendónCarga progresiva; el corticoide intratendinoso aumenta el riesgo de rotura

Cómo lo tratamos en nuestras clínicas

Empezamos por separar bien el cuadro (cuerpo, inserción, bursa o paratendón) con exploración y test de capacidad, porque de ahí depende todo el programa. Después, plan de carga progresiva con reevaluación objetiva (repeticiones de talón, salto, tolerancia a las 24 horas) y las herramientas de apoyo que hagan falta: terapia manual, punción seca del tríceps sural y radiofrecuencia. Puedes pedir tu valoración de fisioterapia en Barcelona (Eixample y Gràcia) o de fisioterapia en Madrid (Barrio de Salamanca); si eres corredor, también trabajamos el retorno con fisioterapia deportiva en Barcelona y en Madrid.

Mi opinión como fisioterapeuta

El Aquiles es un tendón agradecido y muy poco paciente con las prisas. Después de años tratándolo, los dos motivos por los que veo casos estancados son siempre los mismos: cargas demasiado bajas (miedo a que duela, así que el tendón nunca recibe el estímulo que necesita) o vueltas al deporte demasiado rápidas. Si te duele el Aquiles, no basta con dejar de correr: cambia la dosis, empieza a cargar de forma progresiva y ponte plazos de meses, no de semanas. Y si hay sospecha de rotura, urgencias hoy: ahí no hay margen para esperar.

El Aquiles tiene sus particularidades (sobre todo la forma insercional, que no tolera la compresión), pero la lógica de fondo es la misma para cualquier tendón. La tienes entera en la guía del tratamiento de las tendinopatías paso a paso.

Preguntas frecuentes sobre el tendón de Aquiles

¿Cómo sé si tengo tendinitis o rotura del tendón de Aquiles?

La tendinopatía duele de forma progresiva, con rigidez matinal y molestias que aparecen al empezar o al terminar la actividad. La rotura es brusca: chasquido, sensación de pedrada en la parte posterior del tobillo e incapacidad para ponerte de puntillas con esa pierna. Ante esa sospecha hay que acudir a urgencias, no esperar.

¿Puedo seguir corriendo con una tendinopatía aquílea?

En muchos casos sí, ajustando la dosis: menos volumen, fuera cuestas y series, y sin dolor que suba de 4-5 sobre 10 o que siga alto al día siguiente. Parar del todo suele empeorar el pronóstico, porque el tendón pierde capacidad y duele más al volver.

¿Cuál es el mejor ejercicio para el tendón de Aquiles?

El trabajo de fuerza progresiva: isométricos al principio y después excéntricos (protocolo de Alfredson) o fuerza pesada lenta, tres o más días por semana durante al menos 12 semanas. En la tendinopatía insercional hay que hacerlo en suelo plano, sin bajar el talón por debajo del escalón.

¿Por qué me duele el Aquiles solo por las mañanas?

La rigidez y el dolor con los primeros pasos del día son el síntoma más característico de la tendinopatía aquílea: el tendón lleva horas sin carga y arranca rígido. Además es un buen marcador de evolución: cuando esa rigidez matinal se acorta, es que vas mejorando.

¿Sirven las ondas de choque?

Pueden ayudar como complemento, sobre todo en tendinopatías insercionales que no responden al ejercicio, pero no sustituyen al trabajo de carga. Ningún tratamiento pasivo por sí solo devuelve capacidad a un tendón.

¿Se puede infiltrar corticoides en el tendón de Aquiles?

Dentro del tendón, no: alivian a corto plazo y aumentan el riesgo de rotura. Otra cosa es una infiltración en la bursa retrocalcánea, con indicación médica precisa y como apoyo puntual dentro de un plan de tratamiento activo.

¿Cuánto tarda en curarse una tendinopatía del Aquiles?

Con un programa bien dosificado, la mejoría clara suele llegar entre las 6 y las 12 semanas y el alta deportiva alrededor de los 3-4 meses. Las insercionales y los casos de años de evolución van más lentos: de 3 a 6 meses o más.

¿Hay que operar siempre una rotura de Aquiles?

No. Con los protocolos actuales de rehabilitación funcional temprana, el tratamiento conservador ofrece resultados muy parecidos a la cirugía en muchos pacientes. La cirugía sigue indicándose sobre todo en deportistas de alto nivel, roturas con mucha separación entre los cabos o roturas antiguas.

Para seguir leyendo

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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