Rotura del tendón de Aquiles, ¿operarse o no operarse?

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: Tras una rotura del tendón de Aquiles hay dos caminos: operarse o tratamiento conservador con bota e inicio precoz de la carga protegida. En la mayoría de personas los resultados funcionales al cabo de un año son parecidos.

Lo que cambia es el perfil de riesgos: la cirugía tiene menos rerroturas, pero más complicaciones de herida e infección; sin operar esas complicaciones casi desaparecen y el riesgo de rerrotura sube algo.

Por eso hoy la cirugía se reserva para perfiles concretos, y la decisión se toma contigo y con tu traumatólogo. Elijas lo que elijas, la parte que más pesa en el resultado es la readaptación posterior.

Rotura del tendón de Aquiles, ¿operarse o no operarse?: tratamiento en nuestra clínica de fisioterapia

Si acabas de romperte el tendón de Aquiles, hay una pregunta que va por delante de todas:

¿me opero o no me opero?

Hoy las dos vías son defendibles. Durante años se dio por hecho que una rotura de Aquiles se operaba sí o sí, y ya no es así: el tratamiento conservador con bota e inicio precoz de la carga protegida consigue resultados funcionales parecidos en la mayoría de personas. Lo que cambia entre una opción y otra es el perfil de riesgos, y eso es justo lo que compara esta guía.

Que exista la opción de no operarse sorprende a mucha gente. Si a ti también te ha sorprendido, tranquilo, es de lo que más nos preguntan en consulta.

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Esta guía está escrita y revisada por los fisioterapeutas y osteópatas de la clínica. Te servirá para entender qué ha pasado en el tendón y para preparar la conversación con tu traumatólogo, pero no sustituye a una valoración médica: quien decide contigo es el profesional que te explora y ve tus pruebas.

Al final de la página tienes un formulario para contarnos tu caso y resolver dudas.

Rotura del tendón de Aquiles

La rotura del tendón de Aquiles suele producirse de forma brusca, al saltar, arrancar o cambiar de ritmo. El tejido recibe una fuerza que no puede soportar y cede.

Las revisiones más recientes sitúan la incidencia media en torno a 16 casos por cada 100.000 personas y año, con cifras que van de 6 a 31 según el país y la década analizada, y con una tendencia clara al alza en las últimas décadas. Es unas tres veces más frecuente en hombres, el pico se concentra entre los 30 y los 50 años y alrededor de dos de cada tres roturas ocurren practicando deporte, sobre todo en los de salto, impulso y cambios bruscos de ritmo: fútbol, baloncesto, pádel o tenis.

En muchos casos el tendón ya tenía cambios degenerativos previos, aunque no siempre hubo dolor antes. Cuando sí lo hubo, hablamos de una tendinopatía que no llegó a tratarse como debía.

Conviene recordar que el tratamiento de la tendinopatía pasa por ajustar la carga y por un programa de ejercicio progresivo que vuelva a hacer fuerte al tejido, no por el reposo.

¿Y las infiltraciones de corticoide?

Las infiltraciones de corticoide pueden aliviar el dolor a corto plazo, pero en el tendón de Aquiles la recomendación general es evitarlas: los corticoides reducen la síntesis de colágeno y la vascularización del tejido, y el Aquiles es uno de los tendones que más aparece en los casos publicados de rotura asociada a estas infiltraciones.

Conviene precisarlo: esa asociación se apoya sobre todo en casos aislados y en estudios observacionales, no en ensayos clínicos. Pero cuando el beneficio es corto y el posible perjuicio es grande, la prudencia gana.

Si aun así tu médico las plantea, entiéndelas como lo que son: una ventana sin dolor para poder empezar a cargar el tendón, no un tratamiento que termine ahí. Si se desaprovecha esa ventana, se asumen los riesgos sin quedarse con el beneficio. Lo desarrollo en la guía sobre la infiltración de corticoide en tendinitis.

Ahora bien, si te duele el tendón y no sabes si está roto, ¿qué hay que hacer?

Síntomas de la rotura del tendón de Aquiles

No todo dolor en la parte de atrás del tobillo viene del tendón de Aquiles: hay otras estructuras que dan síntomas parecidos. Así que la lista siguiente orienta, pero quien tiene que confirmarlo es tu médico o tu fisioterapeuta.

Los síntomas típicos de una rotura son:

  • Sensación de golpe o pedrada en la parte posterior, entre el talón y el gemelo, muchas veces sin que nadie te haya tocado.
  • Chasquido audible en el momento de la lesión.
  • Dolor agudo e intenso que no te deja seguir.
  • Hinchazón y hematoma en la parte posterior del tobillo.
  • Imposibilidad de ponerse de puntillas con esa pierna o de impulsar al caminar.

Si te reconoces en esta lista, eso es valoración médica sin esperar, no algo que se mire la semana que viene: cuanto más tarde se diagnostica, más se retraen los cabos del tendón y más se estrechan las opciones de tratamiento.

Cómo se diagnostica la rotura del tendón de Aquiles

En mi canal de YouTube explico esta lesión y su tratamiento, te dejo aquí el vídeo. Recibo muchas consultas de personas que dudan si tienen el tendón roto.

Con unas pocas preguntas se puede sospechar la rotura, pero no confirmarla ni saber su extensión. Para eso hace falta una valoración presencial, que puede hacer tu traumatólogo o tu fisioterapeuta. Recuerda que puedes consultarnos en la clínica de fisioterapia en Madrid y en la de fisioterapia en Barcelona.

Lo primero es mirar y palpar. Se busca el signo del hachazo, una hendidura palpable en el trayecto del tendón, justo por encima del talón.

Después se hace el test de Thompson: con el paciente boca abajo, se aprieta el gemelo y se observa si el pie se mueve hacia abajo. Si no se mueve, la prueba es positiva y apunta a rotura.

Test de Thompson para valorar la rotura del tendón de Aquiles

Con la sospecha en la mano, lo habitual es confirmarla con una prueba de imagen: ecografía o resonancia magnética. La ecografía tiene además una ventaja práctica, y es que permite ver si los cabos del tendón se acercan al colocar el pie en flexión plantar, que es justo la posición en la que quedará dentro de la bota. Ese dato pesa en la decisión de operar o no.

¿Por qué se rompe el tendón de Aquiles? Las causas

Hay que saber que existen factores que empujan hacia la rotura. Varios de ellos son modificables, es decir, puedes actuar sobre ellos.

Y no es un detalle menor: quien se ha roto un tendón de Aquiles tiene más riesgo de romperse el del otro lado que la población general. En las series publicadas, entre un 5% y un 7% de los pacientes acaba sufriendo la rotura contralateral en los años siguientes, así que conviene hacer todo lo posible para evitar una segunda.

Factores de riesgo de la rotura del tendón de Aquiles

Los principales son el sedentarismo, el tabaco, la diabetes, el uso de corticoides y algunos antibióticos concretos, las quinolonas y fluoroquinolonas.

Si apenas haces actividad física, el tendón está poco preparado para cualquier carga y un esfuerzo puntual puede superarlo.

Con el tabaco comprometes los vasos sanguíneos más pequeños. El tendón ya está poco vascularizado de por sí, y fumar reduce todavía más esa irrigación.

Si eres diabético, cuanto mejor controlada esté la diabetes, mejor. El entrenamiento de fuerza puede ayudar mucho, aunque eso se desarrolla en otra guía.

Sobre los antibióticos: la ficha técnica de las fluoroquinolonas recoge que la tendinitis y la rotura de tendón, sobre todo del Aquiles y a veces en los dos lados, pueden aparecer ya en las primeras 48 horas de tratamiento y hasta varios meses después de terminarlo. El riesgo es mayor en personas de edad avanzada, con insuficiencia renal, trasplantadas o que toman corticoides a la vez.

Ahora bien, esto no significa que dejes la medicación. El uso de antibióticos es algo serio, para ti y para el conjunto de la población: haz caso a tu médico y termina la pauta. Lo que sí puedes hacer mientras tanto, y durante las semanas siguientes, es controlar las cargas para no lesionarte, con tu fisioterapeuta o tu entrenador.

La gestión de la carga y la tendinopatía previa

Y llegamos al factor que, en mi experiencia, más pesa: la gestión de las cargas y el haber arrastrado una tendinopatía del Aquiles sin tratar.

Por eso, si tienes dolor en el tendón de Aquiles, revísalo cuanto antes y empieza tu tratamiento de fisioterapia y osteopatía. Puedes reservar cita en el siguiente enlace.

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Cuando hay fibras dañadas, el resto del tendón trabaja en peores condiciones. Lo tienes en el artículo sobre las tendinitis y tendinopatías.

¿Se puede prevenir la rotura del tendón de Aquiles?

Eliminar el riesgo del todo, no. Reducirlo, sí, y pasa por lo que acabamos de ver: quitar de la ecuación los factores que estén en tu mano.

Un punto importante es revisar pronto cualquier molestia. Muchas veces el dolor es leve, te deja hacer vida normal, y es un salto o un esprint concreto el que acaba rompiendo el tendón.

También es cierto que en bastantes casos no hay ningún aviso previo y la rotura llega sin síntomas. Ahí poco se puede hacer, pero en los demás casos sí.

Una vez reducidos los factores de riesgo, quédate con una idea: el tendón se adapta a la carga que le pones. Cargarlo de forma progresiva y sostenida es lo que hoy tiene más respaldo para que tolere lo que le vas a pedir.

En la práctica esto significa un programa de ejercicio de fuerza bien pautado, con progresión real en las cargas. Isométricos, carga lenta y pesada o excéntricos son herramientas distintas del mismo cajón, y lo comparo en la guía sobre carga lenta y pesada o excéntricos.

Si solo corres o practicas tu deporte sin acompañarlo de trabajo de fuerza, ya tienes por dónde empezar. Insisto en ello: el ejercicio de fuerza es tu mejor herramienta.

Tratamiento de la rotura del tendón de Aquiles

Para tratar una rotura del tendón de Aquiles hay dos opciones: operarse o no operarse. Tratamiento quirúrgico o tratamiento conservador.

Operarse el tendón de Aquiles

El tratamiento quirúrgico consiste en suturar el tendón e inmovilizar el tobillo, habitualmente con una bota tipo Walker o una férula, durante unas 8 a 12 semanas, retirando las cuñas del talón de forma progresiva.

El apoyo no es completo desde el primer día: se progresa por fases. Las primeras semanas se camina con muletas y con la carga que autorice tu cirujano, mientras cicatriza la herida; la carga completa dentro de la bota suele llegar entre las semanas 4 y 6, y andar sin bota, bastante más tarde. El detalle de cada fase lo tienes en la guía de rehabilitación tras la rotura del tendón de Aquiles.

Los protocolos actuales tienden a la carga protegida precoz, dentro de la bota y con la angulación que indique el cirujano, porque favorece la recuperación. Hay centros que permiten apoyar dentro de la bota desde los primeros días y otros que esperan a tener la herida cerrada, así que lo que te diga tu cirujano manda sobre cualquier tabla general, incluida la de esta guía.

La fisioterapia suele iniciarse a partir de las 2 semanas, empezando por movilidad y control del edema.

No operarse el tendón de Aquiles

En el tratamiento conservador se inmoviliza con férula o bota Walker, reduciendo el equino de forma progresiva, durante unas 8 a 12 semanas.

La pauta de apoyo sigue el mismo criterio que en la vía quirúrgica: muletas y carga protegida al principio, carga completa dentro de la bota entre las semanas 4 y 6, y retirada de la bota más adelante, siempre según indique tu traumatólogo.

La fisioterapia se inicia al retirar la inmovilización, aunque en los protocolos de rehabilitación funcional temprana se empieza antes, con ejercicios controlados dentro de la bota. Esto último no es un detalle: buena parte de los buenos resultados del tratamiento conservador se atribuyen precisamente a haber cambiado la escayola inmóvil por un programa funcional con carga progresiva.

Tipos de cirugía para la rotura del tendón de Aquiles

Existen varias técnicas, y elegir una u otra depende de factores que valorará tu cirujano, porque cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes según el caso.

Estas son las tres principales:

Cirugía percutánea o mínimamente invasiva

Se realizan varias incisiones muy pequeñas a través de las cuales se unen los cabos del tendón.

Apenas deja cicatriz y, en las revisiones más recientes, tiene menos problemas de piel y de herida que la cirugía abierta. A cambio, aparece con más frecuencia la lesión del nervio sural, que pasa muy cerca del trayecto del tendón.

Es una buena opción en muchos casos, especialmente cuando interesa evitar las complicaciones de una cicatriz grande.

Reparación abierta

Es la opción más habitual y la que más vemos en consulta al iniciar la rehabilitación. Suele realizarse durante la primera semana tras la rotura.

Se caracteriza por una incisión amplia a lo largo del tendón.

Cicatriz tras la operación del tendón de Aquiles con reparación abierta

Permite acceder con más facilidad a los dos cabos del tendón y unirlos. Como contrapartida, es la técnica con más complicaciones de herida e infección, así que el cuidado de la cicatriz y una buena curación por parte de enfermería son objetivos de primer orden.

Reparación abierta con plastia de refuerzo

A veces las circunstancias no son las óptimas: la cirugía solo está disponible semanas después, o los cabos están tan deteriorados que hace falta tejido de refuerzo.

En esos casos el cirujano obtiene el tejido de otra parte del cuerpo o de un banco de tejidos.

Riesgos de la operación del tendón de Aquiles

Toda operación tiene riesgos, generales y específicos. Estos son los que conviene conocer:

Riesgos generales:

  • Problemas con la anestesia.
  • Problemas con la medicación.
  • Infección.
  • Trombosis venosa, favorecida además por las semanas de inmovilización.

Riesgos específicos de la cirugía del tendón de Aquiles:

  • Lesión de los nervios de la zona, sobre todo del nervio sural.
  • Problemas de cicatrización de la herida, que es la complicación más característica de la técnica abierta.
  • Adherencias de la cicatriz al tendón.

Conviene tener presente que el tratamiento conservador tampoco está libre de riesgos: la inmovilización comparte el riesgo de trombosis y la vía sin cirugía tiene algo más de rerroturas, además de una mayor tendencia a que el tendón quede algo elongado.

¿Cuál es el mejor tratamiento?

Aquí es donde hay que mirar los datos, y donde más ha cambiado el discurso en la última década.

En cuanto a función y satisfacción, las dos vías se parecen mucho. Los ensayos comparan la puntuación ATRS, un cuestionario específico para esta lesión, y las diferencias a partir de los primeros meses dejan de ser relevantes: a los 3, 6 y 12 meses la limitación y el nivel de actividad son similares con una y otra opción. La cirugía saca alguna ventaja en los primeros meses, y esa ventaja se diluye después.

La diferencia real está en qué puede salir mal en cada vía:

  • Rerrotura: es más frecuente sin operar. Las revisiones no coinciden en cuánto. El metanálisis publicado en The BMJ en 2019 encontró un 2,3% operando frente a un 3,9% sin operar, mientras que un metanálisis de 2025 sobre 14 ensayos aleatorizados sitúa esa diferencia en el 2,7% frente al 9,5%. La horquilla es amplia porque los protocolos de rehabilitación de los estudios no son los mismos.
  • Complicaciones distintas de la rerrotura: son más frecuentes operando. En el mismo trabajo de 2019 fueron del 4,9% con cirugía frente al 1,6% sin ella, con la infección como principal responsable.

Y hay un matiz que lo ordena todo: cuando el grupo que no se opera sigue un programa funcional con movilidad y carga precoces, y no una escayola inmóvil, la diferencia en rerroturas deja de ser estadísticamente significativa en ese subgrupo. Dicho de otro modo, buena parte de la ventaja histórica de la cirugía se explicaba por comparar el quirófano con un mal tratamiento conservador.

Por eso las sociedades científicas de cirugía de pie y tobillo defienden hoy que ambas vías son válidas y que la decisión debe tomarse de forma compartida con el paciente, según su caso y sus preferencias.

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¿Cómo elegir entre operarse o no operarse?

Rotura del tendón de Aquiles: operarse o no operarse. Al reproducirlo se carga YouTube.

La decisión debe apoyarse en el conjunto: tu caso, tus preferencias y el criterio médico. Es una decisión personal que va acompañada de la recomendación del traumatólogo, y elijas lo que elijas estarás eligiendo bien si lo has hecho con la información delante.

Estos son los criterios que hoy inclinan la balanza en una dirección o en la otra:

SituaciónHacia dónde inclina la balanza
Deportista o persona de alta demanda física que necesita volver a un nivel exigenteOperar
Cabos del tendón muy separados, que no contactan al colocar el pie en flexión plantar. Se valora con ecografía y los umbrales varían entre centrosOperar
Rotura diagnosticada tarde o antigua, con los cabos ya retraídosOperar
Rerrotura tras un tratamiento previoOperar
Tabaquismo, diabetes mal controlada o problemas circulatorios, que aumentan el riesgo de complicación de la heridaTratamiento conservador
Menor demanda física, donde la rehabilitación funcional temprana da muy buenos resultadosTratamiento conservador
La edad por sí solaNo decide: pesa mucho más la demanda funcional de cada persona

Sobre el papel de la tabla conviene añadir una cosa: el tratamiento conservador, además de dar muy buenos resultados en perfiles de menor demanda, evita los riesgos del quirófano. Lo desarrollo también en la guía de patología del tendón de Aquiles.

Protocolo de recuperación después de la cirugía

La recuperación avanza por fases: unas primeras semanas de protección con la bota y carga progresiva, la retirada pautada de las cuñas del talón, el trabajo de fuerza de pantorrilla al dejar la bota y, ya al final, la carrera y la vuelta al deporte. Lo importante es que se pasa de fase por criterios de fuerza y de control, no por fechas, y que la pauta de tu cirujano manda sobre cualquier tabla general.

Las fases una a una, los plazos de cada hito (andar, conducir, correr y volver a tu deporte) y los errores que más vemos en consulta están desarrollados en la guía de rehabilitación tras la rotura del tendón de Aquiles, que sirve igual si te han operado que si no.

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La bota Walker en la rotura del tendón de Aquiles

Como has visto, en las dos vías hay que inmovilizar el tobillo durante algunas semanas.

En general se prefiere la bota tipo Walker al yeso: se puede retirar para la ducha y para el tratamiento, permite ajustar rangos de movimiento y facilita el cuidado de la cicatriz.

Además hace posible el apoyo parcial protegido de forma más temprana, que es la base de los protocolos funcionales: se pierde menos masa muscular y el tendón recibe un estímulo de carga controlado en lugar de estar semanas sin recibir ninguno.

Qué mirar al elegir la bota

Nuestra recomendación es priorizar la calidad y elegir una bota larga y articulada: la articulación permite fijar rangos de seguridad e ir abriéndolos según el momento de la recuperación, algo que una bota fija no da.

Fíjate también en que traiga alzas o cuñas de talón intercambiables, que es como se retira el equino de forma progresiva, y en que la talla y el ajuste sean correctos. Antes de comprar nada, pregunta a tu traumatólogo o a tu fisioterapeuta qué modelo encaja con tu protocolo: la bota tiene que servir al plan, no al revés.

Preguntas frecuentes sobre la rotura del tendón de Aquiles

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar el tendón de Aquiles?

La bota suele retirarse entre las semanas 8 y 12, y es a partir de ahí cuando empieza el trabajo de fuerza. Correr vuelve a estar sobre la mesa entre el mes 4 y el 6 si se cumplen los criterios de fuerza, y el deporte con saltos y cambios de dirección llega entre el mes 6 y el 12, según el caso y el nivel al que quieras volver.

¿Se cura una rotura del tendón de Aquiles sin operar?

Sí, el tendón puede cicatrizar sin cirugía. El tratamiento conservador con bota y carga protegida precoz consigue resultados funcionales parecidos a los de la cirugía en la mayoría de personas, con menos complicaciones de herida y algo más de riesgo de rerrotura. La elección depende de tu caso, de tu demanda física y del criterio de tu traumatólogo.

¿Puedo conducir después de una rotura del tendón de Aquiles?

Con la bota puesta, no. Como norma general se vuelve a conducir cuando ya no necesitas la bota y puedes frenar con fuerza y sin dolor, algo que suele llegar entre la semana 8 y la 12, y antes si la pierna afectada es la izquierda y el coche es automático. Consúltalo con tu traumatólogo y con tu seguro, y tienes el resto de plazos en la guía de rehabilitación tras la rotura del tendón de Aquiles.

¿Cuándo se apoya el pie después de la cirugía del tendón de Aquiles?

Depende del protocolo: la tendencia actual es apoyar pronto dentro de la bota, en las primeras semanas, y llegar a la carga completa con la bota puesta entre las semanas 4 y 6. La progresión exacta la marca tu cirujano, y el detalle de cada fase está en la guía de rehabilitación tras la rotura del tendón de Aquiles.

Mi opinión como fisioterapeuta y osteópata

En mi opinión, la ventaja práctica de la cirugía es que suele permitir empezar antes la rehabilitación y da algo más de tranquilidad frente a la rerrotura, lo que tiene peso si eres deportista y necesitas volver a competir.

Si eres una persona con menor demanda física y no cumples los criterios que hemos visto, el tratamiento conservador con un programa funcional bien pautado es una opción perfectamente razonable, y te ahorra los riesgos del quirófano.

Lo que no cambia en ninguno de los dos casos es la segunda parte: el resultado final depende mucho más de la rehabilitación que de la vía elegida. Ahí es donde nos toca a nosotros.

En todo caso, esta opinión no sustituye a la de tu cirujano o tu médico, que es quien tiene toda la información de tu caso.

Y tú, con esta información, ¿qué elegirías?

Cuéntanoslo en el formulario del final de la página.

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Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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