
Un dolor en la cara externa del hombro que se enciende al levantar el brazo: al alcanzar un plato del armario de arriba, al ponerte la chaqueta, al tender la ropa. Duele en un tramo del recorrido y luego afloja, molesta al dormir de ese lado y va por temporadas. Ese es el retrato de lo que casi todo el mundo conoce como tendinitis del supraespinoso.
Aquí vas a encontrar dos cosas: por qué ese nombre se quedó antiguo y qué cambia el correcto, y el plan que recupera el tendón, con sus plazos y los cuadros con los que se confunde.
¿Qué es la tendinitis del supraespinoso?
El supraespinoso es uno de los cuatro músculos del manguito rotador. Nace en la parte alta del omóplato, su tendón pasa por el estrecho pasillo que queda bajo el acromion y se ancla en la cabeza del húmero. Inicia la separación del brazo y mantiene centrada esa cabeza mientras el resto de la musculatura lo mueve, así que es el tendón del hombro que más carga soporta y el primero que se resiente.
Hablamos de tendinitis del supraespinoso cuando ese tendón recibe más carga de la que tolera y pierde capacidad: el tejido se desorganiza, se vuelve sensible y avisa en todo lo que ocurre a la altura del hombro o por encima de la cabeza.
Tendinitis o tendinopatía: el nombre correcto cambia el tratamiento
Aquí escribimos tendinitis porque es la palabra que trae tu informe y la que usa todo el mundo, pero el nombre correcto hoy es tendinopatía del supraespinoso: el sufijo itis significa inflamación, y cuando se estudia el tejido de estos tendones lo que se encuentra no es una inflamación clásica, sino un tendón degenerado y desorganizado por sobrecarga.
El matiz no es de vocabulario, cambia el tratamiento. Si el problema fuese inflamatorio, tendría sentido apagarlo con reposo y antiinflamatorios. Como lo que hay es una pérdida de capacidad del tejido, el camino es el contrario: devolverle carga de forma progresiva y tolerable. Por eso en el resto de nuestras guías lo llamamos tendinopatía y por eso el tratamiento de las tendinopatías gira alrededor del ejercicio.
Síntomas: cómo reconocerla
- Dolor en la cara externa del hombro, que a veces baja por el brazo hasta donde acaba el deltoides y casi nunca pasa del codo.
- Se dispara al levantar el brazo de lado, sobre todo en la franja media del recorrido: es el arco doloroso, que desarrollamos en el dolor de hombro al levantar el brazo.
- Gestos que lo delatan: coger algo de un estante alto, ponerte la chaqueta, abrocharte por la espalda.
- Duele al dormir sobre ese lado y a veces te despierta al cambiar de postura. El dolor nocturno que no cambia con ninguna postura no encaja aquí.
- Sensación de brazo torpe o débil, casi siempre porque el dolor frena el gesto. Si la debilidad se mantiene cuando el dolor da tregua, hay que pensar en otra cosa.
- Va por temporadas: mejora al bajar la actividad y reaparece al retomarla al mismo nivel.
Causas y factores de riesgo
La causa casi nunca es un accidente, sino un desajuste entre lo que le pides al tendón y lo que tolera en ese momento de su vida. Lo que más veo repetirse:
- Un cambio de carga reciente: volver al gimnasio tras meses parado, pintar un techo, una mudanza, empezar a nadar.
- Deportes por encima de la cabeza: natación, pádel, tenis, voleibol, escalada.
- Trabajos con los brazos elevados o con gestos repetidos de alcance y arrastre.
- La edad: a partir de los 40 o 50 el tendón tolera peor los picos bruscos, aunque eso no lo condena a doler.
- Poca fuerza de base del manguito y de la musculatura que estabiliza el omóplato.
- Salud general del tendón: la diabetes y el tabaco se asocian a tendones que aguantan peor.
Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar
- Tras una caída o un tirón fuerte, no puedes levantar el brazo por ti mismo o se te cae al bajarlo despacio: hay que descartar una rotura traumática sin retrasarlo.
- Hombro caliente, hinchado o enrojecido con fiebre: hay que descartar una infección articular.
- Deformidad visible o brazo bloqueado en una posición rara tras un golpe: puede haber una fractura o una luxación.
- Dolor de hombro o de brazo, sobre todo el izquierdo, con opresión en el pecho, sudor frío, náuseas o falta de aire, o que aparece al subir cuestas y no al mover el brazo: eso es urgencias.
- Dolor nocturno constante que no cambia con la postura, con pérdida de peso sin explicación, fiebre mantenida o antecedente de cáncer.
- Hormigueo o pérdida de fuerza que baja hasta la mano: el origen puede estar en el cuello.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es clínico. Pesa más de lo que parece la historia: qué cambió en tus cargas las semanas previas al primer dolor y en qué gesto aparece. Después llega la exploración, donde miramos la movilidad activa y la pasiva, si existe ese arco de dolor a media elevación, cómo responde el hombro cuando pedimos fuerza en distintas posiciones y cómo se mueve el omóplato al subir el brazo. Ningún test aislado confirma ni descarta nada: se leen juntos. Un apunte sobre la fuerza: en la clínica no usamos dinamómetro, la comparamos a mano con el hombro sano y la seguimos sesión a sesión.
Y otra cosa importante: la imagen no es el primer paso. Las guías actuales recomiendan no pedirla de entrada y reservarla para cuando va a cambiar una decisión: una sospecha de rotura, un cuadro que no mejora tras varias semanas de tratamiento bien planteado o la valoración de una cirugía. Ahí la ecografía suele ser la primera opción.
Conviene saberlo antes de leer un informe: en hombros que no duelen también aparecen tendones con cambios e incluso roturas. Es poco frecuente en gente joven, se ve con cierta frecuencia a partir de los 50 o 60 años y solo en edades avanzadas llega a ser lo habitual. La imagen no decide sola tu dolor ni tu pronóstico. Si tu duda es esa, tienes las pistas que separan un tendón irritado de uno roto en cómo saber si tienes una rotura del manguito rotador.
Diagnóstico diferencial: ¿qué más puede doler en la cara externa del hombro?
Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: la tendinitis del supraespinoso se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.
| Cuadro | La pista que lo delata |
|---|---|
| Hombro congelado | Manda la rigidez: pierdes movimiento en todas las direcciones, también cuando otra persona te mueve el brazo relajado |
| Tendinitis calcificante | Crisis de dolor muy intenso casi en reposo, capaz de bloquear el brazo varios días; el calcio se ve en radiografía o ecografía |
| Rotura del manguito rotador | Falta fuerza para levantar o sostener el brazo aunque el dolor dé tregua, y suele haber un golpe o un tirón que marcó el antes y el después |
| Origen cervical | El dolor baja desde el cuello con hormigueo hasta la mano y cambia al mover el cuello, no el hombro |
| Artrosis de la articulación del hombro | Rigidez y dolor profundo que empeoran con los años, con crujidos y pérdida de recorrido |
| Causas médicas: artritis inflamatoria, infección, polimialgia reumática o dolor referido del corazón o la vesícula | Dolor que no cambia al mover el hombro, fiebre, varias articulaciones rígidas por la mañana pasados los 50 años, o dolor con el esfuerzo general y no con el gesto: valoración médica antes que fisioterapia |
Tratamiento: qué funciona, qué acompaña y qué no
- Ejercicio de carga progresiva. Es el pilar, con diferencia, y así lo recogen las guías de práctica clínica actuales. Todo lo demás acompaña.
- Ajuste de cargas, que no es reposo. Se retira unas semanas el gesto que enciende el hombro, casi siempre el trabajo por encima de la cabeza. Parar del todo le resta capacidad al tendón y suele alargar el problema.
- Terapia manual y frío o calor. Pueden bajar el dolor a corto plazo y ayudarte a moverte mejor para entrenar, acompañando al ejercicio y sin sustituirlo.
- Medicación. En picos de dolor tu médico puede valorar un analgésico o un antiinflamatorio: baja el dolor, pero no trata el tendón. Como fisioterapeutas no pautamos medicación.
- Infiltración de corticoide. Alivia unas pocas semanas y esa ventaja se diluye a medio plazo; repetirla se relaciona con un tejido más frágil. Tiene sentido, decidida por el médico, cuando el dolor bloquea cualquier intento de ejercicio: lo detallamos en la infiltración de corticoide en una tendinitis.
- Cirugía. Decide el traumatólogo. En el dolor de hombro sin rotura, la descompresión subacromial no ha mostrado ventaja frente a una cirugía simulada ni frente al ejercicio. Se plantea sobre todo ante roturas traumáticas, roturas grandes con debilidad importante y hombros que no responden a un tratamiento conservador bien hecho.
Fisioterapia para la tendinopatía del supraespinoso: así la tratamos
Fase 1: bajar la irritabilidad sin parar el hombro
Lo primero es identificar qué gesto y en qué cantidad enciende tu hombro, y retirarlo de forma temporal sin inmovilizar nada más. Entramos con contracciones sostenidas sin movimiento, que muchos hombros toleran bien para empezar a cargar cuando casi todo molesta, aunque la respuesta varía de una persona a otra, y sumamos terapia manual para que puedas dormir y vestirte con menos dolor.
Fase 2: devolverle capacidad al tendón
Es el corazón del tratamiento: fuerza progresiva de los rotadores y de la elevación en el plano del omóplato, más la musculatura que estabiliza la escápula. Carga exigente, días alternos para que el tendón se adapte durante el descanso y un solo escalón de progresión cada vez. Revisamos la respuesta cada semana, que es justo lo que no hace una lista descargada de internet.
Fase 3: volver a tu gesto
Reintroducimos lo que te importa, sea la piscina, el pádel o el trabajo con los brazos en alto, subiendo primero el volumen y después la intensidad y la altura, nunca las dos a la vez. Se cierra con un plan corto de mantenimiento, porque el tendón conserva lo que sigue entrenando.
Ese seguimiento es lo que hacemos en nuestra fisioterapia en Barcelona y en nuestra fisioterapia en Madrid, y es la diferencia entre hacer ejercicios y tratar un tendón.
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Ejercicios para empezar hoy en casa
Si no tienes ninguna señal de alarma, puedes empezar por tu cuenta. Ahora bien, el resultado no lo decide qué ejercicios elijas, sino cuánta carga metes y cuándo subes de escalón, así que aquí no vas a encontrar series ni repeticiones fijas que no sé si te corresponden. El programa completo, en tres niveles y con el criterio para progresar o dar un paso atrás, está en los ejercicios de manguito rotador en casa. La regla que lo gobierna todo cabe en una línea: molestia tolerable durante el ejercicio y hombro como siempre a la mañana siguiente.
¿Cuánto tarda en curarse una tendinitis del supraespinoso?
- 2 a 4 semanas: primeras mejoras del dolor, sobre todo al dormir y al vestirte, si has ajustado cargas y empezado a cargar el tendón.
- 8 a 12 semanas: cambios de fuerza apreciables y vuelta progresiva a los gestos por encima de la cabeza.
- 3 a 6 meses: el rango realista en hombros que llevan meses o años así.
No es una línea recta: habrá semanas planas y algún brote, y eso no significa que vayas para atrás. Una parte de estos hombros sigue con molestias más allá de los seis meses, y en muchos de ellos el tendón nunca llegó a cargarse. Si en 4 a 6 semanas de trabajo bien hecho no notas ningún cambio, toca revisar el diagnóstico: tienes el resto de cuadros de la zona en nuestras guías de patologías de hombro.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Reposo absoluto hasta que deje de doler | Retira solo el gesto que lo enciende: el tendón pierde capacidad cuando se queda quieto |
| Encadenar antiinflamatorios semanas para poder seguir igual | Sirven para un pico, los pauta tu médico y no cambian el tendón: lo que hay que ajustar es la carga |
| Estirar fuerte el hombro porque notas que tira | Forzar el estiramiento puede irritar más la zona: prioriza la fuerza y deja la movilidad en un rango cómodo |
| Cambiar de lista de ejercicios cada dos semanas | Mantén la pauta y sube un escalón cuando el hombro amanezca bien: el tendón se adapta con repetición, no con novedad |
| Pedir una resonancia como primer paso | Primero la exploración: la imagen se reserva para cuando va a cambiar una decisión |
| Volver al pádel o a la piscina al mismo nivel en cuanto no duele | Reintroduce por escalones y mira cómo responde el hombro a las 24 horas |
Mi opinión como fisioterapeuta
Si tuviera que señalar el motivo por el que tantos hombros se cronifican, señalaría la propia palabra tendinitis. Lleva a una idea equivocada, la de que hay un fuego que apagar, y de ahí salen los meses de reposo y la sorpresa de que el hombro esté igual o peor medio año después. El tendón no está inflamado, está sin capacidad, y lo único que se la devuelve es la carga bien dosificada.
La otra cosa que repito en consulta es que este trabajo aburre. No hay técnica lucida ni sesión milagrosa: hay semanas de subir carga con criterio y revisiones para saber si toca progresar o esperar. Lo bueno es que funciona en la mayoría de los casos y sin quirófano. Y si el tuyo es de los que no responden, mejor saberlo pronto y con el trabajo hecho detrás.
Preguntas frecuentes sobre la tendinitis del supraespinoso
¿Es tendinitis o tendinopatía del supraespinoso?
Las dos palabras señalan el mismo problema, pero la correcta hoy es tendinopatía: el sufijo itis significa inflamación, y en estos tendones lo que se encuentra no es una inflamación clásica, sino un tejido degenerado por sobrecarga. Seguimos escribiendo tendinitis porque es la palabra del informe, pero el tratamiento que funciona es el de una tendinopatía: carga progresiva, no reposo.
¿Cuánto tarda en curarse una tendinitis del supraespinoso?
Las primeras mejoras del dolor suelen llegar entre las 2 y las 4 semanas, los cambios de fuerza entre las 8 y las 12, y en hombros que llevan meses así el proceso se mueve entre 3 y 6 meses. Si en 4 a 6 semanas de trabajo bien hecho no notas ningún cambio, conviene revisar el diagnóstico.
¿Sirven el reposo y los antiinflamatorios?
Para bajar un pico de dolor pueden ayudar, y la medicación la pauta tu médico. Para recuperar el tendón, no: el reposo prolongado le quita todavía más capacidad y los antiinflamatorios no cambian el tejido. Lo que se retira de forma temporal es el gesto que enciende el hombro, no el movimiento.
¿La infiltración de corticoide es buena idea?
Puede serlo en un momento concreto, y la decide tu médico. Alivia el dolor unas pocas semanas, pero no mejora el tendón y esa ventaja se diluye a medio plazo. Tiene sentido cuando el dolor bloquea cualquier intento de ejercicio; repetirla una y otra vez se asocia a un tendón más frágil.
¿Se opera una tendinitis del supraespinoso?
La decisión corresponde al traumatólogo, pero conviene saber que en el dolor de hombro sin rotura la descompresión subacromial no ha mostrado ventaja frente a una cirugía simulada ni frente al ejercicio. El quirófano se plantea sobre todo ante roturas traumáticas, roturas grandes con debilidad importante y hombros que no responden a un tratamiento conservador bien hecho.
¿Puedo seguir nadando o entrenando con tendinitis del supraespinoso?
En general sí, ajustando el volumen y apartando unas semanas el gesto que más lo enciende. La referencia es que la molestia sea tolerable y el hombro amanezca como siempre. Si nadas, lo desarrollamos por estilos en la guía de nadar con tendinitis de hombro.