Hombro congelado: qué es, cómo se reconoce y cómo se trata en cada fase

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: El hombro congelado o capsulitis adhesiva es la inflamación y retracción de la cápsula que envuelve la articulación: el hombro duele y pierde movimiento, y lo pierde también cuando otra persona intenta moverlo, que es lo que lo distingue de una tendinitis.

Evoluciona en tres fases, inflamatoria, rígida y de recuperación, y el tratamiento cambia en cada una: primero controlar el dolor, después ganar movimiento y al final recuperar la fuerza. Forzar el estiramiento en la fase de dolor lo alarga.

Es más frecuente entre los 40 y los 60 años, con diabetes y tras semanas de inmovilización. La cirugía es excepcional.

Hombro Congelado, las Claves: tratamiento en nuestra clínica de fisioterapia

Empieza como un dolor de hombro más, de los que se achacan a una mala postura al dormir. Pero en lugar de irse, se instala: duele de noche, duele al abrocharse el sujetador o sacar la cartera del bolsillo de atrás, y un día el brazo sencillamente no llega adonde llegaba. Ni aunque alguien te lo mueva.

Eso es un hombro congelado, y entenderlo bien es lo que evita los dos errores que más lo alargan: tratarlo como una tendinitis y forzarlo cuando lo que toca es esperar.

¿Qué es el hombro congelado?

El hombro congelado, o capsulitis adhesiva, es una inflamación de la cápsula que envuelve la articulación del hombro. Esa cápsula, que en condiciones normales es una bolsa holgada que permite el movimiento más amplio del cuerpo, se engrosa, se retrae y pierde elasticidad. El resultado es un hombro que duele y que no se mueve, ni activamente ni cuando otra persona intenta moverlo.

Ese último dato es el que lo define. En casi todas las demás lesiones del hombro el movimiento pasivo se conserva: si alguien te levanta el brazo, llega. En el hombro congelado no llega, y el movimiento que más se pierde es la rotación externa, el gesto de llevar la mano hacia fuera con el codo pegado al cuerpo.

Se distinguen dos formas. La primaria, sin causa aparente, que es la más frecuente. Y la secundaria, que aparece después de una fractura, una cirugía de hombro o mama, o semanas de inmovilización con cabestrillo.

Hombro congelado: causas, fases y ejercicios. Al reproducirlo se carga YouTube.

Síntomas: cómo reconocerlo

  • Dolor sordo y profundo en el hombro, que a menudo baja por la parte externa del brazo, de inicio lento y sin un golpe que lo explique.
  • Dolor nocturno, sobre todo al apoyarse sobre ese lado. Es de los primeros síntomas y de los más limitantes. Cómo colocarse lo desarrollamos en cómo dormir con dolor de hombro.
  • Dolor agudo con los gestos bruscos: alcanzar algo de golpe, ponerse la chaqueta, frenar una caída con el brazo.
  • Pérdida progresiva de movilidad, primero al girar el brazo hacia fuera y llevar la mano a la espalda, después al levantarlo y separarlo del cuerpo.
  • La misma limitación cuando te lo mueven: es la diferencia con la mayoría de los dolores de hombro.
  • Rigidez matutina y sensación de que el hombro "no se calienta" en toda la mañana.

Causas y factores de riesgo

En la forma primaria no se conoce el desencadenante. Sí se conoce quién tiene más probabilidades de sufrirlo:

  • Edad entre 40 y 60 años, y más en mujeres.
  • Diabetes, que multiplica el riesgo y suele dar cuadros más largos y más rígidos. También los problemas de tiroides.
  • Inmovilización previa: semanas de cabestrillo por una fractura, una luxación o una cirugía. Lo que se puede hacer para evitarlo está en qué hacer con el brazo mientras llevas cabestrillo.
  • Cirugía de hombro o de mama reciente, y en general cualquier periodo largo con el brazo quieto y dolorido.
  • Haberlo tenido en el otro hombro.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • El hombro no se mueve nada después de una caída, o se ve deformado.
  • Dolor en el hombro o el brazo izquierdo con opresión en el pecho, sudor frío, náuseas o falta de aire.
  • Hombro caliente, hinchado y enrojecido, sobre todo con fiebre.
  • Pérdida de fuerza o de sensibilidad en el brazo o la mano que avanza en días.
  • Dolor que no cede en ninguna postura, ni de noche ni de día, y que va a más semana tras semana.
  • Antecedente de cáncer y un dolor de hombro nuevo sin causa clara.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico. Lo que lo confirma es la exploración del movimiento pasivo: el hombro pierde amplitud en varias direcciones y, de forma característica, en la rotación externa, con un tope duro y doloroso al final del recorrido. La historia completa el cuadro: inicio lento, dolor nocturno, edad, diabetes o inmovilización previa.

La radiografía suele ser normal y se pide para descartar una artrosis de la articulación, que puede dar una rigidez parecida. La ecografía y la resonancia no hacen falta para diagnosticarlo; se reservan para cuando la exploración deja dudas con una rotura del manguito o con una tendinitis calcificante.

Diagnóstico diferencial: ¿qué más puede estar rígido y doler?

Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: el hombro congelado se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.

CuadroLa pista que lo distingueGuía
Rotura o tendinitis del manguito rotadorDuele al levantar el brazo, pero si alguien te lo levanta llega. Hay debilidad, no tope rígidoRotura del manguito rotador o tendinitis
Artrosis glenohumeralRigidez parecida, pero con crujidos y una radiografía que muestra el desgasteSe descarta con la radiografía
Tendinitis calcificanteDolor muy intenso de inicio brusco, en días, con la calcificación visible en la ecografíaTendinitis calcificante de hombro
Dolor referido del cuelloEl hombro se mueve bien cuando te lo mueven; el dolor cambia al girar o inclinar el cuello y puede bajar hasta la manoDolor de hombro o cervical
Luxación posterior no diagnosticadaBloqueo de la rotación externa tras una caída o una convulsión, con el brazo fijo hacia dentroRadiografía en dos proyecciones

Las tres fases

El hombro congelado evoluciona por fases que se solapan, y saber en cuál estás decide el tratamiento:

FaseDuración orientativaQué manda
Inflamatoria (congelación)De 2 a 9 mesesEl dolor, sobre todo nocturno y con los gestos bruscos. La rigidez empieza a instalarse
Rígida (congelada)De 4 a 12 mesesEl dolor baja; el brazo no llega. Es la fase en la que el trabajo de movilidad rinde más
Recuperación (descongelación)De 5 a 26 mesesEl movimiento vuelve poco a poco, y con él la fuerza

Los plazos completos, qué los alarga y qué los acorta están en cuánto dura un hombro congelado.

Tratamiento: qué funciona en cada fase

  • Fase inflamatoria. El objetivo es el dolor, no la amplitud. Movimiento suave dentro de lo que no duela, educación sobre qué gestos evitar y control del dolor nocturno. Aquí es donde una infiltración de corticoide intraarticular tiene su mejor momento: baja el dolor y abre una ventana para mover. Forzar el estiramiento en esta fase empeora la inflamación y alarga el proceso.
  • Fase rígida. Cambia el objetivo: ahora toca ganar movimiento. Terapia manual y movilización articular, estiramientos sostenidos y ejercicio de movilidad varias veces al día, con la intensidad que el hombro tolere sin que el dolor se dispare después.
  • Fase de recuperación. Se consolida la amplitud y se recupera la fuerza del manguito y de la escápula, que han pasado meses sin trabajar.
  • Cirugía y procedimientos. La hidrodilatación (distender la cápsula con suero), la manipulación bajo anestesia y la liberación artroscópica se reservan para hombros que siguen muy limitados tras muchos meses de tratamiento bien hecho. Siempre van seguidas de rehabilitación intensiva; sin ella, la cápsula vuelve a cerrarse.

Fisioterapia para el hombro congelado: así lo tratamos

Fase 1: dolor y confianza

Valoramos en qué fase estás y ajustamos la carga a eso. En la fase inflamatoria trabajamos el dolor con técnicas suaves, te enseñamos a dormir y a moverte sin disparar el hombro, y empezamos con movilidad asistida en los rangos que no duelen. Nada de estiramientos agresivos.

Fase 2: ganar movimiento

Cuando el dolor deja de mandar, entra la terapia manual y la movilización de la cápsula, los estiramientos mantenidos y un programa de movilidad para hacer en casa varias veces al día. Se mide la amplitud en cada sesión para que veas el progreso, que es lento pero constante.

Fase 3: fuerza y vuelta a tu actividad

Con la amplitud recuperada, fortalecemos el manguito rotador y la musculatura de la escápula y volvemos a los gestos de tu trabajo o tu deporte. Es la fase que evita que el hombro se quede débil después de tanto tiempo parado.

Este es el proceso que seguimos en nuestra clínica de fisioterapia en Barcelona y en la de fisioterapia en Madrid.

Ejercicios para empezar hoy en casa

Si el dolor manda, solo los dos primeros y con suavidad. Si el dolor ya ha bajado, los tres:

  • Péndulos. Inclinado hacia delante, apoyado con la mano sana en una mesa, deja colgar el brazo y haz círculos pequeños dejando que el peso del brazo lo mueva. Un minuto en cada sentido, varias veces al día.
  • Deslizamiento en la mesa. Sentado, con la mano sobre un paño encima de la mesa, desliza la mano hacia delante inclinando el tronco hasta notar tensión, sin dolor agudo. Diez repeticiones lentas.
  • Rotación externa con un bastón. Tumbado boca arriba, codos pegados al cuerpo y doblados a 90 grados, empuja con la mano sana el bastón para llevar la mano del lado afectado hacia fuera. Mantén diez segundos en el tope tolerable. Diez repeticiones.

Lo que no hay que hacer en cada fase, con detalle, está en qué no hacer con un hombro congelado.

¿Cuánto tarda en curarse un hombro congelado?

De uno a tres años en su evolución natural, y menos en la mayoría de las personas que hacen el tratamiento adecuado a cada fase. Una parte de los pacientes conserva alguna limitación de movimiento al final, sobre todo en la rotación externa, aunque sin dolor y sin que afecte al día a día. La diabetes y el retraso en el diagnóstico son lo que más alarga los plazos.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Tratarlo como una tendinitis durante mesesComprobar el movimiento pasivo: si no llega ni cuando te lo mueven, es la cápsula
Forzar el estiramiento en la fase de dolorRespetar la fase: primero bajar el dolor, después ganar movimiento
Dejar el brazo quieto para que no duelaMoverlo a diario dentro de lo que tolere, aunque sea poco
Esperar a que la resonancia lo confirmeEl diagnóstico es clínico; la imagen sirve para descartar otras cosas
Abandonar cuando el dolor desapareceSeguir hasta recuperar la amplitud y la fuerza: sin dolor no significa recuperado
Pedir la cirugía en los primeros mesesReservarla para los casos que no responden tras un tratamiento largo y bien hecho

Mi opinión como fisioterapeuta

El hombro congelado es la lesión que más paciencia exige, al paciente y al fisioterapeuta. Y la que más se estropea por hacer demasiado en el momento equivocado. He visto hombros en fase inflamatoria empeorar durante meses por estiramientos bien intencionados, y hombros en fase rígida quedarse igual porque a nadie le pareció el momento de apretar.

Lo que funciona es aburrido: identificar la fase, hacer lo que corresponde a esa fase y medir cada pocas semanas. Con eso, la mayoría de los hombros vuelven a su sitio. Sin eso, la enfermedad hace su curso igual, pero más largo y con más dolor por el camino.

Preguntas frecuentes sobre el hombro congelado

¿Por qué me ha salido un hombro congelado si no me he hecho nada?

Es lo habitual. En la mayoría de los casos no hay un golpe ni un gesto que lo explique: la cápsula que envuelve la articulación se inflama y se retrae por motivos que no se conocen del todo. Es más frecuente entre los 40 y los 60 años, en mujeres, en personas con diabetes o problemas de tiroides y después de semanas con el brazo inmovilizado por otra lesión.

¿Es lo mismo que una tendinitis del hombro?

No, aunque al principio se parecen porque los dos duelen. La diferencia está en el movimiento pasivo: en la tendinitis, si alguien te mueve el brazo, llega; en el hombro congelado no llega ni aunque te lo muevan, sobre todo al girarlo hacia fuera. Ese dato cambia el tratamiento por completo.

¿Cómo sé en qué fase estoy?

Por lo que manda. Si el dolor es lo principal, sobre todo de noche y con cualquier gesto brusco, estás en la fase inflamatoria. Si el dolor ha bajado pero el brazo no llega, estás en la fase de rigidez. Si el movimiento va volviendo poco a poco, en la de recuperación. El tratamiento cambia en cada una.

¿Sirve la infiltración?

En la fase inflamatoria, una infiltración de corticoide dentro de la articulación puede bajar el dolor de forma notable y permitir empezar a mover antes. No acorta la enfermedad por sí sola: lo que hace es abrir una ventana para trabajar el movimiento. Fuera de esa fase su utilidad es mucho menor.

¿Hay que operar el hombro congelado?

Casi nunca. La gran mayoría se resuelve con tratamiento conservador. La hidrodilatación, la manipulación bajo anestesia o la liberación por artroscopia se reservan para hombros que siguen muy limitados pasados muchos meses de tratamiento bien hecho, y siempre seguidas de rehabilitación intensiva.

¿Puede volver a salir?

En el mismo hombro es raro. En el otro hombro sí puede aparecer, sobre todo en personas con diabetes. Que haya pasado una vez no significa que vaya a repetirse, pero conviene consultar pronto si el otro empieza con dolor nocturno y pérdida de giro.

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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