
Un dolor profundo entre el cuello y el omóplato que no se localiza bien, un brazo que se cansa al levantarlo y, al mirarte de espaldas en el espejo, un omóplato que sobresale más que el otro. Ese conjunto tiene nombre y tiene un nervio detrás: el torácico largo.
Es una lesión poco conocida y por eso se diagnostica tarde, después de haber tratado el hombro y el cuello sin resultado. Aquí está cómo reconocerla, por qué aparece y qué se puede hacer, que es más de lo que suele decirse.
¿Qué es la lesión del nervio torácico largo?
El nervio torácico largo, o nervio de Bell, nace de las raíces cervicales, atraviesa los músculos escalenos del cuello y baja por el costado, por fuera de las costillas, hasta el serrato anterior. Ese músculo tiene una función que no se ve pero se nota en todo: mantiene la escápula pegada a la caja torácica y la hace girar hacia arriba cada vez que levantas el brazo.
Cuando el nervio se lesiona, por tracción, por compresión o por inflamación, el serrato deja de recibir la señal. La escápula pierde su anclaje, se despega de la espalda al empujar o al elevar el brazo, lo que se llama escápula alada, y el brazo no llega arriba del todo porque la escápula no acompaña.
Síntomas: cómo reconocerla
- Dolor profundo e inespecífico del cuello al omóplato, o en la parte baja de la escápula y el costado, que no se reproduce al presionar un punto concreto.
- Escápula alada: el borde interno del omóplato sobresale al empujar una pared o al levantar el brazo por delante.
- Dificultad para levantar el brazo por encima de la cabeza, con sensación de que se queda a medio camino o de que pesa.
- Fatiga rápida del hombro en tareas con los brazos adelante o arriba: conducir, teclear en alto, colgar ropa.
- Chasquidos o roce de la escápula sobre las costillas al mover el brazo.
- Inicio tras un esfuerzo, una postura mantenida o una cirugía, o precedido de un dolor muy intenso de días si la causa es una neuritis.
Causas y factores de riesgo
- Tracción repetida con el brazo levantado y estirado: tenis, natación, voleibol, lanzamiento, escalada.
- Compresión por cargar peso sobre el hombro, mochilas muy pesadas, tirantes o posturas extremas mantenidas, incluida la posición del brazo durante una anestesia general.
- Cirugías en la axila o el tórax: mastectomía con vaciamiento ganglionar, cirugía torácica, resección de costilla.
- Traumatismos directos sobre el costado o el cuello.
- Neuritis braquial (síndrome de Parsonage-Turner): una inflamación del nervio sin causa mecánica, que empieza con un dolor muy intenso y deja la debilidad después.
Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar
- Debilidad del hombro o el brazo que avanza en días.
- Pérdida de fuerza o sensibilidad en varias zonas del brazo a la vez, o en los dos brazos.
- Dolor de inicio brusco y muy intenso en el hombro, seguido de debilidad: puede ser una neuritis y conviene valorarla pronto.
- Dolor de hombro con opresión en el pecho, sudor frío o falta de aire.
- Fiebre, o antecedente de cáncer con un dolor nuevo sin explicación.
¿Cómo se diagnostica?
La exploración es lo principal. La prueba de empujar la pared con los brazos extendidos muestra la escápula alada, y la dirección en que se desplaza el omóplato dice qué nervio falla: con el torácico largo, el borde interno sube y se acerca a la columna, y el ángulo inferior gira hacia dentro. Se completa con la elevación del brazo, que se queda corta por falta de giro de la escápula, y con la fuerza de empuje hacia delante.
La electromiografía confirma la lesión, dice si es completa o parcial y, repetida a los meses, muestra si el nervio se está regenerando. La resonancia se pide cuando se sospecha una causa que comprime el nervio o para descartar otros problemas del hombro.
Diagnóstico diferencial: ¿qué más puede despegar la escápula o doler ahí?
Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: la lesión del nervio torácico largo se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.
| Cuadro | La pista que lo distingue | Guía |
|---|---|---|
| Lesión del nervio accesorio (trapecio) | La escápula se aleja de la columna y cae; el hombro se ve más bajo y cuesta encogerlo | Exploración específica |
| Lesión del nervio dorsal de la escápula (romboides) | Alado más discreto, el borde interno se separa de la columna al bajar el brazo | Exploración específica |
| Atrapamiento del nervio supraescapular | No hay escápula alada; falla la rotación externa del brazo | Atrapamiento del nervio supraescapular |
| Tendinopatía del manguito | Duele al contraer el tendón, la escápula se queda pegada | Tendinitis del supraespinoso |
| Radiculopatía cervical | Dolor que cambia con el cuello y baja hasta la mano con hormigueo | Dolor de hombro o cervical |
| Distrofia facioescapulohumeral | Escápula alada en los dos lados, de inicio en la juventud y con debilidad de la cara | Valoración neurológica |
Tratamiento: qué funciona
- Quitar la causa mecánica si la hay: la mochila, el tirante, el gesto repetido, la postura al dormir.
- Fisioterapia, que es el tratamiento de base durante toda la recuperación del nervio: mantener el hombro móvil, evitar que la cápsula se retraiga, trabajar la musculatura que estabiliza la escápula y reintroducir el serrato según vuelve la señal.
- Ortesis de escápula en casos seleccionados, para sujetarla durante tareas largas mientras el nervio se recupera.
- Cirugía de transferencia muscular, excepcional, para las lesiones que no muestran recuperación pasados 12 a 24 meses y siguen limitando la vida diaria.
Fisioterapia para la lesión del nervio torácico largo: así la tratamos
Fase 1: proteger y mantener
Mientras el nervio no transmite, el objetivo es que el hombro no se estropee esperando: movilidad de la articulación y de la escápula para evitar la rigidez, control del dolor y ajuste de las tareas del día a día para no sobrecargar el resto de la musculatura. Se enseña a hacer los gestos con la escápula apoyada.
Fase 2: compensar y despertar
Se fortalece la musculatura que puede suplir en parte al serrato, sobre todo el trapecio inferior y los romboides, y se buscan las primeras contracciones del serrato con ejercicios asistidos en posiciones sin carga, como el empuje hacia delante tumbado boca arriba con el brazo vertical.
Fase 3: reconstruir el serrato
Cuando la electromiografía y la exploración muestran que la señal vuelve, se progresa el empuje: de tumbado a inclinado, de inclinado a de pie contra la pared, y por último las flexiones con protracción y el trabajo por encima de la cabeza. La progresión se guía por la escápula, no por el calendario: si se despega, se retrocede un escalón.
Lo hacemos igual en nuestra clínica de fisioterapia en Barcelona y en la de fisioterapia en Madrid.
¿Cuánto tarda en recuperarse?
Depende de si el nervio está estirado o cortado, y de la distancia que tenga que regenerar. Las lesiones por tracción o compresión suelen recuperarse, pero a un ritmo de milímetros al día: los primeros signos tardan meses y la recuperación completa puede llevar más de un año. Las de neuritis braquial siguen un curso parecido. Los casos sin ningún signo de recuperación pasados 12 a 24 meses son los que se valoran para cirugía.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Tratar el hombro o el cuello sin mirar la escápula | Pedir a la persona que empuje una pared y observar el omóplato |
| Hacer flexiones para "fortalecer el serrato" desde el principio | Empezar asistido y sin carga; la fuerza llega con la señal del nervio, no antes |
| Dejar el hombro quieto hasta que el nervio se recupere | Mantener la movilidad a diario para que no se sume una cápsula rígida |
| Dar por perdida la recuperación a los tres meses | Repetir la electromiografía: el nervio regenera despacio y los signos tardan |
| Seguir cargando la mochila o el peso sobre el hombro | Quitar la causa mecánica mientras dure la recuperación |
Mi opinión como fisioterapeuta
De todas las lesiones del hombro, esta es la que más veces llega a consulta con un año de retraso. No porque sea difícil de ver, sino porque nadie miró la espalda: el paciente se explora de frente, se le mueve el brazo, se le aprieta el tendón, y la escápula alada, que salta a la vista al empujar una pared, se queda sin observar.
Y el tiempo aquí cuenta doble. Un nervio que regenera despacio necesita que, cuando llegue la señal, el hombro esté móvil y la musculatura de alrededor preparada. Eso es lo que hace la fisioterapia mientras se espera: no cura el nervio, pero decide cómo estará el hombro el día que el nervio vuelva.
Preguntas frecuentes sobre la lesión del nervio torácico largo
¿Qué es la lesión del nervio torácico largo?
Es la lesión del nervio que mueve el serrato anterior, el músculo que sujeta la escápula pegada a las costillas y la hace girar cuando levantas el brazo. Cuando falla, la escápula se despega de la espalda al empujar o al elevar el brazo, y cuesta llegar arriba del todo. Se conoce también como parálisis del serrato o lesión del nervio de Bell.
¿Cómo sé si tengo la escápula alada?
Ponte de frente a una pared, con los brazos estirados a la altura de los hombros, y empuja con las palmas. Si el borde interno del omóplato se separa de la espalda y sobresale, es escápula alada. Si es por el torácico largo, el omóplato se desplaza hacia dentro y arriba; si es por otro nervio, se desplaza de otra manera, y eso lo distingue la exploración.
¿Por qué se ha lesionado si no me he dado ningún golpe?
Porque el nervio es largo, superficial y pasa por zonas donde se estira o se comprime con facilidad: esfuerzos repetidos con el brazo arriba, cargar peso al hombro, dormir con el brazo en posturas extremas, una cirugía en la axila o el tórax, o una inflamación del nervio sin causa aparente, la neuritis braquial.
¿Se recupera?
En la mayoría de los casos por estiramiento o compresión, sí, pero despacio: el nervio se regenera a un ritmo de milímetros al día y la recuperación completa se cuenta en meses, a veces más de un año. Mientras tanto, la fisioterapia mantiene el hombro móvil y trabaja la musculatura que compensa.
¿Debo hacer flexiones o empujar para fortalecer el serrato?
Al principio, no: empujar con un serrato que no recibe señal del nervio solo despega más la escápula y sobrecarga el resto. Se empieza con ejercicios asistidos y en posiciones donde la escápula está apoyada, y se progresa según vuelve la señal del nervio.
¿Cuándo se plantea la cirugía?
Cuando pasados 12 a 24 meses no hay signos de recuperación en la electromiografía y la escápula alada sigue limitando la vida diaria. Son procedimientos poco frecuentes, de transferencia muscular, y se deciden con el cirujano de hombro.