
Es una de las conversaciones más incómodas de la consulta, porque la infiltración funciona. Funciona rápido y funciona bien: quien se infiltra suele notar un alivio importante en pocos días. El problema es lo que pasa después, y sobre eso hay bastante más evidencia de la que suele explicarse antes de indicarla.
Aquí tienes qué hace exactamente, qué dicen los estudios a 12 meses, cuándo sí tiene sentido y qué hacer si ya te la has puesto. El tratamiento que sí cambia el pronóstico está en la guía del tratamiento de las tendinopatías.
Qué es y qué hace
Consiste en inyectar un corticoide (un potente antiinflamatorio) en la zona del tendón doloroso, habitualmente junto con un anestésico local. El alivio de las primeras horas viene del anestésico; el de las semanas siguientes, del corticoide.
Aquí aparece la primera paradoja. Si en la mayoría de las tendinopatías crónicas no hay una inflamación clásica, ¿por qué alivia tanto un antiinflamatorio? Porque el corticoide actúa además sobre otros mecanismos locales del dolor y sobre los vasos y nervios de más que han crecido en el tendón. Baja el dolor, sí. Lo que no hace es mejorar la capacidad del tendón para tolerar carga, que es el problema real.
Lo que dice la evidencia a 12 meses
Este es el punto clave, y es bastante consistente entre patologías:
- En epicondilitis, el escenario mejor estudiado, el grupo infiltrado va claramente mejor que el resto a las 4 semanas, y claramente peor a los 6 y a los 12 meses, con una tasa de recaída muy superior a la del grupo que solo hizo ejercicio.
- En tendinopatía glútea, el ensayo de referencia comparó educación más ejercicio, infiltración y esperar. El grupo de educación y ejercicio ganó tanto a las 8 semanas como al año.
- En manguito rotador, el patrón se repite: beneficio a corto plazo que se diluye y desaparece a medio plazo.
- En el tendón de Aquiles, además, se evita por el riesgo de rotura.
La lectura no es que la infiltración sea un fraude: es que compra alivio a cambio de un peor pronóstico, y conviene saberlo antes de decidir.
Por qué empeora el resultado
Se manejan dos explicaciones, y probablemente actúan las dos a la vez:
- Efecto sobre el tejido. El corticoide interfiere en la actividad de las células del tendón y en la síntesis de colágeno. Un tendón que ya estaba desorganizado no se beneficia de eso.
- Efecto sobre la conducta. Y este pesa mucho. Cuando el dolor desaparece de golpe, la mayoría de la gente vuelve a su actividad completa, no hace los ejercicios y da por resuelto el problema. Cuando el efecto se agota, el tendón sigue exactamente igual de poco preparado que antes, pero con varias semanas más de carga alta encima.
Por eso la recomendación, cuando se infiltra, es infiltrar y hacer el programa de carga igualmente, aprovechando la ventana sin dolor para entrenar mejor. Es justo lo contrario de lo que suele pasar.
Cuándo sí puede tener sentido
| Escenario | Por qué |
|---|---|
| Dolor tan intenso que impide empezar a cargar | Abre la ventana para iniciar el ejercicio, que es el tratamiento |
| Crisis aguda muy dolorosa de tendinopatía calcificante de hombro | Cuadro concreto en el que el control del dolor es prioritario |
| Tenosinovitis con componente inflamatorio real de la vaina | Aquí sí hay inflamación que tratar, a diferencia del tendón crónico |
| Compromiso puntual e inaplazable | Decisión informada, sabiendo que la consecuencia llega en los meses posteriores |
Y con tres condiciones: guiada por ecografía, alrededor del tendón y no dentro, y no repetida.
Que valoremos tu caso antes de infiltrarte
Riesgos que conviene conocer
- Pico de dolor en las primeras 24 o 48 horas, bastante frecuente.
- Pérdida de grasa bajo la piel y despigmentación en el punto de inyección, sobre todo en zonas donde el tendón está muy superficial.
- Rotura tendinosa: poco frecuente, pero real, sobre todo si se inyecta dentro del tendón. Es el motivo por el que en el Aquiles se evita.
- Subida del azúcar en sangre durante unos días, relevante si eres diabético.
- Infección: riesgo bajo, pero exige consultar sin demora si aparecen fiebre, dolor creciente o enrojecimiento.
Qué hacer si ya te has infiltrado
No hay motivo de alarma: una infiltración no te condena, solo significa que has perdido tiempo. El plan es el mismo que si no te la hubieras puesto, con un matiz de prudencia inicial:
- Aprovecha la ventana sin dolor para empezar a cargar, no para volver a tu actividad completa.
- Entra con carga algo más conservadora las primeras semanas y progresa igual que en cualquier otra tendinopatía.
- No pidas la segunda infiltración cuando el dolor vuelva. Ese es exactamente el punto donde el ciclo se cronifica.
- Empieza el programa: isométricos si el tendón está irritable, y después carga lenta y pesada durante al menos 12 semanas.
Cuando el dolor es el que bloquea el inicio del tratamiento, en la clínica preferimos herramientas que no comprometen el tejido, y las tienes en las dos sedes: la neuromodulación en Barcelona y en Madrid, la radiofrecuencia en Barcelona y en Madrid o la terapia manual en Barcelona y en Madrid, siempre con el ejercicio como eje.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Infiltrarse antes de haber hecho un programa de carga | Doce semanas de fuerza bien pautada primero |
| Volver a la actividad completa en cuanto deja de doler | Usar la ventana sin dolor para entrenar, no para competir |
| Repetir la infiltración cada vez que vuelve el dolor | Revisar por qué no se ha hecho el trabajo de fondo |
| Infiltrar el Aquiles | Evitarlo: es el tendón con más riesgo de rotura |
| Infiltrar sin control ecográfico | Con ecografía y alrededor del tendón, no dentro |
| Interpretar el alivio como curación | Entender que el tendón sigue igual de poco preparado |
Mi opinión como fisioterapeuta
No estoy en contra de las infiltraciones, estoy en contra de cómo se usan. Una infiltración bien indicada, puntual y acompañada de un programa de ejercicio es una herramienta razonable. Lo que veo en consulta casi siempre es otra cosa: la tercera infiltración en el mismo codo en año y medio, sin que nadie le haya pautado nunca doce semanas de fuerza.
Si te ofrecen infiltrar antes de haber hecho el trabajo de carga, la pregunta que yo haría es sencilla: qué plan hay para las semanas en las que ya no duela. Si la respuesta es "ir viendo", pide una segunda opinión.
Puedes pedir valoración de fisioterapia en Barcelona o de fisioterapia en Madrid. Si tu caso lleva años y varias infiltraciones, empieza por casos complejos.
Preguntas frecuentes
¿La infiltración de corticoide cura la tendinitis?
No. Reduce el dolor de forma potente durante unas semanas actuando sobre los mecanismos locales del dolor, pero no mejora la capacidad del tendón para tolerar carga, que es el problema de fondo. Por eso el alivio se agota y el dolor vuelve si no se ha hecho el trabajo de fuerza mientras tanto.
¿Por qué empeora el resultado a largo plazo?
El corticoide interfiere en la actividad de las células del tendón y en la síntesis de colágeno, y además el alivio potente lleva a muchas personas a retomar su actividad completa antes de tiempo, cuando el tendón sigue sin tolerar esa carga. La combinación de un tejido peor preparado y una vuelta demasiado rápida explica el aumento de recaídas.
¿Nunca hay que infiltrarse?
Nunca es una palabra demasiado grande. Hay casos en los que el dolor es tan intenso que impide siquiera empezar a cargar, o cuadros muy concretos como algunas crisis de tendinopatía calcificante de hombro. Ahí una infiltración puede abrir la ventana para empezar el tratamiento. La clave es que sea puntual, con control ecográfico y siempre acompañada del programa de ejercicio.
¿Cuántas veces se puede infiltrar un tendón?
Cuantas menos, mejor, y desde luego no de forma repetida en el mismo tendón. Las infiltraciones sucesivas aumentan el riesgo sobre el tejido y no mejoran el pronóstico. Si vas por la tercera en el mismo sitio, el problema no es que falte otra infiltración: es que falta el tratamiento de carga.
¿Puede romperse el tendón por una infiltración?
Es un riesgo poco frecuente pero real, sobre todo si el corticoide se inyecta dentro del tendón y no alrededor, y muy especialmente en el Aquiles. Por eso hoy se recomienda hacerlas guiadas por ecografía y peritendinosas, y por eso en el Aquiles se evitan salvo excepciones.
¿Qué otros riesgos tiene?
Los más habituales son locales y estéticos: pérdida de grasa bajo la piel y despigmentación en el punto de inyección. También puede subir el azúcar en sangre durante unos días, algo a tener en cuenta si eres diabético, y existe un riesgo bajo de infección. Muchos pacientes notan además un pico de dolor en las primeras 24 o 48 horas.
Ya me he infiltrado y el dolor ha vuelto. ¿Qué hago?
Empezar el programa de carga progresiva, que es lo que no se hizo la primera vez. La infiltración previa no impide recuperarse, solo significa que has perdido tiempo. Conviene entrar con algo más de prudencia las primeras semanas y progresar igual que en cualquier otra tendinopatía.