Tensión posterior de hombro: cuando el brazo gira menos hacia dentro y duele al lanzar

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: La tensión posterior de hombro es la pérdida de extensibilidad de la cápsula posterior y los rotadores externos: el brazo gira menos hacia dentro y cruza menos por delante del pecho que el del otro lado, y en lanzadores y nadadores acaba doliendo al armar el brazo o al final de la brazada.

Se diagnostica midiendo la rotación interna de los dos hombros con la escápula fijada: una diferencia de más de 15 o 20 grados la confirma. El resto del movimiento se conserva, lo que la separa del hombro congelado.

Se corrige en semanas con estiramientos diarios de la parte posterior, movilización y fuerza de los rotadores externos, y se mantiene integrándolos en el calentamiento.

Dolor de hombro por Tensión Posterior de Hombro.: tratamiento en nuestra clínica de fisioterapia

El brazo con el que lanzas o nadas gira menos hacia dentro que el otro. No lo has notado hasta que alguien te ha pedido que lo compares, o hasta que ha empezado a doler en la parte de atrás del hombro al soltar la bola, al final de la brazada o al dormir de ese lado.

Esa asimetría tiene nombre, tensión posterior de hombro, y una particularidad: durante años se ha discutido si el problema está en la cápsula, en los músculos o en el hueso. Para lo que importa, reconocerla y corregirla, esa discusión cambia poco.

¿Qué es la tensión posterior de hombro?

La parte posterior del hombro, la cápsula que envuelve la articulación por detrás y los músculos rotadores externos que la cubren, puede perder extensibilidad. Cuando ocurre, el brazo gira menos hacia dentro y cruza menos por delante del pecho que el del otro lado. En deportistas de lanzamiento esa pérdida se conoce como déficit de rotación interna glenohumeral.

La consecuencia mecánica es lo que da síntomas: con la parte de atrás acortada, en el gesto de armar el brazo la cabeza del húmero tiende a desplazarse hacia arriba y atrás en lugar de girar en su sitio, y eso comprime estructuras que no deberían comprimirse. De ahí el dolor al lanzar, al nadar o al levantar el brazo, y la relación de este cuadro con las lesiones del manguito y del labrum en deportistas.

Sobre el mecanismo hay debate. La explicación más aceptada es la carga repetida de frenado que hace la parte posterior del hombro al final de cada lanzamiento, que con el tiempo la vuelve más rígida. En quien lanza desde la infancia se suma una adaptación del propio hueso del húmero, que gira más hacia atrás y desplaza el arco de movimiento sin que haya nada acortado. Y tras una artroscopia de hombro pueden quedar adherencias que hacen lo mismo. La exploración no distingue bien entre unas y otras, y el tratamiento conservador es el mismo.

Síntomas: cómo reconocerla

  • Menos rotación interna en el brazo afectado que en el otro, medida con el brazo separado a 90 grados.
  • Menos aducción horizontal: cuesta llevar el brazo cruzado por delante del pecho.
  • Dolor en la parte posterior del hombro al armar el brazo para lanzar, al final de la brazada o al llevar la mano a la espalda.
  • Pinzamiento al levantar el brazo o dolor en la parte anterior del hombro, por el desplazamiento de la cabeza del húmero.
  • Molestia al dormir sobre ese lado, sin el dolor nocturno intenso del hombro congelado.
  • Sin pérdida de fuerza ni de movimiento en las demás direcciones.

Causas y factores de riesgo

  • Deportes de lanzamiento y de brazo por encima de la cabeza: béisbol, balonmano, waterpolo, tenis, voleibol, jabalina.
  • Natación de volumen alto, sobre todo crol y mariposa.
  • Trabajos con el brazo dominante muy por encima de la cabeza de forma repetida.
  • Cirugía previa del hombro, por las adherencias que pueden quedar en la cápsula posterior.
  • Años de práctica desde la infancia, cuando el hueso aún se adapta al gesto.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • El hombro se ha salido o has notado que se salía, con dolor intenso y deformidad.
  • Pérdida de fuerza o de sensibilidad en el brazo que avanza en días.
  • Bloqueo mecánico: el hombro se queda enganchado y no se mueve.
  • Dolor de hombro con opresión en el pecho, sudor frío o falta de aire.
  • Hombro caliente, hinchado o con fiebre.

¿Cómo se diagnostica?

Midiendo. Tumbado boca arriba, con el brazo separado a 90 grados y el codo doblado, se fija la escápula con una mano y se mide cuánto gira el brazo hacia dentro; después se compara con el otro lado. Una diferencia de más de 15 o 20 grados, junto con menos aducción horizontal, confirma la tensión posterior. Se comprueba también que la rotación externa y la elevación se conservan, lo que la separa del hombro congelado.

No hacen falta pruebas de imagen para diagnosticarla. La ecografía o la resonancia se piden cuando el dolor no mejora al recuperar el giro, para ver si hay una lesión del manguito o del labrum que se ha sumado.

Diagnóstico diferencial: ¿qué más pierde giro o duele por detrás?

Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: la tensión posterior de hombro se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.

CuadroLa pista que lo distingueGuía
Hombro congeladoPierde movimiento en todas las direcciones, sobre todo la rotación externa, también cuando te lo mueven; dolor nocturno intensoHombro congelado
Tendinopatía del manguitoDuele al levantar el brazo contra resistencia; el giro se conservaTendinitis del supraespinoso
InestabilidadSensación de que el hombro se sale con el brazo arriba y atrás; giro conservado o aumentadoInestabilidad tras luxación
Lesión del labrum en lanzadoresChasquido profundo y dolor al armar el brazo que no cede al recuperar el giroResonancia con contraste
Hombro del nadador o del lanzador jovenCuadro de sobrecarga global en adolescentes, en el que la tensión posterior es uno de los componentesHombro del nadador y del lanzador

Tratamiento: qué funciona

  • Estiramiento diario de la parte posterior, suave y mantenido, con la escápula fijada para que el estiramiento llegue al hombro y no se pierda en la espalda. Los dos que tienen respaldo son el del durmiente y el cruzado.
  • Movilización de la cápsula posterior con terapia manual, que acelera la ganancia de giro en las primeras semanas.
  • Fuerza de los rotadores externos y de la escápula, para que la parte posterior aguante el frenado del lanzamiento sin volver a acortarse.
  • Ajuste de la carga de lanzamiento o de brazadas mientras se recupera el giro, y flexibilidad posterior como parte del calentamiento de forma permanente.

Fisioterapia para la tensión posterior de hombro: así la tratamos

Fase 1: medir y ganar giro

Medimos la rotación interna y la aducción horizontal de los dos lados para tener el punto de partida. Terapia manual sobre la cápsula posterior y los rotadores externos, y pauta de estiramientos para hacer a diario en casa. La ganancia de giro se ve en pocas semanas.

Fase 2: que se mantenga

Fuerza de los rotadores externos, del trapecio inferior y del serrato, para que el hombro controle el frenado del gesto sin volver a rigidizarse. Se vuelve a medir para comprobar que la diferencia con el otro lado baja de los 15 grados.

Fase 3: el gesto

Vuelta progresiva al lanzamiento o al volumen de natación, con la flexibilidad posterior integrada en el calentamiento. Para nadadores, lo concreto está en ¿se puede nadar con tendinitis de hombro?; para el pinzamiento al levantar el brazo, en dolor de hombro al levantar el brazo.

Lo hacemos igual en nuestra clínica de fisioterapia en Barcelona y en la de fisioterapia en Madrid.

Ejercicios para empezar hoy en casa

  • Estiramiento del durmiente. Tumbado sobre el hombro afectado, con el brazo separado a 90 grados y el codo doblado, empuja suavemente la mano hacia el suelo con la otra mano hasta notar tensión en la parte posterior, sin dolor agudo. Mantén 30 segundos. Tres repeticiones, a diario.
  • Estiramiento cruzado con la escápula fijada. De pie con el borde externo del omóplato contra el marco de una puerta, lleva el brazo cruzado por delante del pecho con la otra mano. Mantén 30 segundos. Tres repeticiones.
  • Rotación externa con goma. Codo pegado al cuerpo y doblado a 90 grados, lleva la mano hacia fuera contra una banda elástica, despacio. Tres series de 15. La progresión completa está en ejercicios para el manguito rotador en casa.

Si el dolor te condiciona la postura de noche, las opciones están en cómo dormir con dolor de hombro.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Estirar a tirones buscando que duelaSuave y mantenido, 30 segundos, a diario: la cápsula cede con constancia, no con fuerza
Estirar sin fijar la escápulaSujetar el omóplato contra una superficie para que el estiramiento llegue al hombro
Confundirla con un hombro congelado y esperar mesesComprobar que la rotación externa y la elevación se conservan
Recuperar el giro y dejar de estirarMantener la flexibilidad posterior en el calentamiento mientras se lance o se nade
Solo estirar, sin fuerzaAñadir rotadores externos y escápula, que son los que sostienen el resultado

Mi opinión como fisioterapeuta

La tensión posterior es de los hallazgos más agradecidos de la exploración del hombro, porque se mide en un minuto y se corrige en semanas. Y de los más olvidados: se trata el tendón que duele, el pinzamiento o la inestabilidad sin preguntarse por qué la cabeza del húmero se desplaza, que muchas veces es porque la parte de atrás no la deja girar.

En quien lanza o nada, medir la rotación interna de los dos hombros debería ser rutina, con dolor o sin él. Es una diferencia de grados que, corregida a tiempo, ahorra lesiones del manguito y del labrum que después cuestan meses.

Preguntas frecuentes sobre la tensión posterior de hombro

¿Qué es la tensión posterior de hombro?

Es la pérdida de extensibilidad de la parte de atrás del hombro, la cápsula posterior y los rotadores externos, que se traduce en que el brazo gira menos hacia dentro y cruza menos por delante del pecho que el del otro lado. En deportistas de lanzamiento se conoce como déficit de rotación interna glenohumeral.

¿Cómo sé si la tengo?

Tumbado boca arriba con el brazo separado a 90 grados y el codo doblado, deja caer la mano hacia el suelo por delante: es la rotación interna. Si en el hombro que molesta llega bastante menos que en el otro, con una diferencia de más de 15 o 20 grados, hay tensión posterior. La medición fiable la hace el fisioterapeuta fijando la escápula.

¿Duele por sí misma?

No siempre. Muchas personas la tienen sin síntomas. Duele cuando la falta de giro obliga a la cabeza del húmero a desplazarse durante el lanzamiento, la brazada o el gesto por encima de la cabeza, y entonces aparece dolor en la parte posterior o anterior del hombro, pinzamiento al levantar el brazo y molestia al dormir sobre ese lado.

¿Es lo mismo que un hombro congelado?

No. En el hombro congelado se pierde movimiento en todas las direcciones, sobre todo la rotación externa, y también cuando otra persona mueve el brazo. En la tensión posterior se pierde la rotación interna y la aducción horizontal, el resto del movimiento se conserva y no hay dolor nocturno intenso.

¿Cuál es el mejor estiramiento?

Los dos que tienen respaldo son el estiramiento del durmiente, tumbado sobre el hombro afectado con el brazo a 90 grados llevando la mano hacia el suelo, y el estiramiento cruzado, llevando el brazo por delante del pecho con la escápula sujeta contra una pared o el suelo. Lo que los hace funcionar es hacerlos a diario, suaves y mantenidos, no a tirones.

¿Cuánto tarda en corregirse?

La rotación interna suele mejorar en pocas semanas de estiramiento diario y movilización, y el dolor asociado con ella. Lo que cuesta es mantenerla: en quien lanza o nada mucho, el trabajo de flexibilidad posterior pasa a formar parte del calentamiento de forma indefinida.

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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