¿Frío o calor para el dolor de tendón? Qué hace cada uno y cuándo usarlo

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Resumen: Ninguno de los dos cura una tendinopatía: los dos son analgésicos que duran un rato. La regla práctica es calor antes y frío después.

El calor viene bien por la mañana para la rigidez y antes de la actividad porque relaja la musculatura de alrededor; el frío viene bien después de una sesión que ha irritado el tendón, en tandas de 10 a 15 minutos y nunca directo sobre la piel.

Usa el que a ti te alivie, sin esperar que cambie nada en el tendón: eso solo lo hace la carga progresiva.

Fisioterapeuta colocando un vendaje neuromuscular en la espalda de una paciente

Es probablemente la duda más repetida de todas, y arrastra un malentendido de base: la mayoría de la gente aplica frío pensando que desinflama. En una tendinopatía que lleva semanas no hay una inflamación clásica que apagar, así que el frío no está haciendo eso. Lo que hace, igual que el calor, es bajar el dolor durante un rato.

Eso no los convierte en inútiles: gestionar el síntoma tiene su valor. Solo conviene saber para qué sirve cada uno y, sobre todo, qué no van a hacer. El tratamiento que cambia el tendón está en la guía del tratamiento de las tendinopatías.

Por qué el hielo no "desinflama" un tendón

Cuando se empezaron a analizar tendones dolorosos crónicos, no aparecieron las células inflamatorias que todo el mundo daba por supuestas, sino colágeno desorganizado, más agua y más vasos y nervios de lo normal. Por eso el término correcto es tendinopatía y no tendinitis, y lo explico con detalle en qué es una tendinitis y por qué duele el tendón.

El frío sí reduce la temperatura local y la sensibilidad de la zona, y ese efecto analgésico es real aunque dure poco. Lo que no hace es revertir nada de lo que le pasa al tejido.

La regla práctica: calor antes, frío después

CalorFrío
Qué haceRelaja la musculatura de alrededor, baja la sensación de rigidez y da confortBaja la sensibilidad local y calma la irritación tras el esfuerzo
Cuándo usarloPor la mañana con la rigidez, y antes de moverte o de entrenarDespués de una sesión o una jornada que haya irritado el tendón
Cuánto15 a 20 minutos10 a 15 minutos
CómoManta eléctrica, saco de semillas o ducha calienteBolsa de hielo o gel, siempre con un paño entre medias
Qué no esperarQue cure el tendónQue desinflame o acelere la recuperación

Puedes elegir la opción que te alivie. Si el frío te resulta desagradable y el calor te sienta bien después de entrenar, puedes usar calor, respetando las precauciones de aplicación descritas más abajo.

Cómo aplicarlos sin hacerte daño

  • Nunca hielo directo sobre la piel. Siempre un paño fino entre medias. En zonas donde el tendón está justo debajo de la piel (Aquiles, codo, rótula) las quemaduras por frío son más frecuentes de lo que parece.
  • De 10 a 15 minutos por aplicación. Más tiempo no alivia más.
  • Deja al menos una hora entre aplicaciones si repites.
  • Retira si aparece dolor punzante, la piel se pone muy blanca o pierdes sensibilidad.
  • Consulta antes si tienes alteraciones de la sensibilidad, problemas circulatorios o la piel dañada en la zona: si no notas bien la temperatura, no puedes darte cuenta de que te estás quemando.

¿Y las cremas, los geles y el vendaje?

  • Cremas de efecto frío o calor. Generan una sensación térmica en la piel que compite con la señal de dolor. El alivio es real para mucha gente y dura un rato. No llegan al tendón.
  • Antiinflamatorios en gel. Tienen algo más de recorrido y pueden ayudar en picos de dolor, con menos efectos generales que la pastilla. Siguen siendo analgesia.
  • Vendaje neuromuscular. Puede dar confort y sensación de sostén. No cambia la carga que recibe el tendón de forma relevante.
  • Antiinflamatorios por boca. Útiles puntualmente y pautados por tu médico. Su uso prolongado puede interferir en la adaptación del tejido, así que no son el plan.

En la clínica, cuando el tendón está muy sensible, usamos radiofrecuencia en Barcelona y radiofrecuencia en Madrid con la misma lógica: bajar el dolor lo suficiente para que puedas hacer el ejercicio ese mismo día. La diferencia con el hielo de casa es la potencia del efecto, no el concepto.

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Lo que sí cambia el tendón

La carga progresiva es la base para mejorar la capacidad del tendón. El frío, el calor, las cremas y los vendajes pueden aliviar los síntomas mientras sigues ese programa.

Si aún no has empezado, el punto de entrada cuando el tendón está muy irritable son los ejercicios isométricos, y el trabajo que sube el techo está en carga lenta y pesada o excéntricos.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Poner hielo esperando que desinflame el tendónUsarlo como analgésico de efecto corto, sin esperar efecto sobre el tejido
Aplicar hielo directo sobre la pielSiempre con un paño fino entre medias
Tener el hielo 30 o 40 minutosDe 10 a 15 minutos por aplicación
Evitar el calor "porque está inflamado"Probarlo: en tendinopatías crónicas suele sentar bien antes de moverse
Basar todo el tratamiento en cremas y gelesEmpezar el programa de carga progresiva
Aplicar frío o calor con la sensibilidad alteradaConsultar antes: no notar la temperatura es riesgo de quemadura

Mi opinión como fisioterapeuta

Cuando un paciente ha utilizado hielo durante meses y sigue con molestias, revisamos qué actividad tolera y si necesita incorporar o ajustar el ejercicio. Las medidas de alivio y el programa de carga cumplen funciones complementarias.

La elección entre frío y calor puede adaptarse al alivio que notes. Si el calor por la mañana facilita los primeros pasos o el frío tras entrenar mejora el descanso, pueden ser útiles dentro de las precauciones de aplicación. Estas medidas se combinan con el programa de carga progresiva.

Puedes pedir valoración de fisioterapia en Barcelona o de fisioterapia en Madrid.

Preguntas frecuentes

¿El hielo desinflama la tendinitis?

No, porque en la mayoría de las tendinopatías que llevan semanas no hay una inflamación clásica que apagar: hay colágeno desorganizado. El frío funciona como analgésico local, reduciendo la sensibilidad de la zona durante un rato. Que te alivie es motivo suficiente para usarlo, pero no está desinflamando nada.

¿Entonces frío o calor?

El que te alivie. Como regla práctica: calor antes de moverte, por la mañana o antes de la actividad, porque baja la sensación de rigidez y relaja la musculatura que trabaja de más alrededor del tendón; y frío después, si una sesión o una jornada larga te ha dejado el tendón irritado.

¿Cuántos minutos y cuántas veces al día?

De 10 a 15 minutos por aplicación, con la piel protegida por un paño, y puedes repetir varias veces al día dejando al menos una hora entre aplicaciones. Más tiempo no alivia más y sí aumenta el riesgo de quemadura por frío.

¿Puedo poner hielo directamente sobre la piel?

No. Siempre con un paño fino entre el hielo y la piel, y retirando si aparece dolor punzante o la piel se pone muy blanca. Las quemaduras por frío en zonas donde el tendón está justo bajo la piel, como el Aquiles o el codo, son más frecuentes de lo que parece.

¿Sirven las cremas de efecto frío o calor?

Dan una sensación térmica en la piel que distrae del dolor, y para muchas personas eso es un alivio real durante un rato. No penetran hasta el tendón ni cambian su estructura. Como recurso sintomático están bien; como tratamiento, no.

¿Y los antiinflamatorios en gel?

Tienen algo más de recorrido que una crema de sensación térmica y pueden ayudar en picos de dolor, con menos efectos generales que la pastilla. Aun así, siguen siendo analgesia: no tratan la causa ni sustituyen al programa de carga.

¿Hay alguien que no deba usar frío o calor?

Sí. Con alteraciones de la sensibilidad (neuropatía diabética, por ejemplo), problemas circulatorios, heridas o piel dañada en la zona, hay que consultar antes: si no notas bien la temperatura, no puedes darte cuenta de que te estás quemando.

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 571 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 284 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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