Trocanteritis: frío o calor, y por qué la manta eléctrica casi nunca funciona

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: Ni el frío ni el calor curan una trocanteritis: los dos son analgésicos y se eligen por lo que te alivia, no por un calendario.

El calor suave rinde más para la rigidez de la mañana y antes de los ejercicios, y el frío para los días en que la zona está encendida; la manta eléctrica calienta la piel y no llega al tendón glúteo.

Si el dolor lateral es constante, no cambia con la postura o va con fiebre, deja de ser cuestión de frío o calor y hay que valorarlo.

Trocanteritis, frío o calor: fisioterapeuta palpando el trocánter mayor en el lateral de la cadera de una paciente

La escena se repite cada semana en consulta: llevas meses con dolor en el lateral de la cadera, te has comprado una manta eléctrica, alternas con una bolsa de gel del congelador y sigues sin saber cuál te conviene. Alguien te dijo frío las primeras 72 horas y luego calor, pero tu dolor no empezó hace 72 horas.

Te doy la respuesta primero: ni el frío ni el calor curan una trocanteritis, los dos son analgésicos y se eligen por lo que te alivia a ti. Lo que sí cambia las cosas es cuándo usas cada uno, en qué postura lo aplicas y por qué la manta eléctrica, en esta cadera, se queda a medio camino.

Qué hace cada uno en el lateral de la cadera

El frío baja un rato la sensibilidad de la zona y va bien cuando la cadera está irritada tras un día exigente. El calor relaja la musculatura de alrededor y hace más llevadero el primer movimiento del día. Como ninguno de los dos llega a cambiar el tendón, la elección no la marca un calendario: elige el que te deje moverte mejor en la hora siguiente.

MomentoQué elegir y por qué
Rigidez al levantarte de la cama o de la sillaCalor suave de 10 a 15 minutos: hace menos brusco el primer movimiento
Justo antes de tus ejercicios pautadosCalor: llegas menos rígido y sueles tolerar mejor las primeras series
Tras un día largo de pie, de andar mucho o de escalerasFrío de 10 a 15 minutos: con la zona encendida rinde más como analgésico
La zona está caliente al tacto y el dolor ha subido de golpeFrío, y ese día sin insistir con estiramientos
El dolor te despierta al girarte en la camaAntes que la temperatura, cambiar la postura: si aun así molesta, frío corto

Por qué la regla de las 72 horas no sirve aquí

Ese esquema (frío tres días y después calor) viene de las lesiones agudas: te tuerces un tobillo, hay un tejido que acaba de romperse y se hincha, y ahí el frío tiene su papel. La trocanteritis casi nunca es eso. Lo que hoy llamamos trocanteritis suele ser una tendinopatía de los glúteos medio y menor en su inserción sobre el trocánter mayor: un tendón que lleva meses recibiendo mucha compresión y poca carga útil.

Que en la ecografía o en la resonancia aparezca líquido en la bursa no cambia el fondo del asunto: esa reacción acompaña al problema del tendón mucho más a menudo de lo que lo origina, y lo tienes entero en la ficha de la bursitis trocantérica. No hay fase aguda que apagar, hay un tejido al que devolverle la carga. Si quieres el detalle de qué le hace cada temperatura a un tendón, lo desarrollo en frío o calor para el dolor de tendón.

Cuándo el frío ayuda

El frío es un analgésico local, barato y seguro si se usa bien. Enfría la piel, reduce durante un rato la señal que llega desde la zona y calma ese latido de después de andar mucho o de estar demasiado tiempo de pie. Para eso, adelante.

Lo que no hace es revertir los cambios del tendón. El frío compra unas horas de calma, no repara nada. Un detalle propio de esta zona: el trocánter es hueso casi a flor de piel y en muchas personas tiene poco tejido por encima, así que se enfría antes que un muslo y las lesiones por frío son más fáciles. Un paño fino de por medio, siempre.

Cuándo el calor es la mejor opción

El calor gana en los cuadros que llevan tiempo, que son la mayoría de los que veo. Relaja la musculatura que rodea la cadera y baja esa rigidez de la primera hora de la mañana o del primer paso al levantarte de la silla. Aplicado antes de los ejercicios, mucha gente tolera bastante mejor la sesión.

Es además lo que casi todo el mundo busca por instinto, y el instinto no va desencaminado. El problema no es el calor: es el aparato con el que se aplica y la postura en la que se aplica.

Por qué la manta eléctrica casi nunca funciona

Una manta eléctrica, una bolsa de semillas o una esterilla caliente son calor superficial: calientan la piel y la grasa que hay justo debajo, y ahí se quedan. El tendón glúteo que te duele está por debajo de esa capa y de la fascia que recorre el lateral del muslo. Notas la piel muy caliente y muy agradable, y el tejido que da el problema apenas se entera.

Añade la trampa de siempre: la manta se usa tumbado, y mucha gente se tumba justo sobre el lado que duele. La compresión del trocánter contra el colchón irrita más de lo que el calor alivia. Y el uso prolongado noche tras noche deja a veces unas manchas reticuladas en la piel que después tardan mucho en irse.

El calor que sí alcanza esa profundidad no sale de una manta, sale de equipos que lo generan dentro del propio tejido. Ahí hay que explorar antes qué estructura duele y después dosificar potencia y tiempo, y eso ya no es cosa de casa: es lo que hacemos con la radiofrecuencia en Barcelona y en Madrid cuando el dolor no deja avanzar con los ejercicios. La radiofrecuencia abre la ventana, el que cura es el ejercicio.

Cómo aplicarlos sin hacerte daño

  • Tiempo: de 10 a 15 minutos, sin pasar de 20 en ninguno de los dos.
  • Barrera: nunca hielo ni gel congelado directo sobre la piel. Un paño fino basta.
  • Postura: boca arriba, o del lado que no duele con una almohada entre las rodillas. Nunca sobre la cadera dolorida.
  • No te duermas encima de la fuente de calor ni de la bolsa de frío: dormido dejas de notar el aviso de la piel, y así es como aparecen las quemaduras por calor mantenido.
  • Consulta antes si tienes la sensibilidad alterada en esa pierna, diabetes con afectación de los nervios o problemas de circulación.

Y una menos conocida: aprovechar el calor para estirar cruzando la pierna por delante suele salir mal, porque esa postura es justo la que aplasta el tendón contra el hueso.

La noche, que es cuando más se busca el calor

El dolor lateral de cadera tiene un momento estrella: girarte en la cama de madrugada. Antes de recurrir a la manta, prueba lo que descarga esa inserción: dormir sobre el lado bueno con una almohada gruesa entre rodillas y tobillos, para que la pierna de arriba no cruce la línea del cuerpo, o boca arriba con un cojín bajo las rodillas.

Si aun así te despierta, el frío corto rinde más que el calor, porque el calor se disipa enseguida y la postura sigue ahí el resto de la noche. Lo tienes desarrollado en dolor de cadera al dormir de lado.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • Dolor lateral constante que no cambia al cambiar de postura, con fiebre, pérdida de peso sin explicación o antecedente de cáncer.
  • Lateral de la cadera caliente, rojo e hinchado con fiebre o malestar general.
  • No poder apoyar la pierna tras una caída o un golpe sobre el trocánter.
  • Pantorrilla hinchada, caliente y dolorida, con o sin dificultad para respirar.
  • Manchas reticuladas, ampollas o pérdida de sensibilidad donde vienes aplicando calor o frío.

Con cualquiera de estas, la pregunta del frío o el calor pasa a segundo plano.

Lo que sí cambia una trocanteritis

Dos cosas, y ninguna es una temperatura. La primera, quitar compresión: cómo duermes, cómo te sientas, cómo te apoyas de pie (el clásico descansar cargando todo el peso sobre una cadera), cruzar las piernas y los estiramientos que llevan la rodilla hacia el lado contrario. La segunda, cargar el tendón de forma progresiva, desde isométricos bien tolerados hasta fuerza real de glúteo. Ese es el tratamiento, y lo tienes fase por fase en la guía de tendinopatía glútea.

Los plazos: esto se cuenta en meses. Con un plan bien llevado lo habitual es notar cambios en las primeras 6 a 12 semanas y seguir ganando después. Si llevas medio año alternando hielo y manta sin plan de carga detrás, el problema no ha sido la temperatura.

Si quieres que alguien explore esa cadera, confirme qué estructura duele y te ponga dosis concretas, lo hacemos en fisioterapia en Barcelona (Eixample y Gràcia) y en fisioterapia en Madrid (Barrio de Salamanca).

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Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Contar 72 horas de hielo porque lo has leído en internetElegir por lo que te alivia hoy: en un dolor de semanas no hay fase aguda que apagar
Dormirte con la manta eléctrica puesta sobre la caderaCalor de 10 a 15 minutos antes de acostarte y retirarlo antes de dormir
Aplicar el calor tumbado sobre el lado que dueleHacerlo boca arriba o del lado bueno, con una almohada entre las rodillas
Aprovechar el calor para estirar cruzando la pierna por delanteCambiar ese estiramiento por isométricos de glúteo, que suelen tolerarse bien y no comprimen la inserción
Usar el frío o el calor como tratamiento y no hacer nada másUsarlos para poder hacer la carga progresiva, que es lo que cambia el tendón

Mi opinión como fisioterapeuta

Casi nadie llega preguntando por la carga: se llega preguntando por la temperatura, y muchas veces con la manta eléctrica ya comprada. No le digo a nadie que la tire. Le pido dos cambios que valen más que elegir bando: usarla diez minutos antes de los ejercicios en vez de una hora en el sofá, y dejar de dormir con ella encima de la cadera que duele.

Mi criterio con esta cadera es ese: la temperatura entra en el plan como puerta de entrada al movimiento, no como tratamiento. Si el hielo te calma la noche, hielo. Si el calor te desatasca la mañana, calor. Lo que no haría es dedicar tres meses a esa decisión mientras el glúteo sigue sin entrenar, porque ese es justo el punto en el que suele llegar la gente después de medio año perdido.

Preguntas frecuentes sobre el frío y el calor en la trocanteritis

¿Qué es mejor para la trocanteritis, frío o calor?

Depende del momento, no del calendario. En un dolor lateral de cadera que lleva semanas, el calor suave va mejor para la rigidez de la mañana y antes de los ejercicios, y el frío para los días en que la zona está encendida. Ninguno repara el tendón: los dos son analgésicos.

¿Cuántos días hay que poner hielo en una trocanteritis?

La regla de las 72 horas viene de las lesiones agudas y no encaja en una trocanteritis que lleva meses: aquí no hay fase aguda que apagar. Usa el frío los días que te alivie, de 10 a 15 minutos, y no lo conviertas en el tratamiento.

¿Puedo dormir con una manta eléctrica sobre la cadera?

No es buena idea. Dormido dejas de notar el aviso de la piel, y el calor mantenido toda la noche es la vía habitual de acabar con una quemadura o con manchas reticuladas. Además, si te tumbas sobre el lado que duele, comprimes justo el tendón que quieres calmar. Mejor de 10 a 15 minutos antes de acostarte y dormir del lado bueno con una almohada entre las rodillas.

¿El calor inflama más la trocanteritis?

En un dolor de semanas o meses, el calor suave no suele empeorar nada y a mucha gente le alivia. Otra cosa es un golpe reciente en el lateral de la cadera, o una zona caliente, roja e hinchada con fiebre: ahí no se aplica calor y hay que consultar.

Si en la ecografía me han visto líquido en la bursa, ¿toca frío?

Que aparezca líquido en la bursa no convierte esto en una inflamación que se apague con hielo: lo más habitual es que la bursa reaccione al problema del tendón que tiene al lado. El frío te aliviará un rato, igual que cualquier otro día malo, y ahí se acaba su papel. Lo de fondo sigue siendo quitar compresión y cargar el tendón de forma progresiva.

¿Cuánto tarda en quitarse el dolor de una trocanteritis?

Se cuenta en meses, no en días. Con carga progresiva y quitando compresión (dormir sobre ese lado, cruzar las piernas, cargar todo el peso en una cadera) lo habitual es notar cambios en las primeras 6 a 12 semanas. Los casos de años tardan más.

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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