Qué no hacer con pubalgia: los abdominales y el estiramiento que la mantienen

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: Con pubalgia hay tres gestos que la mantienen: estirar los aductores buscando alivio, los abdominales clásicos de flexión y torsión, y seguir esprintando y chutando con dolor.

El extremo contrario tampoco funciona: el reposo absoluto durante semanas resta justo la fuerza que la ingle necesita y el dolor vuelve en el primer entrenamiento.

La salida es una progresión de fuerza bien dosificada que empieza por isométricos; y si notas un bulto en la ingle, fiebre o un dolor nocturno que no cambia con la postura, consulta al médico sin esperar.

Qué no hacer con pubalgia: futbolista a punto de golpear el balón en el campo

Dos meses parado, la ingle por fin tranquila, y en el primer entrenamiento el pinchazo de siempre al chutar. La pubalgia tiene una trampa: lo que el cuerpo te pide hacer para aliviarla es justo lo que la mantiene.

Aquí no vamos a repetir qué es, cómo se diagnostica ni su tratamiento completo: todo eso lo tienes en la guía de la pubalgia. Vamos a responder solo a lo que nos preguntas en consulta cuando llevas semanas dando vueltas: qué gestos la empeoran, cuáles puedes mantener y qué hacer en su lugar.

Por qué lo que te pide el cuerpo es justo lo que la mantiene

La pubalgia es, en la mayoría de deportistas, un problema de carga: la zona del pubis donde se anclan los aductores y la musculatura abdominal recibe más tracción de la que puede tolerar, entrenamiento tras entrenamiento, y acaba irritada. Esa irritación produce una sensación de tensión en la ingle, y de ahí nace el instinto de estirar. También da la impresión de que "falta abdomen", y de ahí salen las tandas de abdominales por tu cuenta. Las dos respuestas cargan exactamente el punto que se está quejando.

Quédate con la idea que ordena todo lo demás: la pubalgia no mejora quitando tensión, sino ganando tolerancia a la carga. Cada error de esta guía es una forma de saltarse esa regla.

Estirar los aductores: alivia un minuto y deja la ingle más sensible

Es el error número uno, y el más traicionero porque da alivio inmediato. Al estirar notas que la tensión afloja, así que repites. El problema es que el estiramiento tracciona de la inserción del aductor en el pubis, que es precisamente la estructura irritada: reproduces en el vestuario el mismo gesto que te lesiona en el campo. Horas después, o al día siguiente, la ingle está más sensible, tú lo interpretas como que necesitas estirar más y la rueda sigue girando.

Lo que sí suele calmar es lo contrario: una contracción isométrica suave, por ejemplo apretar un balón entre las rodillas unos segundos, en tandas cortas y sin dolor. A muchos pacientes la contracción mantenida sin movimiento les resulta calmante, y sobre todo no estira la inserción en su punto más sensible.

Los abdominales clásicos: flexión y torsión sobre un pubis irritado

Crunch, sit-ups, giros rusos, elevaciones de piernas. El recto abdominal se ancla en el mismo pubis que los aductores, así que cada flexión de tronco con carga, y sobre todo cada giro contra resistencia, añade tracción y cizalla sobre la zona que intentas curar. La lógica de "me han dicho que es falta de core, pues me hincho a abdominales" es una de las formas más habituales de cronificar una pubalgia.

El trabajo abdominal sí forma parte de la solución, pero en otro formato: isométricos y antirrotación. Planchas bien progresadas, press Pallof y variantes donde el tronco resiste el movimiento en lugar de producirlo. Mientras la ingle esté reactiva, nada de flexionar ni girar el tronco contra resistencia.

Qué no hacer en el campo y en el gimnasio

Estos son los gestos concretos que más veces encontramos detrás de una recaída:

  • Esprintar y arrancar en seco. La aceleración máxima es de las cargas más altas que recibe el aductor. Es de lo último que se reintroduce, no de lo primero.
  • Cambios de dirección cerrados. El recorte con el pie clavado dispara la demanda de la ingle. En los rodajes de vuelta, líneas rectas y curvas amplias.
  • Chutar fuerte, sobre todo con el interior. El golpeo es una aducción explosiva. Los primeros balones se tocan suaves y de cara; el golpeo largo llega al final de la progresión.
  • La máquina de aductores con carga alta. No porque el aductor no deba trabajar, sino porque pasar de cero a apretar la máquina es saltarse todos los escalones intermedios.
  • Estiramientos balísticos en el calentamiento. Los rebotes y las patadas al aire para soltar la ingle combinan estiramiento y velocidad, la mezcla que peor tolera una inserción irritada.
  • Taparlo con antiinflamatorios para llegar al partido. La medicación es terreno de tu médico; usarla para silenciar la ingle el fin de semana solo te permite seguir cargando una zona que pide lo contrario.

El otro extremo: el reposo absoluto tampoco la cura

Después de varias recaídas, muchos deportistas concluyen que la solución es parar del todo, un mes o dos, hasta que no duela nada. El dolor baja porque has quitado la carga. Pero el reposo no le devuelve al aductor ni al abdomen la capacidad que les faltaba: se la resta todavía más. Por eso el guion se repite: semanas tranquilo, vuelta al campo, pinchazo en los primeros entrenamientos.

La alternativa es el reposo relativo: retirar temporalmente los gestos que disparan el dolor (sprint, recortes, golpeo, abdominales de flexión) y mantener todo lo que la ingle tolera, que suele ser mucho: bici, rodaje suave si no duele, fuerza de piernas y tronco en formatos que no la irriten.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Estirar los aductores cada vez que notas tensiónIsométricos suaves de aducción, como apretar un balón entre las rodillas, en tandas cortas y sin dolor
Abdominales de flexión y torsión (crunch, sit-ups, giros rusos)Core isométrico y de antirrotación: planchas progresadas y press Pallof
Seguir esprintando, recortando y chutando aguantando el dolorReposo relativo: retirar esos gestos y mantener la carga que no provoca síntomas
Parar del todo durante semanas y volver cuando ya no dueleSeguir entrenando lo que la ingle tolera y recuperar fuerza antes de volver al campo
Máquina de aductores con carga alta desde el primer díaProgresión: primero isométricos, después fuerza gradual tipo Copenhagen en versiones cortas
Antiinflamatorios por tu cuenta para llegar al partidoConsultar la medicación con tu médico y no usarla para enmascarar el dolor y seguir compitiendo
Volver al 100 % el primer día sin molestiasVuelta escalonada con criterios: fuerza recuperada y gestos de campo sin reacción a las 24 horas

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

No todo dolor de ingle es pubalgia, y algunas de sus imitadoras necesitan médico antes que fisioterapeuta:

  • Un bulto en la ingle que crece al toser o hacer esfuerzos, y más aún si duele de forma aguda o no se reduce al tumbarte: puede ser una hernia inguinal complicada.
  • Fiebre o malestar general acompañando al dolor del pubis: las infecciones de esta zona son raras, pero existen y no esperan.
  • Dolor nocturno constante que no cambia con la postura, o pérdida de peso sin explicación: merece estudio médico antes de seguir con el plan de cargas.
  • En adolescentes, un dolor brusco en la ingle tras un sprint o un chut que impide seguir jugando: puede ser una avulsión, un arrancamiento del hueso en crecimiento, y el manejo cambia por completo. Lo explicamos en la guía de pubalgia en futbolistas adolescentes.
  • Dolor testicular o abdominal intenso: no lo des por incluido en lo de la ingle, consúltalo aparte.

Y si tu dolor no encaja del todo con lo que describimos aquí (es más lateral, más glúteo o baja por la pierna), échale un vistazo al resto de guías de dolor de cadera.

Qué hacer en su lugar: la progresión que la ingle sí tolera

La salida de la pubalgia es siempre la misma escalera, aunque cada uno la suba a su ritmo:

  1. Calmar sin apagar: isométricos de aducción y de abdomen en posiciones cómodas, y toda la actividad que no provoque dolor.
  2. Ganar fuerza: progresión de aductores (con el ejercicio de Copenhagen en versiones cortas como referencia), glúteo y core de antirrotación, subiendo carga solo si la ingle responde bien a las 24 horas.
  3. Volver al gesto: carrera progresiva, después curvas y cambios de dirección amplios, después recortes y golpeo, y al final el sprint y la competición.

El orden es el mismo para todos; la dosis, no. Y ese es el límite de cualquier guía: la carga exacta que tolera tu ingle hoy hay que ajustarla a tu caso, ir viendo cómo responde y decidir con criterios cada salto de fase. Ese trabajo de pautar y revisar la progresión es el que hacemos en nuestra fisioterapia deportiva en Barcelona y en Madrid, con el ejercicio terapéutico como columna del tratamiento y las técnicas de camilla, como la terapia manual o la punción seca, de apoyo cuando hacen falta.

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¿Cuánto tiempo sin esprintar, chutar ni hacer abdominales?

Depende sobre todo de cuánto tiempo lleve irritada la ingle. En cuadros recientes y bien manejados, el golpeo y el sprint empiezan a reintroducirse en la segunda mitad de un proceso que suele moverse entre 6 y 12 semanas. En pubalgias que llevan meses de evolución, el horizonte realista se estira a 3 a 6 meses, a veces más si ha habido muchas recaídas. Son rangos orientativos: el calendario real lo marcan los criterios, no las fechas.

Los tres que usamos como referencia: que la aducción contra resistencia sea fuerte y no duela, que la presión sobre el pubis haya dejado de ser dolorosa y que cada gesto nuevo de campo pase la prueba de las 24 horas sin reacción. Cuando esas tres cosas se cumplen, los abdominales dinámicos y el golpeo fuerte vuelven de forma progresiva, no de golpe.

Mi opinión como fisioterapeuta

La pubalgia es de las lesiones que más veces se cronifican por exceso de iniciativa, no por dejadez. El deportista que la sufre suele ser cumplidor: estira a diario, hace sus abdominales, aguanta el dolor entrenando. Y en consulta la mitad del trabajo inicial es quitarle deberes, no ponerle más. Cuando retiramos el estiramiento y la flexión de tronco, metemos isométricos y ordenamos la carga, la ingle suele empezar a responder en pocas semanas. Si llevas más de un mes en el bucle de parar y recaer, deja de improvisar: pide una valoración de fisioterapia en Barcelona o de fisioterapia en Madrid y sal del bucle con un plan medido.

Preguntas frecuentes sobre qué no hacer con pubalgia

¿Es bueno estirar con pubalgia?

Los aductores no: el estiramiento tracciona de la inserción irritada en el pubis, da un alivio breve y suele dejar la ingle más sensible al día siguiente. Puedes movilizar caderas y columna sin dolor, pero la sensación de tensión en la ingle se maneja mejor con isométricos suaves que estirando.

¿Puedo seguir entrenando o jugando con pubalgia?

Parar del todo casi nunca es necesario, pero seguir compitiendo con dolor suele alargar el problema. Lo razonable es un reposo relativo: retirar temporalmente el sprint, los recortes y el golpeo fuerte, y mantener rodaje suave, bici y fuerza que no provoquen síntomas, con la carga ajustada por un profesional.

¿Es bueno andar con pubalgia?

Sí, en general caminar por llano se tolera bien y ayuda a no perder condición mientras te recuperas. Si andar a paso normal ya te despierta el dolor en la ingle, es señal de un cuadro más irritado de lo habitual y conviene valorarlo antes de seguir sumando carga.

¿Qué abdominales puedo hacer si tengo pubalgia?

Trabajo isométrico y de antirrotación: planchas frontales y laterales bien progresadas y ejercicios tipo press Pallof. Evita mientras haya síntomas los abdominales de flexión y giro, como crunch, sit-ups o giros rusos, porque traccionan del pubis. Los dinámicos se reintroducen al final, cuando la ingle ya tolera carga.

¿Cuánto tiempo tengo que estar sin esprintar ni chutar?

En cuadros recientes, el sprint y el golpeo suelen reintroducirse en la segunda mitad de un proceso que va de 6 a 12 semanas; si la pubalgia lleva meses de evolución, la vuelta completa se mueve entre 3 y 6 meses. Los abdominales de flexión y giro son de lo último que se recupera. Manda la respuesta de la ingle a la carga, no el calendario.

¿El reposo cura la pubalgia?

El reposo baja el dolor porque retira la carga, pero no corrige el déficit de fuerza y tolerancia que mantiene la pubalgia, así que el dolor suele volver al retomar el deporte. Lo que cambia el pronóstico es la progresión de fuerza de aductores y abdomen, con el reposo relativo solo como primer escalón.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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