
Si tu bebé lleva tres semanas con mocos que suenan en el pecho, duerme a ratos, come peor o tose por la noche, pueden surgir dudas sobre el papel de la fisioterapia respiratoria.
Esta guía explica las indicaciones y los límites de la fisioterapia respiratoria en bebés. Qué es la fisioterapia respiratoria en un bebé, qué técnicas se usan, para qué hay evidencia y para qué no, cuándo no debe hacerse y cómo es una sesión. También puedes consultar las guías de tos y mocos, cómo sacar los mocos, infecciones de repetición, después de la bronquiolitis y respiración por la boca.
Qué es la fisioterapia respiratoria en un bebé
Es el conjunto de técnicas manuales que ayudan a movilizar y expulsar las secreciones de la vía aérea y a mejorar la mecánica de la respiración. En un bebé todo es pasivo: el fisioterapeuta usa sus manos sobre el tórax y el abdomen para modificar el flujo de aire y llevar el moco desde los bronquios pequeños hasta donde la tos puede sacarlo, y limpia la nariz, que en un lactante es la mitad del problema.
Por qué un bebé acumula más secreciones que un adulto: respira casi solo por la nariz, tiene la vía aérea muy estrecha (un poco de moco reduce mucho el paso), tose peor y produce más secreciones en proporción. Y se resfría mucho: seis a ocho infecciones de vías altas al año es lo normal en los primeros años, y más si va a la guardería, como explicamos en la guía de infecciones respiratorias de repetición.
Las técnicas que se usan
- Espiración lenta prolongada. Con el bebé tumbado, las manos del fisioterapeuta acompañan el final de la espiración sobre el tórax y el abdomen, de forma lenta y progresiva, para desplazar el moco de los bronquios medios hacia los grandes. Es la técnica central en el lactante.
- Tos provocada. Una presión breve sobre la tráquea, en la base del cuello, al final de la inspiración, que desencadena la tos y expulsa lo que la técnica anterior ha subido. El bebé no sabe toser a demanda; se le provoca.
- Desobstrucción rinofaríngea retrógrada. Se aprovecha la inspiración para arrastrar hacia atrás las secreciones de la nariz y la garganta, combinada con el lavado nasal con suero. Es la parte de la nariz.
- Drenaje autógeno asistido en bebés mayores y niños pequeños: se modula el volumen de aire con las manos para movilizar el moco a distintos niveles.
- Ejercicios activos a partir de los 3 o 4 años: soplar, inflar, respirar con el abdomen, jugar con la espiración. Desde los 6, técnicas que el niño aprende y hace solo.
Lo que ya no se usa en bebés: la percusión (palmadas), la vibración y el drenaje postural con la cabeza abajo. La evidencia dice que no aportan y en algunos cuadros perjudican, y volvemos sobre ello en el apartado siguiente.
Qué dice la evidencia: para qué sí y para qué no
El punto más importante de esta guía es la bronquiolitis aguda, que es cuando más se pide y donde más importa elegir bien la técnica. La revisión Cochrane de 2023, con 17 ensayos y 1.679 bebés de menos de 2 años, concluye:
- Las técnicas convencionales (percusión, vibración, drenaje postural) no cambian la gravedad ni ningún otro resultado, con certeza alta.
- Las técnicas de espiración forzada no mejoran el estado del bebé y pueden causar efectos adversos graves, con certeza alta.
- La espiración lenta pasiva podría dar una mejoría leve o moderada de la gravedad en bebés hospitalizados con bronquiolitis moderada, con certeza baja, y sin beneficio claro en la grave ni en la que se trata fuera del hospital.
Por eso, en la bronquiolitis trabajamos solo con espiración lenta, tos provocada y limpieza nasal, y solo en un bebé sin dificultad respiratoria: la percusión, la vibración y la espiración forzada quedan fuera. Un bebé con bronquiolitis necesita además control pediátrico, lavados nasales, tomas fraccionadas y vigilancia de los signos de alarma; si respira con dificultad, acude a urgencias en lugar de a la consulta de fisioterapia. Se atiende en nuestra consulta de fisioterapia respiratoria pediátrica en Barcelona, solo en Gràcia, y la guía de después de la bronquiolitis explica qué queda cuando el episodio ha pasado.
Dónde la fisioterapia respiratoria tiene sentido en un bebé o un niño pequeño:
- El moco que se queda semanas después de un catarro o de una bronquiolitis, en un bebé que ya está bien pero sigue con ruido en el pecho, tos húmeda y tomas o sueño peores.
- Las atelectasias (zonas de pulmón que se cierran por un tapón de moco), que suelen tratarse en el hospital y que el pediatra deriva.
- Las enfermedades con exceso de secreciones: fibrosis quística, discinesia ciliar, bronquiectasias, enfermedades neuromusculares. Son programas de larga duración dirigidos por el neumólogo pediátrico, y la fisioterapia de consulta es una pieza dentro de ellos, no el centro.
- Las alteraciones del patrón respiratorio: el niño que respira por la boca, con el pecho alto, que no sabe usar el abdomen; lo explicamos en la guía del patrón respiratorio.
Cuándo no debe hacerse
- Cuando el bebé tiene dificultad para respirar: respiración muy rápida, se le marcan las costillas, aletea la nariz, hace ruido al respirar, tiene los labios azulados o está muy adormilado. Requiere atención en urgencias; no debe acudir a una sesión de fisioterapia.
- Con fiebre alta y malestar, o en las dos horas siguientes a una toma, por el riesgo de vómito.
- Si hay sospecha de neumonía sin diagnosticar, un traumatismo torácico o cualquier cuadro que el pediatra no haya visto antes.
Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar
- Respira muy deprisa (más de 50 o 60 veces por minuto en un lactante), con las costillas marcadas o hundiendo el pecho.
- Hace pausas al respirar, tiene los labios o la piel azulados o grises, o hace quejido con cada respiración.
- Rechaza las tomas, moja muchos menos pañales de lo habitual o está muy decaído y cuesta despertarle.
- Fiebre en un bebé de menos de 3 meses, o fiebre que dura más de 3 días en uno mayor.
- Mocos con sangre, tos que no deja respirar, o empeoramiento brusco después de días de mejoría.
Cómo es una sesión con un bebé
Empezamos por escucharos y por auscultar: dónde suena el moco, cómo respira, cómo tose, cómo está en general. Si el bebé tiene fiebre, dificultad respiratoria o acaba de comer, la sesión no se hace ese día y se explica por qué. Con el bebé tumbado, se hace la limpieza nasal con suero, la espiración lenta acompañada con las manos y, cuando el moco sube, la tos provocada. Suele durar entre 20 y 30 minutos. Es normal que llore, sobre todo al toser; no es normal que le duela.
Antes de terminar os enseñamos lo que hacéis en casa, que es la parte que marca la diferencia: el lavado nasal bien hecho, las posturas para dormir y comer, cuánto líquido, y qué observar. Lo hacemos en la consulta de fisioterapia respiratoria pediátrica en Barcelona, en nuestra clínica de Gràcia, siempre con la indicación o el acuerdo del pediatra.
Lo que puedes hacer en casa
- Lavados nasales con suero antes de las tomas y del sueño cuando hay obstrucción; paso a paso en la guía de cómo sacar los mocos a un bebé.
- Líquido: ofrecer el pecho o el biberón con más frecuencia y en menos cantidad.
- Postura: en brazos, semiincorporado, para dormir siempre boca arriba y con el colchón plano.
- Ambiente: sin humo, ventilado, sin calefacción excesiva.
- Nada de jarabes para la tos o el moco por tu cuenta: en bebés no están recomendados y algunos están contraindicados. Lo que se dé, lo indica el pediatra.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Aplicar técnicas no indicadas durante la bronquiolitis | Control pediátrico, lavados y vigilancia; valorar la fisioterapia según el estado del bebé y las técnicas indicadas |
| Dar palmadas en la espalda "para que suelte el moco" | Espiración lenta acompañada y tos provocada; la percusión no aporta en bebés |
| Hacer la sesión justo después de comer | Esperar al menos una hora y media o dos: vomita menos y tose mejor |
| Tratar el pecho y olvidar la nariz | Empezar siempre por la nariz: en un lactante es la mitad del problema |
| Contar las sesiones en vez de mirar al bebé | Se sigue mientras hay moco que sacar y el bebé mejora; se para cuando no hace falta |
Mi opinión como fisioterapeuta
Las indicaciones de la fisioterapia respiratoria en bebés han cambiado con la evidencia disponible: algunas técnicas utilizadas en la bronquiolitis aguda no aportan beneficios.
Sirve para el moco que se queda cuando el bebé ya está bien, para algunas situaciones concretas que deriva el pediatra y para enseñar a las familias a limpiar una nariz y a colocar a un bebé. Y en la fase aguda de una bronquiolitis ayuda poco y solo de una manera: con espiración lenta, en un bebé sin dificultad respiratoria y con el pediatra al tanto. Trabajamos en contacto con pediatría y explicamos qué beneficios y límites tiene cada técnica.
Fuentes
- Roqué-Figuls M, Giné-Garriga M, Granados Rugeles C, Perrotta C, Vilaró J. Chest physiotherapy for acute bronchiolitis in paediatric patients between 0 and 24 months old. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2023;4:CD004873.
- Cruz M, et al. Nasal irrigation with saline solution for pediatric acute upper respiratory infections: a systematic review. Cureus. 2024;16(12):e75464.
- Ruiz Contreras J. Infecciones de repetición en el niño. Pediatría Integral. 2023;XXVII(5):249-256.
Preguntas frecuentes sobre la fisioterapia respiratoria en bebés
¿La fisioterapia respiratoria sirve para la bronquiolitis?
Con matices. La revisión Cochrane de 2023, con 17 ensayos y 1.679 bebés, concluye que las técnicas convencionales de percusión, vibración y drenaje postural no cambian la evolución, que las de espiración forzada no mejoran y pueden causar efectos adversos graves, y que la espiración lenta pasiva podría dar una mejoría leve o moderada en la bronquiolitis moderada, con certeza baja. Por eso en la bronquiolitis trabajamos solo con espiración lenta, tos provocada y limpieza nasal, en contacto con el pediatra y nunca en un bebé con dificultad para respirar: en ese caso, acude a urgencias.
¿Duele o es agresiva para el bebé?
No debe doler. Las técnicas que usamos son de espiración lenta, con las manos acompañando el tórax y el abdomen, y de provocación de la tos. El bebé a menudo llora, porque le están manipulando y porque toser molesta, pero no hay golpes ni presiones fuertes. Si una técnica le hace daño, no es la adecuada.
¿A partir de qué edad se puede hacer?
Desde recién nacido, si está indicada y el pediatra está de acuerdo. Lo que cambia con la edad es la técnica: en el bebé todo es pasivo; a partir de los 3 o 4 años el niño ya puede colaborar soplando, y a partir de los 6 aprende ejercicios que hace solo.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Depende de para qué. Un moco residual tras un catarro puede resolverse en una o dos sesiones más las pautas de casa; un niño con una enfermedad respiratoria crónica lleva un programa continuado que dirige su neumólogo. Ningún profesional puede fijar ese número de antemano.
¿Sustituye al tratamiento del pediatra?
Nunca. La fisioterapia respiratoria es un complemento que se hace cuando el pediatra lo considera adecuado, y en ningún caso sustituye a los broncodilatadores, los antibióticos si hacen falta o el control médico. Si el bebé respira con dificultad, necesita atención en urgencias y no una sesión de fisioterapia.
¿Puedo hacer yo las técnicas en casa?
Algunas sí, y es parte del tratamiento: el lavado nasal bien hecho, las posturas que facilitan la respiración y, si os lo enseñamos, la espiración lenta acompañada con las manos. Las técnicas de tos provocada y las instrumentales se quedan en consulta.