
Tras el alta por bronquiolitis, algunos bebés siguen con tos y ruidos respiratorios aunque ya coman y respiren mejor. Es habitual consultar cuánto duran estos síntomas y qué cuidados ayudan.
Esta guía es la de después. Qué plazos son normales tras una bronquiolitis, qué cuidados ayudan en casa, qué signos obligan a volver al médico, qué se sabe sobre las sibilancias que se repiten en los meses siguientes, y en qué momento, con qué evidencia y para qué puede entrar la fisioterapia respiratoria. La fase aguda tiene sus propias reglas, la más importante que solo caben las técnicas de espiración lenta y nunca en un bebé con dificultad respiratoria, y las explicamos en la guía de fisioterapia respiratoria en bebés.
Qué ha pasado en los bronquios
La bronquiolitis es una infección vírica, casi siempre por el virus respiratorio sincitial, de los bronquios más pequeños del bebé. Se inflaman, producen moco y se estrechan, y por eso el bebé respira deprisa, con esfuerzo y con pitos. La fase aguda dura unos días y en la mayoría de los casos se resuelve en casa con lavados nasales, tomas fraccionadas y vigilancia; una parte de los bebés necesita ingreso para oxígeno o alimentación.
Cuando la inflamación baja, los bronquios tardan en limpiarse. Ese moco residual, la tos que lo intenta sacar y una vía aérea que durante semanas reacciona más de la cuenta son la recuperación, y son lo que trata esta guía.
Los plazos normales de la recuperación
Las instrucciones de alta de MedlinePlus dan estas referencias, que coinciden con lo que vemos:
- Sibilancias (los pitos): hasta cinco días.
- Tos y congestión: mejoran despacio durante una a dos semanas, y muchos bebés siguen tosiendo dos o tres semanas.
- Sueño y tomas: hasta una semana en volver a lo habitual.
La tos es lo último en irse, y una tos que va a menos es una tos que está haciendo su trabajo. Lo que no es normal es una tos que a las tres o cuatro semanas sigue igual o va a más, o un bebé que no recupera el apetito ni el sueño.
Señales de alarma: cuándo volver al médico sin esperar
- Vuelve a respirar deprisa (más de 50 o 60 veces por minuto), hunde el pecho, se le marcan las costillas o aletea la nariz.
- Hace pausas al respirar, hace quejido, o tiene los labios o la piel azulados o grises.
- Está muy decaído, apenas se mueve, cuesta despertarle o está flácido.
- Rechaza las tomas o come menos de la mitad, o moja muchos menos pañales.
- Vuelve la fiebre después de días sin ella, o los pitos aumentan en vez de disminuir.
Cuidados en casa mientras se recupera
- Lavados nasales con suero antes de las tomas y del sueño mientras haya obstrucción; el paso a paso está en la guía de cómo sacar los mocos a un bebé.
- Tomas más cortas y frecuentes, incorporado, con pausas si se fatiga. La cantidad total del día importa más que la de cada toma.
- Dormir boca arriba y con el colchón plano; en brazos, incorporado.
- Nada de humo en casa ni en el coche. El humo empeora la recuperación y es un factor sobre el que se puede actuar.
- Manos limpias y evitar el contacto con personas resfriadas: la inmunidad es parcial y puede volver a coger otra.
- Sin jarabes para la tos ni mucolíticos, y sin antibióticos para la tos que no se va: la revisión Cochrane sobre antibióticos para la tos o las sibilancias persistentes tras la bronquiolitis no encontró evidencia que los apoye.
- Ventilar, ambiente sin calor excesivo y, si el pediatra lo ha pautado, la medicación que haya indicado.
Las sibilancias que se repiten en los meses siguientes
Una parte de los bebés que han pasado una bronquiolitis vuelve a tener pitos con los catarros siguientes durante meses o algunos años. Es lo que los pediatras llaman sibilancias recurrentes. Un metaanálisis de 2022 con 38 estudios confirma la relación y señala que el riesgo es mayor cuando la bronquiolitis fue por rinovirus que por virus respiratorio sincitial, y una parte menor de esos niños acaba con diagnóstico de asma, más si hay antecedentes de alergia o eccema.
Lo que eso significa para una familia: que un bebé que ha pasado una bronquiolitis merece que los catarros de ese invierno se vigilen algo más, que se consulte si aparecen pitos, y que sea el pediatra quien decida si hace falta un tratamiento de fondo. No significa que vaya a ser asmático: la mayoría deja de tener sibilancias con los años.
Tratamiento: cuándo entra la fisioterapia respiratoria
Hay que separar dos momentos con claridad.
En la fase aguda, con técnicas manuales suaves adaptadas al bebé, en contacto con el pediatra y nunca si hay dificultad respiratoria: en ese caso, acude a urgencias. Se atiende en nuestra consulta de fisioterapia respiratoria pediátrica en Barcelona, solo en Gràcia.
Después, a veces. Cuando han pasado dos o tres semanas, no hay fiebre ni dificultad respiratoria, pero el bebé sigue con moco que suena, tos húmeda que no baja, tomas cortas y noches malas, hay secreciones que no está sacando por sí mismo. Ahí, con el acuerdo del pediatra, la espiración lenta acompañada con las manos, la tos provocada y una limpieza nasal bien hecha ayudan a vaciar lo que queda, y la familia aprende a mantenerlo. Los ensayos citados estudian la fase aguda. Para el moco residual, esta propuesta se basa en el razonamiento clínico y la experiencia. Por eso son pocas sesiones, se hacen solo si hay moco que sacar y se paran cuando el bebé está limpio. Es lo que hacemos en la consulta de fisioterapia para bebés en Barcelona, solo en nuestra clínica de Gràcia.
Si en vez de un episodio son varios encadenados, la guía de infecciones respiratorias de repetición explica cuándo es normal y cuándo hay que estudiarlo.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Aplicar técnicas no indicadas durante la bronquiolitis | Control pediátrico, lavados y vigilancia; las técnicas se eligen según la fase y la valoración del bebé |
| Pedir antibiótico por la tos que no se va | La tos posterior es vírica y se va sola; el antibiótico solo si el pediatra ve otra infección |
| Dar jarabes para la tos "para que descanse" | Suero en la nariz, líquido y postura; en bebés esos jarabes no están recomendados |
| Volver a los humos o a los ambientes con catarros en cuanto está mejor | Mantener las medidas de prevención todo el invierno: puede volver a cogerla |
| Dar por normal una tos que a las cuatro semanas sigue igual | Consultar: la tos de la recuperación va a menos; la que no baja se mira |
Mi opinión como fisioterapeuta
En la bronquiolitis conviene precisar las indicaciones: en la fase aguda solo tiene sentido la espiración lenta, nunca las palmadas ni la espiración forzada, y un bebé con dificultad para respirar necesita atención en urgencias y no debe recibir una sesión de fisioterapia. Dentro de esos límites, y con el pediatra al tanto, sí ayudamos.
Semanas después, valoramos las secreciones que persisten y enseñamos a la familia pautas de limpieza nasal y postura. Estas pautas no garantizan que se eviten nuevas sibilancias.
Fuentes
- MedlinePlus. Alta tras bronquiolitis. Enciclopedia médica en español.
- Roqué-Figuls M, et al. Chest physiotherapy for acute bronchiolitis in paediatric patients between 0 and 24 months old. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2023;4:CD004873.
- Makrinioti H, et al. The role of respiratory syncytial virus- and rhinovirus-induced bronchiolitis in recurrent wheeze and asthma: a systematic review and meta-analysis. Pediatric Allergy and Immunology. 2022;33(3):e13741.
- McCallum GB, et al. Antibióticos para las sibilancias o la tos persistente después de la bronquiolitis aguda en niños. Cochrane. 2017.
Preguntas frecuentes sobre la recuperación tras la bronquiolitis
¿Cuánto dura la tos después de una bronquiolitis?
Según las instrucciones de alta de MedlinePlus, las sibilancias pueden durar hasta cinco días y la tos y la congestión mejoran despacio a lo largo de una a dos semanas; muchos bebés siguen tosiendo dos o tres semanas. El sueño y las tomas suelen tardar una semana en normalizarse.
¿Le puede volver a dar?
Sí. La inmunidad frente a los virus que la causan es parcial, y un bebé puede pasar más de una bronquiolitis en el mismo invierno, normalmente más leve. Las medidas de prevención (manos, humo, evitar contactos con catarro) siguen valiendo después.
¿Se va a quedar con asma?
No se puede saber en un bebé concreto. Una parte de los bebés que han pasado una bronquiolitis tiene después episodios de sibilancias con los catarros, y una parte menor acaba con asma, más si hay antecedentes de alergia o eccema. La mayoría deja de tener sibilancias con los años. Lo sigue el pediatra.
¿Necesita antibiótico por la tos que no se va?
No. La tos de después de la bronquiolitis es vírica. La revisión Cochrane sobre antibióticos para la tos o las sibilancias persistentes tras la bronquiolitis no encontró evidencia suficiente para usarlos. Si el pediatra sospecha una otitis o una neumonía, es otra cosa.
¿Cuándo puede volver a la guardería?
Cuando no tenga fiebre, coma y respire con normalidad, aunque siga con mocos y algo de tos. Volver con tos residual es normal; volver con dificultad respiratoria, no.
¿Y la fisioterapia durante la bronquiolitis?
Con matices. En la fase aguda la evidencia solo respalda, y con certeza baja, las técnicas de espiración lenta; las palmadas, las vibraciones y la espiración forzada no aportan o pueden dañar. Así es como la tratamos, en contacto con el pediatra y solo en un bebé sin dificultad para respirar. Donde más ayuda es en el moco que se queda semanas después, en un bebé que ya está bien.