Cómo ayudar a tu bebé a sacar los mocos: lavados nasales, posturas y lo que no funciona

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: La forma más eficaz de aliviar a un bebé con mocos es el lavado nasal con suero fisiológico o agua de mar isotónica: entre 1,5 y 2 ml por fosa, con la cabeza girada de lado, por la fosa que queda arriba y sin tapar la otra, antes de las tomas y del sueño.

El aspirador se usa solo después del suero y no más de una o dos veces al día. No sirven los bastoncillos, los vapores mentolados, los descongestionantes ni elevar el colchón.

Si el bebé respira deprisa o con el pecho hundido, tiene fiebre con menos de 3 meses o rechaza las tomas, hay que consultar sin esperar.

Cómo sacar los mocos a un bebé: madre tocando la nariz de su bebé tumbado en el carrito

Tu bebé no puede mamar porque no respira por la nariz. Se despierta cada hora atascado. Los lavados nasales generan dudas sobre la cantidad de suero, la postura y el uso del aspirador. Y en cada fuente lees una cifra distinta de cuántas veces al día se hace un lavado nasal.

Esta guía es el paso a paso: qué necesitas, cómo se hace el lavado según la edad, cuándo, cuánto suero, qué hacer con el aspirador y qué cosas no funcionan o irritan. Es la guía del "cómo"; el "por qué" tiene tantos mocos, cuánto dura un catarro y cuándo consultar está en la guía de tos y mocos en el bebé.

Por qué la nariz es la mitad del problema

Un bebé respira casi solo por la nariz. Cuando se tapa, no puede mamar y respirar a la vez, se despierta al tumbarse y traga aire. Los conductos son tan estrechos que un poco de moco los cierra. Y no sabe sonarse: todo lo que produce o lo traga o se lo sacas tú. Por eso limpiar la nariz es, con diferencia, lo que más alivia a un bebé resfriado, y por eso merece la pena aprender a hacerlo bien.

La evidencia es modesta pero está a favor: una revisión sistemática de 2024 sobre lavados nasales con suero en infecciones respiratorias de vías altas en niños concluye que pueden reducir la gravedad de los síntomas, con un nivel de evidencia 2 y una recomendación de fuerza B. Es lo único, junto con el líquido y la postura, que tiene ese respaldo en un catarro.

Qué necesitas

  • Suero fisiológico en monodosis de 5 ml, o agua de mar isotónica en spray para bebés. Isotónico siempre; nada hipertónico ni con descongestionantes salvo indicación del pediatra.
  • Una jeringa sin aguja de 2 o 5 ml si prefieres controlar la cantidad, o directamente la monodosis.
  • Una gasa o pañuelo de papel para recoger lo que salga.
  • El aspirador nasal, de pera o de tubo, solo para cuando el lavado no basta. Es opcional.

Templar el suero unos segundos en la mano o en agua tibia lo hace menos desagradable. Nunca en el microondas.

El lavado nasal paso a paso

En un bebé pequeño, hasta los 3 meses

  • Túmbale boca arriba con la cabeza girada hacia un lado, o de lado, y sujétale la cabeza con la mano para que no la eche atrás.
  • Pon el suero en la fosa que queda arriba, gota a gota o en un chorro suave: entre 1,5 y 2 ml. El moco saldrá por la otra fosa o por la boca, o se lo tragará. Las tres cosas son normales.
  • Limpia con la gasa lo que salga, gira la cabeza al otro lado y repite en la otra fosa.
  • Incorpórale un momento en brazos para que acabe de expulsar o tragar lo que quede.

A partir de los 3 o 4 meses

  • La misma postura, o sentado en tus rodillas e inclinado hacia delante si ya sostiene bien la cabeza.
  • Se puede usar la jeringa o el spray, siempre por la fosa de arriba y sin tapar nunca la otra: el suero tiene que tener salida.
  • Entre 2 y 5 ml por fosa según el tamaño del niño; más no limpia más.

Cuándo hacerlo

  • Antes de las tomas, para que pueda mamar o tomar el biberón respirando.
  • Antes de dormir, para que no se despierte atascado.
  • Y cuando esté visiblemente tapado. Si respira bien, no hace falta: el lavado alivia, no previene.
  • Al menos una hora y media después de comer, para que no vomite.

El aspirador: cuándo sí y cuándo no

El aspirador saca lo que el lavado ha ablandado y no ha salido. Se usa después del suero, nunca en seco, y con moderación: la Asociación Española de Pediatría recomienda no usarlo más de una o dos veces al día, porque aspirar en exceso irrita la mucosa y hace que produzca más moco. Con la pera, apriétala antes de meter la punta, apoya sin empujar y suelta despacio. Con el de tubo, aspira de forma suave y corta. Lávalo bien después de cada uso.

La mayoría de los bebés se limpian con el lavado solo. Si notas que dependes del aspirador varias veces al día, el problema no es la técnica: es que hay que revisar por qué tiene tanto moco, y la guía de infecciones respiratorias de repetición explica cuándo eso es normal y cuándo no.

Las posturas que ayudan

  • Despierto, en brazos e incorporado, o en el portabebés: el moco cae hacia la garganta y lo traga.
  • Para dormir, boca arriba y con el colchón plano. No se ponen almohadas, cojines ni libros bajo el colchón: no está demostrado que ayuden y no son seguros.
  • Durante las tomas, más incorporado de lo habitual y con pausas si se agobia.

Lo que no funciona o irrita

  • Bastoncillos dentro de la nariz: irritan y empujan el moco hacia dentro. Solo en la entrada, con una gasa húmeda, para las costras.
  • Aspirar sin suero o muchas veces al día.
  • Vapores mentolados, ungüentos, aceites esenciales o vahos: irritan la vía aérea del bebé.
  • Descongestionantes en gotas o spray sin indicación médica: en bebés están contraindicados.
  • Elevar el colchón con lo que sea para dormir.
  • Palmadas en la espalda: no aportan en un bebé.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • Respira muy deprisa, hunde el pecho o se le marcan las costillas al respirar, o aletea la nariz.
  • Labios o piel azulados, pausas al respirar o quejido con cada respiración.
  • Fiebre con menos de 3 meses, o de más de 3 días en un bebé mayor.
  • Rechaza las tomas, moja muchos menos pañales o está muy decaído.
  • Sangra por la nariz al lavarla de forma repetida, o el moco no mejora nada en 10 días y empeora.

Tratamiento: cuándo entra la fisioterapia respiratoria

En el catarro, no: se cura solo y el lavado es lo que alivia. Cuando puede ayudar es cuando el episodio ha pasado y el moco se queda: un bebé sin fiebre desde hace semanas que sigue con el pecho ruidoso, tos húmeda, tomas cortas y noches malas. Ahí, con el acuerdo del pediatra, la limpieza nasal profunda, la espiración lenta acompañada con las manos y la tos provocada sacan lo que él no sabe sacar. Cómo es y para qué sí y para qué no, en la guía de fisioterapia respiratoria en bebés. Es lo que hacemos en la consulta de fisioterapia para bebés en Barcelona, solo en nuestra clínica de Gràcia, y la primera parte de cada sesión es enseñaros a hacer el lavado como lo hacemos nosotros.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Poner dos gotas y esperar que limpieEntre 1,5 y 2 ml por fosa en un bebé, con algo de decisión, y dejar que salga por el otro lado
Tapar la otra fosa "para que entre mejor"Nunca: el suero tiene que tener salida
Usar el aspirador cada vez que suenaDespués del suero y una o dos veces al día como máximo
Lavar la nariz justo después de la tomaEsperar al menos una hora y media; mejor antes de la siguiente toma
Hacerlo despacio para que no lloreRápido, con el bebé bien sujeto y hablándole: protesta menos tiempo

Mi opinión como fisioterapeuta

El lavado nasal es la técnica de fisioterapia respiratoria más útil que existe para un bebé, y la hacen los padres. Conviene revisar la cantidad de suero, la postura y la frecuencia de uso del aspirador para aliviar la obstrucción sin irritar la nariz.

Por eso, en consulta, antes de tocar el pecho de un bebé enseñamos a limpiarle la nariz. La familia aprende pautas para realizar los cuidados en casa.

Fuentes

Preguntas frecuentes sobre los lavados nasales del bebé

¿Cuántas veces al día puedo hacer un lavado nasal?

Las que necesite, que no es un número fijo: cuando la nariz está tapada y le impide comer o dormir, normalmente antes de las tomas y del sueño. Si está despejado, no se hace. Lo que sí conviene limitar es el aspirador, a una o dos veces al día como máximo, como recomienda la Asociación Española de Pediatría.

¿Suero fisiológico o agua de mar?

Cualquiera de los dos, isotónicos. El suero fisiológico en monodosis es el más sencillo y barato; el agua de mar isotónica en spray es cómoda en bebés mayores. Nunca soluciones hipertónicas ni descongestionantes sin indicación del pediatra.

¿Cuánto suero se pone en cada fosa?

En un bebé, entre 1,5 y 2 ml por fosa según la Sociedad Valenciana de Pediatría; en niños mayores se puede subir hasta 5 ml. Más no limpia más: lo que importa es que entre con algo de decisión por un lado y salga por el otro o por la boca.

¿Es normal que llore y se agobie?

Sí, casi todos protestan, y no es señal de que se haga mal. Lo que no debe pasar es que se atragante o que tosa sin parar. Hacerlo rápido, con el bebé bien sujeto y hablándole, es lo que mejor funciona.

¿Y si el moco está en la garganta o en el pecho?

El bebé traga la mayor parte del moco, y el ruido que se oye en el pecho suele ser el de la nariz y la garganta resonando. El lavado nasal alivia también eso. Si semanas después del catarro sigue sonando el pecho con tos húmeda, es cuando puede ayudar la fisioterapia respiratoria.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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