
En la revisión del recién nacido el pediatra notó un chasquido al mover la cadera, o vio un pliegue del muslo distinto de un lado, y pidió una ecografía. O te lo dijeron en el hospital antes de irte a casa: displasia de cadera, arnés de Pavlik, revisiones semanales. Y tu bebé con un armazón de tiras a los pocos días de nacer.
Esta guía explica qué es la displasia del desarrollo de la cadera, cómo se detecta, por qué el arnés funciona tan bien cuando se pone pronto, cuánto dura, qué pasa después y dónde encaja la fisioterapia, que en este cuadro entra al terminar el arnés y no antes. El tratamiento lo lleva el traumatólogo infantil.
¿Qué es la displasia del desarrollo de la cadera?
La cadera es una bola (la cabeza del fémur) dentro de una cavidad (el acetábulo de la pelvis). En la displasia, la cavidad es poco profunda y la bola encaja mal: puede estar en su sitio pero inestable, subluxada (medio fuera) o luxada (fuera). Se llama "del desarrollo" porque no siempre está al nacer: puede aparecer o empeorar en los primeros meses si la cadera no recibe la posición que necesita para formarse.
Según un metaanálisis de 2025 que reunió 22 estudios, afecta a entre el 1 % y el 3 % de los recién nacidos. Y tiene una particularidad que explica todo el tratamiento: en los primeros meses la cavidad se está modelando, y si la cabeza del fémur se mantiene bien centrada en ella, la cavidad se profundiza sola.
Síntomas: cómo se reconoce
En un bebé no duele y muchas veces no se ve. Lo que puede notarse:
- Pliegues asimétricos en los muslos o los glúteos.
- Una pierna que parece más corta, o una rodilla más baja que la otra cuando el bebé está tumbado con las piernas flexionadas.
- Limitación al abrir una cadera: al cambiar el pañal, una pierna se abre menos que la otra.
- Un chasquido al mover la cadera (aunque muchos chasquidos son normales y no significan nada).
- En el niño que ya anda y no se diagnosticó: cojera, andar de puntillas de un lado, o un balanceo al caminar si son las dos.
Causas y factores de riesgo
La cadera del bebé es blanda y muy moldeable, y todo lo que la mantiene forzada en extensión y con las piernas juntas en los últimos meses del embarazo o en los primeros de vida la perjudica. Los factores de riesgo mejor establecidos:
- Presentación de nalgas en el embarazo.
- Ser niña, por la mayor laxitud ligamentosa.
- Antecedentes familiares de displasia.
- Primer embarazo, poco líquido amniótico, gemelos: menos espacio.
- Cuadros de "poco espacio" asociados, como la tortícolis congénita o algunas deformidades del pie: cuando hay uno, se explora la cadera con más atención.
- Después de nacer, envolver al bebé con las piernas estiradas y juntas.
Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar
- Un bebé con factores de riesgo (nalgas, antecedentes, niña) al que no se le ha hecho la ecografía de cadera: hay que pedirla.
- Una pierna que se abre claramente menos que la otra, o pliegues muy asimétricos, sin valorar.
- Con el arnés puesto: el bebé no mueve una pierna, o la tiene pálida, fría o hinchada, o hay rojeces o heridas en la piel.
- Un arnés que se ha aflojado, mojado o descolocado.
- Un niño que empieza a andar con cojera o de puntillas de un solo lado.
¿Cómo se diagnostica?
En las primeras semanas, con la exploración: las maniobras de Ortolani y Barlow, que comprueban si la cadera se sale y se mete, y la comparación de la apertura de las dos caderas. Como la exploración no detecta todos los casos, en los bebés con factores de riesgo o con una exploración dudosa se pide una ecografía de cadera, que hasta los 6 meses es la prueba de elección porque la cadera es aún cartílago. A partir de los 4 a 6 meses, cuando la cabeza del fémur empieza a osificarse, se usa la radiografía.
Diagnóstico diferencial: ¿qué más puede dar esos signos?
Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importan la zona donde duele, cuándo aparece el dolor y con qué gestos cambia: la displasia de cadera en bebés se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.
| Cuadro | La pista que lo delata |
|---|---|
| Chasquido de cadera benigno | Sonido al mover la cadera sin que la cabeza salga ni entre; la ecografía es normal |
| Asimetría de pliegues sin displasia | Muy frecuente en bebés sanos; la ecografía descarta |
| Cadera inmadura del recién nacido | Ecografía en el límite en las primeras semanas que se normaliza sola; se repite la ecografía |
| Diferencia de longitud de las piernas de otra causa | Caderas normales en la ecografía; se estudia la pierna |
| Displasia asociada a enfermedad neuromuscular | Bebé con tono alterado o poca movilidad; estudio completo por neuropediatría |
| Infección de la cadera (artritis séptica) | Bebé con fiebre, irritable, que no mueve la pierna y llora al tocarla; urgencia |
Tratamiento: el arnés de Pavlik y lo que viene después
El tratamiento lo dirige el traumatólogo infantil y depende de la edad y del grado:
- Hasta los 6 meses: arnés de Pavlik (o férula de abducción tipo Tübingen). Mantiene las caderas flexionadas y abiertas para que la cabeza del fémur quede centrada y la cavidad se profundice. Se lleva de forma continua entre dos y cuatro meses, con revisiones semanales al principio y ecografías de control. Si en unas semanas la cadera no se ha centrado, se cambia de estrategia.
- De 6 a 18 meses: reducción bajo anestesia y yeso pelvipédico durante semanas.
- A partir de los 18 meses o cuando lo anterior falla: cirugía.
Los datos del metaanálisis de Marletta explican por qué el cribado y el arnés precoz importan tanto: empezar la ortesis antes de los 3 meses consiguió un 88,8 % de éxito con un 0,9 % de necrosis de la cabeza femoral y un 1,8 % de displasia residual; empezar entre los 3 y los 6 meses tuvo un éxito parecido (87,8 %) pero con un 9,7 % de necrosis y un 20,3 % de displasia residual. El mismo tratamiento, tres meses más tarde, deja diez veces más secuelas.
Fisioterapia para la displasia de cadera: cuándo entramos
Durante el arnés: acompañar, no tratar
Con el arnés puesto no se hace fisioterapia de la cadera: la posición de la cadera se mantiene según las indicaciones del traumatólogo. Lo que sí hacemos es enseñar a los padres a manejar al bebé con el arnés (cómo cogerlo, cambiarlo, portearlo, darle de comer), a cuidar la piel, a mantener el resto del desarrollo (tiempo boca abajo adaptado, juego) y a reconocer los signos de alarma.
Al retirar el arnés
Tras semanas con las caderas fijas en flexión y apertura, el bebé tarda unos días o semanas en volver a estirarlas y a moverse con normalidad. Valoramos la movilidad, el tono y los apoyos, y damos pautas para recuperar el movimiento y los hitos que tocan a su edad. Es lo que hacemos en la consulta de fisioterapia para bebés en Barcelona, solo en nuestra clínica de Gràcia, en coordinación con el traumatólogo.
Al empezar a andar y en las revisiones
Algunos niños tratados empiezan a andar algo más tarde o con un patrón distinto. Trabajamos la fuerza de la cadera, el equilibrio y la marcha, y vigilamos la cojera o el andar de puntillas de un lado, que son los signos que devuelven al niño al traumatólogo pronto. La guía del desarrollo motor mes a mes da el contexto de esos hitos, y la de caminar con los pies hacia dentro, lo que es normal a esa edad.
Qué podéis hacer en casa
- Piernas en M siempre que sea posible: en el portabebé ergonómico, con las rodillas más altas que el culete y los muslos apoyados, y en brazos, a horcajadas.
- No envolver al bebé con las piernas estiradas y juntas; si se envuelve, con las piernas libres para flexionarlas y abrirlas.
- Con el arnés: seguir las instrucciones del traumatólogo al pie de la letra, no quitarlo ni aflojarlo, revisar la piel a diario.
- Suelo y juego como cualquier bebé, adaptados al arnés: el desarrollo no se para.
¿Cuánto tarda en resolverse?
Con el arnés precoz, la cadera suele estar centrada en pocas semanas y el arnés se retira a los dos a cuatro meses. La cavidad sigue profundizándose durante meses después, y las revisiones con radiografía continúan durante años, porque una displasia residual puede aparecer tarde y se trata mejor cuanto antes se ve.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Quitar o aflojar el arnés para el baño o "para que descanse" | Solo como lo haya indicado el traumatólogo; el arnés funciona porque es continuo |
| Envolver al bebé apretado con las piernas estiradas | Piernas libres y en M: en el portabebé, en brazos y al dormir |
| Esperar a la revisión de los 6 meses con factores de riesgo sin ecografía | Pedir la ecografía en las primeras semanas: antes de los 3 meses el resultado es otro |
| Buscar masajes o manipulaciones "para recolocar" la cadera | La cadera la recoloca el arnés; la fisioterapia entra al retirarlo |
| Dar por normal una cojera o el andar de puntillas de un lado en un niño tratado | Consultar: es el primer signo de una displasia residual |
Mi opinión como fisioterapeuta
En la displasia de cadera, la edad de inicio del tratamiento es especialmente importante: la misma ortesis puesta antes de los 3 meses o después de los 3 deja diez veces más secuelas. Por eso, si tenéis un bebé con factores de riesgo, lo más útil que puedo deciros no es nada de fisioterapia: es que pidáis la ecografía.
Nuestro trabajo empieza cuando el arnés termina: devolver el movimiento, acompañar la marcha y mirar con atención en las revisiones. La fisioterapia acompaña esta etapa en coordinación con el traumatólogo infantil.
Fuentes
- Marletta DA, et al. Impact of age and timing of hip orthosis on treatment outcomes in infants with developmental dysplasia of the hip: a systematic review and meta-analysis. Journal of Clinical Orthopaedics and Trauma. 2025;64:102944.
- Sargent B, Coulter C, Cannoy J, Kaplan SL. Physical Therapy Management of Congenital Muscular Torticollis: A 2024 Evidence-Based Clinical Practice Guideline. Pediatric Physical Therapy. 2024;36(4):370-421.
Preguntas frecuentes sobre la displasia de cadera
¿Qué diferencia hay entre displasia y luxación congénita de cadera?
Son grados de lo mismo. En la displasia del desarrollo de la cadera, la cavidad de la pelvis es poco profunda y la cabeza del fémur encaja mal; la luxación es el grado más grave, en el que la cabeza está fuera de la cavidad. El nombre antiguo, luxación congénita, se ha sustituido por displasia del desarrollo porque puede aparecer o empeorar en los primeros meses.
¿A cuántos bebés afecta?
Según un metaanálisis de 2025, a entre el 1 % y el 3 % de los recién nacidos en todo el mundo. Es más frecuente en niñas, en bebés que venían de nalgas, en primogénitos y cuando hay antecedentes familiares.
¿Cuánto tiempo lleva el arnés de Pavlik?
Habitualmente entre dos y cuatro meses, con revisiones semanales al principio para comprobar con ecografía que la cadera está en su sitio. Lo pauta y lo retira el traumatólogo infantil; la familia no lo quita ni lo afloja por su cuenta.
¿Por qué importa empezar pronto?
Porque el resultado cambia. En el metaanálisis de Marletta, empezar la ortesis antes de los 3 meses consiguió un 88,8 % de éxito con menos del 1 % de necrosis de la cabeza femoral y un 1,8 % de displasia residual; entre los 3 y los 6 meses el éxito fue parecido pero la necrosis subió al 9,7 % y la displasia residual al 20 %.
¿Los portabebés pueden provocar displasia?
Los ergonómicos, con las piernas del bebé en forma de M (rodillas más altas que el culete y muslos apoyados), no; es la postura que protege la cadera. Lo que se desaconseja es lo que fuerza las piernas estiradas y juntas: los portabebés estrechos con las piernas colgando y envolver al bebé apretando las piernas.
¿Andará bien?
Tratada a tiempo, la inmensa mayoría de las caderas se desarrollan con normalidad y el niño anda, corre y hace deporte sin limitación. Las revisiones con el traumatólogo siguen durante años porque una displasia residual puede aparecer más tarde y se vigila con radiografías.