No puedo doblar la rodilla después de la prótesis: qué grados tocan en cada fase

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: Tras una prótesis de rodilla lo esperable es rondar los 90 grados de flexión entre la segunda y la sexta semana, llegar a entre 100 y 115 hacia el tercer mes y estabilizarte entre 105 y 120 a partir de ahí.

Que la rodilla se resista a doblarse casi siempre se debe a la hinchazón, al dolor o a la falta de fuerza, y responde bien a la fisioterapia; solo una minoría desarrolla una rigidez por fibrosis que exige medidas mayores.

no puedo doblar la rodilla después de la prótesis: radiografía frontal y lateral de una prótesis total de rodilla

La cicatriz va cerrando, la radiografía está perfecta y aun así la rodilla se planta en un punto y no baja de ahí. Empujas, aprietas los dientes y el tope sigue en el mismo sitio que la semana pasada. Si te han operado hace poco y sientes que la rodilla no dobla lo que debería, aquí tienes lo que necesitas saber: qué grados son normales en cada fase, por qué se atasca la flexión, cómo se recupera sin forzar y en qué momento toca consultar.

Del dolor de las primeras semanas hablamos a fondo en la guía sobre el dolor tras una prótesis de rodilla. Esta se centra en el otro gran agobio del postoperatorio: los grados. Y si a ti no te han puesto una prótesis sino que te operaron de otra cosa, el caso general lo desarrollamos en la guía de la rigidez de rodilla después de una operación.

Qué grados tocan en cada fase

Primero, la referencia completa. Son rangos orientativos, no un examen: cada rodilla parte de un punto distinto y la flexión que tenías antes de operarte es el mejor predictor de la que tendrás después.

FaseFlexión orientativaQué te permite hacer
Semanas 1 y 260-90 grados, con extensión completa o casiSentarte en sillas altas y andar por casa con andador o muletas
Semanas 3 a 690-105 gradosSentarte en la mayoría de sillas y subir escaleras peldaño a peldaño
Semanas 6 a 12100-115 gradosBici estática, escaleras alternando piernas, entrar y salir del coche con soltura
Meses 3 a 6105-120 gradosCasi toda la vida diaria: agacharte con apoyo, calzarte sin trucos
A partir del mes 6Se consolida lo ganadoLos grados nuevos llegan más despacio, pero se puede seguir mejorando durante el primer año

Dos matices. El primero: muchos modelos de prótesis tienen un techo de diseño que ronda los 120 o 130 grados, así que perseguir la flexión completa de una rodilla sana no es un objetivo realista ni necesario. El segundo: lo que importa no es el número de hoy sino la tendencia. Ganar 5 grados cada semana con la rodilla tranquila vale más que ganar 15 en una sesión heroica y devolver 10 con la hinchazón del día siguiente.

Para orientarte sin goniómetro: si sentado puedes poner la espinilla vertical, rondas los 90 grados; si el talón se te mete por debajo de la silla, pasas de 105; y si acercas el talón hacia el glúteo hasta notar tensión franca en el muslo, te mueves ya por encima de 115.

Por qué se atasca la flexión con una prótesis

Que una rodilla operada se resista a doblarse casi nunca significa que la prótesis esté mal puesta. En los primeros dos o tres meses manda casi siempre el derrame: el líquido ocupa espacio dentro de la articulación y el tope aparece mucho antes del rango que tu prótesis permite, así que mientras haya hinchazón, pelear grados es empujar contra un globo. Detrás suelen estar también el dolor con la defensa muscular que lo acompaña y un cuádriceps que todavía no responde, y en una minoría de casos una artrofibrosis, que se sospecha cuando el tope es duro desde el principio del recorrido, no cede con el reposo y se pierden grados de flexión y de extensión a la vez.

El mecanismo es el mismo en cualquier rodilla operada y lo desarrollamos causa por causa en la guía de la rigidez de rodilla después de una operación. Aquí seguimos con lo que la prótesis tiene de particular.

El grado que no puedes perder: la extensión completa

Todo el mundo se obsesiona con doblar y casi nadie vigila estirar, y es un descuido caro. Una rodilla que no llega a la extensión completa obliga a caminar con la pierna semiflexionada: la musculatura trabaja el doble, aparece la sobrecarga y la cojera se cronifica. Y el flexo, una vez instalado, cuesta más de corregir que un déficit de flexión.

El fabricante de flexos más eficaz que existe es la almohada debajo de la rodilla al dormir: alivia un rato y moldea la rigidez noche tras noche. Tienes las posturas seguras explicadas en la guía de cómo dormir después de una operación de rodilla.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

La rigidez casi siempre es un problema de rehabilitación, pero hay excepciones que no pueden esperar a la siguiente sesión:

  • Fiebre o escalofríos con una rodilla cada día más caliente, roja o hinchada: hay que descartar una infección de la prótesis.
  • La herida supura, huele mal o se abre en algún punto, aunque sea pequeño.
  • Pantorrilla hinchada, dura y dolorosa, o falta de aire repentina: hay que descartar una trombosis.
  • Pierdes grados en lugar de ganarlos durante dos semanas seguidas, de flexión o de extensión.
  • Dolor brusco con chasquido y sensación de que la rodilla cede o se deforma tras un mal gesto o una caída.

Cómo se recupera la flexión: así lo trabajamos

Lo primero no es empujar, es saber qué frena tu rodilla, porque cada causa se trata distinto: un derrame bajando la inflamación, una rodilla con miedo ganando confianza, una fibrosis con un plan mucho más intensivo y coordinado con tu cirujano. Ese trabajo, con los ejercicios para empezar hoy en casa, lo tienes desarrollado en la guía de la rigidez de rodilla después de una operación. Lo que cambia cuando lo que llevas dentro es una prótesis es sobre todo la dosis y el calendario:

  • La hinchazón manda durante meses. Una rodilla con prótesis sigue caliente e hinchada bastante más tiempo que una artroscopia, así que la dosis del día no la marca el calendario, la marca cómo amanece la rodilla al día siguiente.
  • Poco y muchas veces. Varias tandas cortas al día, con deslizamientos de talón y trabajo activo, ganan más grados que una sesión larga y agresiva a la semana.
  • Tu casa es el gimnasio. Sentarte y levantarte de sillas de altura normal, en lugar de refugiarte en el sofá alto, entrena la flexión decenas de veces al día sin que lo parezca.
  • Fuerza desde el principio: cuádriceps y glúteo. La flexión que se gana sin fuerza que la acompañe se acaba perdiendo.
  • Bici estática con el sillín alto, bajándolo poco a poco a medida que la rodilla lo permite: pocas herramientas dan tantos grados con tan poco riesgo.

La regla de dosificación que usamos: una molestia que baja en unas 24 horas es trabajo bien hecho; un dolor que dispara la hinchazón y dura días es un paso atrás. Y aquí acaba lo que una guía puede hacer por ti: los grados hay que medirlos y compararlos con los de la rodilla no operada, no calcularlos a ojo desde el sofá, y la dosis de la semana se decide viendo cómo respondió tu rodilla a la anterior. En las primeras semanas, cuando bajar a la calle todavía es una expedición, ese seguimiento lo hacemos donde estás tú: con nuestra fisioterapia en casa en Barcelona y a domicilio en Madrid llevamos la camilla y el mismo plan por fases de la consulta hasta tu salón.

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¿Y si no avanzas? La ventana de la movilización

Si entre las semanas seis y doce la flexión sigue claramente por debajo de 90 grados pese a una rehabilitación bien hecha, tu traumatólogo puede plantear una movilización bajo anestesia, y en rigideces más tardías o rebeldes una artrolisis. La indicación y el momento son decisiones suyas, y tienen su ventana de tiempo, por eso el estancamiento hay que detectarlo pronto y no maquillarlo.

Nuestro papel ahí es doble: llegar a esa valoración con la rodilla lo más desinflamada y fuerte posible y, si la movilización se hace, intensificar la fisioterapia desde el día siguiente, porque los grados ganados bajo anestesia se pierden rápido si no se trabajan de inmediato.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Dormir con una almohada debajo de la rodilla porque así duele menosCojín bajo el tobillo, dejando que la rodilla caiga hacia la extensión
Forzar la flexión con rebotes hasta un dolor que te hincha la rodillaTrabajo frecuente, corto y sostenido en el borde de la molestia tolerable
Refugiarte en sillas altas y sofás con reposabrazos pasado el primer mesVolver a las sillas de altura normal: cada vez que te sientas y te levantas estás entrenando la flexión
Caminar todo el día "para recuperar antes"Caminar en dosis repartidas y completar con el ejercicio específico de flexión y fuerza
Compararte con tu vecino, que a los dos meses ya iba en biciCompararte contigo hace dos semanas: la tendencia es tu único marcador fiable
Abandonar los ejercicios al segundo mes porque ya andas bienMantener el trabajo de grados y de fuerza: la ventana de mejora dura meses

Mi opinión como fisioterapeuta

Lo que más me sorprende de las prótesis que rehabilitamos es que casi nadie sabe en qué grados está. Llega gente al segundo mes convencida de que va fatal y está en 105, y gente tranquila que lleva tres semanas clavada en 80 sin que nadie se lo haya dicho. Por eso lo primero que hago es medir, apuntar la cifra con la fecha y repetirla siempre a la misma hora, porque una rodilla operada no dobla igual a las ocho de la mañana que después de comer.

Lo segundo que miro no es el número, es la cara del paciente mientras dobla: si aprieta los dientes y contiene la respiración, esos grados no son suyos y mañana los devuelve hinchados. La flexión no se conquista un día a lo grande: se cultiva todos los días un poco, con la hinchazón controlada y con alguien comprobando que la tendencia sea la buena. Si tu rodilla lleva dos o tres semanas en la misma cifra, no lo dejes correr: es justo el momento en el que un plan bien medido cambia el resultado final. Puedes venir a vernos a nuestros centros de fisioterapia en Barcelona y de fisioterapia en Madrid, o pedir que vayamos nosotros a tu casa. Y si quieres seguir leyendo, en el apartado de dolor de rodilla tienes el resto de nuestras guías.

Preguntas frecuentes sobre doblar la rodilla después de una prótesis

¿Cuántos grados tengo que poder doblar la rodilla después de una prótesis?

Como referencia, unos 90 grados entre la segunda y la sexta semana, entre 100 y 115 hacia el tercer mes y entre 105 y 120 a partir de ahí. Con unos 90 a 95 grados te levantas de una silla normal y subes y bajas escaleras, alrededor de 105 te calzas y entras en el coche con soltura, y a partir de 115 cubres casi toda la vida diaria salvo agacharte del todo. Son rangos orientativos: tu flexión previa a la cirugía y el diseño de tu prótesis también cuentan.

¿Hasta cuándo se pueden ganar grados de flexión?

La mayor parte se gana en los primeros tres meses, que son los de mayor plasticidad de los tejidos. A partir de ahí el ritmo baja, pero se puede seguir mejorando durante el primer año si se trabaja bien. Lo que no conviene es esperar a que los grados lleguen solos: sin trabajo específico, lo habitual es quedarse donde estás.

¿Es normal que la rodilla siga hinchada y caliente a los dos o tres meses?

Cierto grado de hinchazón y de calor puede durar varios meses tras una prótesis y no indica por sí solo que algo vaya mal. La señal de alarma es el cambio de tendencia: una rodilla que iba mejorando y de pronto está cada día más caliente, roja o hinchada, sobre todo con fiebre o dolor nuevo, necesita valoración médica sin esperar.

¿Qué pasa si no llego a 90 grados con la prótesis?

Por debajo de 90 grados cuestan gestos tan básicos como sentarse en una silla normal o entrar en un coche, así que es una cifra que se vigila de cerca. Si entre las semanas seis y doce sigues claramente por debajo pese a una rehabilitación bien hecha, tu traumatólogo puede valorar una movilización bajo anestesia. Cuanto antes se detecta el estancamiento, más fácil es corregirlo con medidas conservadoras.

¿Podré arrodillarme con la prótesis?

Arrodillarse no suele dañar una prótesis bien implantada, pero exige mucha flexión y apoyo directo sobre la cicatriz, y a muchas personas les resulta incómodo incluso pasado el año. Consúltalo con tu cirujano y, si te da luz verde, se entrena de forma progresiva, empezando sobre superficies acolchadas y repartiendo el peso.

¿La bici estática sirve para ganar flexión?

Es una de las mejores herramientas, porque mueve la rodilla muchas veces con muy poca carga. El truco está en el sillín: empieza alto, mece el pedal adelante y atrás si no completas la vuelta, y baja el sillín poco a poco a medida que ganas grados. Para cerrar la vuelta entera hacen falta en torno a 100 a 110 grados según lo alto que lo lleves, así que las primeras semanas se usa como mecedora y no como bici.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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