
Come, y a los diez minutos devuelve. Manchas la tercera muselina del día. A veces llora, arquea la espalda y no hay forma de tumbarlo. Aunque la regurgitación sea frecuente, conviene consultar si el bebé parece tener dolor o está incómodo.
Esta guía separa el reflujo fisiológico, que es normal y muy frecuente, de la enfermedad por reflujo, que es otra cosa; da las cifras de cuánto dura; explica lo que recomiendan las guías de gastroenterología pediátrica antes de cualquier fármaco; y explica qué puede aportar la fisioterapia.
¿Qué es el reflujo del lactante?
Es el paso del contenido del estómago hacia el esófago y, a menudo, hacia la boca. En un bebé es casi inevitable: la unión entre el esófago y el estómago es inmadura, el estómago es pequeño, la dieta es líquida, pasa mucho tiempo tumbado y come mucho en relación con su tamaño. Cuando el bebé regurgita pero está bien, se llama reflujo fisiológico. Cuando el reflujo produce daño o síntomas que lo justifican, se llama enfermedad por reflujo gastroesofágico, y es la que se trata.
Las cifras de una cohorte francesa que siguió a 157 bebés durante su primer año: regurgitaba al menos una vez al día el 72 % al mes de vida, el 69 % a los 3 meses, el 56 % a los 6, el 18 % a los 10 y el 13 % a los 12. Es decir, casi tres de cada cuatro bebés de un mes devuelven a diario, y la mayoría deja de hacerlo a lo largo del primer año.
Síntomas: reflujo normal frente a reflujo que preocupa
El reflujo fisiológico: regurgita después de las tomas, a veces bastante, pero come con ganas, gana peso, está contento entre tomas y duerme razonablemente.
La enfermedad por reflujo: además de regurgitar, no gana peso o lo pierde, rechaza las tomas o llora con ellas, arquea la espalda y el cuello con gesto de dolor, tiene tos o episodios respiratorios repetidos, se irrita mucho tras comer o duerme muy mal. Ninguno de esos signos por separado la confirma, y todos juntos la hacen probable; la valora el pediatra.
Causas y factores de riesgo
- La inmadurez del esfínter entre esófago y estómago, que mejora con los meses.
- Sobrealimentación: tomas muy grandes o muy seguidas en un estómago pequeño.
- Tragar aire por un agarre o una tetina inadecuados, o por llorar mucho antes de comer.
- Alergia a la proteína de la leche de vaca, que en algunos bebés se manifiesta como reflujo con irritabilidad, eccema o cambios en las cacas.
- Prematuridad, y algunas enfermedades neurológicas o malformaciones, que son las que más se asocian a la enfermedad por reflujo.
Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar
Las guías de gastroenterología pediátrica recogen las señales que indican que no es un reflujo simple:
- Vómitos con sangre o de color verde o amarillo (bilis), o vómitos en proyectil que empiezan en las primeras semanas.
- No gana peso o lo pierde, o rechaza las tomas de forma mantenida.
- Fiebre, decaimiento, somnolencia, o la fontanela abombada.
- Barriga muy hinchada, sangre en las heces o diarrea persistente.
- Episodios de apnea, atragantamiento con cambio de color, o tos y bronquitis de repetición.
- Reflujo que empieza después de los 6 meses o que sigue con fuerza pasados los 12 a 18.
¿Cómo se diagnostica?
Con la historia y la exploración: cómo come, cuánto y cada cuánto, cómo regurgita, cómo gana peso, qué otros síntomas hay. En un bebé que regurgita y está bien, las guías no recomiendan ninguna prueba: el diagnóstico es clínico y el tratamiento son las medidas de abajo. Las pruebas (pH-metría, endoscopia, estudios de imagen) se reservan para cuando hay señales de alarma, no hay respuesta a las medidas o se sospecha otra causa, y las pide el pediatra o el gastroenterólogo infantil.
Diagnóstico diferencial: ¿qué más puede hacer que un bebé vomite o llore tras comer?
Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importan la zona donde duele, cuándo aparece el dolor y con qué gestos cambia: el reflujo en bebés se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.
| Cuadro | La pista que lo delata |
|---|---|
| Reflujo fisiológico | Regurgita, come bien, gana peso y está contento; se resuelve solo en el primer año |
| Alergia a la proteína de la leche de vaca | Reflujo con irritabilidad, eccema, sangre o moco en las heces; mejora con la dieta de exclusión |
| Estenosis pilórica | Vómitos en proyectil que empiezan entre la segunda y la sexta semana, cada vez más fuertes, con hambre y pérdida de peso; urgencia quirúrgica |
| Obstrucción intestinal | Vómitos verdes o amarillos, barriga hinchada, decaimiento; urgencia |
| Infección (orina, oído, gastroenteritis) | Fiebre, cambio en las cacas o irritabilidad general; el pediatra la busca |
| Cólico del lactante | Llanto en las tardes, con las piernas encogidas, en un bebé que come y gana peso bien |
| Síndrome de Sandifer | Reflujo con posturas de arqueo del cuello y del tronco que se confunden con tortícolis o con crisis |
Tratamiento: qué recomiendan las guías antes de cualquier fármaco
Las guías conjuntas de las sociedades norteamericana y europea de gastroenterología pediátrica (NASPGHAN y ESPGHAN, 2018) son claras: en un bebé con regurgitación y sin señales de alarma, primero tranquilizar a la familia y aplicar medidas sin fármacos:
- No sobrealimentar: tomas algo más pequeñas y más frecuentes, respetando las señales de saciedad.
- Espesar la fórmula si toma biberón (fórmulas antirreflujo o espesantes indicados por el pediatra); en lactancia materna, mantenerla.
- Postura: incorporado en brazos después de las tomas, despierto. Para dormir, boca arriba y plano.
- Una prueba de dos a cuatro semanas sin proteína de leche de vaca (dieta de la madre si da el pecho, fórmula hidrolizada si toma biberón) cuando se sospecha alergia, siempre pautada por el pediatra.
Los fármacos que reducen el ácido no están indicados de entrada en un bebé con regurgitación sin complicaciones: no reducen la regurgitación ni el llanto y tienen efectos secundarios. Se reservan para la enfermedad por reflujo confirmada y los pauta el pediatra o el gastroenterólogo.
Fisioterapia y reflujo: lo que hacemos y lo que no
Lo que no hacemos
No existe evidencia de que la terapia manual, la fisioterapia visceral o cualquier manipulación curen o reduzcan el reflujo de un bebé.
Lo que sí hacemos
Revisar con vosotros la postura en las tomas y el agarre o la tetina, para que trague menos aire; el manejo después de comer (cómo incorporarle, cuánto tiempo, cómo cambiarle el pañal sin apretar la barriga); las tensiones y asimetrías que a veces acompañan al reflujo (el bebé que arquea y gira siempre al mismo lado, la tortícolis que se confunde con una postura de reflujo); y pautas de confort: contención, porteo, masaje suave del abdomen si le calma (lo detallamos en la guía de estreñimiento y disquecia). Y, sobre todo, mirar las señales de alarma y recomendaros consultar al pediatra si vemos alguna. Es lo que hacemos en la consulta de fisioterapia para bebés en Barcelona, solo en nuestra clínica de Gràcia.
Qué podéis hacer en casa
- Tomas más cortas y frecuentes, con pausas para eructar.
- Incorporado en brazos 20 o 30 minutos después de comer, despierto.
- Pañal y ropa sin apretar la barriga; cambiarle antes de la toma, no después.
- Dormir boca arriba y plano, sin cojines ni inclinaciones.
- Sin humo en casa: empeora el reflujo.
- Y apuntar cuánto regurgita, cuándo y cómo está: es lo que más ayuda al pediatra.
¿Cuánto tarda en resolverse?
El reflujo fisiológico mejora de forma clara a partir de los 6 meses, con la sedestación y la introducción de sólidos, y en la gran mayoría de los bebés se resuelve entre los 12 y los 18 meses. La enfermedad por reflujo tiene el plazo de su tratamiento y su seguimiento.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Elevar el colchón o ponerle a dormir de lado "por el reflujo" | Boca arriba y plano para dormir; incorporado en brazos y despierto tras las tomas |
| Dar más biberón "porque devuelve" | Tomas más pequeñas y frecuentes: el estómago lleno de más es lo que rebosa |
| Pedir un antiácido en un bebé que regurgita pero gana peso | Medidas sin fármacos primero, como recomiendan las guías; el fármaco, si hace falta, lo decide el pediatra |
| Buscar terapia manual que "cure" el reflujo | Revisar tomas, postura y asimetrías, y aceptar que el tiempo hace la mayor parte |
| Dar por normal un reflujo con pérdida de peso o rechazo de las tomas | Esas son las señales de la enfermedad por reflujo: pediatra sin esperar |
Mi opinión como fisioterapeuta
La fisioterapia no cura el reflujo; su papel consiste en revisar las posturas y el manejo y ofrecer pautas de confort. Lo que sí veo cada semana es a familias que necesitan revisar algunas medidas que han probado para aliviar el reflujo (elevar la cuna, dar más biberón, pedir antiácidos) y a bebés que arquean y giran siempre al mismo lado y que necesitan una valoración del cuello.
Ahí sí hay trabajo: ordenar las tomas y el manejo, corregir la asimetría si la hay, dar pautas de confort y, sobre todo, tener claras las señales que requieren consultar al pediatra. En el reflujo fisiológico, la maduración también forma parte de la evolución.
Fuentes
- Rosen R, Vandenplas Y, et al. Pediatric Gastroesophageal Reflux Clinical Practice Guidelines: Joint Recommendations of NASPGHAN and ESPGHAN. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition. 2018;66(3):516-554.
- Curien-Chotard M, Jantchou P. Natural history of gastroesophageal reflux in infancy: new data from a prospective cohort. BMC Pediatrics. 2020;20:152.
Preguntas frecuentes sobre el reflujo en bebés
¿Es normal que mi bebé regurgite después de cada toma?
Sí, en la mayoría de los casos. En una cohorte francesa seguida durante el primer año, el 72 % de los bebés regurgitaba al menos una vez al día al mes de vida, el 56 % a los 6 meses y el 13 % a los 12. Si gana peso, está contento y no tiene señales de alarma, es reflujo fisiológico: molesto, pero no una enfermedad.
¿Cuándo el reflujo es enfermedad?
Cuando produce daño o síntomas que lo justifican: no gana peso, rechaza las tomas o llora con ellas, tiene tos o problemas respiratorios repetidos, arquea la espalda con dolor, o el reflujo empieza tarde o sigue pasado el año. Es lo que las guías llaman enfermedad por reflujo, y la valora el pediatra.
¿Se le puede dar algo?
Las guías NASPGHAN y ESPGHAN de 2018 recomiendan, en un bebé con regurgitación y sin señales de alarma, empezar por medidas sin fármacos: no sobrealimentar, espesar la fórmula si toma biberón, mantenerle incorporado tras las tomas, y una prueba de dieta sin leche de vaca si se sospecha alergia. Los fármacos que reducen el ácido no están indicados de entrada.
¿Puedo elevar el colchón para que duerma?
No. Para dormir, boca arriba y con el colchón plano: es lo que protege frente a la muerte súbita, y las guías no recomiendan elevar la cuna ni dormir de lado o boca abajo por el reflujo. Incorporado, sí, pero despierto y en brazos, después de las tomas.
¿La fisioterapia o la terapia manual curan el reflujo?
No hay evidencia de que lo hagan. Lo que sí podemos hacer es revisar la postura en las tomas, el manejo tras ellas y las tensiones o asimetrías que a veces acompañan al reflujo, dar pautas de confort y, sobre todo, detectar las señales que piden pediatra.
¿Cuándo se pasa?
La mayoría mejora a partir de los 6 meses, cuando el bebé se sienta, come más sólido y madura la unión entre el esófago y el estómago, y en casi todos se resuelve entre los 12 y los 18 meses. Un reflujo que sigue con fuerza después del año se estudia.