Cuándo volver a correr después de un esguince de tobillo: los tests que hay que pasar antes

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

Añadir como fuente preferida en Google

Respuesta corta: No hay una fecha universal: se vuelve a correr cuando el tobillo pasa criterios, no cuando lo marca el calendario.

Como orientación, un esguince leve suele permitir trotar en 1 a 3 semanas, uno moderado en 4 a 8 y uno grave puede necesitar 2 a 3 meses o más.

Antes de la primera carrera deberías caminar rápido sin dolor, tener una fuerza de pantorrilla parecida a la del otro lado, aguantar el equilibrio a una pierna y saltar sin dolor ni inseguridad.

Cuándo volver a correr tras un esguince de tobillo: corredora entrenando por la calle

El tobillo ya casi no duele, caminas sin cojear y las zapatillas llevan días mirándote desde la puerta. La pregunta que oímos cada semana en consulta es la misma: ¿puedo volver a correr ya? La vuelta a la carrera no la decide el calendario, la deciden los criterios que tu tobillo pasa o no pasa.

En esta guía tienes los plazos orientativos según el grado, las señales que obligan a frenar y, sobre todo, los cinco tests que usamos para dar el visto bueno a la primera carrera. Si tu esguince es reciente y todavía estás en la fase de dolor e hinchazón, empieza por la guía completa del esguince de tobillo y vuelve aquí cuando camines sin molestias.

No es una fecha, son criterios

Dos corredores con el mismo esguince pueden necesitar tiempos muy distintos. El ligamento cicatriza por fases, y que deje de doler no significa que esté listo para el impacto: al correr, cada zancada carga el tobillo con varias veces tu peso y le exige corregir la pisada en fracciones de segundo.

Además, tras un esguince el tobillo pierde algo más que ligamento: pierde fuerza de pantorrilla y pierde propiocepción, el sistema de sensores que endereza el pie antes de que se tuerza. Si vuelves a correr sin recuperar esas dos cosas, el ligamento puede estar cicatrizado y el tobillo seguir siendo un tobillo frágil.

Plazos orientativos según el grado del esguince

  • Esguince leve (grado 1): el trote suave suele ser posible entre la primera y la tercera semana, si ya caminas rápido sin dolor.
  • Esguince moderado (grado 2): la carrera suele esperar entre 4 y 8 semanas, con trabajo de fuerza y equilibrio de por medio.
  • Esguince grave (grado 3): el trote suele quedar entre los 2 y los 3 meses, a veces más, y entrenar con normalidad va bastante más allá.

Tómalos como lo que son: rangos de partida, no promesas. Los plazos a secas fallan en las dos direcciones: hay quien corre a la semana con un grado 2 y recae, y quien deja pasar tres meses sin hacer nada de fuerza y recae igual. Por eso la decisión no la toma el calendario: la toman los tests.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • No puedes dar cuatro pasos seguidos apoyando el pie, ni justo después de la torcedura ni al día siguiente.
  • Duele al presionar el hueso del maléolo o el borde externo del pie (la base del quinto metatarsiano): hay que descartar una fractura antes de hablar de correr.
  • Deformidad evidente o un chasquido fuerte seguido de una hinchazón inmediata y masiva.
  • Pie frío, pálido o con hormigueo o pérdida de sensibilidad que no desaparece.
  • Pantorrilla hinchada, caliente y dolorida días después, sobre todo si has estado inmovilizado: obliga a descartar una trombosis.
  • Dolor sobre el hueso que empeora semanas después pese a bajar la actividad: puede haber una lesión ósea que la primera exploración no vio.

Los 5 tests que hay que pasar antes de volver a correr

El dolor en reposo dice poco: casi todos los esguinces dejan de doler en el sofá mucho antes de estar listos para el impacto. Estas cinco pruebas, siempre comparando con la otra pierna, dicen mucho más. No son un examen oficial, porque no existe una batería universal para dar el alta de un esguince, pero son las que usamos en consulta y las que evitan la mayoría de las vueltas precipitadas.

Antes de empezar, un requisito previo que casi nadie mira: la flexión dorsal, lo que dobla el tobillo hacia arriba. De pie frente a una pared, lleva la rodilla a tocarla sin levantar el talón y compara los dos lados. Si en el lesionado llegas bastante menos, el recorrido que falta lo acaban pagando el pie, la rodilla o la cadera en cada zancada.

1. Caminar rápido 30 minutos sin consecuencias

Sin dolor durante la marcha, sin cojera y sin hinchazón esa noche ni a la mañana siguiente. Es el suelo mínimo: si caminar deprisa ya molesta, correr molestará el doble.

2. Elevaciones de talón a una pierna

De pie sobre la pierna lesionada, súbete de puntillas y baja despacio, tantas veces como puedas, y compara con el otro lado. Buscamos un número cercano al de la pierna sana y ningún dolor en el tobillo. La pantorrilla es el motor y el freno de la zancada: si falla, el ligamento recibe lo que ella no absorbe.

3. Equilibrio a una pierna, también con los ojos cerrados

Aguanta sobre el tobillo lesionado alrededor de 30 segundos con los ojos abiertos, sin apoyar el otro pie ni agarrarte a nada. Después repite con los ojos cerrados, que es donde el tobillo lesionado suele delatarse: ahí el tiempo baja mucho incluso en gente sana, así que lo que cuenta no es una cifra fija, sino que el lado lesionado aguante un tiempo parecido al sano. Esta prueba mide la propiocepción, la parte del trabajo con más respaldo para prevenir el siguiente esguince.

4. Saltos sin dolor y sin miedo

Primero saltos a dos piernas en el sitio; después a la pata coja, en el sitio y hacia delante. El aterrizaje debe ser estable, sin dolor y sin esa sensación de que el tobillo se va a doblar. La distancia que saltas a una pierna debería parecerse a la del lado sano.

5. Trote en el sitio y cambios de dirección suaves

Dos o tres minutos de trote en el sitio y, si van bien, desplazamientos laterales y giros amplios a poca velocidad. Si aparece dolor o inseguridad, o el tobillo se hincha después, todavía no toca la calle.

Y aquí conviene decir la verdad completa: volver a correr sin pasar estos tests es una de las formas más habituales de acabar con un esguince de repetición, y las pruebas rinden cuando alguien las cronometra, las cuenta y las compara entre lados, no a ojo en el salón de casa. Ese es exactamente el trabajo de valoración que hacemos en nuestra fisioterapia deportiva en Barcelona y en Madrid: medir en qué punto está tu tobillo y decidir contigo la fecha con datos, no con sensaciones.

Reserva tu valoración en Barcelona o Madrid

Cómo volver: el plan de las primeras semanas de carrera

  • Empieza con intervalos: 1 minuto de trote y 1 de marcha, repetidos 8 o 10 veces, en llano y sobre superficie regular. La cinta o un asfalto liso valen; la tierra irregular y el trail, todavía no.
  • Corre a días alternos: el tobillo necesita 24 o 48 horas para contarte cómo ha digerido la sesión.
  • Aplica la regla de las 24 horas: una molestia leve que desaparece antes de un día es aceptable; un dolor que te hace cojear o una hinchazón que se queda avisan de que la carga fue excesiva y toca bajar un escalón.
  • Progresa una sola variable cada vez: primero más minutos de trote, después menos pausas, después ritmo; las cuestas y los cambios de dirección, al final.
  • La tobillera o el vendaje funcional pueden darte seguridad las primeras semanas tras un esguince moderado o grave; retíralos de forma progresiva, porque no sustituyen al entrenamiento.

Mientras subes el volumen de carrera, la fuerza y el equilibrio no se abandonan: tienes el catálogo completo, fase por fase, en la guía de ejercicios para el esguince de tobillo.

Qué pasa si vuelves antes de tiempo

La recaída no siempre es otro esguince aparatoso. Muchas veces es un tobillo que se queda inseguro, que se dobla con un bordillo, que se hincha tras los entrenamientos largos. Ese camino acaba con frecuencia en una inestabilidad crónica de tobillo, que también se trata, pero que cuesta bastante más que las dos o tres semanas que se quisieron ahorrar.

Un apunte más: si al volver a correr el dolor no está en el ligamento sino en el talón, la tibia o el empeine, no lo metas en el mismo saco. El impacto destapa a veces otras lesiones, y en el apartado de lesiones de tobillo y pie puedes reconocer la tuya.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Volver a correr el primer día que caminas sin dolorDedica antes una o dos semanas a fuerza y equilibrio y pasa los cinco tests: caminar sin dolor es el punto de partida, no el visto bueno
Repetir la distancia de antes de la lesión en la primera salidaEmpieza con intervalos de trote y marcha en llano, a días alternos, y progresa una sola variable cada vez
Fiarlo todo a la tobilleraÚsala como apoyo temporal mientras entrenas fuerza y propiocepción, y retírala de forma progresiva
Correr con dolor porque "algo tiene que doler"Acepta solo la molestia leve que desaparece en 24 horas; el dolor que te hace cojear o hincha el tobillo manda bajar un escalón
Saltarse el trabajo de equilibrio por aburridoUnos minutos al día a una pierna, también con los ojos cerrados: es la parte del trabajo con más respaldo para prevenir la recaída
Estirar el tobillo a rebotes para soltarloMovilidad progresiva sin dolor y fuerza de pantorrilla; los rebotes no aceleran la cicatrización

Mi opinión como fisioterapeuta

Cuando un corredor me pregunta si ya puede salir, casi siempre llega convencido de que sí, porque camina bien y hace días que no le duele. Y el test que más veces le estropea el plan es el mismo: el equilibrio a una pierna con los ojos cerrados, o las elevaciones de talón, donde el lado lesionado se queda corto y se ve enseguida al compararlo con el sano. El dolor se marcha semanas antes que la fuerza y que los reflejos, y esa distancia es la que casi todo el mundo se salta.

Mi consejo: no le pidas al calendario lo que solo pueden decirte los tests. Si los pasas, sal a correr tranquilo y progresa despacio; si no los pasas, dedicar dos o tres semanas a fuerza y equilibrio sale mucho más barato que un segundo esguince. Y si prefieres no decidirlo a solas, valoramos tu tobillo en nuestras consultas de fisioterapia en Barcelona y fisioterapia en Madrid.

Preguntas frecuentes sobre volver a correr tras un esguince

¿Cuánto tiempo hay que esperar para volver a correr después de un esguince de tobillo?

Como orientación, de 1 a 3 semanas en un esguince leve, de 4 a 8 en uno moderado y de 2 a 3 meses o más en uno grave. Son rangos de partida: la decisión real la marcan los criterios, caminar rápido sin dolor, una fuerza y un equilibrio comparables a los del otro lado y saltar sin dolor ni inseguridad.

¿Puedo correr con un esguince de tobillo leve?

Los primeros días no, aunque camines bien pronto: el ligamento necesita un mínimo de cicatrización antes de recibir impacto. En un grado 1 el trote suave suele ser posible entre la primera y la tercera semana, si antes toleras caminar rápido media hora sin dolor ni hinchazón posterior.

¿Es normal que el tobillo se hinche después de correr?

Una hinchazón leve que baja esa misma noche o al día siguiente puede aparecer en las primeras semanas de vuelta. Si el tobillo se hincha en cada salida o tarda días en deshincharse, la carga es excesiva: reduce el volumen y refuerza la pantorrilla antes de seguir subiendo.

¿Debo volver a correr con tobillera o vendaje?

Tras un esguince moderado o grave, una tobillera o un vendaje funcional pueden darte estabilidad y confianza en las primeras semanas de carrera. Son un apoyo temporal: retíralos de forma progresiva a medida que recuperas fuerza y equilibrio, porque no sustituyen al entrenamiento.

¿Qué pasa si vuelvo a correr demasiado pronto?

El riesgo principal es la recaída: otro esguince sobre un ligamento a medio cicatrizar o un tobillo que se queda inseguro y se dobla con facilidad. Los esguinces de repetición pueden acabar en una inestabilidad crónica que exige una rehabilitación más larga que la del esguince original.

¿Es mejor empezar a correr en cinta o en la calle?

Lo importante es que la superficie sea llana y regular: una cinta o un asfalto liso son buenas opciones para las primeras semanas. La tierra irregular, el trail y los recorridos con curvas cerradas o bordillos conviene dejarlos para cuando el tobillo responda bien al llano.

Para seguir leyendo

Guías relacionadas

Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

Última revisión: · Cómo elaboramos nuestros contenidos

Te orientamos gratis

Cuéntanos tu caso

Explícanos qué te pasa y te decimos, sin compromiso, cómo lo trataríamos y con quién. Sin spam.

Explícanos tu caso

Sin compromiso: te decimos si podemos ayudarte y cómo.

…o reserva directamente en tu clínica

¿Hablamos por WhatsApp?

Newsletter de la clínica

¿Te enviamos más información sobre el dolor de tobillo y de pie a tu correo electrónico?

Esguinces, tendón de Aquiles y fascitis plantar: cómo se recuperan sin que vuelvan.

Te llegará un correo para confirmar el alta. Sin spam, y te das de baja con un clic.

Reserva tu cita

  1. 1 Tu cita
  2. 2 Día y hora
  3. 3 Tus datos
¿En qué clínica?
¿Qué necesitas?
¿Con quién?