¿Es malo crujirse el cuello? Qué pasa cuando suena

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Resumen: Crujirse el cuello de vez en cuando no ha demostrado desgastar las articulaciones: el chasquido es una burbuja de gas que se forma dentro de la articulación, no un hueso que vuelve a su sitio.

El problema no es el ruido, es la necesidad: si tienes que crujirte cada día para sentirte suelto, suele haber una zona rígida que otra está compensando.

Es malo crujirse el cuello: mujer de espaldas llevándose la mano a la nuca

Al girar la cabeza puede producirse un chasquido y una sensación inmediata de alivio. Al cabo de un rato puede volver la rigidez. Si has buscado si es malo crujirse el cuello, habrás encontrado de todo: desde el "no pasa nada" hasta titulares que lo relacionan con un ictus. Conviene distinguir el chasquido ocasional del crujido forzado.

Aquí tienes lo que suena cuando el cuello cruje, por qué el alivio dura tan poco, cuándo el chasquido sí importa y, sobre todo, qué hacer para dejar de necesitarlo. Si en tu caso hay más dolor que ruido, tu guía es la de dolor cervical.

¿Qué suena cuando te crujes el cuello?

Cada par de vértebras cervicales se articula por detrás mediante las articulaciones facetarias: cápsulas cerradas y lubricadas por líquido sinovial. Cuando llevas el cuello cerca del final de su recorrido, las dos superficies se separan de golpe, la presión dentro de la cápsula cae y el gas disuelto en ese líquido forma de golpe una pequeña cavidad. Ese nacimiento brusco de la burbuja, y no su explosión, es el chasquido que oyes y notas: se ha grabado en directo con resonancia magnética.

El ruido no es un hueso rozando contra otro: nada estaba fuera de lugar y nada se recoloca. De hecho, después de crujir, esa articulación necesita un rato para poder volver a sonar, porque esa burbuja tarda en reabsorberse: por eso no puedes crujirte dos veces seguidas el mismo punto.

Entonces, ¿es malo crujirse el cuello?

¿Es seguro crujirse las cervicales? Riesgos y lo que conviene saber. Al reproducirlo se carga YouTube.

Hacerlo de forma ocasional, dentro de tu movimiento normal y sin dolor, no ha demostrado dañar nada: los estudios que existen sobre el chasquido articular, casi todos hechos en los nudillos, no encuentran relación con la artrosis ni con el desgaste.

Los matices importantes son dos. El primero es la forma: forzar el crujido usando las manos como palanca, con giro y extensión al límite del recorrido, somete a articulaciones y ligamentos a una tensión que no necesitan, y repetida a diario puede acabar irritándolos. El segundo es la frecuencia: si necesitas crujirte el cuello cada día, conviene valorar qué mantiene la rigidez.

Por qué alivia y por qué se pasa tan rápido

El crujido alivia por dos vías: la separación brusca descomprime la articulación y, según la explicación más aceptada, ese estirón de la cápsula activa receptores que bajan durante unos minutos el tono de la musculatura de alrededor. La sensación de soltura es real, pero dura poco, porque el chasquido no cambia nada de lo que genera la rigidez.

La tensión muscular por estrés, las horas de pantalla con la cabeza adelantada o un segmento que se mueve poco siguen exactamente igual después del crujido. Por eso al rato el cuello vuelve a pedir lo mismo: alivias el síntoma sin tocar la causa.

Si necesitas crujirte cada día, conviene valorar la rigidez

El patrón que más vemos en consulta es este: un segmento cervical que se mueve poco y un vecino que se mueve de más para compensarlo. De qué vértebra sale exactamente el ruido no se puede saber de oído, pero lo más probable es que salga del segmento que va sobrado de movimiento, porque es el que llega antes al final de su recorrido. Es decir, al crujirte sueltas una y otra vez la zona que no lo necesita, mientras la zona rígida, la que originó el problema, sigue sin moverse.

Con el tiempo, el segmento que compensa se irrita, la musculatura lo protege con más tensión y esa tensión te da todavía más ganas de crujirte. Así se cierra un círculo del que cuesta salir solo.

Cuál es el segmento rígido y cuál el que compensa no se puede saber desde fuera ni a ojo: hay que explorar el cuello vértebra a vértebra antes de tocar nada. Esa exploración es por donde empezamos en nuestra osteopatía en Barcelona y en Madrid: primero entender qué compensa a qué y solo después decidir si tu cuello necesita movilidad, fuerza o una técnica manual concreta.

¿Y lo del ictus? Qué hay de cierto

Existen casos publicados de disección de la arteria vertebral (un desgarro en la pared de una de las arterias que suben al cerebro por el cuello) asociados a manipulaciones cervicales bruscas de alta velocidad, y también algún caso descrito tras un autocrujido muy forzado. Son situaciones excepcionales, y asociación no es lo mismo que causa, pero son lo bastante graves como para justificar dos precauciones concretas.

  • No dejes que te manipulen el cuello sin explorarte antes. Una manipulación cervical de alta velocidad solo tiene sentido tras una valoración que la justifique y descarte contraindicaciones, y en manos de un profesional sanitario formado.
  • No uses la cabeza como palanca. Girar y extender el cuello hasta el tope empujando con las manos es la versión casera de ese gesto brusco. Si te sueltas con movimientos activos, sin forzar el final del recorrido, te ahorras ese gesto.

Y hay una situación en la que la manipulación y la tracción cervical están directamente contraindicadas: cuando hay una mielopatía cervical, es decir, compresión de la médula dentro del cuello. Si notas las dos manos torpes o inseguridad al caminar, dilo antes de que nadie te trate el cuello.

La señal para actuar rápido: dolor de cuello o de cabeza brusco y distinto de todo lo que conoces después de una manipulación o de un crujido forzado, sobre todo si se acompaña de mareo, visión doble, dificultad para hablar o pérdida de fuerza. Eso no se consulta con el fisioterapeuta: es motivo de urgencias.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • Dolor brusco e intenso en el cuello o la cabeza tras crujirte o tras una manipulación, con mareo, visión doble o dificultad para hablar.
  • Hormigueo o pérdida de fuerza en brazos o manos que no desaparece en unas horas.
  • Crujido con dolor después de un accidente de tráfico o de un golpe en la cabeza o el cuello.
  • Fiebre, pérdida de peso sin explicación o dolor nocturno que no cambia al cambiar de postura.
  • Un cuello que suena cada vez más y duele cada vez más, con menos movilidad semana a semana.

Qué hacer en lugar de crujirte: así se trata el cuello que pide crujir

El objetivo del tratamiento no es que dejes de crujirte a base de fuerza de voluntad, sino que el cuello deje de pedirlo. Para eso hay que devolver movimiento al segmento rígido y dar calma y fuerza al que lleva tiempo compensando.

  • Movilidad activa varias veces al día. Rotaciones lentas y amplias, inclinaciones y retracciones de barbilla, sin buscar el chasquido ni forzar el final del recorrido. Dos minutos cada vez que el cuello pida crujir.
  • Fuerza. Trabajar los flexores profundos del cuello y la musculatura que sostiene los omóplatos. Un cuello con buena base de fuerza tolera las horas de pantalla sin acumular esa rigidez que pide crujir.
  • Dosis de pantalla y de estrés. Pausas breves y frecuentes, y atención a los momentos en que aprietas la mandíbula y subes los hombros: suelen coincidir con las horas en que más te crujes.
  • Si estás en un brote de contractura, tienes la pauta completa en frío o calor para la contractura cervical.

La terapia manual y la osteopatía ayudan cuando se aplican sobre esa exploración previa: en nuestra terapia manual en Barcelona y en Madrid usamos técnicas para dar movimiento al segmento rígido que muchas veces no suenan en absoluto. El crujido no es el objetivo ni la señal de que algo se ha arreglado; es solo un ruido que a veces acompaña. El resto de guías de cuello las tienes en la sección de cervicales.

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Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Crujirte usando las manos como palanca, con giro y extensión al máximoSuéltate con rotaciones lentas y amplias, sin llegar al tope del recorrido
Crujirte muchas veces al día para aflojar la tensiónCambia cada crujido por dos minutos de movilidad activa y una pausa de pantalla
Pedir a un familiar o a un masajista sin formación sanitaria que te cruja el cuelloLas manipulaciones cervicales, solo tras una exploración y por un profesional sanitario formado
Creer que el chasquido recoloca una vértebra que estaba fuera de sitioNada se sale ni se recoloca: busca la causa de la rigidez en vez de perseguir el ruido
Compensar crujiéndote por la mañana la rigidez de una mala nocheRevisa la altura de la almohada y la postura: lo tienes en cómo dormir con dolor cervical
Ignorar un crujido que ahora duele, marea o da hormigueosSi el crujido se acompaña de estos síntomas, pide valoración, y con síntomas neurológicos, acude a urgencias

Mi opinión como fisioterapeuta

El chasquido me preocupa poco; me interesa lo que lo hace necesario. Cuando alguien llega a consulta crujiéndose el cuello diez veces al día, casi nunca encuentro un cuello dañado: encuentro diferencias de movilidad entre segmentos, con una zona rígida y otra que compensa. Por eso nunca empiezo prohibiéndolo: pedir que deje de hacerlo sin abordar la rigidez puede ser insuficiente para cambiar el hábito. Lo que sí cambia las cosas es devolver movimiento a la zona rígida y dar fuerza al resto del cuello. Cuando eso pasa, puede disminuir la necesidad de crujir, y en los casos que van bien suele hacerlo en un plazo de 4 a 8 semanas de trabajo constante. Si quieres que valoremos la movilidad de tu cuello, puedes pedir cita en nuestra consulta de fisioterapia en Barcelona o de fisioterapia en Madrid.

Preguntas frecuentes sobre crujirse el cuello

¿Crujirse el cuello produce artrosis?

No hay evidencia de que el chasquido articular produzca artrosis ni desgaste. El ruido es una burbuja de gas que se forma dentro de la articulación, no fricción entre huesos. Lo que sí conviene vigilar es el hábito de forzar el cuello al límite muchas veces al día, porque puede irritar las articulaciones y mantener el círculo de rigidez y crujido.

¿Por qué me cruje el cuello al girarlo, aunque no lo fuerce?

Es habitual que el cuello emita chasquidos o pequeños roces al moverlo, sobre todo a partir de cierta edad o tras muchas horas en la misma postura. Si el ruido no va acompañado de dolor, mareo ni pérdida de movilidad, no indica daño. Si duele o va a más semana a semana, merece una exploración.

¿El crujido significa que una vértebra estaba fuera de su sitio?

No. Las vértebras no se salen ni se recolocan con un chasquido: el sonido es una burbuja de gas que se forma al bajar la presión dentro de la articulación. La sensación de alivio viene de la cápsula articular y de los músculos, no de ningún hueso que vuelva a su lugar.

¿Es peligroso que me crujan el cuello en un masaje?

Una manipulación cervical solo debería hacerla un profesional sanitario formado, después de explorarte y de descartar contraindicaciones. Hecha así, las complicaciones graves son excepcionales, aunque ninguna técnica tiene un riesgo cero. Lo que no es aceptable es el crujido a ciegas, sin valoración previa, o hecho por alguien sin formación sanitaria.

¿Cómo dejo de crujirme el cuello?

Sin prohibírtelo: sustituyéndolo. Cada vez que el cuello te pida crujir, haz un par de minutos de movilidad activa lenta y revisa cuánto tiempo llevas en la misma postura. Si en unas semanas la necesidad no baja, suele haber un segmento rígido que conviene tratar, y ahí sí ayuda una valoración profesional.

¿Cuándo debo preocuparme por un crujido de cuello?

Cuando se acompaña de dolor brusco y distinto del habitual, mareo, visión doble, dificultad para hablar, hormigueos o pérdida de fuerza en los brazos, o cuando aparece tras un golpe o un accidente. En esos casos no es un crujido inocente y hay que consultar sin esperar.

Para seguir leyendo

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 571 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 284 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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