Cuánto dura una tortícolis y qué acelera que se pase

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: Una tortícolis común cede sola en dos o tres días, y las más aparatosas tardan de tres a siete.

Lo que acorta el episodio no es el reposo, sino recuperar movimiento pronto, aplicar calor y seguir con tu vida dentro de lo que tolere el cuello.

Si a los siete o diez días sigues sin poder girar la cabeza, o aparecen fiebre, hormigueo en el brazo o pérdida de fuerza, toca que te exploren.

Cuánto dura una tortícolis: hombre con la cabeza inclinada sujetándose la nuca por el dolor de cuello

Te despiertas, vas a mirar el despertador y el cuello no gira. La cabeza se queda torcida hacia un lado, cualquier intento de enderezarla devuelve un tirón seco y lo primero que piensas no es qué te ha pasado, sino cuánto va a durar.

Una tortícolis común cede sola en dos o tres días, así que no hace falta correr a ningún sitio. Lo que sí mueve el reloj es lo que hagas durante esos días. Aquí tienes la evolución día a día, qué acorta el episodio, qué lo alarga sin que te des cuenta y cuándo deja de ser cuestión de esperar. Lo demás, qué es y cómo se trata, está en la guía de tortícolis.

Cuánto dura una tortícolis: los plazos reales

No hay una cifra única, hay un rango, y depende sobre todo de cuánto se ha bloqueado el cuello y de si detrás había ya un cuello cansado:

  • Tortícolis leve, la que limita el giro pero te deja hacer vida: de 1 a 3 días.
  • Tortícolis con bloqueo marcado, la que obliga a girar el tronco para mirar de lado: de 3 a 7 días.
  • Episodio que se alarga, con molestia residual y rigidez de mañana: hasta 10 o 14 días.
  • Más de dos semanas: ya no se comporta como una tortícolis común y hay que mirar por qué.

Hay un matiz que casi nunca se explica: el dolor y la movilidad no van al mismo ritmo. El dolor suele irse antes que los grados de giro. Es normal que al cuarto o quinto día apenas te duela y aún te falte recorrido hacia un lado. Ese resto vuelve moviendo, no esperando.

Día a día: cómo evoluciona una tortícolis común

  • Primeras horas. Aparece el bloqueo, casi siempre al despertar o tras un gesto brusco. El cuello adopta una postura antiálgica, algo inclinado y girado, porque es donde menos duele.
  • Día 1 y 2. El pico. Duele el movimiento y también el reposo, cuesta encontrar postura para dormir y el trapecio de ese lado está duro al tacto.
  • Día 3 y 4. El punto de inflexión. El dolor de fondo baja bastante y empiezas a recuperar giro, primero hacia el lado bueno y después hacia el bloqueado.
  • Día 5 a 7. Molestia residual al final del rango y al final del día. Ya haces vida normal, pero notas el cuello.
  • Segunda semana. Un cuello que se cansa antes y algo de rigidez matinal que cede al moverte. Es el rastro del episodio, no un problema nuevo.

Por qué el segundo día suele ser peor que el primero

Es la pregunta que más me hacen por teléfono. El primer día manda el espasmo de protección: el músculo se cierra de golpe para evitar el movimiento que ha dolido. El segundo se suma la sensibilización de la zona, que no aparece de golpe sino a lo largo de horas, y encima llegas con el cuello rígido de haber pasado la noche y medio día moviéndolo lo mínimo.

Que el peor momento sea el día dos es la evolución normal, no una señal de que empeoras. Lo que sí debería preocuparte es que del cuarto o quinto día en adelante no haya ninguna mejoría, o que el dolor cambie de sitio y empiece a bajar por el brazo.

Qué acorta el episodio

Muy poco de lo que circula por internet cambia los plazos. Esto sí:

  • Moverte pronto y poco. Es lo que más manda. Giros e inclinaciones suaves, hasta donde empieza a molestar y no más allá, varias veces al día, aunque sean recorridos ridículos. El cuello recupera grados por repetición, no por tirones.
  • Calor, no hielo. En una tortícolis por espasmo, el calor húmedo de 15 a 20 minutos baja el tono muscular y te deja moverte mejor justo después, que es cuando hay que aprovechar para movilizar. El detalle, en frío o calor para la contractura cervical.
  • Seguir con tu vida. Trabajar, caminar, hacer las tareas de casa adaptando lo que haga falta. La actividad evita que el miedo te encoja el movimiento.
  • Dormir lo mejor posible esa noche. Una noche mala en fase aguda se traduce al día siguiente en más rigidez. De lado o boca arriba, nunca boca abajo, como explico en cómo dormir con dolor cervical.
  • Analgesia si la necesitas para moverte, siempre pautada por tu médico o tu farmacéutico. No acorta el proceso, pero si te permite movilizar y dormir, indirectamente sí.

Qué la alarga sin que te des cuenta

  • El collarín. Alivia el primer rato y luego juega en tu contra: el cuello inmovilizado pierde movilidad rápido y le coge miedo al giro.
  • El reposo total en el sofá. Cada hora sin mover el cuello es una hora en la que se agarrota más.
  • Forzar el estiramiento hasta el tope para desbloquearlo de golpe. Solo consigues reactivar el espasmo y perder un día.
  • Crujirte el cuello una y otra vez. Da un alivio de minutos y refuerza el gesto, que acabas repitiendo cada poco rato.
  • Volver el lunes al mismo puesto sin tocar nada. Si el episodio salió de ocho horas con la pantalla baja, el cuello vuelve a la casilla de salida.

No todas las tortícolis tienen el mismo reloj

Los plazos de arriba valen para la tortícolis aguda común, la que aparece sin golpe y sin más síntomas. Hay cuadros que se le parecen al principio y no siguen el mismo curso. Si el tuyo encaja en alguno, el resto de guías del cuello están en patologías cervicales:

CuadroLa pista que lo delata
Contractura cervicalTira el trapecio, pero giras la cabeza a los dos lados aunque moleste. Sin bloqueo fijo, y con plazos más largos y caprichosos
Irritación de una raíz cervicalEl dolor no se queda en el cuello: baja por el brazo con hormigueo o pérdida de fuerza. Se mide en semanas, no en días
Tortícolis tras un golpe o un accidenteHay un mecanismo claro detrás y el cuello se agarrota en las horas siguientes. Antes de tratarlo hay que descartar lesión en el médico
Distonía cervical (tortícolis espasmódica)La cabeza se va sola hacia un lado, a veces con tirones o temblor, y en lugar de ceder en días se instala durante meses. Es neurológica
Reacción distónica por un medicamentoEl cuello se tuerce en las horas o los primeros días tras empezar un fármaco nuevo, sobre todo antieméticos o antipsicóticos, y a menudo se acompaña de la lengua o los ojos forzados. Urgencia médica, no fisioterapia
Cuello rígido con fiebreRigidez de nuca con fiebre, dolor de cabeza intenso o mal estado general. Puede ser una infección: urgencia médica, nunca fisioterapia
Tortícolis congénita del bebéCabeza siempre inclinada al mismo lado desde las primeras semanas, con un bulto palpable en el músculo del cuello. Otros plazos, de meses

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • Fiebre con el cuello rígido, dolor de cabeza intenso, vómitos o sensación de gravedad.
  • La tortícolis aparece tras un golpe, una caída o un accidente de coche.
  • Pérdida de fuerza en el brazo o la mano, o adormecimiento que no se quita al cambiar de postura.
  • Dificultad para tragar, para hablar o para abrir la boca.
  • Mareo intenso, visión doble o inestabilidad al andar junto con el bloqueo del cuello.

Fuera de estos supuestos, una tortícolis no es una urgencia: es un cuadro aparatoso que se resuelve en días.

Si pasa de una semana: qué miramos y qué hacemos

A los siete o diez días, un cuello que sigue sin girar ya no está esperando a curarse: hay algo que lo mantiene. Puede ser una articulación cervical que no ha recuperado su juego, una musculatura que ya venía sobrecargada, un patrón que evita el lado doloroso o, en menos casos, una raíz irritada. Esto no se resuelve leyendo: hay que explorar el cuello, comparar cuánto giro te falta a cada lado y ver de dónde sale el tope, y es lo que hacemos en la primera sesión de fisioterapia en Barcelona y en Madrid.

A partir de ahí el plan suele ser corto: terapia manual en Barcelona y en Madrid para devolver movilidad a los segmentos que frenan, trabajo sobre la musculatura que se ha quedado en guardia y unos ejercicios de control y de fuerza para que el cuello aguante tu jornada. Lo que tarda más en cambiar, y es lo que evita la siguiente tortícolis, es el cuello de fondo.

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Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Quedarte quieto en el sofá esperando a que se paseMueve el cuello poco y a menudo, dentro del rango que no dispara el dolor, y sigue haciendo tu vida
Ponerte un collarín para descansar el cuelloSalvo indicación médica y por horas contadas, déjalo. El cuello inmovilizado se agarrota más
Forzar el giro hasta el tope para desbloquearloLlega hasta donde empieza a molestar y para ahí. Se ganan grados por repetición, no por tirón
Crujirte tú mismo el cuello varias veces al díaCambia el gesto por calor y movilidad suave. Si el cuello pide crujir cada día, el problema es otro
Aplicar hielo sobre el músculo agarrotadoEn la tortícolis por espasmo manda el calor húmedo, de 15 a 20 minutos, y moverte justo después
Dormir boca abajo o apilar dos almohadas mientras duraDe lado o boca arriba, con una almohada que rellene el hueco entre la cabeza y el hombro
Dar el episodio por cerrado en cuanto deja de dolerRecupera los últimos grados de giro y trabaja el cuello unas semanas más. Ahí se evita la siguiente

Mi opinión como fisioterapeuta

La tortícolis asusta mucho más de lo que dura. Es de los pocos cuadros en los que el tiempo juega claramente a tu favor, y por eso lo que más veo en consulta no son tortícolis complicadas, sino tortícolis alargadas por miedo: gente que lleva cinco días sin mover el cuello porque le da pánico que suene algo, y llega con el doble de rigidez que el primer día.

Si te llevas una sola idea, que sea esta: el cuello no se cura quieto, se cura moviéndose poco y a menudo. Y una segunda casi igual de importante: una tortícolis aislada no significa nada, pero tres en un año te están contando algo de tu puesto de trabajo o de cómo duermes. Esa es la conversación que merece la pena, no la de cuántos días quedan.

Preguntas frecuentes sobre cuánto dura una tortícolis

¿Cuánto dura una tortícolis normalmente?

Entre dos y tres días la común, y entre tres y siete las más aparatosas. Lo habitual es que el peor momento sean las primeras 24 o 48 horas y que a partir de ahí recuperes grados de giro cada día. Si a los siete o diez días sigues sin poder mirar por encima del hombro, ya no es cuestión de esperar.

¿Es normal que el segundo día duela más que el primero?

Sí, es lo más frecuente y no significa que vaya mal. El primer día pesa el espasmo de protección; el segundo se suman la sensibilización de la zona y la rigidez de haber movido el cuello lo mínimo. Si el pico llega el día dos y a partir del tercero baja, la evolución es la esperable.

¿Cuánto tarda en quitarse una tortícolis con fisioterapia?

En un episodio reciente suele notarse más recorrido y menos dolor en las primeras sesiones, y lo habitual es cerrar el cuadro en una o dos semanas. No hace milagros en un cuello que iba a mejorar solo, pero acorta el bloqueo y trabaja lo que hay detrás.

¿Qué pasa si la tortícolis dura más de una semana?

Deja de comportarse como una tortícolis común y hay que buscar por qué. Lo más habitual es una contractura de fondo que ya venía de antes, una articulación cervical que no ha recuperado su juego o una raíz nerviosa irritada. En ese punto toca una exploración, no otra semana de manta y calor.

¿Puedo ir a trabajar con tortícolis?

En la mayoría de los casos sí, y seguir con tu rutina dentro de lo que tolere el cuello acorta el episodio. Levántate cada media hora, sube la pantalla a la altura de los ojos y evita mantener la cabeza girada al mismo lado. Conducir es otra cosa: si no puedes mirar el ángulo muerto, no conduzcas.

¿Sirve el collarín para que la tortícolis dure menos?

Al revés: salvo indicación médica concreta, el collarín mantenido alarga el episodio. Alivia al principio porque descarga la musculatura, pero un cuello inmovilizado pierde movilidad en pocos días. Si te lo han pautado, úsalo las horas indicadas y quítatelo para moverte.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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