
Los dos problemas nacen en el mismo sitio, el cuello, y los dos se notan en el brazo o en la mano. A partir de ahí se parecen poco: uno se resuelve casi siempre sin cirugía y el otro no se resuelve solo. Distinguirlos es lo que decide si tu caso es de fisioterapia o de resonancia urgente.
Esta guía explica la diferencia entre radiculopatía cervical y mielopatía cervical con lo que se ve en consulta: qué cuenta el paciente, qué aparece al explorar y qué cambia en el pronóstico.
La diferencia, en una frase
En la radiculopatía se comprime una raíz nerviosa justo donde sale de la columna: es un problema de un cable concreto y da síntomas en el territorio de ese cable, casi siempre en un solo brazo.
En la mielopatía se comprime la médula espinal dentro del canal vertebral: es un problema del cable principal y afecta a todo lo que va por debajo, es decir, las dos manos y también las piernas.
De ahí sale la regla que usamos para orientarnos: raíz es un brazo; médula es las dos manos y la marcha.
Tabla comparativa
| Rasgo | Radiculopatía cervical | Mielopatía cervical |
|---|---|---|
| Qué se comprime | Una raíz nerviosa a su salida | La médula espinal dentro del canal |
| Síntoma protagonista | Dolor, y bastante | Torpeza y mal funcionamiento, con poco o ningún dolor |
| Dónde se nota | Un brazo, con un trayecto reconocible hasta dedos concretos | Las dos manos, de forma difusa, y las piernas |
| Manos | Fuerza que falla en un gesto concreto, según la raíz | Se caen los objetos, cuesta abrochar botones y escribir |
| Piernas y marcha | Normales | Inseguridad, tropiezos, sensación de piernas rígidas |
| Reflejos | Disminuidos o abolidos en el brazo afectado | Aumentados en brazos y piernas, con clonus |
| Signos que aparecen | Spurling positivo, alivio al colocar la mano sobre la cabeza | Hoffmann, Babinski, marcha en tándem alterada, signo de Lhermitte |
| Evolución sin tratamiento | La mayoría mejora en semanas o pocos meses | No se resuelve sola y puede empeorar a saltos |
| Tratamiento habitual | Conservador: fisioterapia activa y control del dolor | Cirugía de descompresión en los cuadros moderados y graves |
| Urgencia | Consulta programada, salvo pérdida de fuerza progresiva | Valoración por especialista sin demora |
Cómo lo cuenta cada paciente
El relato de la radiculopatía suele ser así: un dolor que sale del cuello y baja por el hombro hasta unos dedos concretos, que empeora al mirar hacia arriba o al girar la cabeza hacia el lado que duele, que no deja dormir y que mejora al apoyar la mano encima de la cabeza. Es un dolor que ocupa toda la conversación. Lo desarrollamos en dolor cervical con hormigueo en el brazo y, cuando la causa es un disco, en hernia discal cervical.
El relato de la mielopatía es más difícil de contar, y por eso pasa desapercibido: manos que no obedecen, letra que ha empeorado, monedas que se caen, un equilibrio que obliga a mirar dónde se pisa, a veces hormigueo en las dos manos como si llevaras guantes. Con frecuencia el paciente no menciona el cuello, porque el cuello no duele. El cuadro completo está en mielopatía cervical.
Qué buscamos al explorarte
La exploración es lo que separa los dos cuadros sin necesidad de imagen, y es innegociable en una primera visita de cuello:
- Fuerza y sensibilidad por territorios. Si el déficit dibuja el mapa de una raíz, apunta a radiculopatía; si es difuso y bilateral, apunta a médula.
- Reflejos. Es el dato más revelador: en la raíz se apagan, en la médula se disparan. Un reflejo muy vivo en las piernas de alguien que se queja de las manos obliga a mirar el cuello.
- Test de Spurling, que reproduce el dolor de brazo al extender y girar la cabeza hacia el lado sintomático. Cuando es positivo tiene mucho valor para la radiculopatía, pero que sea negativo no la descarta.
- Signo de Hoffmann y signo de Babinski, junto con el clonus del tobillo. Son signos de afectación por encima, es decir, medular.
- Marcha. Caminar en línea recta poniendo un pie justo delante del otro. Si aparece inestabilidad, cambia el plan del día.
Cuando la exploración apunta a médula, la valoración que toca no es una sesión de tratamiento: es un informe y una derivación para resonancia magnética cervical.
Cuando aparecen las dos: la mielorradiculopatía
La misma degeneración que estrecha el canal puede estar comprimiendo una raíz al salir, así que los dos cuadros conviven con cierta frecuencia. El paciente típico llega por el dolor de brazo, que es lo que molesta, y la torpeza de las manos aparece cuando se pregunta por ella.
En estos casos manda siempre la parte medular: marca la urgencia, marca las pruebas y marca lo que se puede hacer en camilla, aunque el motivo de consulta sea el dolor del brazo.
Por qué importa tanto la distinción
Por tres motivos muy concretos:
- El pronóstico. La radiculopatía tiene una historia natural favorable y la mayoría de los casos se resuelven sin cirugía. La mielopatía no se resuelve sola y tiende a progresar a saltos.
- El tratamiento. En una se trabaja con fisioterapia activa desde el primer día. En la otra, el tratamiento de referencia en los cuadros moderados y graves es quirúrgico, y la fisioterapia entra antes para detectarla y después para rehabilitar, como explicamos en la guía de rehabilitación tras una operación de cuello.
- Lo que está contraindicado. Con mielopatía no se manipula ni se tracciona el cuello, porque puede agravar el cuadro neurológico. Es la diferencia entre una técnica útil y una técnica que no se debe usar, y depende de un diagnóstico que hay que hacer antes de tocar. Sobre el gesto de forzar el cuello hasta que suene, lo tratamos en es malo crujirse el cuello.
Señales de alarma comunes a las dos
- Pérdida de fuerza que avanza semana a semana.
- Torpeza nueva en las manos o inestabilidad al caminar.
- Hormigueo o acorchamiento en las dos manos a la vez.
- Cambios recientes en el control de la orina o de las heces, que son urgencias hospitalarias.
- Dolor cervical constante con fiebre, pérdida de peso o antecedente de cáncer.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Dar por hecho que todo hormigueo de mano viene del túnel carpiano | Comprobar si es uno o los dos lados, si hay torpeza mantenida y cómo está la marcha |
| Tratar el cuello sin explorar reflejos | Reflejos, fuerza, sensibilidad y marcha en la primera visita, siempre |
| Interpretar que si no duele el cuello no es cervical | La mielopatía cursa muchas veces sin dolor cervical destacado |
| Pedir una radiografía para descartar compresión medular | La prueba que lo aclara es la resonancia magnética cervical |
| Manipular un cuello con signos de médula para desbloquearlo | Suspender el tratamiento manual, informar y derivar el mismo día |
Mi opinión como fisioterapeuta
Esta distinción es, con diferencia, la más útil de aprender para cualquiera que trate cuellos. No porque sea difícil, sino porque las dos preguntas que la resuelven no necesitan ninguna prueba: cómo van las manos y cómo va el equilibrio. Un paciente con dolor de brazo y manos finas es un caso de fisioterapia con buen pronóstico. El mismo paciente contando que se le caen las cosas y que va inseguro por la calle es otra consulta distinta.
Si el cuadro te suena, quédate con lo práctico: un brazo con dolor y trayecto claro se trabaja con tratamiento conservador en fisioterapia en Barcelona y en fisioterapia en Madrid. Las dos manos torpes con la marcha insegura no se trabajan en camilla, se estudian con una resonancia.
Fuentes
- Mielopatía cervical degenerativa: una patología cada vez más frecuente y que requiere diagnóstico y manejo precoz. Revista Médica de Chile, 2022.
- Fehlings MG et al. Clinical Practice Guideline for the Management of Patients With Degenerative Cervical Myelopathy. AO Spine, 2017.
Preguntas frecuentes sobre mielopatía y radiculopatía
¿Se puede tener mielopatía y radiculopatía a la vez?
Sí, y no es raro: se llama mielorradiculopatía. Ocurre cuando la misma artrosis que estrecha el canal comprime también una raíz al salir. El cuadro mezcla el dolor de un brazo con el trayecto típico de la raíz y la torpeza de manos e inestabilidad de la médula. En ese caso manda siempre la parte medular, tanto para las pruebas como para el tratamiento.
¿La radiculopatía cervical puede convertirse en mielopatía?
La radiculopatía en sí no evoluciona a mielopatía, pero comparten causa: la degeneración del cuello. Una hernia central grande puede comprimir la médula además de la raíz, y una artrosis avanzada puede ir cerrando el canal con los años. Por eso, ante una radiculopatía que cambia de patrón o que empieza a dar síntomas en las dos manos, se vuelve a explorar.
¿Cómo sé si mi hormigueo es de la raíz o de la médula?
Fíjate en tres cosas: si afecta a un brazo o a los dos, si sigue un trayecto reconocible o es difuso como un guante, y si además notas las piernas. Un brazo con trayecto claro apunta a raíz. Las dos manos con torpeza y una marcha menos segura apuntan a médula, y eso hay que valorarlo cuanto antes.
¿La fisioterapia sirve para las dos?
Sirve para la radiculopatía, donde el tratamiento conservador es el camino habitual y la mayoría mejora en semanas o pocos meses. No sirve para descomprimir una mielopatía: ahí el papel de la fisioterapia es reconocerla, derivarla y encargarse de la rehabilitación posterior si hay cirugía.
¿Qué prueba lo aclara?
La resonancia magnética cervical, que muestra si lo comprimido es una raíz en su salida, la médula dentro del canal o ambas cosas. La radiografía no vale para descartar una mielopatía. En algunos casos de radiculopatía se añade un electromiograma para precisar qué raíz está afectada.