Migraña: cómo se reconoce y qué puede hacer la fisioterapia

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: La migraña es una enfermedad neurológica que cursa en crisis de 4 a 72 horas, con dolor casi siempre de un lado, pulsátil, que empeora al moverte y se acompaña de náuseas o de mucha molestia con la luz y el ruido.

Su tratamiento lo dirige el médico, en dos frentes: cortar la crisis y, si son frecuentes, prevenirlas.

La fisioterapia no la cura: reduce el componente cervical y muscular que se suma a las crisis y sostiene el ejercicio aeróbico regular, que es la intervención no farmacológica con más respaldo para bajar su frecuencia.

La migraña no es un dolor de cabeza fuerte. Es una enfermedad neurológica que cursa en crisis, con un dolor que suele quedarse en un lado, late al ritmo del pulso, empeora si te mueves y viene acompañado de náuseas o de una intolerancia a la luz y al ruido que obliga a buscar una habitación a oscuras. En España la padecen alrededor de cinco millones de personas, en torno al 12 % de la población, y cerca del 80 % son mujeres.

Esta guía no pretende sustituir a tu neurólogo. Está escrita para responder a lo que casi nadie explica: cómo se distingue de otros dolores de cabeza, dónde está el límite de la medicación para las crisis y qué aporta la fisioterapia cuando hay un cuello de por medio.

¿Qué es la migraña?

Es una cefalea primaria: el dolor es la enfermedad, no el síntoma de una lesión que haya que buscar en una resonancia. Detrás hay un sistema nervioso que responde de forma distinta a los cambios, con una activación del sistema trigeminovascular que explica tanto el dolor como los síntomas que lo acompañan.

La clasificación internacional de las cefaleas exige, para hablar de migraña sin aura, crisis que duran de 4 a 72 horas y que cumplen al menos dos de estas cuatro características: dolor de un lado, pulsátil, de intensidad moderada o intensa y que empeora con la actividad física habitual, como subir escaleras. Además tiene que haber náuseas o vómitos, o bien molestia con la luz y con el ruido a la vez.

Esa última condición es la que más ayuda en consulta: la cefalea tensional no empeora al moverte y no da náuseas. La migraña sí.

Las cuatro fases de una crisis

  • Pródromo. De unas horas a dos días antes: bostezos, antojos, sed, irritabilidad, cuello cargado o dificultad para concentrarse. Lo nota alrededor de un tercio de los pacientes, y reconocerlo permite adelantarse.
  • Aura. Síntomas neurológicos reversibles que duran típicamente entre 5 y 60 minutos: luces en zigzag, una mancha ciega que crece, hormigueo que sube por un brazo hasta la cara o dificultad para encontrar las palabras. Aparece en una parte de los pacientes, no en todos.
  • Cefalea. La fase de dolor, con todo lo descrito arriba.
  • Postdromo. La resaca de la migraña: cansancio, cabeza espesa y sensación de haber pasado por algo, durante un día o dos.

El cuello cargado de la fase de pródromo es la fuente de una confusión muy extendida. Mucha gente concluye que el dolor de cabeza le vino del cuello cuando en realidad el cuello fue uno de los primeros síntomas de la crisis.

Desencadenantes: cuáles se sostienen y cuáles no

Los que aparecen de forma más consistente son el estrés y, sobre todo, la bajada de tensión después del estrés, el sueño insuficiente o irregular, el ayuno y la deshidratación, los cambios hormonales del ciclo menstrual y los altibajos de cafeína.

Con los alimentos hay que tener cuidado, porque el pródromo genera antojos: el chocolate que muchos identifican como culpable es a veces el primer síntoma de una crisis que ya había empezado. La forma de salir de dudas es el registro, no la lista genérica de alimentos prohibidos: anota durante dos meses los días de dolor, el sueño, el ciclo y lo que tomaste, y busca patrones propios.

Señales de alarma: cuándo no esperar

  • Dolor explosivo, el peor de tu vida, que llega a su máximo en menos de un minuto.
  • Fiebre con rigidez de nuca, confusión o manchas en la piel.
  • Un aura nueva o distinta de la habitual, que dura más de una hora o que deja secuela.
  • Pérdida de fuerza, visión doble o dificultad para hablar que no ceden con la crisis.
  • Cambio claro del patrón de siempre, empeoramiento progresivo semana a semana o primera crisis pasados los 50 años.

¿Cómo se diagnostica?

Con la historia clínica y la exploración. No hay ninguna prueba que confirme una migraña, y las de imagen se reservan para descartar otras causas cuando hay señales de alarma o la exploración neurológica está alterada.

Lo que más ayuda al médico es un calendario de cefaleas completo: días con dolor, intensidad, qué tomaste y cuántos días al mes tomaste algo. Ese dato es el que decide si toca tratamiento preventivo y si hay abuso de medicación por medio.

Diagnóstico diferencial: qué se confunde con una migraña

Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: la migraña se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.

CuadroLa pista que lo delata
Cefalea tensionalAprieta a los dos lados, no late, no empeora al moverte y deja seguir con la actividad
Cefalea cervicogénicaSiempre del mismo lado, arranca en la nuca y se reproduce al mover o palpar las cervicales altas
Cefalea en racimosCrisis de 15 minutos a 3 horas alrededor de un ojo, con lagrimeo, nariz taponada o párpado caído de ese lado, y una inquietud que impide estarse quieto
Cefalea por abuso de medicaciónDolor casi diario en quien lleva meses tomando la medicación de las crisis muchos días al mes
Neuralgia de ArnoldDescargas eléctricas de segundos que suben de la nuca a la coronilla, no crisis de horas
Cefalea secundaria de causa médicaArteritis de células gigantes, hipertensión intracraneal, hemorragia o tumor: cambio de patrón, empeoramiento progresivo, fiebre o inicio explosivo

"Migraña cervical": por qué ese diagnóstico no existe

Es un término que circula mucho y que no aparece en ninguna clasificación. Mezcla dos cosas distintas: la migraña, que es una enfermedad neurológica, y la cefalea cervicogénica, que es un dolor referido desde las articulaciones y los músculos del cuello.

Importa porque el tratamiento no es el mismo. Una cefalea cervicogénica responde al trabajo de las cervicales altas. Una migraña necesita su tratamiento médico, y el trabajo cervical es un complemento que ayuda, no el tratamiento principal. Llamar migraña cervical a las dos lleva a que unos pacientes reciban terapia manual que no les basta y otros no reciban la que sí les serviría.

La confusión tiene una base real: el cuello y la cabeza comparten circuito nervioso, muchas personas con migraña tienen la musculatura cervical dolorida, y el cuello cargado forma parte del pródromo. Que haya cuello no convierte una migraña en otra cosa.

Tratamiento: cortar la crisis y reducir su número

Son dos frentes distintos y los dos los dirige el médico.

El tratamiento de la crisis busca cortar el episodio cuanto antes: antiinflamatorios en las crisis leves y triptanes en las moderadas o intensas, tomados pronto, que es cuando mejor funcionan. El tratamiento preventivo se plantea cuando las crisis son frecuentes o muy incapacitantes, y su objetivo no es que no haya ninguna, es bajar el número y la intensidad.

Sobre esto conviene ser realista: el objetivo de cualquier tratamiento de la migraña, farmacológico o no, es reducir la frecuencia y el impacto, no hacerla desaparecer.

La trampa del analgésico: los umbrales que hay que conocer

La migraña es el cuadro donde más se cronifica por medicación, porque la crisis duele mucho y la tentación de adelantarse es enorme. La cefalea por abuso de medicación tiene guía propia. Los umbrales, siempre mantenidos durante más de tres meses, son estos:

  • 10 días o más al mes con triptanes, ergóticos, opioides o combinaciones de varios analgésicos.
  • 15 días o más al mes con analgésicos simples como el paracetamol o el ibuprofeno.

Las señales son reconocibles: el dolor está ya al despertar, se ha vuelto casi diario y cada dosis dura menos. Si te reconoces, la conversación con tu médico es prioritaria: la retirada hay que planificarla porque las primeras semanas suelen ser peores.

Qué puede hacer la fisioterapia, y qué no

Lo que no. No cura la migraña, no corta una crisis en marcha y no sustituye al tratamiento preventivo cuando está indicado.

Lo que sí. El ejercicio aeróbico regular de intensidad moderada es hoy la intervención no farmacológica con más respaldo para reducir la frecuencia de las crisis, y encaja como complemento del tratamiento médico. La terapia manual sobre la musculatura cervical y craneal reduce la carga del componente muscular que se suma a las crisis, especialmente en quienes llegan con el cuello dolorido a diario. Y la educación sobre el dolor y los hábitos, que suena menos vistosa, es la que sostiene el resto: sueño regular, comidas sin saltos, hidratación y un plan para las épocas de más estrés.

Cómo lo planteamos: empezamos por bajar la sensibilidad de la musculatura cervical y de la mandíbula si está implicada, construimos un plan de ejercicio aeróbico que empiece por debajo de tu umbral de crisis y suba despacio, y añadimos fuerza de cuello y cintura escapular. Puedes empezarlo en nuestras consultas de fisioterapia en Barcelona o de fisioterapia en Madrid, siempre en paralelo a lo que te haya pautado tu médico.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Aguantar la crisis y tomar la medicación cuando el dolor ya es máximoTomarla pronto, según la pauta de tu médico, que es cuando mejor funciona
Tomar algo casi a diario para poder seguirContar los días con medicación cada mes y llevar ese número a la consulta antes de cruzar el umbral
Dejar el deporte porque una vez desencadenó una crisisEmpezar por debajo del umbral que te dispara el dolor y subir despacio: el ejercicio aeróbico regular reduce la frecuencia
Buscar el alimento culpable en una lista de internetLlevar un registro propio de dos meses con sueño, ciclo, comidas y días de dolor
Tratar solo el cuello esperando que la migraña desaparezcaTratar el cuello como complemento y llevar la migraña con el médico
Dormir tres horas más el fin de semana para recuperarMantener el horario de sueño estable también en fin de semana, que es un desencadenante clásico

Mi opinión como fisioterapeuta

La migraña es la patología en la que más veo prometer cosas que no se pueden cumplir. He visto pacientes convencidos de que su migraña era un problema de vértebras y que llevaban años de tratamientos manuales sin haber pasado nunca por un neurólogo. Eso no es ayudar.

Mi forma de trabajarla es la contraria: dejo claro desde la primera visita qué parte me corresponde, que es el componente muscular y cervical y el plan de ejercicio, y qué parte no. Cuando el reparto está claro, la fisioterapia suma bastante, sobre todo en quien llega con el cuello dolorido todos los días y ha dejado de moverse por miedo a que el esfuerzo le dispare una crisis. Recuperar el ejercicio suele ser lo que más cambia el año de esa persona.

Preguntas frecuentes sobre la migraña

¿Cuánto dura una crisis de migraña?

Entre 4 y 72 horas sin tratar, y en los niños puede ser más corta. Si una crisis pasa de 72 horas sin ceder se llama estado migrañoso y hay que consultar, porque a partir de ahí conviene cortarla con ayuda médica.

¿La fisioterapia cura la migraña?

No, y nadie puede prometerlo. La migraña es una enfermedad neurológica y su tratamiento de fondo lo dirige el médico. Lo que sí aporta la fisioterapia es reducir el componente cervical y muscular que se suma a las crisis y acompañar el ejercicio aeróbico, que es la intervención con más respaldo para bajar la frecuencia.

¿Existe la migraña cervical?

Como diagnóstico, no. La clasificación internacional de las cefaleas no recoge ninguna migraña cervical. Lo que existe es la migraña, que puede tener un componente cervical asociado, y la cefalea cervicogénica, que es un cuadro distinto y nace del cuello. Mezclar los dos nombres lleva a tratar una cosa por otra.

¿Cuántos días al mes puedo tomar la medicación para la crisis?

Los umbrales que manejan las clasificaciones son 10 días al mes para triptanes, ergóticos, opioides y combinaciones de analgésicos, y 15 días al mes para los analgésicos simples. Por encima de ahí y de forma mantenida durante más de tres meses aparece la cefalea por abuso de medicación. La pauta concreta la marca tu médico.

¿El ejercicio quita la migraña o la provoca?

Las dos cosas, según el momento. Un esfuerzo intenso puede desencadenar una crisis, y por eso mucha gente deja el deporte. En cambio el ejercicio aeróbico regular de intensidad moderada es hoy la intervención con más respaldo para reducir la frecuencia de las crisis. La salida no es abandonarlo, es empezar por debajo del umbral que te dispara el dolor y subir despacio.

¿Cuándo hay que ir al neurólogo?

Cuando las crisis son frecuentes o incapacitantes, cuando la medicación para cortarlas se usa muchos días al mes, cuando cambia el patrón de siempre o cuando aparece un aura nueva o distinta. También si el dolor no responde a lo que te habían pautado. Un dolor explosivo, con fiebre y rigidez de nuca o con síntomas neurológicos que no ceden es urgencias, no consulta programada.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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