Cefalea tensional: qué la provoca y cómo dejar de encadenar episodios

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: La cefalea tensional es el dolor de cabeza más frecuente: aprieta a los dos lados como una banda, no late, es de intensidad leve o moderada y no empeora al subir escaleras ni suele dar náuseas.

Los episodios duran de 30 minutos a 7 días y el cuadro se considera crónico cuando aparece 15 días o más al mes durante más de tres meses.

El ejercicio y el tratamiento de la musculatura cervical y craneal reducen la frecuencia y la intensidad de los episodios.

Una presión sostenida a los dos lados de la cabeza, como si llevaras una banda apretada por encima de las cejas, y el cuello cargado al final de la jornada. No obliga a meterse en la cama, pero acompaña toda la tarde y vuelve cada pocos días. Ese cuadro es la cefalea tensional, el dolor de cabeza más frecuente que existe.

Aquí te explico cómo se reconoce, en qué se distingue de la migraña, cuándo deja de ser un asunto de fisioterapia y qué hacemos para que los episodios se espacien.

¿Qué es la cefalea tensional?

Es una cefalea primaria: el dolor es la enfermedad en sí, no el síntoma de otra cosa escondida detrás. Y es la más común de todas. Los estudios de población sitúan su prevalencia a lo largo de la vida entre el 38 % y el 70 %, con una proporción cercana a tres mujeres por cada hombre.

El nombre despista. Durante años se explicó como una contractura que apretaba el cráneo, y hoy sabemos que hay dos mecanismos a la vez: la musculatura pericraneal y cervical (trapecio superior, suboccipitales, temporal, masetero) está más sensible de lo normal a la presión, y el sistema nervioso amplifica esa señal. Cuanto más frecuente es la cefalea, más pesa el segundo mecanismo, y por eso una de dos días al mes no se trata igual que una de veinte.

La clasificación internacional de las cefaleas la define tanto por lo que el dolor hace como por lo que no hace:

  • Los episodios duran de 30 minutos a 7 días.
  • Cumple al menos dos de estas cuatro características: bilateral, opresivo o de tirantez y sin latido, intensidad leve o moderada y no empeora al caminar o subir escaleras.
  • No hay náuseas ni vómitos y, como mucho, molesta la luz o el ruido, pero no las dos cosas.

Síntomas: cómo reconocerla

  • Presión en banda o de casco, a los dos lados, repartida entre frente, sienes y nuca.
  • Intensidad leve o moderada: permite seguir trabajando, con menos rendimiento y menos paciencia.
  • El dolor no late al ritmo del pulso ni aumenta al moverte.
  • Suele crecer a lo largo del día, tras horas en la misma postura.
  • Musculatura sensible al tacto en cuello, hombros y cráneo: la molestia al palpar el trapecio superior o la nuca es el hallazgo más constante de la exploración.
  • Sensación de cuello cargado, pero sin que el dolor se reproduzca al moverlo, que es lo que sí ocurre en la cefalea de origen cervical.

Episódica o crónica: por qué cuentan los días al mes

La frecuencia no es un detalle: es lo que decide el tratamiento.

  • Episódica infrecuente: menos de un día de dolor al mes de media.
  • Episódica frecuente: entre 1 y 14 días al mes durante más de tres meses.
  • Crónica: 15 días o más al mes durante más de tres meses. Aquí el dolor puede no irse del todo y se admite un acompañante leve, pero nunca vómitos ni náuseas intensas.

La forma crónica afecta a una minoría, entre el 1 % y el 3 % de los adultos, y es la que más incapacita. Apunta durante un mes los días que te duele la cabeza y los días que tomas algo para el dolor: ese registro convierte una sensación en un número, y es lo primero que vamos a pedirte.

Causas y factores de riesgo

  • Postura sostenida sin pausas: pantalla, conducción o cualquier tarea que mantenga la cabeza quieta durante horas.
  • Estrés y carga mental, el desencadenante más referido, y sueño insuficiente o fragmentado, que baja el umbral del dolor del día siguiente.
  • Puntos gatillo miofasciales del trapecio superior, los suboccipitales y el temporal: su dolor referido reproduce el patrón de casco, y por eso a veces basta presionar un punto del hombro para que reconozcas tu dolor de cabeza.
  • Bruxismo: apretar los dientes de noche mantiene el temporal y el masetero en tensión, y ese es el vínculo entre el bruxismo y el dolor de cabeza al despertar.
  • Cuello ya sintomático: una cervicalgia mecánica de fondo hace de caja de resonancia.
  • Poca actividad física, saltarse comidas, vista sin corregir y los altibajos de cafeína, tanto por exceso como por dejarla de golpe.
  • Analgésicos demasiado a menudo, el factor de cronificación mejor documentado y con apartado propio más abajo.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

La cefalea tensional es benigna, pero el dolor de cabeza pide prudencia. Ve al médico, y no a una consulta de fisioterapia, ante cualquiera de estas situaciones:

  • Un dolor explosivo, el peor de tu vida, que llega a su máximo en menos de un minuto.
  • Fiebre con rigidez de nuca, confusión o manchas en la piel.
  • Síntomas neurológicos: visión doble, dificultad para hablar, pérdida de fuerza o de equilibrio.
  • Dolor que empeora al toser o al agacharte y va a más semana tras semana.
  • Primer dolor de cabeza intenso pasados los 50, o dolor en la sien con la mandíbula cansada al masticar.
  • Cefalea que empieza tras un golpe en la cabeza, o que cambia de patrón en una persona con cáncer o embarazada.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico: no existe ninguna prueba que confirme una cefalea tensional. La resonancia y el TAC sirven para descartar otras causas cuando hay una señal de alarma o la exploración neurológica está alterada, no para verla.

En la primera visita interesan pocas cosas, pero concretas: cuántos días al mes te duele, cuánto dura cada episodio, cómo es el dolor, qué lo desencadena y cuántos días al mes tomas medicación. Después se explora la sensibilidad a la palpación de la musculatura pericraneal y cervical, la movilidad del cuello, el control de los flexores profundos y el recorrido de la mandíbula. Ese conjunto suele bastar para separarla de los cuadros que se le parecen.

Diagnóstico diferencial: cefalea tensional, migraña y otras causas

Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: la cefalea tensional se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.

CuadroLa pista que lo delata
MigrañaDe un lado, pulsátil, empeora al moverte y obliga a parar, con náuseas o clara molestia con la luz y el ruido
Cefalea cervicogénicaSiempre del mismo lado y se reproduce al mover o palpar las cervicales altas, con la movilidad del cuello limitada
Cefalea en racimosCrisis muy intensas alrededor de un ojo, de 15 minutos a 3 horas, con lagrimeo o párpado caído de ese lado
Disfunción de la ATM y bruxismoDolor en la sien y delante de la oreja que empeora al masticar, con chasquido o despertares con la mandíbula agarrotada
Cefalea por abuso de medicaciónDolor casi diario en alguien que toma analgésicos muchos días al mes, presente ya al despertar
Cefalea por apnea del sueñoDolor matutino que se va en una o dos horas, con ronquido, pausas respiratorias y sueño que no descansa
Cefalea secundaria de causa médicaArteritis de células gigantes, hipertensión intracraneal, hemorragia o tumor: cambio de patrón, empeoramiento progresivo, fiebre o inicio explosivo

Una advertencia: estos cuadros conviven con frecuencia. Es habitual tener migraña y además un componente tensional que multiplica los días malos.

La duda que más se repite es cefalea tensional o migraña, y cuatro diferencias resuelven la mayoría de los casos:

  • Dónde: la tensional aprieta a los dos lados; la migraña suele quedarse en uno.
  • Cómo: la tensional es opresiva y constante; la migraña late.
  • Con el movimiento: subir escaleras no cambia una cefalea tensional y empeora una migraña. Es la diferencia más útil, porque la puedes comprobar tú.
  • Lo que la acompaña: la migraña trae náuseas, mucha sensibilidad a la luz y al ruido y a veces aura visual previa.

Tener migraña no deja fuera a la fisioterapia: tratar la musculatura cervical y craneal no la elimina, pero reduce el componente muscular que se suma a las crisis.

La trampa del analgésico diario: la cefalea por abuso de medicación

Este es el apartado que más cambia el pronóstico de una cefalea frecuente, y tiene guía propia con la retirada explicada paso a paso. Cuando el analgésico se toma muchos días al mes durante meses, el propio fármaco puede acabar manteniendo el dolor. Los umbrales, siempre durante más de tres meses, son estos:

  • 15 días o más al mes con analgésicos simples, como el paracetamol o el ibuprofeno.
  • 10 días o más al mes con triptanes, opioides, ergóticos o combinaciones de varios analgésicos.

Las pistas son reconocibles: el dolor está ya al despertar, se ha vuelto casi diario, cada dosis dura menos que la anterior y la pastilla se toma por adelantado, por si acaso.

La retirada la dirige el médico, porque los primeros días el dolor empeora antes de mejorar. Nuestro papel es sostener el cuadro con tratamiento manual y ejercicio para que sea llevadera. Si te reconoces aquí, esa conversación con tu médico importa más que cualquier otra cosa de esta guía.

Tratamiento: qué reduce los episodios y qué solo tapa el dolor

Hay dos objetivos que se confunden a menudo. Uno es cortar el episodio de hoy, y ahí la analgesia puntual tiene su sitio con la pauta que indique tu médico. El otro es reducir los días con dolor, y eso no lo consigue ningún analgésico: se trabaja sobre la musculatura sensibilizada, la condición física, el sueño y el estrés.

La evidencia sobre lo que aporta la fisioterapia se resume sin exagerar. El ejercicio terapéutico es lo más respaldado para bajar intensidad, frecuencia y duración del dolor. El masaje y la terapia manual reducen la frecuencia de los episodios y elevan el umbral de dolor a la presión. La movilización cervical rinde más combinada que aislada, y la punción seca de los puntos gatillo da resultados positivos acompañando al tratamiento convencional. Los estudios tienen muestras pequeñas y protocolos poco estandarizados: la fisioterapia es una herramienta útil dentro de un plan, no un remedio garantizado.

En la forma crónica el médico puede valorar además un tratamiento preventivo farmacológico. Las dos vías se complementan.

Fisioterapia para la cefalea tensional: así la tratamos

El plan se ordena en tres fases y se avanza por criterios, no por calendario.

Fase 1: bajar la sensibilidad

Trabajo manual sobre musculatura suboccipital, trapecio superior, temporal y masetero, tratamiento de los puntos gatillo que reproducen tu dolor y movilización de las cervicales altas. Si la musculatura está muy reactiva, la punción seca del trapecio acorta esta fase. Aquí entran también las primeras pautas de pausas, respiración y sueño.

Fase 2: recuperar el control del cuello y del hombro

Flexores profundos, control escapular y fuerza progresiva. Es la parte que menos gusta y la que más sostiene el resultado, porque un cuello que aguanta la jornada deja de acumular tensión a media tarde. Se revisa además el puesto de trabajo.

Fase 3: consolidar y prevenir

Se busca la dosis mínima de ejercicio que mantiene el resultado y se espacian las sesiones, con un plan para las épocas de más carga.

Puedes empezar este plan en nuestras consultas de fisioterapia en Barcelona o de fisioterapia en Madrid. La primera visita incluye la valoración y las pautas para empezar en casa ese mismo día.

Ejercicios para empezar hoy en casa

Ninguno debe reproducir tu dolor de cabeza. Si alguno lo hace, párate. El programa completo, con la progresión de seis semanas, está en la guía de ejercicios para la cefalea tensional.

  • Flexión craneocervical. Boca arriba, gesto suave de asentir acercando el mentón a la garganta sin levantar la cabeza. Mantén 10 segundos, descansa 10, repite 10 veces.
  • Estiramiento del trapecio superior. Sentado, lleva la oreja al hombro contrario con el otro brazo colgando. Sostén 30 segundos, 2 o 3 veces por lado, sin tirones.
  • Liberación suboccipital. Pelota de tenis entre la nuca y la pared, justo bajo el hueso del cráneo, con presión tolerable, 60 a 90 segundos por lado.
  • Remo con banda elástica. Dos series de 12 repeticiones llevando los codos atrás, para dar a la cintura escapular la fuerza que le falta.
  • Respiración diafragmática, cinco minutos alargando la espiración al doble de la inspiración, y dos minutos de pie cada 40 o 50 minutos de pantalla.

¿Cuánto dura una cefalea tensional y cuánto tarda en mejorar?

Son dos preguntas distintas. El episodio dura de 30 minutos a 7 días, y lo más frecuente es que ocupe unas horas del mismo día.

La mejora del cuadro depende de con cuántos días al mes empieces. En la forma episódica frecuente lo habitual es notar cambios en cuatro a seis semanas de trabajo constante. En la crónica el plazo se va a tres meses o más, y el objetivo realista es reducir los días de dolor y su intensidad, no una desaparición completa. Si hay abuso de medicación, el reloj empieza después de la retirada. Son plazos orientativos: la constancia con el ejercicio y el sueño pesa más que el número de sesiones.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Tomar un analgésico en cuanto asoma el dolor, varios días por semanaLimitar los días con medicación y llevar el registro mensual, para no cruzar el umbral que cronifica
Pedir una resonancia como primer pasoHistoria clínica y exploración: la imagen solo aporta si hay una señal de alarma
Tumbarse a oscuras a esperar que paseActividad ligera, caminar y una pauta de respiración: el reposo prolongado no acorta el episodio
Estirar el cuello a tirones cuando aprietaEstiramientos sostenidos 30 segundos, sin dolor, y trabajo de fuerza los días sin cefalea
Atribuirlo todo al estrés y no tocar nada másRevisar también sueño, pausas de pantalla, vista y bruxismo, que suman más de lo que parece
Tratarse solo los días que dueleTrabajar sobre todo los días que no duele, que es cuando se construye el resultado

Mi opinión como fisioterapeuta

De todas las cefaleas que llegan a consulta, la tensional es la que peor trato recibe. Se asume como parte del carácter o del trabajo, se resuelve con la caja de ibuprofeno del cajón y se consulta cuando lleva años instalada. Yo lo planteo al revés: un dolor de cabeza más de dos o tres días al mes ya merece un plan, no una pastilla.

El cuello no explica todos los dolores de cabeza. Hay dolores de cabeza que necesitan al neurólogo, y pacientes cuyo problema principal no es la musculatura, sino dos años tomando analgésicos cinco días por semana. Y cuando el cuadro sí es muscular, lo que más pesa no es la sesión: es lo que haces los otros seis días.

Preguntas frecuentes sobre la cefalea tensional

¿Cuánto dura una cefalea tensional?

Un episodio dura de 30 minutos a 7 días, aunque lo habitual es que ocupe unas horas de la misma jornada. Si el dolor aparece 15 días o más al mes durante más de tres meses se considera crónica, y entonces el objetivo pasa a ser reducir el número de días con dolor.

¿Cómo sé si es cefalea tensional o migraña?

La cefalea tensional aprieta a los dos lados, no late, es leve o moderada y deja seguir con la actividad. La migraña suele ser de un lado, pulsátil, más intensa y viene con náuseas o mucha molestia con la luz y el ruido. Si subir escaleras empeora el dolor, apunta a migraña. Los dos cuadros pueden convivir.

¿Sirve la fisioterapia para el dolor de cabeza tensional?

Sí, con matices. La evidencia respalda sobre todo el ejercicio terapéutico para reducir la intensidad, la frecuencia y la duración del dolor, y encuentra resultados positivos en masaje, movilización cervical y punción seca cuando acompañan al resto del tratamiento. Los estudios tienen limitaciones metodológicas: es una herramienta útil dentro de un plan, no una cura garantizada.

¿Es peligrosa la cefalea tensional?

No lo es: es una cefalea primaria, o sea que el dolor es el problema en sí y no el aviso de una lesión en el cerebro. Lo que no conviene es dar el diagnóstico por hecho. Un dolor explosivo, uno con fiebre y rigidez de nuca, uno con síntomas neurológicos y uno que empeora cada semana se valoran en el médico.

¿Cuántas sesiones de fisioterapia necesito?

Depende de cuántos días al mes te duela al empezar. En la forma episódica se suelen notar cambios en cuatro a seis semanas, con una sesión semanal al principio y el trabajo en casa como parte central. En la crónica el plazo se alarga a tres meses o más.

¿Puedo hacer deporte si me duele la cabeza?

En la cefalea tensional el ejercicio suave no empeora el dolor y forma parte del tratamiento: caminar, nadar o pedalear a intensidad cómoda es buena idea incluso el día que aprieta. En pleno episodio conviene dejar para otro día las series muy intensas y la carga máxima.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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