
Le miras la espalda a tu hijo de 14 años y ves los hombros caídos hacia delante y una joroba en la parte alta que el año pasado no estaba. Le dices que se ponga recto: a veces se endereza y la curva casi desaparece, y a veces se queda a medias y la joroba sigue ahí. Esa diferencia es la que separa una hipercifosis postural de la enfermedad de Scheuermann. Aquí te explico qué es el Scheuermann, por qué duele, qué decide el traumatólogo y qué se puede trabajar desde la fisioterapia.
Qué es la enfermedad de Scheuermann
La columna dorsal tiene de serie una curva hacia atrás, la cifosis, que en un adolescente sano ronda los 20 a 45 grados. El Scheuermann es un trastorno del crecimiento de los platillos vertebrales que aparece en la pubertad: algunas vértebras dejan de crecer por igual por delante y por detrás, se quedan acuñadas y la columna se cierra hacia delante, como una baraja mal apilada.
El criterio para ponerle el nombre es radiológico: cifosis por encima de unos 45 grados con acuñamiento de 5 grados o más en al menos tres vértebras seguidas. Aparece entre los 12 y los 17 años, algo más en chicos, y no es raro que haya antecedentes familiares.
Lo que el Scheuermann no es
- No lo causa la postura. Sentarse mal no acuña una vértebra: la mochila y el sofá pueden hacer que moleste más, pero no son la causa.
- No va a peor toda la vida. La deformidad se establece mientras el chico crece y después suele estabilizarse.
Hipercifosis postural o Scheuermann: en qué se diferencian
La diferencia está en si la curva se corrige. En la hipercifosis postural la espalda es flexible: se endereza cuando se lo pides y casi desaparece al tumbarse boca abajo, y lo que falta es fuerza. En el Scheuermann la curva es rígida, se corrige poco o nada, y al inclinarse hacia delante se ve una giba corta y angulada en vez de una curva suave y larga; estos chicos suelen tener además los isquiotibiales y el pectoral muy cortos.
Las comprobaciones que puedes hacer tú en casa, paso a paso, están en la guía de espalda encorvada en adolescentes: orientan, no diagnostican. El resto de esta guía va de lo que viene después, cuando la curva no se corrige: cómo se confirma, por qué duele y qué se puede hacer.
Scheuermann y escoliosis: curvas distintas
Se confunden constantemente porque las dos son deformidades de la columna del adolescente, pero se ven en planos distintos:
- Scheuermann: curva sagital, se ve de perfil. La espalda está demasiado encorvada hacia delante.
- Escoliosis: curva lateral con rotación, se ve de espaldas: un hombro o una escápula más alta y una chepa costal a un lado al inclinarse.
Pueden coexistir, y se siguen de forma distinta. Si lo que ves es asimetría más que espalda encorvada, te interesa la guía de escoliosis en adolescentes. Y si el motivo principal es el dolor, empieza por dolor de espalda en niños y adolescentes.
¿Duele el Scheuermann?
Duele más a menudo que una hipercifosis postural, aunque no siempre. El patrón típico es un dolor sordo en la parte media o alta de la espalda, en la zona de la curva, que aparece con las horas de silla, de pie o de mochila y mejora al tumbarse. A veces se nota más abajo, en la zona lumbar, que compensa arqueándose de más.
Los grados de la radiografía no predicen bien el dolor: hay curvas grandes que no duelen y curvas moderadas que molestan a diario. Por eso el objetivo no son los grados, son los síntomas.
Quién lo diagnostica y con qué pruebas
Aquí conviene ser claro: el diagnóstico lo pone el pediatra o el traumatólogo, nunca el fisioterapeuta. Nosotros valoramos movilidad, fuerza y síntomas, y derivamos cuando la exploración no encaja con algo puramente postural.
Lo confirma una radiografía lateral de columna en bipedestación, donde se miden los grados de cifosis y se ve el acuñamiento de las vértebras. No se pide por rutina: se plantea cuando la curva es rígida, cuando duele de forma persistente o cuando progresa. Llévalo al pediatra si la curva no se corrige, si ha cambiado en pocos meses o si le duele casi a diario.
Señales de alarma: qué va hoy a urgencias y qué es cita con el pediatra
Una hipercifosis no explica ninguno de estos signos. Y no todos corren igual.
Urgencias hoy mismo
- Hormigueos o pérdida de fuerza en las piernas, tropiezos nuevos, piernas que se ponen rígidas o cualquier cambio nuevo al andar. Eso no es una cita para la semana que viene: urgencias hoy mismo.
- Cualquier cambio nuevo en el control del pis o las heces, o adormecimiento entre las piernas. Urgencias hoy mismo.
- Fiebre junto al dolor de espalda, con o sin ninguna articulación hinchada, y más aún si el chico no quiere andar ni mantenerse de pie. Urgencias hoy mismo.
- Deformidad de la espalda tras un golpe o una caída, o imposibilidad de apoyar y mantenerse de pie. Urgencias hoy mismo.
Cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento
- Dolor nocturno que despierta al chico o que no cede con el reposo.
- Pérdida de peso o malestar general junto al dolor de espalda.
- Dolor que empieza tras un golpe o una caída importante y sigue días después, sin nada de lo anterior.
- Deformidad que progresa rápido en pocos meses.
La mayoría de estos signos acaban no siendo nada, pero no se pueden descartar desde casa ni desde una camilla de fisioterapia. Hay dos que no admiten espera: fiebre con dolor de espalda, y cualquier pérdida de fuerza, hormigueo o cambio en el control del pis. Esos dos van hoy a urgencias. El resto, cita con el pediatra antes de empezar ningún tratamiento.
Tratamiento médico: observar, corsé y, muy pocas veces, cirugía
La decisión es del traumatólogo y depende de los grados de la curva y del crecimiento que le queda al adolescente.
- Observación y ejercicio: lo habitual en curvas leves o moderadas y en chicos que ya casi han terminado de crecer, con revisiones para comprobar que no progresa.
- Corsé: se plantea en curvas grandes, a partir de unos 60 a 65 grados, y solo mientras queda crecimiento por delante. Su objetivo es frenar la progresión mientras la columna crece, no dejar la espalda recta.
- Cirugía: excepcional. Se valora en curvas muy grandes, por encima de unos 75 grados, con dolor que no responde.
Si tu hijo lleva corsé, la fisioterapia no compite con él: acompaña, manteniendo movilidad y fuerza.
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Qué aporta la fisioterapia, y qué no
Empiezo por lo que no aporta, porque es lo que más confusión genera: ningún ejercicio deshace el acuñamiento de una vértebra. Nadie puede prometer devolver esa espalda a la forma que tenía. En la hipercifosis postural el margen es mucho mayor: ahí no hay nada deformado.
Lo que sí trabajamos, en los dos casos, en fisioterapia pediátrica en Barcelona:
- Extensión torácica: recuperar el recorrido que la zona ha perdido, que suele ser más del que parece.
- Fuerza de los extensores de la espalda y de la escápula, que sostienen la postura sin pensar en ella, más trabajo de isquiotibiales y pectoral.
- Tolerancia y educación: que aguante la clase y el entrenamiento, y que entienda él, no solo tú, por qué no es frágil.
Cómo lo planteamos por fases
Fase 1 · Valorar y bajar síntomas: movilidad, fuerza, qué gestos duelen y terapia manual si hay molestia. Fase 2 · Fuerza progresiva: la parte que cambia las cosas, con una pauta de ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid que se aprende en la sesión y se hace en casa. Fase 3 · Autonomía: que sepa mantener su rutina solo y ajustarla en exámenes o competición.
Las sesiones son de 55 minutos por 60 euros, todo incluido, en nuestras dos clínicas de Barcelona: Eixample (Carrer d'Ausiàs Marc, 26) y Gràcia (Via Augusta, 48).
Tres ejercicios para empezar en casa
Estos ejercicios son para después de la consulta médica: solo si el pediatra ya ha visto esa espalda y no queda nada pendiente de estudiar. Si aún no lo ha visto, si hay alguna señal de alarma de las de arriba o si está pendiente la radiografía, espera a la valoración médica antes de empezar. Con el visto bueno del pediatra, valen para la curva postural y para acompañar un Scheuermann. Si algo duele o al día siguiente está peor, para y consúltanos.
- Extensión sobre rodillo: boca arriba, rodillo de espuma cruzado a la altura de las escápulas y manos en la nuca; deja caer la parte alta de la espalda sin arquear la lumbar. 8 a 10 respiraciones lentas, a diario.
- Elevaciones boca abajo: brazos en forma de Y, despega el pecho unos centímetros llevando las escápulas abajo y atrás. 2 o 3 series de 10 repeticiones lentas, tres o cuatro días por semana.
- Pectoral e isquiotibiales: antebrazo apoyado en el marco de una puerta girando el cuerpo al lado contrario, y talón en una silla baja inclinándote desde la cadera. 3 veces 30 segundos por lado.
Deporte, mochila y horas de silla
El deporte no está prohibido, ni siquiera con un Scheuermann diagnosticado. Salvo indicación médica concreta, tu hijo puede seguir con su actividad: lo que se ajusta es la dosis cuando duele, recortando un tiempo los gestos de flexión repetida con carga y el impacto alto.
La mochila y la silla influyen menos de lo que se dice. Las dos asas, pantalla a la altura de los ojos y, sobre todo, levantarse cada 40 o 50 minutos: lo que fatiga una espalda adolescente no es tanto la postura como llevar tres horas en la misma.
Errores frecuentes
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Dar por hecho que es mala postura sin comprobar si la curva se corrige | Mirarle la espalda de perfil cuando se endereza y tumbado boca abajo y, si sigue rígida, consultar al pediatra |
| Comprar una faja o un corrector postural por internet | El corsé solo tiene sentido si lo indica el traumatólogo |
| Retirarle del deporte por precaución | Ajustar la carga cuando duele y mantener la actividad que tolera |
Mi opinión como fisioterapeuta
A los padres que llegan con esta duda les digo dos cosas. La primera: comprobar si la curva se corrige vale más que cualquier discusión sobre la mochila. La segunda: aunque sea un Scheuermann, esto no va de enderezar una espalda, va de que ese chico llegue a los 20 años fuerte y sin miedo a su columna.
Lo que más me preocupa no es la radiografía, es el adolescente al que le han dicho que tiene la espalda estropeada y deja el deporte. Si tienes dudas, pásate por consulta: puedes ver lo que hacemos en fisioterapia en Barcelona y en Madrid, o ir directo a fisioterapia pediátrica en Barcelona, para chicos de 6 a 18 años.
Preguntas frecuentes sobre la enfermedad de Scheuermann
¿Cómo sé si es mala postura o enfermedad de Scheuermann?
Si la curva se corrige al enderezarse y casi desaparece al tumbarse boca abajo, apunta a hipercifosis postural. Si sigue rígida y al inclinarse ves una giba angulada, hay que descartar un Scheuermann con una radiografía lateral que pide el pediatra o el traumatólogo.
¿Los ejercicios le van a dejar la espalda recta?
Si es postural, la mejora suele ser evidente porque no hay nada deformado. Si es un Scheuermann, no: el acuñamiento de la vértebra no se deshace con ejercicio, aunque sí mejoran la movilidad, la fuerza y la tolerancia.
¿Va a necesitar corsé?
Solo una minoría. Se plantea en curvas grandes, a partir de unos 60 a 65 grados, y solo mientras queda crecimiento por delante. Lo indica el traumatólogo y sirve para frenar la progresión, no para enderezar la espalda.
¿Puede seguir haciendo deporte?
En la gran mayoría de los casos, sí: el deporte y el trabajo de fuerza le convienen. Cuando duele se ajusta la dosis y se recortan un tiempo los gestos de flexión repetida con carga, no la actividad entera.
¿Es lo mismo que la escoliosis?
No. La escoliosis es una curva lateral con rotación que se ve de espaldas; el Scheuermann es una curva excesiva hacia delante que se ve de perfil. Pueden coincidir, pero se siguen de forma distinta.
¿Cuándo tengo que llevarlo al pediatra?
Si la curva no se corrige al enderezarse, si ha cambiado en pocos meses o si le duele casi a diario, cita con el pediatra. Otra cosa son la fiebre con dolor de espalda y la pérdida de fuerza, los hormigueos o cualquier cambio en el control del pis: eso no es una cita para la semana que viene, es urgencias hoy mismo.