Ir al gimnasio con epicondilitis: qué cambiar en tu rutina

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

Añadir como fuente preferida en Google

Respuesta corta: Sí, con epicondilitis puedes seguir yendo al gimnasio en la mayoría de los casos: el reposo total no cura el tendón y te hace perder lo ganado.

La clave es modificar agarres, sustituir los ejercicios que encienden el codo y mantener todo lo demás, usando la respuesta a las 24 horas como medidor.

Ir al gimnasio con epicondilitis: deportista descansando en el gimnasio tras el entrenamiento

Un pinchazo en la cara externa del codo al cerrar la mano sobre la barra, un remo que dejas a medias y la duda de siempre: si sigo entrenando lo empeoro, y si paro pierdo lo que me ha costado un año construir. Se puede ir al gimnasio con epicondilitis en la mayoría de los casos. Lo que hay que cambiar exactamente en tu rutina es lo que ocupa esta guía.

Aquí no vamos a repetir qué es la lesión ni su tratamiento completo: eso lo tienes en la guía de epicondilitis o codo de tenista. Esta página responde solo a la pregunta que te ha traído: qué puedes seguir haciendo en la sala, qué conviene sustituir y cómo saber si lo estás haciendo bien. Si lo que buscas son los gestos del día a día fuera del gimnasio, los tienes en qué no hacer con epicondilitis.

Sí, puedes seguir entrenando: lo que no puedes es entrenar igual

El tendón que duele en la epicondilitis es el de los músculos que extienden la muñeca y estabilizan el agarre. No es un tendón de bíceps ni de tríceps: trabaja cada vez que cierras la mano con fuerza, y por eso puede doler igual en una dominada que al levantar la cafetera.

Dos hechos ayudan. Primero, la mayor parte de tu rutina no toca ese tendón: piernas, core, cardio y buena parte del empuje pueden seguir casi como estaban. Segundo, el tendón no se cura con reposo absoluto: los tendones se adaptan a la carga que reciben, y quitársela toda durante semanas suele dejarlos igual de frágiles y a ti más débil. El objetivo no es parar, es ajustar la dosis.

La regla de las 24 horas: tu medidor para decidir cada ejercicio

No existe una lista universal de ejercicios prohibidos porque no hay dos codos iguales: hay gente que tolera el press y no el remo, y gente al revés. Lo que sí existe es un medidor sencillo que funciona con casi cualquier tendinopatía:

  • Durante el ejercicio: una molestia leve y estable, que no pasa de un 3 sobre 10 y no te obliga a cambiar la técnica, es aceptable.
  • A las 24 horas: si el codo está como siempre o mejor, la dosis era correcta y puedes mantenerla o subirla poco a poco. Si duele más que antes de entrenar, o duele en gestos cotidianos que ayer no dolían, la carga fue excesiva: recorta peso, series o agarre en la siguiente sesión.

Apunta después de cada sesión qué hiciste y cómo respondió el codo al día siguiente. En dos semanas tendrás un mapa de tu propia tolerancia que vale más que cualquier lista genérica de internet.

Los ejercicios que más suelen encender el codo

Con ese medidor en la mano, conviene saber por dónde vienen casi siempre los problemas. Los sospechosos habituales comparten dos ingredientes: agarre fuerte mantenido y muñeca trabajando bajo tensión.

  • Dominadas y jalones, sobre todo con agarre prono y barra gruesa.
  • Remos con barra o mancuerna pesada, donde el antebrazo sostiene todo el peso durante toda la serie.
  • Curl de bíceps con barra recta, que fija la muñeca en una posición que muchos codos irritados llevan mal.
  • Peso muerto y acarreos, más por el agarre mantenido que por el patrón de movimiento en sí.
  • Presses con agarre muy ancho o con la muñeca doblada hacia atrás, que concentran tensión donde no toca.

Un apunte antes de seguir: esta guía habla del dolor en la cara externa del codo. Si te duele la cara interna, el cuadro es otro, la epitrocleitis o codo de golfista, y los ejercicios conflictivos cambian: ahí el problema son los tirones y los curl, no tanto el agarre en extensión. El resto de guías de la zona están en codo y mano.

Cómo adaptar tu rutina: qué quitar, qué sustituir y qué mantener

La estrategia tiene tres cajones. En el primero va lo que hoy enciende el codo aunque lo modifiques: se aparca unas semanas, no para siempre. En el segundo, lo que tolera un cambio de agarre, de implemento o de peso: suele ser el cajón más grande. Y en el tercero, todo lo que no exige agarre fuerte: piernas, core, cardio y gran parte del empuje, que se mantienen tal cual para no perder ni el hábito ni la forma física.

Si te molesta con...El cambio que suele funcionar
Dominadas o jalón con agarre pronoAgarre neutro o supino, menos volumen, o jalón en polea con un peso que tolere el codo
Remo con barraRemo en máquina con apoyo de pecho y muñeca neutra, o straps para descargar el agarre
Curl con barra rectaCurl con mancuernas o barra Z, dejando que la muñeca busque su posición natural
Peso muerto pesadoStraps o agarre mixto, o una temporada de variantes con menos demanda de agarre
Press de banca con agarre muy anchoAgarre algo más cerrado, mancuernas o máquina, con la muñeca alineada con el antebrazo

Fíjate en la lógica: los cambios de implemento y de agarre reducen la tensión que llega al tendón sin quitar el estímulo al músculo grande. Es justo lo que buscas, seguir progresando en todo lo que no es el codo mientras el tendón se recupera a su ritmo.

El trabajo del codo que deberías añadir a tu rutina

Adaptar la rutina evita que el tendón vaya a peor, pero no lo hace más fuerte. Para eso hay que cargarlo a propósito con trabajo específico de los extensores de la muñeca: primero contracciones mantenidas suaves, después fuerza lenta con poco peso, subiendo de forma muy gradual. Es el mismo principio de sobrecarga progresiva que ya aplicas en la sala, solo que en dosis de tendón irritado: poco peso, ejecución lenta y progresión por semanas, no por sesiones. Con diez minutos al final del entrenamiento suele haber suficiente, y si quieres entender cómo se elige entre carga lenta y pesada o excéntricos, ahí lo explicamos.

El límite de una guía escrita: se puede seguir entrenando casi todo, pero el reparto entre lo que quitas, lo que sustituyes y lo que mantienes depende de cómo responda tu codo a las 24 horas, y eso es una progresión individual que hay que medir y reajustar cada una o dos semanas. Ese ajuste es justo el terreno de una pauta de ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid: partimos de la carga que el codo tolera hoy, la revisamos cada semana y encajamos el trabajo del tendón en lo que ya entrenas, en vez de darte una tabla genérica.

Reserva tu valoración en Barcelona o Madrid

Señales de alarma: cuándo parar y consultar sin esperar

La epicondilitis duele, pero duele de una forma concreta: en la cara externa del codo, al agarrar y al cargar. Estas otras señales no encajan en ese patrón y piden valoración médica antes de seguir entrenando:

  • Codo caliente, hinchado o enrojecido, sobre todo si se acompaña de fiebre o malestar general: hay que descartar una infección o una artritis.
  • Pérdida de fuerza real: se te caen las cosas de la mano, más allá de que apretar te duela. En la epicondilitis la mano falla porque duele, no porque no pueda; si la fuerza se va sin dolor de por medio, hay que mirar el nervio.
  • Hormigueo o pérdida de sensibilidad en el antebrazo o los dedos, que apunta a un nervio comprimido en el codo o en el cuello.
  • Dolor tras un golpe o una caída, con el codo deformado o sin poder estirarlo del todo.
  • Dolor nocturno que no cede y va a más semana a semana aunque hayas dejado de cargar.

¿Cuánto tiempo tendrás que entrenar adaptado?

Los plazos son donde más se peca de optimista. Con un cuadro reciente y bien llevado, la mejora clara suele llegar entre las 6 y las 12 semanas, y a partir de ahí empieza la reintroducción de los ejercicios aparcados, de uno en uno, hasta recuperar tus agarres y pesos habituales en unos 3 o 4 meses. Si el codo lleva meses o años irritado, el horizonte realista es más largo, de 6 meses a un año, y en algunos casos más: un tendón que lleva tiempo así necesita ciclos largos de carga para remodelarse.

La señal de que vas bien no es el cero dolor: es que cada dos o tres semanas toleras un poco más de agarre y de peso sin pagar factura al día siguiente. Y lo que más alarga el proceso es casi siempre lo mismo: volver de golpe al peso anterior en cuanto deja de doler.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Dejar el gimnasio del todo hasta que no duela nadaReposo relativo: mantener piernas, core y lo que no encienda el codo, y recargar el tendón de forma progresiva
Entrenar a través del dolor apretando los dientesRespetar el tope de molestia leve durante la sesión y la respuesta del codo a las 24 horas
Volver al peso de antes en cuanto deja de dolerReintroducir los ejercicios aparcados de uno en uno y subir la carga por semanas, no por sesiones
Fiarlo todo a la codera o a las strapsUsarlas como ayuda puntual mientras el trabajo específico consigue que el tendón tolere más carga
Estirar el antebrazo con insistencia esperando que se curePriorizar la fuerza lenta y progresiva de los extensores, que es lo que cambia el tendón

Mi opinión como fisioterapeuta

De los pacientes con epicondilitis que vemos en nuestras consultas de Barcelona y Madrid, los que peor evolucionan no son los que entrenan: son los que paran del todo y los que no cambian nada. El perfil que más se repite es el que lleva dos meses estirando el antebrazo, con la codera puesta y la misma rutina de siempre. Cuando toca recortar, yo empiezo por el volumen del tirón antes que por el peso: quitar series de dominadas y de remo suele calmar el codo más rápido que bajar cinco kilos en todos los ejercicios, y te deja el estímulo de fuerza intacto. Sobre todo, no conviertas el codo en el centro de tu entrenamiento: dale sus diez minutos de trabajo específico, cuida el agarre en los tirones y deja que el resto de la rutina siga su curso. Y si después de 3 o 4 semanas adaptando la rutina el codo sigue igual, no sigas probando a ciegas: una valoración de fisioterapia en Barcelona o de fisioterapia en Madrid te dirá si es realmente una epicondilitis, en qué fase está y qué carga le toca ahora.

Preguntas frecuentes sobre entrenar con epicondilitis

¿Puedo hacer press de banca con epicondilitis?

En la mayoría de los casos sí. Los empujes suelen tolerarse mejor que los tirones porque el agarre trabaja mucho menos. Si notas molestia, prueba un agarre algo más cerrado, mancuernas o máquina con la muñeca alineada, y comprueba la respuesta del codo a las 24 horas.

¿Puedo seguir haciendo dominadas y remo?

Son los ejercicios que más suelen encender una epicondilitis, así que depende de tu tolerancia. Empieza por cambiar a agarre neutro, bajar volumen y descargar el agarre con straps en los remos. Si aun así el codo paga factura al día siguiente, apárcalos unas semanas y mantén el tirón con las variantes que toleres.

¿Es mejor dejar de entrenar del todo unas semanas?

En general no. El reposo absoluto no hace el tendón más resistente y a ti te desacondiciona, con lo que la vuelta suele doler igual o más. Funciona mejor el reposo relativo: quitar o modificar lo que enciende el codo y mantener todo lo demás.

¿Sirve la cincha de epicondilitis para entrenar?

Puede reducir el dolor durante la sesión porque reparte la tensión que llega al tendón, y usarla en los ejercicios de agarre es razonable. Lo que no hace es tratar la lesión: si la usas para aguantar cargas que el tendón todavía no tolera, solo estás aplazando el problema.

¿Y si me duele al día siguiente de entrenar?

Una molestia leve que desaparece en unas 24 horas entra dentro de lo aceptable y no significa que estés dañando el tendón. Si el dolor es mayor que antes de la sesión, aparece en gestos cotidianos o tarda días en bajar, la dosis fue excesiva: recorta peso, agarre o volumen en la siguiente sesión y vuelve a valorar.

¿Cuánto tarda en curarse una epicondilitis si sigo entrenando?

Entrenar adaptado no suele retrasar la recuperación, y el trabajo de carga progresiva la favorece porque el tendón necesita carga para remodelarse. En los cuadros recientes la mejora clara aparece entre las 6 y las 12 semanas, y recuperar del todo tus agarres y pesos lleva unos 3 o 4 meses. Si el codo lleva mucho tiempo irritado, cuenta de 6 meses a un año. La clave es progresar por semanas y no volver de golpe a los pesos anteriores.

Para seguir leyendo

Guías relacionadas

Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

Última revisión: · Cómo elaboramos nuestros contenidos

Te orientamos gratis

Cuéntanos tu caso

Explícanos qué te pasa y te decimos, sin compromiso, cómo lo trataríamos y con quién. Sin spam.

Explícanos tu caso

Sin compromiso: te decimos si podemos ayudarte y cómo.

…o reserva directamente en tu clínica

¿Hablamos por WhatsApp?

Newsletter de la clínica

¿Te enviamos más información sobre el dolor de codo, muñeca y mano a tu correo electrónico?

Epicondilitis, túnel carpiano y De Quervain: qué carga los tolera y cuál los empeora.

Te llegará un correo para confirmar el alta. Sin spam, y te das de baja con un clic.

Reserva tu cita

  1. 1 Tu cita
  2. 2 Día y hora
  3. 3 Tus datos
¿En qué clínica?
¿Qué necesitas?
¿Con quién?