Punción seca para la epicondilitis: qué resuelve y qué no

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: La punción seca ayuda en la epicondilitis cuando hay puntos gatillo activos en la musculatura del antebrazo: baja el dolor y abre una ventana para trabajar mejor.

Lo que no hace es recuperar la capacidad del tendón: eso lo consigue el ejercicio de carga progresiva, y por eso la aguja nunca debería ir sola.

Si el dolor no cambia en 3 o 4 sesiones, o aparecen señales de alarma como fiebre con el codo hinchado o pérdida de fuerza, toca reevaluar con tu médico.

Punción seca para la epicondilitis: agujas de punción seca colocadas sobre la musculatura del hombro y el cuello de un paciente

Quien llega a esta pregunta suele tener ya el diagnóstico: epicondilitis, el famoso codo de tenista. Y que lleves un tiempo probando cosas, reposo, una codera, estiramientos de internet, quizá alguna infiltración, con alivios que duran unos días y un dolor que vuelve en cuanto agarras la raqueta, la herramienta o el ratón. Ahora estás comparando técnicas antes de decidir dónde poner tu tiempo, y la punción seca aparece en todas las listas.

Aquí tienes qué hace una aguja en tu antebrazo, qué parte del dolor puede apagar, qué parte no va a tocar jamás y cómo se combina con el resto del tratamiento para que el codo mejore de una vez.

¿Qué es la punción seca y qué pinta en un problema de tendón?

La punción seca es una técnica de fisioterapia que utiliza una aguja fina, sin ningún fármaco (por eso se llama seca), para desactivar puntos gatillo miofasciales: zonas del músculo que están contraídas de forma mantenida, duelen al presionarlas y refieren dolor a distancia. La aguja llega donde el dedo no puede y provoca una respuesta de espasmo local, una sacudida breve del músculo que es la señal de que hemos dado con el punto.

¿Y qué tiene que ver esto con un tendón? Mucho más de lo que parece. La epicondilitis es una tendinopatía del origen de los músculos extensores en el epicóndilo lateral, pero casi nunca viaja sola: la musculatura del antebrazo que tira de ese anclaje suele estar sobrecargada y llena de puntos gatillo activos que suman dolor por su cuenta. Si todavía dudas de si tu dolor es esto, empieza por la guía completa de epicondilitis o codo de tenista y vuelve: aquí solo hablamos de la aguja.

Los músculos que mantienen tu codo encendido

En una epicondilitis, los puntos gatillo aparecen sobre todo en el extensor radial corto y largo del carpo, el extensor común de los dedos, el supinador y el braquiorradial. Cada uno tiene su firma: los extensores radiales y el braquiorradial refieren dolor al propio epicóndilo y hacia el dorso de la muñeca, y el supinador duele en la cara externa del codo y puede bajar hacia el pulgar.

Esa es la explicación de dos situaciones que desconciertan a muchos pacientes: codos que siguen doliendo aunque la ecografía del tendón no enseñe gran cosa, y muñecas que duelen por el dorso sin que la muñeca tenga nada. El dolor referido de un punto gatillo no aparece donde está el problema, aparece donde el mapa de ese músculo lo dibuja.

Por eso la sesión empieza siempre palpando: si al presionar el antebrazo reproducimos exactamente tu dolor, ese componente muscular existe y la punción tiene diana. Si no lo reproducimos, la aguja tiene poco que ofrecer, y se dice antes de empezar.

Qué resuelve la punción seca (y qué se queda sin resolver)

Lo que la aguja hace bien: desactivar los puntos gatillo, bajar el tono de la musculatura del antebrazo y apagar el dolor referido que esos puntos generan. El resultado práctico es una ventana de días con menos dolor y más tolerancia al uso del brazo, y de paso menos tensión tirando del anclaje del tendón en cada gesto.

Lo que la aguja no hace: reparar el tendón ni devolverle su capacidad de carga. Un tendón que lleva meses irritado necesita un programa de carga progresiva para volver a tolerar el trabajo, y eso no lo consigue ninguna aguja, ninguna máquina y ningún masaje. La punción trata el componente muscular del cuadro; el tendón se entrena.

Por eso, cuando aplicamos punción seca en Barcelona y en Madrid te lo decimos en la primera sesión: la aguja nunca va sola, va acompañada de un plan de ejercicio que aprovecha cada ventana de alivio para cargar el tendón un poco más. Si vienes escaldado de tratamientos que funcionaban dos días, esta es justo la pieza que suele faltar.

Cómo es una sesión y qué vas a notar después

Primero exploramos el codo, el antebrazo y el cuello, y localizamos por palpación los puntos que reproducen tu dolor. La aguja entra directa al punto gatillo, se busca la respuesta de espasmo local, esa sacudida que sorprende más que duele, y se retira. En una sesión se tratan los dos o tres músculos que mandan, no todo el antebrazo.

Después es normal notar el antebrazo cargado, como con agujetas, entre 24 y 72 horas, con el pico el primer día. Ese día evita los esfuerzos intensos con esa mano; el movimiento suave y el calor local ayudan a que la molestia pase antes. A partir de ahí llega la parte buena: menos dolor en los gestos que antes lo disparaban.

¿Cuántas sesiones hacen falta?

Menos de las que imaginas, y esa es una de las ventajas de la técnica. Cuando el componente muscular es el dominante, el cambio se nota entre la primera y la tercera sesión, habitualmente con una sesión semanal para dejar que el tejido se recupere entre punciones.

La otra cara: si después de 3 o 4 sesiones el dolor no se ha movido, insistir no es la respuesta. Toca reevaluar, porque puede que tu dolor sea sobre todo tendinoso, que el gesto que lo provoca siga sin corregirse o que el diagnóstico no sea el correcto. Y hay una trampa contraria: que la punción te alivie no significa que el trabajo haya terminado. La tendinopatía de base sigue su propio calendario, que se mide en semanas de carga bien hecha, no en sesiones de aguja.

Cuándo no es la técnica adecuada

La punción seca no es para todo el mundo ni para todos los codos. La descartamos o la aplazamos si te dan un miedo insuperable las agujas, si tienes una infección o una herida en la piel de la zona, si hay un linfedema en ese brazo o si tomas anticoagulantes o tienes un trastorno de la coagulación: en ese último caso se valora contigo y con tu médico si compensa. Y si la palpación no encuentra puntos gatillo activos, sencillamente no es tu técnica, por bien que le haya ido a otro.

Nada de esto deja sin opciones: la terapia manual sobre esos mismos puntos y el ejercicio bien dosificado bajan ese componente muscular por otra vía, aunque a veces hagan falta más sesiones. Y si tu dolor no encaja con lo que describimos, hormigueos en los dedos, dolor que baja desde el cuello, dolor en la cara interna del codo, revisa el resto de guías de codo y mano: hay varios cuadros que se disfrazan de epicondilitis.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

  • Codo rojo, caliente e hinchado, sobre todo con fiebre o malestar general: hay que descartar una infección o una artritis aguda, y más aún si aparece en los días siguientes a una sesión de punción.
  • Dolor nocturno constante que no cambia con la postura ni con el movimiento.
  • Pérdida de fuerza real en la mano u hormigueos en los dedos que van a más.
  • Un bulto que crece en el codo o en el antebrazo, o pérdida de peso sin explicación.
  • Dolor tras un golpe o una caída con deformidad o con el codo bloqueado.

El tratamiento completo: la aguja abre la ventana, la carga cura el tendón

El plan que funciona en la epicondilitis combina cuatro piezas. Primero, ajustar la carga sin parar del todo: el reposo absoluto desacondiciona el tendón y retrasa la vuelta. Segundo, ejercicio progresivo: se suele empezar con trabajo isométrico, bien tolerado y que a muchos pacientes les baja el dolor, y se avanza hacia fuerza con más carga a medida que el tendón la tolera. Tercero, corregir el gesto que lo enciende: el agarre de la raqueta, la altura del ratón, la técnica con la herramienta. Y cuarto, las técnicas de consulta, punción seca y terapia manual, como facilitadores que hacen transitable todo lo anterior.

Los plazos: con un programa de carga bien pautado la mejoría clara suele llegar entre las 6 y las 12 semanas, y la mayoría de los casos establecidos se resuelven entre los 3 y los 6 meses; los cuadros de más de un año, con ciclos de reposo y recaída, pueden pedir bastante más. La punción no acorta ese calendario, lo que hace es que el camino duela menos y que el ejercicio se pueda hacer bien desde el principio. El desglose de fases, dosis y ejercicios en casa está en la guía de epicondilitis; aquí nos quedamos en el papel de la aguja dentro de ese plan.

Si prefieres que te guiemos, puedes pedir una valoración de fisioterapia en Barcelona (Eixample y Gràcia) o de fisioterapia en Madrid (Barrio de Salamanca): exploramos el codo, el antebrazo y el cuello, comprobamos si hay puntos gatillo con diana y sales con un plan concreto, no con una sesión suelta.

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Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Pedir punción seca sin que nadie haya palpado si hay puntos gatillo que reproduzcan tu dolorDejar que decida la exploración: si al palpar el antebrazo no aparece tu dolor, la aguja no tiene diana y toca otro plan
Encadenar sesiones de aguja sin tocar el ejercicioUsar cada ventana de alivio para progresar la carga del tendón, que es lo que cierra el cuadro
Pinchar todo el antebrazo por si acaso, o repetir sesión cada dos días para ir más rápidoTratar solo los dos o tres músculos que reproducen tu dolor y espaciar las sesiones, en general una por semana: más agujas y menos margen solo dejan más molestia después
Volver a la raqueta o a la obra a pleno ritmo el primer día sin dolorReintroducir el gesto por fases, con menos volumen del que crees que toleras y subiendo cada semana
Seguir todo el día con el mismo ratón, el mismo agarre y sin pausasRevisar el puesto y el gesto: pequeños cambios de agarre y pausas cortas le quitan horas de carga al tendón
Repetir infiltraciones para seguir compitiendo sin cambiar nada másHablar las opciones con tu médico y acompañarlas siempre de un plan de carga y de gesto

Mi opinión como fisioterapeuta

De todas las técnicas que uso en el codo, la punción seca es la que más alivio da a corto plazo cuando la palpación encuentra puntos gatillo activos, y aun así nunca la ofrezco sola. El paciente que llega a nuestras consultas de Barcelona o de Madrid después de meses de epicondilitis no necesita otra técnica suelta que funcione dos días: necesita entender qué parte de su dolor es músculo, qué parte es tendón y un plan que trate cada una con su herramienta. Por eso prefiero una primera sesión corta, dos o tres puntos, y ver cómo responde el codo esos primeros días antes de decidir nada; y si al llegar a la tercera sesión el paciente no me cuenta ningún cambio, por pequeño que sea, dejo de pinchar y reviso el plan en lugar de encadenar una cuarta. La aguja apaga el ruido; el ejercicio arregla el motor. Cuando se hacen las dos cosas en ese orden, el codo de tenista deja de ser ese dolor que siempre vuelve.

Preguntas frecuentes sobre la punción seca en la epicondilitis

¿Duele la punción seca en el antebrazo?

Más que dolor, notarás una sacudida breve cuando la aguja encuentra el punto gatillo: es la respuesta de espasmo local y dura un instante. Después es normal una sensación de agujetas en el antebrazo entre 24 y 72 horas, más intensa el primer día, que se lleva bien con movimiento suave y calor.

¿Cuántas sesiones de punción seca necesita una epicondilitis?

Cuando hay puntos gatillo activos, el cambio suele notarse entre la primera y la tercera sesión, normalmente con una sesión por semana. Si después de 3 o 4 sesiones el dolor no ha cambiado nada, no tiene sentido insistir: hay que reevaluar el diagnóstico y el plan.

¿La punción seca cura la epicondilitis?

Por sí sola, no. Desactiva el componente muscular del dolor y abre una ventana de alivio, pero la capacidad del tendón se recupera con ejercicio de carga progresiva. La combinación de las dos cosas es lo que cambia el cuadro.

¿Qué diferencia hay entre punción seca y acupuntura?

Comparten la aguja y nada más. La acupuntura procede de la medicina tradicional china y trabaja sobre los puntos de sus meridianos; la punción seca es una técnica de fisioterapia que busca un punto gatillo concreto en un músculo concreto, localizado por exploración clínica.

¿Puedo trabajar o entrenar después de una sesión?

Puedes hacer vida normal desde el primer momento. Ese día conviene evitar el esfuerzo intenso del brazo tratado, es decir, agarres fuertes, raqueta o cargas pesadas, y retomarlos al día siguiente si las molestias lo permiten.

¿Y si me dan miedo las agujas?

Se puede tratar igual. La terapia manual sobre esos mismos puntos y el ejercicio bien dosificado bajan ese mismo componente muscular por otra vía, a veces algo más lenta. Dilo sin reparo en la valoración: ninguna técnica es imprescindible.

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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