
Abrir un bote se ha convertido en una batalla, girar la llave te arranca una mueca y escurrir un paño duele en un punto muy concreto: la base del pulgar. Si te suena, es probable que tengas una rizartrosis, la artrosis de la articulación que une el pulgar con la muñeca. Es muy frecuente, sobre todo en mujeres a partir de los 50, y tiene mucho más margen de mejora del que suele contarse. Te explico qué la provoca, qué funciona y qué esperar de las infiltraciones y de la cirugía.
¿Qué es la rizartrosis?
La articulación trapeciometacarpiana une el hueso del pulgar con el trapecio, un huesecillo de la muñeca. Tiene forma de silla de montar y gracias a ella el pulgar se mueve en todas direcciones y se opone al resto de dedos: es lo que nos permite pinzar y manipular. Ese diseño tan móvil tiene una contrapartida: es una articulación poco encajada, que depende de sus ligamentos y su musculatura para mantenerse estable y que soporta cargas enormes cada vez que pellizcas algo.
Con los años, ese uso intenso puede desgastar el cartílago y provocar cambios en el hueso: eso es la rizartrosis. Es una de las artrosis de la mano que más consulta genera, con un claro predominio en mujeres a partir de los 50 años, en parte por los cambios hormonales de la menopausia y por una mayor laxitud ligamentosa.
Imagen y dolor no son lo mismo (aquí tampoco)
Muchas personas mayores de 60 años tienen signos de artrosis en la base del pulgar en una radiografía sin haber tenido nunca dolor, y al revés: hay grados iniciales que duelen bastante. El informe orienta, pero no manda: tratamos tu mano, no tu radiografía.
Síntomas: cómo reconocerla
- Dolor en la base del pulgar, en el fondo de la "V" que forma con el índice, que señalas con precisión.
- Duele al pellizcar, abrir botes, girar llaves o exprimir un paño: gestos de pinza con fuerza.
- Pérdida de fuerza de pinza: se te caen cosas o buscas la otra mano sin darte cuenta.
- A veces crujidos al mover el pulgar y un pequeño bulto en la base; la rigidez matutina dura pocos minutos.
- En fases avanzadas, deformidad en Z: la base se mete hacia dentro y la siguiente articulación se hiperextiende.
En las radiografías verás una clasificación por estadios. Te la traduzco, con el aviso de siempre:
| Estadio | Qué se ve en la radiografía | Qué se suele notar |
|---|---|---|
| I | Articulación casi normal | Dolor solo tras esfuerzos concretos |
| II | Ligero pinzamiento y pequeños osteofitos | Dolor recurrente, con la fuerza conservada |
| III | Pinzamiento marcado, osteofitos grandes y esclerosis | Dolor frecuente y pérdida clara de fuerza |
| IV | Además, afectación de la articulación vecina | Rigidez y deformidad; dolor variable |
El estadio no predice tu dolor: he visto grados IV que funcionan razonablemente bien y grados I que no dejan dormir.
Causas y factores de riesgo
- Sexo femenino y edad: el factor más claro, con un aumento notable a partir de los 50.
- Laxitud ligamentosa, que deja la articulación menos estable desde joven.
- Uso intenso de la pinza: peluquería, costura, odontología, cocina, jardinería, oficios manuales.
- Antecedente de fractura o luxación en la base del pulgar.
- Herencia: es frecuente que la madre o las hermanas tengan lo mismo, junto a nódulos en otros dedos.
Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar
- Articulación caliente, roja y muy hinchada, sobre todo con fiebre.
- Dolor tras una caída con deformidad de la base del pulgar: hay que descartar una fractura.
- Hormigueo nocturno o pérdida de fuerza que avanza: puede haber un atrapamiento del nervio mediano asociado, algo bastante habitual.
- Rigidez matutina de más de una hora, con varias articulaciones hinchadas y de forma simétrica: orienta a una artritis inflamatoria, que se maneja distinto.
¿Cómo se diagnostica?
Con la exploración, en la mayoría de casos: dolor al palpar la interlínea, movilidad del pulgar y maniobras de compresión y rotación que reproducen el síntoma cuando la articulación está afectada. Medimos además la fuerza de pinza y de puño, que es lo que después nos sirve para seguir la evolución.
La radiografía se pide si hay dudas o se plantea cirugía, y la ecografía ayuda a ver inflamación y a descartar cuadros vecinos. Ninguna prueba decide sola: el plan se ajusta a lo que te duele y a lo que puedes hacer.
Diagnóstico diferencial
Hacer un diagnóstico diferencial es descartar, una por una, las patologías que producen un dolor parecido antes de quedarse con el diagnóstico correcto. Importa por dónde duele, cuándo aparece y con qué gestos cambia: la rizartrosis se confunde a menudo con los cuadros de abajo. En la segunda columna tienes la pista que los distingue; si tu caso encaja mejor en otra fila, ahí tienes su guía.
| Cuadro | La pista que lo delata |
|---|---|
| Tenosinovitis de De Quervain | Duele algo más arriba, en el lateral de la muñeca, al desviarla con el pulgar dentro del puño; no al presionar la base del pulgar |
| Síndrome del túnel carpiano | Hormigueo nocturno en pulgar, índice y corazón; el dolor no aparece al comprimir la articulación |
| Artritis inflamatoria | Varias articulaciones afectadas, hinchazón caliente y rigidez matutina prolongada |
| Artrosis o lesión antigua del escafoides | Dolor en la tabaquera anatómica, con antecedente de caída sobre la mano |
| Dedo en resorte del pulgar | Chasquido o bloqueo al flexionarlo, con un nódulo doloroso en la palma |
Tratamiento: primero, lo conservador
La mayoría de las rizartrosis se controlan sin quirófano. El programa que funciona combina cuatro cosas: ejercicio específico, adaptación de los gestos, férula nocturna y control del dolor. Suele plantearse en bloques de 8 a 12 semanas, y a partir de ahí se valora.
- Ejercicio: la base, igual que en cualquier otra artrosis tratada con fisioterapia. Fortalecer lo que estabiliza la base del pulgar (primer interóseo dorsal y musculatura tenar) reduce la carga que soporta la articulación y baja el dolor.
- Férula: una ortesis que incluya la base del pulgar y deje libres la muñeca y la punta, de uso nocturno y en tareas de fuerza puntuales.
- Medicación pautada por tu médico en los picos de dolor; los antiinflamatorios en crema tienen sentido aquí, porque la articulación es muy superficial.
- Infiltraciones: útiles como ventana de alivio en fases muy dolorosas, en número limitado y siempre acompañadas de rehabilitación.
- Cirugía: el último recurso. Cuando el dolor sigue limitando tras meses de tratamiento bien hecho, quitar o sustituir el trapecio da buenos resultados, con una recuperación de 3 a 6 meses.
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Así la tratamos en la clínica, fase a fase
Fase 1: Calmar y descargar
Terapia manual suave de la articulación y trabajo de la musculatura tenar y del primer radio, ajuste de la férula y, sobre todo, educación: revisamos contigo los gestos del día que están castigando el pulgar. En manos muy sensibles añadimos neuromodulación para bajar la irritabilidad y poder empezar a entrenar antes, tanto en nuestra consulta de neuromodulación en Barcelona como en el centro de Madrid.
Fase 2: Fuerza y control
Activación específica del primer interóseo dorsal y de la musculatura tenar, isométricos progresivos de pinza y trabajo de control del movimiento del pulgar. Es la fase que cambia el pronóstico y la que más se salta la gente, porque exige constancia durante semanas.
Fase 3: Volver a tus tareas
Adaptamos utensilios y gestos (mangos gruesos, abridores, llaves de cabeza ancha, usar la palma y las dos manos en lugar de la pinza), reintroducimos las tareas que más te importan y dejamos un plan de mantenimiento de dos o tres días por semana. La artrosis es crónica: el ejercicio también tiene que serlo, aunque sea en dosis pequeñas.
Tres ejercicios para empezar hoy en casa
- Activación del primer interóseo dorsal: mano de canto sobre la mesa, separa el pulgar del índice empujando contra la otra mano, sin doblar la punta. Mantén 5-10 segundos, 10 repeticiones, dos veces al día.
- Oposición con resistencia suave: con una goma pequeña o una pelota blanda, lleva el pulgar hacia el meñique y vuelve despacio. 10-15 repeticiones, sin dolor.
- Isométrico de pinza: aprieta una pelota blanda entre pulgar e índice al 30-50 % de tu fuerza durante 10-20 segundos, 5 repeticiones. El isométrico suele bajar el dolor a corto plazo.
La referencia: molestia de hasta 3 sobre 10 que desaparece en unos minutos. Si al día siguiente estás peor, baja la carga; si empeora, para y consúltanos. Si además te molestan los nudillos o las puntas de los dedos, esta tanda se te queda corta: completa el trabajo con la rutina de ejercicios para la artrosis de manos, que cubre el resto de articulaciones.
¿Cuánto tarda en mejorar?
- 2 a 4 semanas: con la férula nocturna y los gestos adaptados baja el dolor nocturno y el número de picos.
- 8 a 12 semanas: se gana fuerza de pinza y mejora la tolerancia al día a día.
- 3 a 6 meses: se consolida la mejoría. Hablamos de controlar la artrosis, no de eliminarla.
- Si tras 4 a 6 meses de trabajo bien hecho el dolor sigue limitándote, toca valorar la cirugía con un traumatólogo de mano.
Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)
| Error habitual | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| Dejar de usar la mano por miedo a desgastarla | Moverla y cargarla dentro del umbral tolerable: la inmovilidad debilita justo lo que sostiene la articulación |
| Llevar una férula rígida todo el día durante meses | Uso nocturno y en tareas concretas de fuerza |
| Apretar una pelota antiestrés con toda la fuerza | Trabajo específico y progresivo de la musculatura del pulgar, sin forzar el gesto que más comprime |
| Guiarse por el grado de la radiografía | Medir dolor y fuerza de pinza, que es lo que refleja tu evolución |
| Encadenar infiltraciones como único plan | Usar la ventana sin dolor para entrenar y adaptar gestos |
| Comprar utensilios adaptados sin cambiar la forma de coger | Cambiar el gesto: mangos gruesos, usar la palma, repartir con las dos manos |
Mi opinión como fisioterapeuta
La rizartrosis arrastra una fama injusta de "no se puede hacer nada, es desgaste". En consulta veo lo contrario cada semana: pacientes que llegan sin poder abrir una botella y que, tres meses después, hacen su vida con molestias puntuales y sin pasar por quirófano. Lo que más cambia el resultado no es ningún aparato, es la combinación aburrida de ejercicio constante, férula por la noche y cambiar cuatro gestos del día. Si te han dicho que tu mano va a ir a peor de forma inevitable, pide una segunda opinión: la artrosis no se revierte, pero el dolor y la fuerza sí se trabajan.
Preguntas frecuentes sobre la rizartrosis
¿La rizartrosis tiene cura?
La artrosis no se revierte, pero el dolor se controla y la fuerza se recupera en buena medida. La mayoría de personas que hacen ejercicio específico, adaptan sus gestos y usan férula por la noche pasan de tener la mano limitada a hacer su vida con molestias puntuales. El objetivo es ese, no borrar la radiografía.
¿Tengo que llevar la férula todo el día?
No. Lo habitual es usarla por la noche y en tareas puntuales de fuerza. Descansa la articulación y suele bajar mucho el dolor nocturno, pero llevada todo el día durante meses debilita la musculatura del pulgar, que es justo la que necesitas fuerte.
¿Hacer fuerza con la mano me va a estropear más la articulación?
No, siempre que la carga sea progresiva y tolerable. La articulación responde bien al movimiento y a la carga bien dosificada; lo que empeora las cosas es la inactividad y perder la musculatura que estabiliza la base del pulgar. Otra cosa son los gestos de pinza fuerte repetidos sin control: esos se adaptan.
¿Sirven las infiltraciones?
Pueden ayudar en fases de mucho dolor, sobre todo si la articulación está inflamada: el corticoide suele dar alivio durante semanas o algunos meses, en número limitado. La clave es aprovechar esa ventana para entrenar y adaptar los gestos, porque por sí sola no cambia el pronóstico.
¿Cuándo hay que operarse?
Cuando el dolor sigue limitando tu vida después de varios meses de tratamiento conservador bien hecho. Las técnicas habituales quitan o sustituyen el trapecio y dan buenos resultados en dolor, pero la recuperación es larga (3-6 meses) y la fuerza tarda en volver.
La radiografía dice artrosis avanzada. ¿Significa que estoy peor?
No necesariamente: el grado radiológico y el dolor van por caminos distintos. Hay radiografías muy llamativas con manos que funcionan bien y grados iniciales que duelen mucho, así que nos guiamos por tu dolor y tu fuerza de pinza.