Dejar las muletas tras una prótesis de cadera: los criterios, no el calendario

Por Enric Gallofré · Fisioterapeuta y Osteópata · Col. nº 11099 · Última revisión:

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Respuesta corta: La mayoría de los pacientes deja las muletas entre la cuarta y la octava semana tras una prótesis de cadera, pero la fecha no es el criterio: se dejan cuando caminas con dolor controlado, sin cojera y con fuerza suficiente en el glúteo medio para que la pelvis no caiga al apoyar.

La transición se hace por fases: de dos muletas a una (en la mano contraria a la pierna operada), después trayectos cortos en casa y la calle lo último.

Cuándo dejar las muletas tras una prótesis de cadera: hombre mayor paseando con bastón por el parque

Te operaron hace unas semanas, cada día caminas un poco mejor y las muletas empiezan a estorbarte más que ayudarte. Preguntas cuándo puedes dejarlas y cada fuente te da una cifra distinta: el cirujano te habló de seis semanas, una web dice tres, tu vecino asegura que las soltó en quince días. Ninguna cifra es la respuesta, porque las muletas no se dejan por fecha: se dejan por criterios.

Aquí tienes esos criterios, la forma segura de pasar de dos muletas a una y de una a ninguna, y las señales de que vas demasiado rápido. Esta guía responde solo la pregunta de las muletas: el proceso completo, con sus fases y sus plazos, lo tienes en la guía de rehabilitación de la prótesis de cadera.

Entre la cuarta y la octava semana, si cumples los criterios

La mayoría de los pacientes deja las muletas entre la cuarta y la octava semana después de una prótesis de cadera. Es un rango orientativo, no una promesa: hay quien camina sin apoyos antes del mes y hay recuperaciones perfectamente normales que las necesitan más allá de la octava semana.

Para decidir bien conviene entender qué hace la muleta por ti. Hace dos trabajos: reparte la carga de la cadera operada mientras cicatrizan los tejidos y se respeta la pauta de apoyo que te haya dado tu cirujano, y sostiene tu marcha mientras la musculatura que estabiliza la pelvis recupera fuerza. Se deja cuando ya no hace falta ninguna de las dos cosas, y eso no lo dice el calendario: lo dicen los tres criterios que verás más abajo.

Por qué cada web te da una cifra distinta

Unas fuentes hablan de 2 a 4 semanas, otras de 3 a 6 y otras de 6 a 8. Nadie miente, están describiendo pacientes distintos. El plazo real depende de varias cosas:

  • La vía de abordaje de tu cirugía. Los abordajes que respetan la musculatura glútea suelen permitir una marcha estable antes; los que atraviesan el glúteo medio necesitan más semanas hasta que ese músculo vuelve a sostener la pelvis.
  • La pauta de carga de tu cirujano. Según el implante y su fijación, puede indicarte apoyo completo desde el primer día o limitarlo unas semanas. Su indicación manda sobre cualquier artículo, incluido este.
  • Cómo llegaste a la operación. Quien llevaba años cojeando y perdiendo fuerza necesita más tiempo que quien llegó activo y con buena musculatura.
  • La edad y el equilibrio. No tanto por la cadera como por la seguridad ante un tropiezo o un resbalón.
  • Si haces rehabilitación activa o solo dejas pasar los días. El glúteo no se fortalece con el calendario, se fortalece con trabajo.

Los tres criterios que mandan

Cuando valoramos a un paciente operado de cadera para retirarle los apoyos miramos tres cosas, y las tres tienen que cumplirse a la vez:

1. Dolor controlado al cargar

Puedes apoyar todo tu peso en la pierna operada sin un dolor que te obligue a escaparte del apoyo. Una molestia leve y el cansancio son normales durante semanas; un dolor que te hace acortar el paso o buscar la muleta, no.

2. Marcha sin cojera

Es el criterio que casi todo el mundo pasa por alto. Al apoyar la pierna operada, la pelvis tiene que mantenerse horizontal. Si el lado contrario cae con cada paso, o el tronco se inclina hacia el lado operado para compensar, tu glúteo medio todavía no sostiene la pelvis y la muleta sigue haciendo un trabajo que el músculo aún no puede hacer.

3. Fuerza y equilibrio suficientes

Como referencia práctica: mantenerte unos segundos sobre la pierna operada con la pelvis nivelada y sin agarrarte a nada (pruébalo junto a una pared o una encimera, con la mano cerca por si pierdes el equilibrio), y subir un escalón con esa pierna de forma controlada, sin tirar de la barandilla. Si eso no sale todavía, la marcha sin apoyos tampoco va a salir limpia.

Dejar la muleta no es una fecha: es tener glúteo medio suficiente para que la pelvis no caiga al apoyar. Ese criterio hay que medirlo viéndote caminar, probando tu fuerza y comparándola con la del otro lado, que es exactamente lo que hacemos en la valoración de nuestra fisioterapia en Barcelona y en Madrid. Quien deja las muletas antes de tiempo no gana semanas: se instala en una cojera que después cuesta meses quitar.

De dos muletas a una, y de una a ninguna: la transición paso a paso

La retirada no es un día señalado en el calendario, es una progresión:

  1. De dos muletas a una. Cuando camines con las dos casi sin cargarlas, prueba con una sola. Va siempre en la mano contraria a la pierna operada: así descarga la cadera y el patrón de marcha se mantiene simétrico.
  2. Trayectos cortos sin muleta, dentro de casa. Distancias de una habitación a otra, descansado y sin prisa. Si aparecen cojera o inseguridad, vuelves a la muleta y no pasa nada: es información, no un fracaso.
  3. La calle, lo último. Fuera hay bordillos, gente, terreno irregular y fatiga acumulada. Es normal caminar sin nada por casa y seguir usando la muleta en la calle una o dos semanas más.
  4. El bastón como paso intermedio, si te da seguridad. No es un retroceso: en trayectos largos puede ser el puente perfecto entre la muleta y caminar libre. Lo que no debe hacer es quedarse para siempre sin motivo.

La técnica concreta para caminar y para subir y bajar escaleras con apoyos la tienes explicada en cómo usar las muletas. Y recuerda que, mientras dura esta transición, siguen vigentes las precauciones de tu cirujano: repásalas en los movimientos prohibidos con prótesis de cadera.

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Señales de alarma: cuándo acudir al médico sin esperar

Nada de esto forma parte de una transición normal. Si aparece, deja la progresión y contacta el mismo día con tu equipo médico; en los dos casos que señalo como urgencia, ve directamente a urgencias:

  • Fiebre con la herida enrojecida, caliente o que supura.
  • Dolor brusco e intenso en la ingle tras un mal gesto, sobre todo si notas la pierna acortada o girada: puede ser una luxación de la prótesis y es una urgencia.
  • Pantorrilla hinchada, dura y dolorosa, o falta de aire repentina y dolor en el pecho: hay que descartar una trombosis y es una urgencia.
  • Una caída con golpe directo sobre la cadera operada, aunque después puedas caminar.
  • Dolor en la ingle o el muslo que aumenta semana tras semana en lugar de disminuir, o que reaparece meses después de estar bien.

Qué se trabaja en consulta para que sueltes la última muleta

La muleta se retira entrenando lo que la va a sustituir. En la valoración miramos cómo cargas la pierna operada, qué hace la pelvis en cada paso y cuánta fuerza tienes en el glúteo comparada con el lado sano. De ahí sale el plan, que en la práctica tiene tres piezas:

  • Fuerza del glúteo medio y del cuádriceps, con carga progresiva. Es la pieza que decide si la pelvis aguanta al apoyar, y no llega paseando.
  • Reeducación de la marcha: paso simétrico, tiempo de apoyo parecido en las dos piernas y tronco quieto. Corregirlo pronto evita que la compensación se automatice.
  • Equilibrio y seguridad fuera de casa: apoyo sobre una pierna, cambios de dirección, bordillos y escaleras, que es donde la muleta se resiste a caer.

Ese trabajo de fuerza progresiva es el que dirigimos en las sesiones de ejercicio terapéutico en Barcelona y en Madrid, y es la diferencia entre dejar la muleta y dejarla bien.

Dejarlas antes de tiempo y llevarlas de más: los dos errores tienen precio

Soltar las muletas con un glúteo medio débil no acelera nada. El cuerpo no espera: si el músculo no sostiene la pelvis, monta una compensación (tronco inclinado, paso corto, cadera escorada) y la repite miles de pasos al día hasta automatizarla. Esa cojera aprendida sobrevive al dolor y a la propia prótesis, sobrecarga la zona lumbar, la rodilla y el lado sano, y está detrás de una parte de los dolores de cadera que vemos meses después de una cirugía que salió bien.

El extremo contrario también existe: seguir con la muleta cuando ya no hace falta, normalmente por miedo. La marcha se vuelve lenta y dependiente, el brazo ocupado te resta equilibrio útil y el glúteo, que ya podría trabajar, sigue de baja. Si a partir de cierto punto la muleta te la pide la cabeza y no la cadera, eso también se trabaja en rehabilitación, con exposición progresiva y fuerza.

El descanso cuenta tanto como la marcha en estas semanas: si tu problema aparece al acostarte, tienes una guía específica sobre cómo dormir con prótesis de cadera.

Errores frecuentes (y qué hacer en su lugar)

Error habitualQué hacer en su lugar
Dejar las dos muletas de golpe el primer día que te encuentras bienRetíralas por fases: primero una, luego trayectos cortos en casa, y la calle lo último
Llevar la muleta única en el lado de la pierna operadaCámbiala a la mano contraria: descarga mejor la cadera y mantiene la marcha simétrica
Guiarte solo por el dolorEl dolor suele irse antes que volver la fuerza; comprueba también que no cojeas y que la pelvis no cae al apoyar
Aguantar sin muleta por orgullo aunque cojeesVuelve al apoyo y trabaja la fuerza: una semana más de muleta no retrasa nada, una cojera automatizada sí
Confiar en que caminar mucho lo arregla todoCaminar no fortalece el glúteo medio lo suficiente; añade ejercicio de fuerza pautado y progresivo
Compararte con otra persona operadaCada abordaje, cada implante y cada punto de partida son distintos; compárate con tu propia semana anterior

Mi opinión como fisioterapeuta

En consulta, tanto en Barcelona como en Madrid, veo los dos perfiles cada semana: el paciente que suelta las muletas pronto porque se ve ágil y llega a los tres meses cojeando sin dolor, y el que las lleva de más porque nadie le ha confirmado que ya puede caminar solo. Los dos tienen el mismo problema de fondo: nadie los ha mirado caminar. Cuando dudo, dejo de mirarles los pies y les pido que crucen la sala mientras hablamos de otra cosa: la cojera que uno disimula cuando se sabe observado aparece sola en cuanto deja de pensar en el paso. Mi consejo es simple: no sueltes la última muleta sin que un profesional te haya visto andar y te haya probado la fuerza del glúteo. Es una valoración corta, y te ahorra la parte más cara de esta historia, que no es la muleta: es la cojera que se queda. Y entrena la fuerza desde el principio, porque el glúteo medio no se recupera solo paseando: se recupera entrenándolo.

Preguntas frecuentes sobre las muletas y la prótesis de cadera

¿Cuánto tiempo se llevan las muletas después de una prótesis de cadera?

La mayoría de los pacientes las deja entre la cuarta y la octava semana, primero una y después la otra. El plazo varía según la vía de abordaje, la pauta de carga del cirujano y el estado físico previo, y el criterio para soltarlas no es la fecha sino caminar sin dolor y sin cojera.

¿En qué mano se lleva la muleta cuando ya solo uso una?

En la mano contraria a la pierna operada. Así la muleta comparte carga con la cadera operada en cada paso y la marcha se mantiene simétrica. Llevarla en el mismo lado descarga poco y suele acentuar la cojera.

¿Puedo dejar las muletas a las dos semanas si ya no me duele?

El dolor no es el único criterio: la fuerza del glúteo medio tarda más en volver que el dolor en irse. Solo tendría sentido si además caminas sin ninguna cojera y tu cirujano no ha limitado el apoyo, y esa combinación se da pocas veces tan pronto. Coméntalo antes con tu equipo.

¿Es normal cojear después de dejar las muletas?

Una marcha algo insegura los primeros días es normal. Una cojera franca que se mantiene no lo es: significa que las has dejado antes de tener la fuerza necesaria. Vuelve a la muleta en los trayectos largos y trabaja el glúteo con un programa de fuerza antes de reintentarlo.

¿Es mejor pasar por el bastón antes de caminar sin nada?

No es obligatorio, pero puede ser un buen paso intermedio si te da seguridad en la calle o en trayectos largos. Se lleva también en la mano contraria a la pierna operada. Lo importante es que sea un puente de días o semanas, no un apoyo que se quede para siempre sin motivo.

Llevo meses operado y sigo necesitando la muleta, ¿es normal?

Pasados los tres meses conviene averiguar por qué: puede ser falta de fuerza en el glúteo, dolor sin resolver, miedo o algo que deba revisar tu cirujano. Ninguna de esas causas mejora sola con más tiempo, así que pide una valoración en lugar de seguir esperando.

Para seguir leyendo

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Artículos de nuestros fisioterapeutas que desarrollan un aspecto concreto de esta guía.

Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata

«Ser fisioterapeuta es estar comprometido con el paciente: estar ahí y prepararse para una persona que confía en ti y deja su salud en tus manos.»

Escrito y revisado por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya).

Director de las Clínicas de Fisioterapia y Osteopatía Enric Gallofré en Barcelona y Madrid: más de 12.000 pacientes atendidos, 554 reseñas (4,9/5) en Barcelona y 270 reseñas (4,9/5) en Madrid, Doctoralia Awards 2018 y 2019.

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