
La temporada acaba de empezar y la parte posterior del muslo ya se ha convertido en protagonista. En tres semanas, tres clubes de LaLiga EA Sports han publicado un parte médico sobre el mismo grupo muscular. Y los tres coinciden en algo más: ninguno pone fecha de vuelta.
Qué ha pasado
El 18 de agosto de 2026, el Real Racing Club comunicó que Pedro Felipe «sufre una micro-rotura de fibras en los isquiotibiales del muslo derecho». El central se retiró en el minuto 16 del partido de la primera jornada ante el Villarreal CF, y el club precisó que su baja «dependerá de la evolución de su lesión», sin concretar plazo.
Tres semanas antes, el 28 de julio, Osasuna informó de que las pruebas realizadas en la Clínica Universidad de Navarra confirmaban en Valentin Rosier una rotura muscular en el bíceps femoral de la pierna derecha, producida en un amistoso de pretemporada. El club tampoco fijó un plazo de recuperación. No es la primera vez: en octubre de 2025, Osasuna ya había comunicado una lesión en el bíceps femoral «con afectación tendinosa» en esa misma pierna.
El caso más serio se conoció el 5 de agosto. El RCD Espanyol anunció que Kike García «ha sido intervenido con éxito» de «la lesión en el tendón del bíceps femoral de la pierna derecha», que se produjo en el amistoso ante el Middlesbrough FC. También aquí el club se limitó a decir que «la evolución del futbolista determinará los plazos de recuperación».
Tres lesiones del mismo grupo muscular, en tres clubes distintos, en tres semanas. No es una coincidencia del calendario: es el patrón que se repite cada agosto en el fútbol profesional.
Qué son los isquiotibiales y por qué se rompen tanto en el fútbol
Los isquiotibiales son tres músculos de la parte posterior del muslo: el bíceps femoral, el semitendinoso y el semimembranoso. Nacen en el isquion, el hueso sobre el que te sientas, y cruzan dos articulaciones a la vez, la cadera y la rodilla.
Esa condición de músculo biarticular explica su punto débil. En la fase final del sprint, cuando la pierna vuela hacia delante, los isquiotibiales tienen que frenar la extensión de la rodilla mientras la cadera sigue flexionándose: trabajan alargándose y frenando a la vez, a máxima velocidad. Es la forma de contracción más exigente que existe, y es donde se rompen.
Por eso la mayoría de estas roturas se producen esprintando, y por eso el músculo que más veces aparece en los partes médicos es el bíceps femoral, el que más carga soporta en esa frenada. Dos de los tres partes médicos de este verano lo nombran de forma expresa.
Que la lesión se llame microrrotura, rotura de fibras o desgarro no cambia el tratamiento: lo que lo cambia es el tipo de lesión que hay debajo. En nuestra guía sobre cómo se clasifican las lesiones musculares está el Consenso de Múnich completo, que es la referencia que usan los servicios médicos para poner nombre a cada una y decidir el plan.
Conviene separarlo además de un cuadro distinto que comparte músculo y se confunde a menudo: la tendinopatía isquiotibial proximal, un dolor progresivo en el hueso de sentarse que no aparece de golpe en un sprint y que se trata de otra manera.
Qué dice la evidencia
Por qué se concentran en agosto
Tras las vacaciones, el jugador concentra en pocas semanas un aumento brusco de carga: amistosos, dobles sesiones y los primeros partidos oficiales, donde el número de sprints a máxima velocidad se dispara respecto al trabajo de pretemporada. Ese salto, sumado a la fatiga acumulada y a una base de fuerza excéntrica todavía incompleta, es la combinación que precede a la mayoría de estas roturas.
Y hay un dato de fondo que explica por qué el problema no deja de crecer. El Estudio de Lesiones de Clubes de Élite de la UEFA, que siguió a 3.909 jugadores de 54 equipos durante 21 temporadas, documentó que las lesiones de isquiotibiales pasaron del 12 % al 24 % del total de lesiones entre la primera temporada analizada y la última. En dos décadas se han duplicado, tanto en número como en días de baja.
Grados y plazos orientativos
Estos plazos son de referencia general, no de ningún caso concreto. Sirven para entender el orden de magnitud de cada tipo de lesión:
| Tipo de lesión | Cómo se suele llamar | Plazo orientativo |
|---|---|---|
| Lesión funcional (tipos 1 y 2) | Sobrecarga, tirón, calambre | De unos días a 2 semanas |
| Rotura parcial menor (3A) | Microrrotura, rotura de fibras | 2 a 3 semanas |
| Rotura parcial moderada (3B) | Rotura fibrilar, desgarro | 4 a 8 semanas |
| Rotura total o subtotal (4) | Rotura completa | Varios meses, a menudo con cirugía |
La palabra que más pesa en esa tabla es «orientativo». Es exactamente por eso que los tres clubes citados han evitado dar una fecha: una lesión que se llama igual puede tener detrás una afectación muy distinta.
El matiz del tendón
Cuando la lesión alcanza el tendón del músculo, y no solo su parte carnosa, la recuperación deja de parecerse a la que sugiere el tamaño de la rotura en la resonancia. En el caso de una lesión del tendón que necesita cirugía, como la que comunicó el Espanyol, se pasa directamente al orden de los meses.
En las lesiones musculares con afectación tendinosa que no se operan, la evidencia es menos concluyente de lo que suele contarse: varios trabajos en atletismo, fútbol australiano y fútbol inglés describen más recaídas y más tiempo de baja, mientras que otras revisiones no encuentran una diferencia sólida. Es un factor a tener en cuenta al planificar la vuelta, no una sentencia sobre el plazo.
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Por qué recaen tanto
En el fútbol de élite, alrededor del 18 % de las lesiones de isquiotibiales son recaídas, y más de dos tercios de ellas se producen en los dos primeros meses tras la vuelta. El historial es, de hecho, el principal factor de riesgo conocido: haberse lesionado antes ese músculo es lo que mejor predice que vuelva a ocurrir.
El caso de Rosier lo ilustra sin necesidad de interpretarlo: misma pierna, mismo músculo, dos partes médicos con menos de un año de diferencia.
Qué previene con respaldo científico
El trabajo de fuerza excéntrica de isquiotibiales, con el ejercicio nórdico como referencia, es la medida preventiva con más respaldo. Un metaanálisis publicado en el British Journal of Sports Medicine que reunió a 8.459 deportistas concluyó que incluirlo en los programas de prevención reduce a la mitad la tasa de lesiones de isquiotibiales.
El problema no es la evidencia, es la continuidad: el efecto depende de mantenerlo cada semana, también en plena temporada, que es cuando suele abandonarse.
Mi lectura como fisioterapeuta
Lo que llega a consulta es la versión amateur de lo que se está viendo en LaLiga, con un agravante: el jugador de liga municipal y el corredor popular no hacen pretemporada. Pasan de un agosto con poca actividad al partido de septiembre, y la parte posterior del muslo es la que acusa esa diferencia.
Cuando la rotura ya se ha producido, el error que más veces vemos repetido es el mismo: dos o tres semanas de reposo, el dolor desaparece y se vuelve a jugar sin haber hecho un solo ejercicio de fuerza. El músculo ha cicatrizado, pero no ha recuperado la capacidad de frenar a alta velocidad, que es justo lo que lo rompió. Ese es el escenario de la recaída, y encaja con lo que describen los datos de élite sobre los dos primeros meses tras la vuelta.
Sin conocer los casos concretos de estos futbolistas, lo habitual en este tipo de lesiones es que la fecha de vuelta no la marque el calendario, sino dos criterios objetivos: fuerza simétrica respecto a la pierna sana y una reexposición progresiva al sprint. Que ninguno de los tres clubes haya puesto fecha, y que dos lo hayan justificado de forma expresa en la evolución del jugador, apunta en esa dirección.
En consulta trabajamos con ese criterio: cargar el músculo de forma progresiva desde los primeros días, dentro de lo que la lesión tolere, en lugar de esperar a que deje de doler para empezar. El reposo prolongado no acorta el plazo, y sí deja la pierna peor preparada para el día de la vuelta.
Este análisis es divulgativo y se basa en la información publicada oficialmente. No es un diagnóstico del caso concreto.
Y si te pasa a ti
El pinchazo repentino en la parte posterior del muslo durante un sprint, un cambio de ritmo o un estiramiento forzado es la presentación clásica. Muchas veces se acompaña de la sensación de haber recibido un golpe por detrás, sin que nadie te haya tocado.
Si te ha ocurrido, hay dos errores que conviene evitar los primeros días: estirar la zona con intensidad buscando alivio, y volver a jugar en cuanto deja de doler. Lo indicado es una valoración que determine el tipo de lesión y una carga progresiva iniciada cuanto antes, que es lo que menos recaídas produce.
Si te has lesionado o quieres preparar la vuelta a la competición después del verano, puedes pedir cita en nuestras clínicas de fisioterapia deportiva en Barcelona y fisioterapia deportiva en Madrid.