
Arranca LaLiga y el Real Madrid sigue sin uno de sus extremos. La lesión de Rodrygo no es de esta semana, pero su plazo de vuelta sí se ha movido, y hacia adelante.
Qué ha pasado
Rodrygo se lesionó el 2 de marzo de 2026, en el partido de LaLiga ante el Getafe en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid comunicó después el diagnóstico: rotura del ligamento cruzado anterior y rotura del menisco externo de la pierna derecha. El 10 de marzo fue intervenido por el doctor Manuel Leyes, y el club comunicó que el jugador «ha sido intervenido con éxito de las roturas del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la pierna derecha». En esa intervención el menisco se suturó, no se extirpó, y ese detalle es el que explica lo que viene después.
Durante la pretemporada 2026-27 se le ha visto en Valdebebas con el grupo, pero realizando únicamente el trabajo propio de su rehabilitación. En marzo, el plazo que trascendió rondaba los ocho meses. La previsión que se maneja ahora, publicada a mediados de agosto a partir de información de Cadena COPE, es que reaparezca en la segunda mitad de la temporada, ya en 2027. El plazo, por tanto, se ha estirado.
Conviene precisar una cosa: esa fecha no es un parte médico. El club no ha puesto plazo oficial. Lo que sí es oficial es el diagnóstico, y ahí está la explicación de por qué esto se alarga.
Qué es una lesión combinada de rodilla
El ligamento cruzado anterior es la estructura que impide que la tibia se desplace hacia delante respecto al fémur y que controla el giro de la rodilla. El menisco es un anillo de fibrocartílago que reparte la carga entre fémur y tibia y hace de amortiguador.
Son dos tejidos con dos naturalezas distintas, y ese es el fondo del asunto. El ligamento reconstruido necesita tiempo para que el injerto se integre y madure. El menisco suturado necesita algo diferente: que no se le pida de golpe lo que todavía no puede dar, es decir, carga en flexión profunda y giro sobre la rodilla apoyada.
Cuando se rompen a la vez, el calendario ya no lo marca el ligamento. Lo marca la estructura más lenta de las dos. Es justo lo que explicamos en la guía sobre las lesiones combinadas de rodilla, donde se ve por qué la suma de dos lesiones no se comporta como la suma de sus plazos.
Si lo que tienes es una rotura de cruzado sola, y estás decidiendo qué hacer, esa conversación está en rotura de LCA sin operar.
Qué dice la evidencia
Los plazos, y por qué se alargan
En una reconstrucción de cruzado aislada, la vuelta a un deporte de pivote se sitúa habitualmente entre los 9 y los 12 meses. Cuando se añade una sutura meniscal, las primeras semanas cambian: se protege la carga y se limita la flexión profunda para que la sutura consolide, y el trabajo de fuerza que sostiene todo lo demás arranca más tarde.
| Situación | Qué manda en el plazo | Vuelta al deporte de pivote |
|---|---|---|
| Cruzado aislado, reconstruido | La maduración del injerto y la fuerza del cuádriceps | 9 a 12 meses |
| Cruzado + sutura de menisco | La protección de la sutura durante las primeras semanas | Habitualmente más allá de los 12 meses |
| Cruzado + menisco extirpado | El injerto, pero con menos amortiguación para el futuro | Similar al aislado, con más vigilancia a largo plazo |
El dato que ordena todo lo demás
El estudio de referencia sobre este punto es la cohorte Delaware-Oslo, publicada en el British Journal of Sports Medicine. Encontró dos cosas que conviene leer juntas: el riesgo de volver a lesionarse se reducía un 51 % por cada mes que se retrasaba la vuelta, hasta los 9 meses, y a partir de ahí ya no bajaba más. Y quienes no superaban los test de fuerza y salto antes de volver se relesionaron en un 38,2 % de los casos, frente al 5,6 % de quienes sí los superaban.
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Dicho de otro modo: el mes que se gana en el calendario multiplica el riesgo de recaída si se llega sin los criterios cumplidos. Retrasar una vuelta no es ser conservador, es lo que dice el dato.
Qué se mide antes de dar el alta
No es la fecha, es la función. Se comprueba la fuerza del cuádriceps comparada con la pierna sana, una batería de saltos en la que se busca simetría, el control del gesto de aterrizaje y el giro, y la ausencia de derrame en la rodilla cuando se sube la carga. La confianza del jugador también cuenta, y se mide con cuestionarios validados.
Mi lectura como fisioterapeuta
Cuando un club estira un plazo, la lectura del aficionado suele ser que la recuperación va mal. En la mayoría de los casos es al revés: significa que se está respetando el tejido más lento en lugar de al calendario de partidos.
En consulta vemos la versión no profesional de esta lesión, y ahí el problema no es la prisa del club, es la falta de acompañamiento. La rodilla operada duele poco a partir del tercer o cuarto mes, se camina con normalidad y aparece la sensación de estar recuperado. Pero la fuerza del cuádriceps, que es la que protege la rodilla, tarda mucho más en igualarse con la del otro lado, y sin medirla nadie lo nota.
Sin conocer el caso concreto de este futbolista, lo habitual en las lesiones combinadas es que el menisco condicione los primeros dos o tres meses y que el ligamento condicione el último tramo. Por eso el alta se decide con test, no con fechas, y por eso el dato de la cohorte Delaware-Oslo se cita tanto: la diferencia entre pasar los criterios y no pasarlos fue de un 5,6 % de recaídas frente a un 38,2 %.
En la clínica esa fase final es la que más se descuida y la que más nos ocupa: el trabajo de fuerza pesada, los saltos y la reexposición al giro, que es el gesto que rompió el ligamento la primera vez.
Este análisis es divulgativo y se basa en la información publicada oficialmente. No es un diagnóstico del caso concreto.
Y si te pasa a ti
La rotura de cruzado tiene una presentación bastante reconocible: un giro con el pie fijo en el suelo, a veces un chasquido audible, y una rodilla que se hincha en la primera hora. Si además se queda bloqueada y no estira del todo, esa es la pista que sugiere que el menisco también está afectado, y es motivo de valoración sin esperar.
Si ya te han operado, lo que más determina el resultado no es la cirugía, es lo que viene después. Pide que te midan: fuerza comparada con la otra pierna y saltos. Un alta por calendario, sin números, es el escenario en el que más recaídas se producen.
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